Enc. Educacional Vol.25. N.1 - Art.4


Encuentro Educacional

ISSN 1315-4079 ~ Depósito legal pp 199402ZU41 Vol. 25 (1) enero - junio 2018: 56-73

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Participación de los padres en el proceso de alfabetización de sus hijos/as en zona rural

Laura MenaZambrano1 e Iris Castillo Rivero2

1Docente del Preescolar Anexo de la Escuela Básica Nacional

Rural “Las Mercedes”. Maracaibo-Venezuela 2Departamento de Preescolar. Facultad de Humanidades y Educación Universidad del Zulia. Maracaibo-Venezuela lauramenaz@hotmail.com; iriscastillodecuauro@gmail.com


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Resumen


Un buen proceso de alfabetización requiere la construcción de bases sólidas que se logran con la práctica y las experiencias significativas que se vayan dando, tanto en el ambiente familiar como en el escolar. El contacto frecuente con diversos materiales impresos, estrategias didácticas funcionales y adultos mediadores son importantes para iniciar desde temprana edad la formación de lectores y escritores, bien sea en contextos urbanos o rurales, pues leer y escribir son procesos que se inician en el hogar. La presente investigación tuvo como objetivo evaluar la participación de la familia en la alfabetización de sus hijos/as del Preescolar Anexo de la Escuela Básica Nacional Rural “Las Mercedes”, ubicada en la parroquia Francisco Eugenio Bustamante, del municipio Maracaibo, estado Zulia; así como, diseñar lineamientos pedagógico-metodológicos dirigidos a las familias sobre alfabetización desde el hogar. Se fundamentó en los aportes teóricos de Ferreiro y Teberosky (1979), Tellería (1996), Barboza (2004). El estudio fue de tipo descriptivo con un diseño no experimental, con una población de 28 padres y/o representantes de la sala de 5 años del preescolar. Se utilizó como técnica la entrevista y para recolectar la información el cuestionario semiestructurado. Los resultados evidenciaron que son las madres quienes acompañan a sus hijos en el hogar durante las tareas escolares, pero éstas ofrecen pocas estrategias significativas que coadyuven a mejorar el proceso alfabetizador a temprana edad, debido a factores tales como: falta de tiempo, escasos recursos económicos, insuficiente material impreso en su hogar.


Palabras clave: Participación de los padres; lengua escrita; alfabetización en zona rural.

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Recibido: 13-04-2018 ~ Aceptado: 27-05-2018


Parents’ participation in the literacy process of their children in rural areas


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Abstract


A good literacy process requires the construction of solid foundations that are achieved through practice and specific experiences that are given both in the family and school environment. Frequent contact with various printed materials, functional didactic strategies and adult mediators are important to start training young readers and writers from an early age in urban or rural contexts, since reading and writing are processes that start at home.This research will aim to assess the involvement of the family in the literacy of their children / as Annex Preschool Primary School National Rural “Las Mercedes,” located in the parish Francisco Eugenio Bustamante, the municipality Maracaibo in Zulia state, as well as designing educational-methodological guidelines aimed at families on literacy from home. It will build on the theoretical contributions of Ferreiro and Teberosky (1979), Tellería (1996), Barboza (2004). The study is descriptive with a non- experimental design, with a population of 28 parents and/or guardians of the living 5 years preschool, the interview will be used as a technique to collect information and the questionnaire. The results showed that it is the mothers who accompany their children at home during homework, but they offer little meaningful strategies to help improve the literacy process at an early age, due to factors such as lack of time, limited financial resources, insufficient material printed at home.


Keywords: Parent involvement; written language; literacy in rural areas.


Introducción


La familia, considerada como la principal fuente generadora de conoci- mientos cargada de valores y principios para los niños/ as, debe integrarse a la escuela para favorecer una cultura de participación con el objeto de que sus hijos aprendan a convivir con reglas democráticas que generen en ellos una actitud positiva ante los retos planteados por nuestra sociedad. Además, se debe promover desde la familia, la escuela y la comunidad una educación que


fomente un proceso de alfabetización basado en la participación de todos los involucrados, con la finalidad de alcanzar metas que necesitan de la convivencia grupal y personal.

La importancia que tiene la parti- cipación de los padres en el proceso alfabetizador de sus hijos/as incide sobre la calidad educativa que los mismos merecen para lograr la excelencia del desarrollo integral de los ciudadanos y ciudadanas del futuro. Cabe mencionar que los padres pueden


participar de diferentes maneras en el proceso alfabetizador de sus hijos, tal como lo sugiere Barboza (2004), quien explica que éstos pueden realizar actividades alfabetizadoras tales como: escribirles a sus hijos constantemente notas y cartas y colocárselas en sitios claves: almohadas, refrigerador, en su mesa de noche, en su bulto escolar, en el bolsillo de su pantalón. También pueden leerles libros exponiéndolos a diferentes tipos de textos como recetas de cocina, hacer junto con ellos la lista del mercado, entre otras. Las ideas propuestas ayudan a fomentar experiencias alfabetizadoras desde el hogar.

Sin embargo, la realidad venezo- lana, en lo que a participación de los padres en la escuela se refiere, se enfrenta a una cantidad de situaciones que influyen para que éstos no se integren eficientemente al proceso de alfabetización de sus hijos/as y sobre todo en las zonas rurales. Para lograr una participación efectiva de la familia, las escuelas rurales se enfrentan a contextos y culturas muy arraigadas, así como a problemas sociales que los afectan y les impiden desarrollarse como debe ser.

Las familias de sectores rurales son, en general, de bajos recursos económicos, padres que no lograron culminar la educación básica y en muchos casos son analfabetos. Por ende, son padres que no cuentan con empleos estables. Fundamentalmente, en las familias rurales en extrema pobreza, los bajos ingresos económicos

impiden financiar los estudios de sus hijos, así como también el traslado de los mismos a la escuela, debido a lo lejos que quedan sus viviendas de ésta.

En atención a la referida proble- mática, la Escuela Básica Nacional Rural “Las Mercedes” no escapa de estas situaciones que se observan desde el preescolar que allí funciona como anexo. En dicha institución son muchos los padres de familia que no tienen empleo fijo y salen a buscar el sustento diario descuidando la atención que deben brindar a la formación de sus hijos. Éstos, generalmente, visualizan a la institución como el lugar donde mejor cuidados están sus hijos mientras ellos realizan sus actividades laborales.

A partir de esta realidad, surgieron las siguientes interrogantes para conocer con claridad esta problemática: ¿Cómo ayudan los padres en las actividades escolares de sus hijos? ¿Qué recursos y/o materiales utilizan en el hogar?

¿Están interesados los padres en la alfabetización de sus hijos? ¿Qué limitaciones se les presentan a los padres para ayudar a sus hijos en las actividades escolares? ¿Cuáles son las razones por las que los padres no asisten con regularidad a la institución?

Así pues, este trabajo tuvo como objetivo evaluar la participación de la familia en la alfabetización de sus hijos/ as del Preescolar Anexo de la Escuela Básica Nacional Rural “Las Mercedes”.


Fundamentación teórica


La participación de la familia


El rol que desempeña la familia en nuestra sociedad es de suma importancia, así como su participación y colaboración en los centros educa- tivos. De allí, que los padres y las madres son los principales responsables de la educación de sus hijos/as, por lo que tienen que ejercer su función educativa tanto en la familia como en la comunidad educativa y social, mediante su participación.

Tal como lo plantean Bell, Illan y

Benito (2010:51):

La familia como grupo humano más cercano al niño, en el cual vive e interactúa con otras personas, está llamada a jugar una posición de privilegio en la mediación del desarrollo psicológico de sus hijos, al tener la responsabilidad de comenzar su interacción con el niño antes que cualquier otro agente educativo y disponer de la posibilidad de enfrentar la interacción sin normativas rígidas y al amparo del amor y el deseo de alcanzar la mayor felicidad para todos sus miembros.


Todas estas condiciones les permi- ten a los miembros adultos de la fami- lia, particularmente a las madres y a los padres, disponer de un conocimiento detallado de sus hijos, de sus caracte- rísticas y particularidades, de sus limi- taciones y potencialidades, lo que cons-

tituye una valiosísima información que ha de ser obtenida y considerada en el diseño de las estrategias educativas que cada educando requiere.

Asimismo, cabe destacar que la colaboración entre familia y escuela es un medio para conocer y ayudar mejor al alumnado. Que el docente conozca las pautas educativas recibidas en la familia es de gran utilidad, en la medida en que el estilo educativo familiar tiene sus consecuencias en la educación escolar de los diferentes sujetos, y le ayuda a establecer unas relaciones específicas con cada uno de ellos.

La Ley Orgánica de Educación

vigente en su artículo 17 establece:

Las familias tienen el deber, el derecho y la responsabilidad en la orientación y formación en principios, valores, creencias, actitudes y hábitos en los niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y adultas, para cultivar respeto, amor, honestidad, tolerancia, reflexión, participación y aceptación. Las familias, la escuela, la sociedad y el Estado son corresponsables en el proceso de educación ciudadana y desarrollo integral de sus integrantes (Asamblea Nacional; 2009).


Este compromiso legal debe ser promovido desde la escuela, para fomentar en los padres y madres de familia la necesidad de una participa- ción activa y constante, para alcanzar la optimización de la calidad educativa que merecen nuestros niños /as.


Leer y escribir desde la educación inicial


La alfabetización desde la escuela se ha visionado con un gran número de problemas que aún esperan ser resueltos, no obstante, surgen nuevas investigaciones y reflexiones que han permitido avanzar en cuanto al logro de este proceso. Antes se entendía que ese proceso debía iniciarse en determinado momento del desarrollo individual (a la edad de siete años) y los sistemas formales regularon normas en su comienzo para los 6 años de edad del niño, persiguiendo un modelo de alfabetización basado en la escritura manuscrita e impresa al que se quería llegar (Bralavsky, 2003).

En Venezuela, el Currículo de Educación Inicial (2005) vigente, señala que los niños observan en la sociedad de modo permanente todos los textos, desde los periódicos hasta los avisos publicitarios y es por ello que:

Los/las niños/as establecen contacto permanente desde temprana edad con un ambiente alfabetizador y no son indiferentes ante las escrituras que aparecen en todas partes, los ven, preguntan sobre ellos, observan cómo los adultos o hermanos/as mayores leen o escriben, reflexionan sobre los materiales portadores de textos y construyen hipótesis entorno a ellos (MED, 2005:235).


Esto implica que los cambios en la concepción del aprendizaje de la lectura y la escritura se traducen en el “aprender

haciendo”, proceso activo, inteligente, de resolución de problemas por parte del o la que aprende. El aprendizaje de la lectura y la escritura se logra a través del contacto con materiales variados tales como: cuentos, periódicos, fotos, libros de recetas, diccionarios y con la práctica social en forma activa, en situaciones reales significativas en un entorno informal y lúdico que favorezca la exploración, la experimentación, la comunicación y los intercambios de saberes con sus pares y adultos.

De la misma manera, este currículo propone ciertas orientaciones para favorecer la construcción de la lectura y la escritura en el centro educativo, al considerar que la rutina diaria y los espacios de aprendizaje deben estar relacionados con las experiencias reales y sociales que experimentan el niño y la niña en la familia y la comunidad. Algunas de esas orientaciones son crear ambientes acordes que brinden una amplia oportunidad de interactuar con material escrito y formular hipótesis sobre él.

Al mismo tiempo propone posibles asignaciones para el hogar, como recortar palabras que comiencen con las letras de su nombre, compararlas o elaborar una lista. Crear sencillos cuentos o historias con las tiras cómicas y elaborar tarjetas de mensajes de salutación. Inventar una historia, una adivinanza canciones, trabalenguas, otros, con ayuda de los familiares. Recolectar empaques o etiquetas de diferentes marcas de productos y hasta elaborar un periódico escolar.


Cabe destacar que los niños/as necesitan de la mediación de un adulto para fortalecer sus intercambios orales, en un clima de confianza y respeto, así como, también deben ser considerados desde temprana edad como lectores y escritores, aunque no lo hagan de manera convencional. Progresivamente, con las mejores y más adecuadas estrategias, podrá avanzar hasta descu- brir cómo funciona la lengua escrita de su entorno.


La alfabetización en zonas rurales


Los centros educativos de contexto rural se caracterizan por tener una organización propia, específica, para adaptarse a la singularidad de dicho medio y garantizar una enseñanza de calidad respetando la identidad de cada cual. De ahí que se pueden apreciar diferentes estructuras organizativas en Venezuela, como, por ejemplo, los colegios rurales agrupados, los núcleos educativos rurales (NER), las escuelas unitarias.

En este contexto, la calidad educa- tiva se ve expuesta a diversos factores que influyen en las metas que se propone alcanzar. Algunas exigencias emanadas por el Ministerio de Educación no pueden darse en estos medios rurales debido a que las condiciones de estas zonas no pueden responder a las mismas; bien, porque sus características particulares no son tomadas en cuenta al planificar estos lineamientos; o bien, porque las necesidades e intereses de

estas comunidades no son tomadas en cuenta a la hora de exigir lineamientos generales.

La Ley Orgánica de Educación

vigente en su artículo 29, establece:

La Educación Rural está dirigida al logro de la formación integral de los ciudadanos/as en sus contextos geográficos, así mismo está orientada por valores de identidad local, regional y nacional para propiciar, mediante su participación protagónica, el arraigo a su hábitat, mediante el desarrollo de habilidades y destrezas de acuerdo con las necesidades de la comunidad en el marco del desarrollo endógeno y en correspondencia con los principios de defensa integral de la Nación (Asamblea Nacional, 2009).


La realidad en estas zonas rurales, tanto económica, social y educativa, influye de manera importante en el desarrollo alfabetizador de los niños/as que habitan en esas comunidades. Es necesario destacar que la alfabetización desde la escuela constituye un instrumento clave para defender y garantizar la identidad colectiva y la cultura rural. En este sentido la escuela asume un papel de gran responsabilidad como mecanismo de resistencia cultural al valorar el saber local que en muchas ocasiones ha sido desplazado por otros de mayor reconocimiento, al recuperar y conservar las tradiciones y los valores de la zona rural.

Considerando estos aspectos, la


escuela rural colabora en este cometido, consolidando y promocionando las diferencias en vez de dejarlas desapa- recer, frenando la imposición de una forma de vida y valores propios del entorno urbano, favorecidos éstos por los medios de comunicación de masas. Como ya se ha mencionado, la realidad en estas zonas rurales, tanto económica como social y educativa, influye en las actividades alfabetizadoras que se promueven desde la escuela.


Metodología


Diseño


El objetivo de la investigación perfiló un diseño de investigación no experimental, transeccional y de campo. Se trató de una investigación no experimental bajo el enfoque cuali-cuantitativo para la recolección y análisis de los datos. Es descriptiva y transeccional porque los datos se recolectaron y describieron en un solo momento, en un tiempo único (Hernández, Fernández y Baptista, 2014).También se consideró de tipo documental por cuanto se recurrió a documentos que posee la docente responsable de la sala de cinco años, específicamente el instrumento Ficha de inscripción del niño. Este instru- mento es llenado por el docente o directamente por los padres al momento de la inscripción de cada niño y niña al inicio del año escolar.

Participantes


Este estudio pretendió conocer con profundidad la participación de las familias de zonas rurales en la alfabetización de sus hijo/as, específicamente con 28 padres y/o representantes de los niños/as que cursaban la sala de cinco años en el periodo escolar 2015 – 2016 del Preescolar Anexo de la Escuela Básica Nacional Rural “Las Mercedes”, ubicado en el Barrio Las Mercedes en el Km 14 vía a la Concepción, en la Parroquia Francisco Eugenio Bustamante, Municipio Maracaibo del Estado Zulia, Venezuela.


Técnicas e instrumentos de investigación


Por tratarse de un diseño de investigación de campo, para la recolección de datos se consideró como idónea la técnica de la entrevista. Dicha técnica fue usada en este estudio como un diálogo o conversación cara a cara entre la investigadora y cada uno de los padres, sobre su participación desde el hogar para ayudar a sus hijos en las actividades de lectura y escritura, de modo que se obtuvo gran cantidad de la información requerida, con detalle en los aspectos esenciales.

Para esta técnica se diseñó un cuestionario de dos partes. La parte uno referida a los datos personales de los padres sobre aspectos como la edad, sexo y su competencia para leer y escribir. La parte dos se centró en la participación de los padres


desde el hogar, contentiva de nueve preguntas estructuradas sobre los siguientes aspectos: actividades de lectura y escritura, horarios, recursos y materiales, dificultades y/o limitaciones para ayudar en las tareas. En algunas preguntas podían seleccionar más de una opción. Se incluyó, además, una pregunta abierta sobre la alfabetización temprana, de modo que éstos tuvieran plena libertad para responderla.


Procedimiento


Para analizar los resultados del cuestionario se preparó una matriz de datos en el programa Excel. Una vez que los datos se codificaron, se procedió a analizarlos con el Paquete Estadístico

para las Ciencias Sociales (SPSS) y se obtuvo la frecuencia de las opciones de respuesta y los porcentajes. Los valores se analizaron de manera cuantitativa y cualitativa para darle respuesta al objetivo planteado en la investigación.


Resultados y discusión


Con respecto a los resultados, se analizaron e interpretaron cada una de las respuestas obtenidas en el cuestionario y se agruparon por indicadores, en tablas construidas para tal fin. Esta información se sustentó en el basamento teórico desarrollado con la finalidad de evaluar la participación de la familia en el proceso de alfabetización de sus hijos/as.


Tabla 1. Indicador: Acompañamiento


¿Quién acompaña a su hijo en la realización de las tareas asignadas para el hogar?


%

Madre

96,42

Padre

7,14

Hermanos

3,57

Otros

3,57

Fuente: Las autoras (2018)


Se evidenció que el mayor porcentaje del indicador “acompañamiento” lo tienen las madres, (96,42 %), lo que demuestra que son ellas quienes ayudan a sus hijos en la realización de las tareas asignadas para el hogar. En este sentido, las madres de los niños inscritos en el año escolar e institución bajo estudio,

asumen en el hogar, además de las labores domésticas y sus compromisos laborales, el protagonismo en el acompañamiento de las tareas de sus hijos y la mayoría de los padres delega esta responsabilidad en ellas, posiblemente porque las consideren más idóneas para atender a sus hijos.


Bell, Illan y Benito (2010), expresan que la familia, como grupo humano más cercano al niño está llamada a jugar una posición de privilegio en la mediación del desarrollo psicológico de sus hijos, al tener la responsabilidad de

comenzar su interacción con ellos antes que cualquier otro agente educativo. Se desean madres y padres comprometidos con la crianza y la educación desde el hogar.


Tabla 2. Indicador: Horario


¿En qué horario realiza su hijo la tarea?

%

Tarde

64,28

Noche

35,72

Fuente: Las autoras (2018)


Con relación al indicador “hora- rio”, los padres y/o representantes expresaron en un 64,28% que realizan las tareas con sus hijos durante la tarde y un 35,72% las realiza en la noche. Este horario está determinado tanto por las actividades laborales como por las desempeñadas en el hogar. Se evidenció que la mayoría de las madres atienden a sus hijos en el turno de la tarde, porque éstos estudian por la mañana. Las que

los atienden por las noches es motivado a que laboran fueran del hogar. Así que, las madres adaptan el horario de las tareas escolares de sus hijos a su horario de labores diarias. Bell. Illan y Benito (2010), expresan que el estilo educativo de las familias tiene sus consecuencias en la educación familiar de los diferentes sujetos, y les ayuda a establecer unas relaciones específicas en cada uno de ellos.


Tabla 3. Indicador: Actividades de lectura


¿Qué actividades realiza con sus hijos para que aprendan a leer?


%

Lectura de cuentos y poesías

46,42

Lectura de libros de iniciación a la lectura

32,14

Identificación de palabras

46,42

Lectura de periódicos cristianos

3,57

Lectura de la Biblia

3,57

Fuente: Las autoras (2018)


Al determinar la frecuencia de las opciones, el mayor porcentaje se reflejó en la lectura de cuentos y poesías y en la identificación de palabras con un 46.42 % cada uno, lo que representa una fortaleza para el proceso de alfabetización. La lectura de cuentos y de poesías es una estrategia recomendada por numerosos investigadores de la literatura infantil en Venezuela (Puerta, 2010; Montero, 2013; Vielma, 2016) y en todo el mundo, por su particular aceptación en la edad infantil que los atrapa en un espacio y tiempo indeterminados, llenos de personajes y acciones fantásticas, así como también les permite un encuentro placentero con un lenguaje literario cargado de múltiples imágenes sensoriales que, sin duda alguna, desarrollan las habilidades cognitivas de los niños de cualquier estrato social, amén del aprendizaje de valores para el desarrollo de la personalidad.

La identificación de palabras, por su parte, es una estrategia de aprendizaje que permite que los niños reconozcan palabras con sentido. Es una estrategia derivada de los métodos globales de aprendizaje de la lectura que goza de mayor aceptación ante aquellas que provienen de los métodos fonéticos y silábicos.

En cuanto a la utilización de libros de iniciación de la lectura se reflejó un porcentaje considerable de 32,14%, pues los padres mencionaron los libros de iniciación silábica (como Mi Jardín y Angelito). Estos textos hacen énfasis

en el aprendizaje de la lectura a partir de la sílaba, el procedimiento consiste en la repetición y memorización de ésta en voz alta hasta reconocerla. Una vez consolidado el aprendizaje de una sílaba, gradualmente irá avanzando a otro fonema. Definitivamente, esta es una práctica descontextualizada porque presenta la lengua escrita sin sentido para el niño, lo que causa cansancio y aburrimiento. Y lo más grave aún, es que lo alejamos del valor comunicativo que tiene la lengua escrita en la sociedad.

Estos textos empleados por las familias, por supuesto que pueden ser sustituidos por otros de gran valor para el desarrollo de la comprensión lectora. Desde textos narrativos (como cuentos fábulas, leyendas, mitos, biografías, noticias), textos instruccionales (recetas fáciles de alimentos o manualidades), textos argumentativos (como folletos, artículos de opinión adecuados a la edad) textos epistolares (cartas). Inclusive, los textos religiosos, como la biblia y folletos o periódicos cristianos, son sumamente adecuados para el desarrollo de la comprensión lectora.

En resumen, hay diversidad de textos que pueden ser utilizados por las familias. Ortiz (2004), expresa que la lectura es un proceso activo de construcción del sentido de un texto y no una simple actividad de descodificación. El lector no es un mero receptor pasivo, sino que juega un papel activo en el proceso de comprensión.


Tabla 4. Indicador: Actividades de escritura


¿Qué actividades realiza con su hijo para que aprenda a escribir?


%

Copias

100,00

Escritura de cartas

39,28

Escrituras de notas

7,14

Fuente: Las autoras (2018)


La tabla 4 muestra que las copias representan el 100% de las actividades que los padres realizan en el hogar para que sus hijos aprendan a escribir, lo cual se vislumbra como una debilidad. El uso de la copia evidencia, por un lado, el desconocimiento del proceso de escritura como producción de textos con significado y, por el otro, la falta de información sobre las estrategias adecuadas para su aprendizaje. La mayoría de los padres tiende a repetir una práctica tradicional que considera “buena”, pero que está muy cuestionada desde finales de la década del setenta por no contribuir de manera positiva al aprendizaje de la escritura (Ferreiro y Teberosky, 1979).

El Currículo de Educación Inicial (MED, 2005), establece que la lectura y la escritura son procesos que se inician desde el hogar mucho antes del ingreso a la escuela, a través de las interacciones con la familia; pero, rechaza la práctica de ejercicios de apresto (trazado de letras en imprenta o cursiva) para la

adquisición de habilidades y destrezas motoras para escribir, al igual que las tareas tediosas sin sentido y repetitivas.

Con relación a la escritura, de notas (39,28%) y cartas (7,14%), son estrategias valiosas para su aprendizaje, recomendadas por Barboza (2004), ya que los niños tienen la oportunidad de pensar en el mensaje que desean transmitir a alguien más y lo expresan por escrito, bien sea de manera convencional o no, con bolitas o rayas. La escritura de notas y cartas puede ser usada fácilmente desde el hogar al pedirles a los hijos, por ejemplo, que ayuden con la lista de alimentos para comprar en el supermercado o las tareas pendientes por hacer el fin de semana. Se pueden emplear tacos de papel para pegar en la nevera con mensajes afectivos para la familia. Igualmente, las cartas pueden ser empleadas para comunicarse con familiares y amigos distantes. De ese modo, los niños descubrirán el placer de hablar, escuchar, leer y escribir.


Tabla 5. Indicador: Recursos para la lengua escrita


¿Qué tipos de materiales y textos le ofrece a su hijo en el hogar?


%

Lápices

100,00

Revistas

28,57

Cuentos

42,85

Libros

21,42

Cartillas

7,14

Fuente: Las autoras (2018)


Esta pregunta evidenció la insuficiente cantidad de materiales impresos en los hogares, lo que imposibilita el contacto frecuente con lo escrito. Estos resultados coinciden con los comentarios de Balderas (2008), sobre alfabetización, quien manifiesta que los niños y niñas de zonas rurales requieren más tiempo para alfabetizarse porque el ambiente en donde se desarrollan no favorece que descubran

para qué sirve la escritura. La lengua escrita no tiene ninguna función allí, hay que buscarla desde la escuela. Esta realidad sugiere, con urgencia, que los centros de educación inicial asuman con mayor responsabilidad su tarea alfabetizadora en los contextos rurales, pues los niños carecen de suficientes materiales impresos que los acerquen tempranamente a descubrir sus usos dentro de su entorno.


Tabla 6. Indicador: Equipos tecnológicos



¿Cuáles equipos tecnológicos le ofrece a su hijo en el hogar para fomentar la lectura y la escritura?


%

Computadoras

14,28

Ninguno

85,71

Fuente: Las autoras (2018)


En cuanto al indicador “equipos tecnológicos”, sólo cuatro representan- tes manifestaron tener computadoras, lo que representa el 14,28%. El resto, 85,71% no ofrece a sus hijos ningún tipo de equipo tecnológico para fomen- tar la lectura y la escritura en el hogar.

Luna (2012) manifiesta que los programas de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), mejoran la calidad educativa y, aunque algunos padres opinan que éstas se convierten en elementos de distracción para los niños al llegar a la casa, y no les permiten concentrarse en otras

faenas del hogar, la realidad también da cuenta del enorme acceso a la información, con hipertextos e infinitas oportunidades de aprendizaje.

La didáctica de la lectura propone el uso de las TIC, pues contribuye de manera positiva a acercar a los niños a la lengua escrita en formato electrónico, pero en la realidad de las familias rurales se evidencia que estos hogares no cuentan con equipos tecnológicos para tal fin, como celulares de última generación, laptop y tabletas con conexión a internet.


Tabla 7. Indicador: Dificultades para enseñar a leer y a escribir


¿Qué dificultad enfrenta en su hogar para enseñar a leer

y escribir a su hijo?


%

Falta de tiempo

92,86

Analfabetismo

7,14

Fuente: Las autoras (2018)


La falta de tiempo, como dificultad que enfrentan las madres para dedicar- se a las actividades de lectura y escritu- ra en el hogar está vinculada estrecha- mente con el horario laboral de éstas y coincide con el resultado del indica- dor Acompañamiento, presentado en párrafos anteriores. Definitivamente, como son ellas las que protagonizan esta actividad en el hogar, su tiempo de calidad se ve limitado por el horario de trabajo. Esta realidad de la familia rural zuliana no es única. Venezuela posee una vasta extensión de espacios rurales y puede que sea una situación

generalizada que amerita ser investi- gada ampliamente. Inclusive, Bedwell (2012), encontró la misma realidad en colegios municipalizados de comunas de escasos recursos, de la zona sur de la región Metropolitana de Chile.

Issó (2012), también afirma que la escasa participación de las familias españolas en la vida escolar de sus niños impide un mejor rendimiento académico y la justificación que predomina es el poco tiempo que disponen los padres debido a que realizan agotadoras jornadas laborales.


El segundo factor encontrado es el analfabetismo y, aunque sólo es un 7,14%, los padres analfabetos no pueden ayudar a sus hijos porque simplemente no conocen el objeto de conocimiento: la lengua escrita; por eso se apoyan en los familiares (hermanos, abuelos, tíos). Esta realidad de la escuela rural

se considera que debe ser conocida por el docente durante el proceso de la inscripción de los niños en el centro, de modo que éste pueda prever las situaciones futuras y encaminar las acciones pertinentes en aula y en la institución en general.


Tabla 8. Indicador: Frecuencia de comunicación con el docente


¿Con qué frecuencia se comunica con el docente para conocer sobre el aprendizaje y desarrollo de su hijo?


%

Mensual

3,57

Trimestral

96,42

Fuente: Las autoras (2018)


Con respecto al indicador frecuencia de comunicación, se evidenció que los padres se comunican trimestralmente con el docente para conocer los avances en el aprendizaje de sus hijos en un 96,42%. Esto refleja una comunicación poco frecuente de la familia con el docente y, sobre este particular, hay

que señalar que se considera altamente positivo para el aprendizaje en general y de la lengua escrita en particular, que los padres se comuniquen directamente con el docente para que reciban orientaciones que puedan seguir en el hogar. El docente es un orientador para el niño y para sus familias.


Tabla 9. Indicador: Importancia de la lengua escrita


¿Cree usted que es importante que su hijo aprenda a leer y escribir desde la educación inicial? ¿Por qué?


%

Si

100,0%

Preparación para la educación primaria

71,43%

Herramienta para el aprendizaje

25,00%

Perfil del docente de educación inicial

3,57%

Fuente: Las autoras (2018)


Como se observa en la tabla 9, se encontró que el 100,0% de los padres considera importante que sus hijos aprendan a leer y a escribir desde la educación inicial. Al categorizar las respuestas de la pregunta abierta se evidenció que un 71,43% lo considera importante, ya que sus hijos contarían con una mejor preparación para la educación primaria (segundo nivel del subsistema de la educación básica, según la Ley Orgánica de Educación, 2009). Un 25.00% considera importante la lectura y la escritura como herramientas para el aprendizaje y un 3,57% cree que el perfil del docente de educación inicial es el idóneo para este aprendizaje. Se confirmó, entonces, que la importancia radica en la preparación del niño para incursionar en la educación primaria y no en el valor de la lengua escrita para la vida.

Un buen proceso de alfabetización requiere la construcción de bases sólidas que se logran con la práctica y las experiencias significativas que se vayan dando, tanto en el ambiente familiar como en el escolar. A los niños/as desde la etapa maternal se les debe brindar oportunidades para hacer rayas, bolitas, palitos, intentando comunicar sus deseos de manera no convencional como lo menciona Tellería (1996), hasta que logren construir la hipótesis alfabética de la lengua escrita, así como todos los aspectos formales (segmentación, ortografía, caligrafía, orientación espacial). La lectura y la escritura deben verse como dos herramientas para la vida, para el aprendizaje, que se van perfeccionando a lo largo del sistema escolar y fuera de él. Así que no se puede limitar el aprendizaje de la lengua escrita en este primer nivel ni posponerlo para la educación primaria.



Tabla 10. Indicador: Participación de la familia en el proceso de alfabetización


¿Qué necesita Ud. para mejorar su participación en el proceso de alfabetización de su hijo?


%

Suficiente material impreso

25,00

Tiempo para el acompañamiento

60,72

Formación para enseñar a sus hijos

14,28

Fuente: Las autoras (2018)


Como se observa en la tabla 10, se detectó que la necesidad inmediata es el tiempo que requieren las familias para mejorar su participación en el proceso de alfabetización de sus hijos. Con relación al material impreso (25,00%), definitivamente es un aspecto negativo, ya que si en el hogar los niños/as no cuentan con éstos no pueden acceder a la lengua escrita, a diferencia de otros que sí los tienen. Ferreiro y Teberosky (1979) concluyeron a finales de los setenta que ésta era la causa principal por la cual los niños argentinos de clase baja y clase media tenían diferencias con respecto al aprendizaje de la lengua escrita.

Por su parte, el 14,28% de los padres considera como una necesidad la falta de formación para enseñar a leer y a escribir a sus hijos. Este hallazgo se convirtió en un dato valioso para este estudio, pues hizo explícita la urgencia de que el centro educativo genere acciones formativas a fin de que las familias rurales reciban herramientas metodológicas adecuadas para aplicar en sus hogares.


Conclusiones


El estudio permitió constatar el protagonismo de las madres en el acompañamiento de sus hijos para las tareas escolares, quienes deben com- partir su tiempo entre las actividades domésticas y las actividades laborales. Por consiguiente, no cuentan con el tiempo suficiente para dedicárselo a sus niños, como tampoco para asistir a la

escuela a colaborar o participar en las

actividades.

Desde el hogar, las actividades de lectura y de escritura sólo permiten el aprendizaje del código, en detrimento de aquellas que verdaderamente contri- buyen al desarrollo de las habilidades cognitivas indispensables en la comprensión lectora y en la producción de textos. Tampoco cuentan con equipos tecnológicos que promuevan otros acercamientos y experiencias placenteras con la lengua escrita.

Los/as niños/as también requieren en su hogar de experiencias significa- tivas variadas, diferentes, innovadoras, que coadyuven a mejorar el proceso alfabetizador y favorecer la lengua escrita para lograr la formación de lectores autónomos. Los resultados permitieron determinar que es necesa- rio considerar desde el centro educativo, la formación de las familias en materia de alfabetización, con estrategias más actualizadas e innovadoras, que redun- den en un mejor acompañamiento desde la casa para la calidad en el aprendizaje de sus hijos.

Además, este centro educativo de zona rural debe convertirse en el lugar por excelencia dotado de recursos y materiales impresos que les facilite a los niños/as múltiples actividades significativas que favorezcan el proceso alfabetizador. Un centro de educación inicial con biblioteca o con rincones de lectura variados, con docentes promotores de la lectura con sentido y de la producción de textos adecuados


a la edad de los niños/as, logrará satisfacer sus intereses, su curiosidad, desarrollará su imaginación y cons- truirá los cimientos de los futuros lectores y escritores de la sociedad venezolana.


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AÑO 25, Nº 1 Enero - Junio 2018

Esta revista fue editada en formato digital y publicada en Junio de 2018, por el Fondo Editorial Serbiluz, Universidad del Zulia. Maracaibo-Venezuela


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