COVID-19 Y SEGURIDAD ALIMENTARIA / COVID-19 AND FOOD SECURITY

  • Emma Segovia Directora de la División de Estudio para Graduados Facultad de Agronomía Universidad del Zulia
Palabras clave: Seguridad alimentaria, COVID-19, sector agroproductivo.

Resumen

El arribar a un nuevo año, 2021 y publicar nuestro primer número, queremos reseñar con el presente Editorial, a un año que culmina, 2020, pero que para la humanidad no pasó y no quedará en el olvido, ante los miles de contratiempos en que se vio inmersa, y uno de ellos fue por la enfermedad infecciosa del Coronavirus (SARS-CoV-2), declarada Pandemia por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en marzo del 2020, obligando a los diferentes gobiernos a tomar decisiones a los fines de resguardar la salud de sus pobladores y controlar su propagación mientras se espera lograr la vacuna para su control. Observándose su efecto devastador mayormente en los países pobres, los más vulnerables, con mayor riesgo, dada sus condiciones socioeconómicas de pobreza, que los expone en su día a día, ante la imposibilidad de cumplir con las medidas de aislamiento establecidas, a salir a buscar los recursos para su alimentación.
En Venezuela, el panorama no fue ni es diferente, ya que enfrentamos esta Pandemia del Covid-19, con una condición socioeconómica y política prácticamente de caos, con los peores indicadores de desempeño, que afectan las condiciones humanas de la sociedad, provocado por el desplome de la producción nacional, reflejado en la caída del PIB, unos índices inflacionarios que superan cualquier predicción, incremento del desempleo, pérdida del valor real de nuestra moneda, déficit fiscal, dualidad de medios de pago y del valor de los productos de los bienes y servicios, pérdida del poder adquisitivo de la población asalariada, deterioro de los servicios públicos, migración de la población en busca de mejores condiciones de vida, entre otros. Con este panorama, nos “preparamos” para recibir los efectos del Covid-19 y convivimos durante todo el año 2020. Sintiendo su mayor impacto en la Seguridad Alimentaria, ante el aumento de la pobreza y el hambre en más del 80% de la población venezolana.
Este problema de la alimentación y sus diferentes relaciones causales se han considerado y analizado nacional e internacionalmente por organismos e instituciones, gubernamentales, no gubernamentales y científicas/académicas, a los fines de evaluar el impacto en el sistema agroalimentario, desde las unidades de producción hasta el consumidor final y considerar los niveles de emergencia sanitaria y/o humanitaria para recomendar las medidas para abordarlos. Y en esto, la comunidad científica del país especializada en el área, no ha estado ni ausente ni a espaldas para exponer a través de los diferentes equipos de acción, las estrategias para buscar y proponer soluciones, producto de estudios prospectivos, multisectoriales de investigación básica y experimental desarrollados en los centros de estudios y de investigación del país, que permiten la actualización de las Revistas Científicas especializadas en el área.
Los resultados de los estudios y consultas en el país han determinado el bajo impacto directo del Covid-19 en los procesos de los sistemas agroalimentarios, tanto en las unidades de producción, en las unidades de procesamiento primario, artesanal o agroindustrias de alimentos hasta los puntos de distribución y ventas al consumidor, aunque no existe una cifra oficial que permita evaluar este impacto o efecto del Covid-19 en el sector agroalimentario, si se puede indicar el bajo impacto de afectación a los diferentes actores que participan tales como técnicos, especialistas, mano de obra, de manera directa e indirecta en los circuitos agroalimentarios.
Los impactos del Covid-19 en la seguridad alimentaria son globales y sistémicos, con efectos dramáticos en la población pobre de escasos recursos y con limitaciones para el acceso a los alimentos. Efecto de las medidas de confinamiento han provocado el incremento del desempleo formal e informal, paralización de muchos sectores económicos que se refleja en un empobrecimiento acelerado de la población más vulnerable, perdida del nivel de ingreso, sin capacidad para adquirir los productos básicos para satisfacer las necesidades alimenticias.
En Venezuela, ya para los últimos cinco años comienzan las alarmas sobre la nutrición y alimentación de la población por diferentes organismos, nacionales e internacionales donde plantean la necesidad de implementar medidas humanitarias para abordar el problema de la seguridad alimentaria y permitir el acceso a los principales productos del patrón de consumo, sobre todo proteína animal. También revisar la deficiente política de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), por la baja cobertura, la baja frecuencia de distribución, la calidad y la disminución de la variedad de productos. No obstante, se puede afirmar que el efecto del Covid-19 en el sistema alimentario y por ende en la alimentación, no es más que la consecuencia de la disposición de aislamiento social implementadas por el estado a través de medidas de restricción en el horario para las diferentes actividades de los sectores económicos.
Debido a la pandemia por COVID-19, las cifras de desnutrición en Venezuela se han incrementado e intensificado; según Cáritas Venezuela, desde abril ha subido de 8,9% a 17,6%, según sondeo en más de 20 estados, los venezolanos “no tienen cómo llevar comida a casa, ni cómo hacer una dieta balanceada”. De igual manera la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV) indica la necesidad de buscar mecanismos de articulación entre las instancias del Estado con instituciones y organismos internacionales para la distribución, que permita la entrada del Programa Mundial de Alimentos y políticas públicas con soluciones concretas y eficaces a la problemática. Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI), 33% de hogares venezolanos están en situación de inseguridad alimentaria severa.
Otro informe publicado, en abril, por la Red Global contra las Crisis alimentarias y la Red de Información sobre Seguridad Alimentaria, ubica a Venezuela entre los primeros cuatro países del mundo con inseguridad alimentaria, clasificándolo como un país en “emergencia”. Una perspectiva que coincide con el Proyecto sobre Estudios de la Pobreza de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) que constata que estos resultados son consecuencia del crecimiento de la pobreza en un país que ya se encuentra entre los más pobres de América Latina.
Ante esta situación, recibimos este dos mil veintiuno (2021), con mayor incertidumbre que el 2020, pero con la disposición y la esperanza, entre otros aspectos, del anuncio por diferentes empresas y países, de la vacuna contra la Covid-19 y el de declarar medidas humanitarias asertivas para abordar los problemas sociales de alimentación, hambre, pobreza y de salud que afecta a la humanidad y en esos aspectos la Academia, sus Investigadores e Instituciones seguros estamos serán los primeros a la vanguardia para garantizar la salida a esta crisis y Venezuela estará como siempre en América Latina en pie de lucha por la Seguridad Alimentaria.

 

Publicado
2020-12-18
Sección
Editorial