Enc. Educacional Vol. 24 2017 - Art.9


Encuentro Educacional

ISSN 1315-4079 ~ Depósito legal pp 199402ZU41

Vol. 24 (1,2,3) enero - diciembre 2017 Edición Especial: 144-156


Gestión del capital intelectual en contextos universitarios

Diego Muñoz Cabas; Liliam González y Noris Acosta Escuela de Medicina. Facultad de Medicina. Universidad del Zulia. Maracaibo-Venezuela.

diego_smc77@hotmail.com, lcgonzalezm@hotmail.com, norismacosta@yahoo.com.mx


Resumen

El capital intelectual gestiona todos aquellos activos intelectuales destinados a la prosecución de objetivos organizacionales. El objetivo fue analizar la gestión del capital intelectual en contextos universitarios por competencias en ciencias de la salud. La investigación se ubica en el paradigma cualitativo, se utilizó como técnica de recolección de datos el análisis de contenido con la categoría de análisis “gestión del capital intelectual universitario en ciencias de la salud”, para lo cual fueron seleccionadas teorías bases y complementarias. Como resultado, se develan los componentes teóricos del capital intelectual en contextos educativos, como lo son talento humano, conocimiento, experiencia, habilidades, actitud y creatividad. Así mismo, se obtuvo de las entrevistas a los informantes clave, algunas estrategias para lograr el fortalecimiento del capital intelectual en la organización educativa en ciencias de la salud: construcción del conocimiento, fomentar la integridad, compromiso de los miembros de la comunidad universitaria y gestión del intelecto. En síntesis, es propicio delinear estrategias para fortalecer los componentes del capital intelectual en la educación universitaria por competencias en las ciencias de la salud.


Palabras clave: Capital intelectual; educación universitaria; formación por competencias; ciencias de la salud.


Recibido: 17-03-2017 ~ Aceptado: 01-07-2017

Management of intellectual capital in university contexts


Abstract

Intellectual capital manages all those intellectual assets intended to pursue organizational objectives. The objective was to analyze the management of intellectual capital in university contexts by competences in health sciences. The research is located in the qualitative paradigm, the content analysis was used as a data collection technique with the category of analysis “Management of university intellectual capital in health sciences”, for which base and complementary theories were selected. As a result, the theoretical components of intellectual capital are revealed in educational contexts, such as human talent, knowledge, experience, skills, attitude and creativity. Likewise, some strategies to achieve the strengthening of intellectual capital in the educational organization in health sciences were obtained from interviews with key informants: construction of knowledge, building integrity, commitment of members of the university community and management of the intellect. In summary, it is conducive to delineate strategies to strengthen the components of intellectual capital in university education by competencies in health sciences.


Keywords: Intellectual capital; university education; competency training; health sciences.


Introducción

El proceso educativo venezolano, en constante escenario de construcción y desconstrucción, ha asumido los constantes cambios sociales, cultu- rales y educativos que modelan la dinámica actual, lo que apunta a una tendencia formativa que trascienda en la obtención de logros académicos, incluyendo la extensión de su impacto en espacios sociales y comunitarios como beneficiarios directos de la acción educativa. Esto demanda desde las instituciones de educación superior, propiciar espacios para promover los activos sociales con los que cuenta,

entre estos, el capital intelectual como parte de un conjunto de expresiones, presentes de manera subyacente o como expresiones manifiestas en la manera de actuar de estudiantes y profesores ante situaciones susceptibles de ser abordadas desde la formación universitaria a través de la valoración- acción de sus miembros.

Partiendo de estas perspectivas, el capital intelectual se encuentra bási- camente en crear, conseguir y gestio- nar eficazmente todos aquellos activos intelectuales necesarios para conseguir los objetivos de la institución educati- va y llevar a término con éxito sus es-


trategias, es decir, en una forma más detallada se centra en facilitar y gestio- nar las actividades relacionadas con el conocimiento tales como su creación, captura y transformación. Autores como Viedma (2001), resumen su función en planificar, poner en marcha, operar y controlar todas las actividades y programas relacionados con el cono- cimiento, lo que requiere una gestión eficaz del capital intelectual.

En tal sentido, es importante acer- carse a estrategias que propicien su valoración, como refiere Hechavarria (2015), la filosofía de la medición de capital intelectual está enfocada hacia la determinación de juicios que ofrezcan una estimación de la eficacia y la efectividad de las organizaciones. Por tanto, constituirá el vínculo entre la investigación y la práctica organizacional, pues permite identificar el estado actual de la actuación y desarrollo organizacional en función del logro de resultados relevantes que satisfagan las necesidades de los elementos del ambiente.

Su importancia radica en el hecho, que los modelos de medición de capital intelectual han sido diseñados para ofrecer a las organizaciones una herramienta de evaluación de activos intangibles, que facilite la obtención de información del capital intelectual y permita una gestión adecuada encaminada a la toma de decisiones.

Tal como refieren Aguilera, Díaz y Hernández (2011), las universidades, por su propia naturaleza están concebidas para explorar e investigar

en nuevos ámbitos, disponer de tiempo para la creatividad y la crítica, la generación de nuevas ideas y la promoción del aprendizaje, por tanto, a diferencia de los sectores productores de artículos de consumo o bienes de producción, en la educación universitaria la incorporación de nuevas y mejores tecnologías no genera forzosamente sustitución de factores (por ejemplo, tecnología por docentes), ni incrementa necesariamente la productividad de todos los factores y tampoco reduce sustancialmente el tiempo de producción del bien, es decir, al formación de ingenieros, médicos, físicos, o productos intelectuales.

Estos planteamientos, permiten afirmar, que el capital es el pilar que sostiene la cónsona gestión de las casas formadoras del talento humano, lo cual se ha caracterizado por ser el pensamiento estratégico más utilizado por la mayoría de las empresas para proyectar estrategias que permitan avanzar hacia el futuro de una manera satisfactoria, representada por una perspectiva integrada de la organización con criterios de calidad y creatividad; de este modo, el capital intelectual en el proceso gerencial de la educación superior, ubica el tema como recurso esencial para elevar la competitividad de la organización educativa.

El objetivo de este artículo fue analizar la gestión del capital intelec- tual en contextos universitarios por competencias en ciencias de la salud.

Fundamentación teórica

El capital intelectual como conoci- miento de la organización, es un valor intangible de ahí, que se hace necesario propiciar su inteorización como componente transversal en los espacios formativos; al respecto, Stewart (1997), afirma que el material intelectual, conocimiento, información, propiedad intelectual y experiencias que son utilizados para crear riquezas organizacionales. Según lo explicado, es un conjunto de activos intangibles de una organización que, pese a no estar reflejado en los estados contables tradicionales, en la actualidad genera valor o tiene potencial de generarlo en el futuro.

En este mismo orden de ideas, Edvinsson y Malone (2005), asumen el capital intelectual como la posesión de conocimientos, experiencia aplicada, tecnología organizacional, relaciones con clientes y destrezas profesionales que dan una ventaja competitiva en el mercado, y herramientas intelectuales que acrecían el conjunto de conocimientos bien sea a través de la incorporación de datos o información, mediante la transmisión de pericias y actitudes a quienes la requieren a fin de potenciarlos.

Se observa entonces, congruencia en todas las formulaciones desde los aspectos intangibles o no materiales y del aporte de valor agregado que genera ventajas competitivas para la institución de educación superior; de este modo, los reconocen el capital intelectual como conocimiento cimen-

tado en el talento humano de las universidades, cuya transformación produce valor agregado convirtiéndose en ventajas competitiva aplicables a la formación estudiantil.

En el contexto de la educación superior, como refiere Rivas (2013), la universidad produce conocimiento comoprincipal producto derivadodesus funciones sustantivas, bien sea a través de la gestión de ese conocimiento o bien a través de la docencia y relaciones productivas con sus grupos de interés. Entre sus recursos más valiosos están sus docentes, investigadores, personal administrativo, de servicios y estudiantes, junto con sus procesos organizacionales y redes de relaciones. De ahí que el capital intelectual se sustenta en tres aspectos básicos, como lo son el capital humano, capital estructural y capital relacional. Estos son resumidos por Hechavarria (2015), en lo siguiente:

Capital humano, conocimientos que tienen las personas de la institución, determinados en sus capacidades, habilidades, actitudes, competencias y potencialidades, y que les permite obtener algún beneficio, constituye la base de generación de otros tipos de capital intelectual.

Capital estructural, activos intan- gibles que forman parte de la propie- dad de la organización y que han sido generados en la ejecución de los proce- sos de captura, sistematización e inter- nalización del conocimiento y relacio- nes organizacionales.


Capital relacional, conjunto de conocimientos generados en las orga- nizaciones producto del valor que le aportan las relaciones establecidas con sus entornos de acción. No forma parte de la propiedad de las organizaciones, por las dependencias que tienen de las propias relaciones establecidas con su ambiente y áreas de influencia.

Al respecto, Urribarri y Martínez (2009) y Castillo (2007), afirman que las organizaciones para que sean eficaces necesitan un sentido de finalidad que todos sus integrantes deben conocer; éstos a la vez experimentan una fuerte sensación de pertenencia; para ello, el capital intelectual de los actores implicados en el hecho educativo, es una cualidad que puede ser utilizada en la elaboración de planes o proyectos, diseñados para alcanzar las metas futuras usando efectivamente los recursos disponibles; comenzar a pensar acerca de las necesidades futuras de los estudiantes, la forma como pueden prestar un mejor servicio formativo, la manera como se relacionan las actividades que se realizan actualmente y lo que se necesita hacer en diferentes escenarios.

De acuerdo a lo planteado, se hace necesario que las universidades fomen- ten el desarrollo del capital intelectual, orientadoalastendenciasdelos cambios del entorno, a través de la identificación de habilidades y capacidades de los estudiantes y profesores para alcanzar objetivos estratégicos que garanticen su posicionamiento. Aun cuando el capital intelectual, constituye la base de todos

los negocios mediante la administración de todas sus capacidades en general y para la solución exitosa de todos los problemas en forma eficiente y veras.

Partiendo de lo anterior, el capital intelectual es un activo fundamental para el desarrollo eficiente de las orga- nizaciones, que al hacerlo complemen- tario del proceso gerencial, potencia el talento humano de la institución edu- cativa como activo básico para sopor- tar las operaciones de las empresas y promover su productividad, represen- tando la misma un pilar fundamental para el desarrollo de objetivos y metas organizacionales.


Metodología

La investigación se ubica en el paradigma cualitativo. Se utilizó como técnica de recolección de datos el análisis de contenido de las teorías de Viedma (2001), Stewart (1997), Orozco

(2003), Núñez (2005), Edvinsson y

Malone (2005) y Guédez (2003). Se seleccionó como categoría de análisis la “gestión del capital intelectual universitario en ciencias de la salud”; además, se asumieron como teorías complementarias las declaraciones normativas que rigen la formación universitaria entre estos: Conferencia Mundial de Educación Superior (2009), Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación, Proyecto Nacional Simón Bolívar (2013) y Plan de Desarrollo Estratégico y Transformación de la Universidad del Zulia (2003).

Resultados y discusión

Como resultado del análisis de con- tenido aplicado a los documentos que sustentan la investigación, tomando como categoría de análisis la educación universitaria por competencias en cien- cias de la salud, se develó los elemen- tos del capital intelectual en el contexto educativo universitario en ciencias de la salud, así como las estrategias para su desarrollo.


Elementos que componen el capital intelectual en la educación universitaria

A través de las conceptualizaciones dadas sobre el capital intelectual, cada investigador y constructor de un modelo ha ido proponiendo su propia conformación, de este modo Edvinsson y Malone (2005), agregan que el capital intelectual se compone teóricamente de varios elementos, entre estos: talento humano, conocimiento, experiencia, habilidades, actitud y creatividad.

En primer lugar, el talento huma- no, representa los recursos intangibles que residen en las personas, como el conocimiento, habilidades, expe- riencia, creatividad; actitudes que los individuos que forman parte de la uni- versidad deben poseer; esta dimensión consta de los siguientes componentes: educación formal, educación no for- mal, experiencia, experiencia personal, experiencia laboral, competencias rela- cionadas con el trabajo; esto condicio- na, al dominio del conocimiento y del aprendizaje y consecuentemente de la

formación que se ha dado a los estu- diantes orientados a la generación del valor agregado.

En ciencias de la salud, para Torres, Cruz y Hernández (2014), el compro- miso con el desarrollo del conocimien- to es una responsabilidad ineludible de los profesionales en salud, por lo cual debe ocurrir en su formación y en el ejercicio profesional. Por ello, la práctica clínica demanda una actitud reflexiva que conlleva al mejoramiento continuo en los procesos de atención en salud. Este contexto, donde con- vergen la formación y la prestación de servicios, genera el interés por indagar las prácticas institucionales que apor- ten a la comprensión y abordaje de la capacidad de investigación clínica y a la exploración del concepto y la gestión del conocimiento.

Por otra parte, el conocimiento, según Edvinsson y Malone (2005), se desarrolla de la experiencia directa y suele compartir mediante la conver- sación y narración de historias, para el autor citado, el conocimiento surge de las experiencias y relaciones de los individuos con su entorno.; representa el contexto intelectual dentro del cual actúa una persona. El conocimiento es un aspecto del capital intelectual pero no es lo mismo que inteligencia, ya que éste se construye en los espacios formativos.

Su importancia es tal, que la gestión del conocimiento se ha identificado como un nuevo enfoque gerencial que reconoce y utiliza el valor más


importante de las universidades y las organizaciones: el recurso humano, su conocimiento, y el aporte que con él hace a sus organizaciones. Se reconoce que conocimiento es poder y que los activos intangibles (entre ellos el conocimiento), juegan un papel fundamental para crear ventajas competitivas para las organizaciones. Es decir que el conocimiento por sí mismo no es relevante, en tanto no pueda ser utilizado para dar origen a acciones de valor (Ramírez, 2014).

Del mismo modo, el conocimiento es la clave del crecimiento y desarrollo organizacional y está relacionado con el concepto de economía del conocimien- to. En consecuencia, la investigación y las publicaciones emergen de diferen- tes disciplinas en salud, producto del interés que sobre este tienen diferentes tipos de instituciones, por lo que desde la visión del capital intelectual, repre- sentan un valioso activo organizacio- nal. Otras concepciones sobre gestión del conocimiento señalan la inclusión de procesos y prácticas de creación, adquisición, captura, reconstrucción y uso de conocimiento, para mejorar el desempeño y la capacidad de aprendi- zaje en las organizaciones.

La experiencia, como elemento del capital intelectual, se refiere al acontecimiento vivido y del que se aprende algo; es decir constituye la enseñanza que se adquiere a través de la práctica. Para que la experiencia pueda ser potenciada, se necesita entender la esencia y el porqué de cada acontecimiento, es decir, se refiere a la

práctica o al ejercicio de una actividad con anterioridad o con frecuencia y representa una fuente de conocimiento.

Con respecto a las habilidades, Edvinsson y Malone (2005) afirman que estas permiten que los empleados desempeñendiferentesoperacionespara que a menudo requiera identificación con métodos e instrumentos de trabajo. La habilidad es la familiaridad con los medios y métodos para analizar una determinada tarea, también refiere al saber hacer o a la destreza para aplicar conocimiento. Es preciso, mencionar algunos tipos de habilidades útiles para ejecutar el proceso gerencial en el contexto educativo; la habilidad técnica es crucial en los niveles inferiores, y pierde relevancia a medida que asciende en la jerarquía organizacional.

Con la habilidad conceptual su- cede lo contrario: su importancia se acrecienta mientras más elevado sea el nivel del directivo; por el contrario, la habilidad humanística es esencial en todos los niveles, aunque parece tener mayor importancia en los niveles más bajos, donde es más frecuente la inte- racción entre gerentes y subordinados.

Igualmente, la actitud es un componente fundamental del capital intelectual, según Newstrom y Davis (2003), las actitudes contribuyen los sentimientos que determinan en gran parte la percepción que tienen estu- diantes y profesores en relación a su entorno, es decir es la disposición del individuo para realizar su función; así mismo, es la disposición de una perso-


na a comportarse de una determinada manera según sus características de personalidad de manera que da forma a esa disposición mental de las personas que influye en la manera de percibir las cosas.

La creatividad, para Hellriegel y Slocum (2004), es la producción de ideas novedosas y útiles en una per- sona o equipo. La creatividad es el proceso de presentar un problema a la mente con claridad (ya sea imaginán- dolo, visualizándolo, suponiéndolo, meditando, contemplando, y luego ori- ginar o inventar una idea, concepto, noción o esquema según líneas nuevas o no convencionales, por tanto supo- ne estudio y reflexión más que acción. En el contexto educativo, permite al docente descubrir problemas, identi- ficar oportunidades y desarrollar nue- vos cursos de acción para la solución; sin embargo, la creatividad se conoce por ser la capacidad única que posee el ser humano de combinar ideas en una forma única e inusual.

En efecto, en la formación de es- tudiantes, el profesor puede desa- rrollar nuevas formas de ejecutar las actividades docentes mediante el uso de estrategias didácticas novedosas para que los estudiantes participen de mane- ra efectiva y productiva en la construc- ción y socialización del conocimiento.


Estrategias para desarrollar el capital intelectual en espacios educativos universitarios

El desarrollo del capital intelectual dependedenosolodelagentequegeneró

las ideas o conceptos, sino también de las organizaciones o personas que los convierten en productos, servicios y experiencias de valor para los beneficiarios y grupos sociales. Además de las ideas e invenciones de naturaleza tecnológica o científica, el capital intelectual incluye un enorme acervo de ideas y componentes socioculturales, expresadas en las marcas comerciales, las experiencias de los actores involucrados, los modelos de negocio y organización e inclusive las cadenas de valor y ecosistemas que las producen.

El capital intelectual tiene como base el conocimiento, integrado por el saber de cada uno de los miembros de la institución educativa, nutrido del conocimiento organizativo que surge de los espacios de socialización con el colectivo, por tanto, se hace necesario tomar en cuentas unos mecanismos que permitan el desarrollo de ese capital intelectual. Al respecto, se develan los mecanismos para lograr el fortalecimiento del capital intelectual en la organización educativa, explicados a continuación:


Construcción del conocimiento

La construcción del conocimiento es la capacidad que tienen la organi- zación educativa para generar nuevo conocimiento, llevarlo a sus emplea- dos y materializarlo en acciones que lleven a nuevos productos, servicios o sistemas de producción dirigidos a los beneficiarios en espacios sociales y comunitarios; se parte del supuesto que


la universidad no puede crear producir e innovar sin profesores, estudiantes, empleados, obreros y egresados dis- puestos a ejercer acciones tendentes al cambio y la transformación educativa.

Según Núñez (2005), este pro- ceso comienza con la creación de equipos cuyos miembros comparten sus experiencias y configuraciones cognitivas; ellos a través de sesiones sucesivas de diálogos significativos, donde enuncian sus perspectivas y revelan el conocimiento táctico que de otramanera seria fácil comunicar; loque compromete a la gerencia universitaria a generar espacios para reflexionar sobre la visión del conocimiento necesario que debe indagarse y construir entre los estudiantes; además, debe servir como plataforma para formular estrategias orientadas a desarrollar la capacidad organizacional para adquirir, crear, reformular, socializar y aplicar el conocimiento.

Tamayo (2014), reconoce que, para el desarrollo verdadero del capital intelectual en Instituciones de Educa- ción Superior, se requiere de elementos promotores y de participación en cír- culos de comunidades investigativas, propias de las diferentes ciencias del saber que comprometan al capital humano como eje de desarrollo social.

Para aproximarse a su construcción, es preciso conocer las modalidades en las que se presentan el conocimiento en las organizaciones. Huaillani (2014) y Sandoval (2013), proponen el conocimiento tácito y explícito.

El conocimiento explícito, es aquel representado fuera de las personas y es por lo tanto codificado, articulado, accesible y transferible sin mediar un intercambio personal como son los documentos, libros, presentaciones entre otros, de tal forma que puede ser estructurado, almacenado y distribuido. Por el contrario, el conocimiento tácito, por sus características y naturaleza, requiere ser gestionado de manera particular, ya que es un conocimiento Inherente a la persona que no pude ser representado por medios externos a la misma; está determinado por información, creencias, cultura, valo- res, sabiduría, capacidad, creatividad, experiencia entre otros; es decir, es difícil de expresar, estructurar, almacenar y distribuir.

En el caso de las ciencias de la salud, la vinculación con la comunidad se gesta a través de los procesos de participación activa, así como en la contraloría social que coadyuva con la definición, aplicación y seguimiento de políticas en materia de salud, las cuales a su vez deben estar inmersas en la adopción de estrategias educativas por competencias que acerquen a los estudiantes a estos nuevos escenarios de acción comunidad-universidad.


Fomentar la integridad

El capital intelectual prospera en las relaciones con alto nivel de integridad, siendo ésta el fundamento de la ventaja estratégica basada en la creación del conocimiento, innova-


ción y colaboración de los actores universitarios involucrados; el gerente educativo íntegro, busca siempre el desarrollo integral de profesores y estudiantes, se esfuerza en generar una solución adecuada a las necesidades surgidas y está siempre dispuesto a emprender acciones con beneficio colectivo. A nivel de las organizaciones educativas, quienes propician el capital intelectual, deben ser personas integras y colaboradoras; dos condiciones esen- ciales para crear y transferir nuevos conocimientos hacías las personas e implementar innovación para actuar dentro de los valores humanos fundamentales.


Compromiso de los miembros de la comunidad universitaria

En apreciación de Núñez (2005), el compromiso organizacional es sen- tido de identidad y pertinencia con la institución universitaria orientado la prosecución de los objetivos orga- nizacionales; en este sentido, el compromiso y las contribuciones de profesores estudiantes, empleados y obreros como miembros de la comunidad universitaria, está en relación directa a las actitudes y la forma de ver, sentir y pensar las implicaciones de su contribución con la reputación institucional.


Gestión del intelecto

En palabras de Quinn, Anderson y Finkelstein (2003), la capacidad de gestionar el intelecto humano y con-

vertirlo en servicios y productos utiles, representa la tecnica directiva esencial que justifica el éxito organizacional centrado en capacidades intelectuales del talento humano y no los activos fisi- cos. Desde este punto de vista, el inte- lecto profesional genera la mayor parte de valor en la nueva economia , obser- vando sus ventajas de manera inmedia- ta en los grandes sectores que reciben los beneficios del servicio educativo.


Consideraciones finales

Una vez analizada, las implica- ciones del capital intelectual en los procesos gerenciales de la educación universitaria se derivan las siguientes reflexiones finales:

Las tendencias gerenciales actua- les, orienta a las organizaciones edu- cativas a formar profesionales efica- ces, es decir, capaces de identificar las áreas deficitarias de su ejercicio para intervenirlas a fin de lograr la trans- formación y solución necesaria; para ello, deben asumir algunos aspectos que conforman la gestión del talento humano docente y estudiantil, como lo es el capital intelectual, el cual parte de los capitales humano y relacional. Esto conlleva, a establecer vínculos de inte- racción entre los actores implicados en el hecho educativo, donde profesores y estudiantes participen activamente en la construcción de saberes que puedan ser aplicados en espacios sociales y comunitarios.

La gestión del capital intelectual, incluye de manera tácita con la


generación de estrategias que incluye la construcción efectiva del conocimiento, actuación integra, compromiso de sus actores y gestión del intelecto, es decir, es necesario socializar la información en colectivo, ya que los activos intelectuales a diferencia de los activos técnico-fisicos aumentan su valor a medida que asciedne la transferencia interpersonal e interorganizacional.

Estos planteamientos, exigen de- linear estrategias para fortalecer los componentes del capital intelñectual como parte de una gerencia educati- va innovadora, donde estudiantes y profesores contribuyan al estableci- miento de valores que define la filosofia institucional; para ello, es imperante cultivar el talento humano como recur- so intangible de la universidad; propi- ciar una verdadera construcción del conocimiento científico, considerado como el contexto intelectual en el que actúan. Igualmente, debe preponderar el marco experiencial como elemento que recobra el acontecimiento vivido a través de la praxis y la ejecución de las habilidades individuales y colectivas. Así mismo, la actitud positiva y proac- tiva, determina la disposición del indi- viduo para realizar su función de una manera creativa en la identificación de problemas, oportunidades e implemen- tación de nuevos escenarios de acción.

En síntesis, se demanda una res- ponsabilidad compartida, a través de la interconexión entre la universidad con el estado venezolano y contralores sociales, a fin de asumir compromiso en la indagación e intervención de los

problemas de su entorno; se potencia entonces una gerencia educativa uni- versitaria centrada en principios de justicia, equidad y corresponsabilidad con las comunidades mismas.


Referencias bibliográficas

Aguilera, Silvia; Díaz, María, Hernán- dez, Yunieski. (2011). El capital intelectual en la gestión del conocimiento de las universidades. Cuadernos de Educación y Desarrollo. Vol. 3, Nº 24, pp. 78-

81.

Castillo, Lilibeth. (2007). Gestión del capital intelectual y resiliencia en el personal del sector far- macéutico. (Tesis Doctoral). Uni- versidad Rafael Belloso Chacín. Maracaibo, Venezuela.

Edvinsson, Leif y Malone, Michael. (2005). Intellectual Capital. Harper Business. New York.

Guédez, Víctor (2003). Aprender a emprender: de la gerencia del conocimiento a la ética de la sabiduría. Caracas, Venezuela: Planeta

Hechavarria, Damila. (2015). Evalu- ación del capital intelectual en la Vicedirección General de Investigaciones del Centro de Neurociencias de Cuba. Revista Cubana de Información en Ciencias de la Salud. Vol. 26, N° 3, pp. 217-230.


Hellriegel, Don; y Slocum, John. (2004). Comportamiento organizacional. Editorial Thomson. México.

Huaillani, Silvia. (2014). Gestión del conocimiento tácito en el Instituto Nacional de Salud. (Trabajo de Grado). Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima-Perú.

Newstrom, John y Davis, Keith. (2003). Comportamiento humano en el trabajo. McGraw-Hill. México.

Núñez, Maritza. (2005). El capital intelectual en la gestión del conocimiento. Disponible en: https://www.researchgate.net/ publication/43032485_El_capital_ intelectual_en_la_ gestion_del_ conocimiento. Recuperado el 14 de enero de 2016.

Orozco, Luis. (2003). Antecedentes y determinantes del capital intelectual. Disponible en: tesis. digitales@odlap.mx. Recuperado el 18 de febrero de 2016.

Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela. (2013). Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación, “Proyecto Nacional Simón Bolívar”. Caracas, Vene- zuela.

Unión de las Naciones para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Conferencia Mundial de Educación Superior (2009). Francia.

Universidad del Zulia. (2003). Plan de Desarrollo Estratégico y Trans-

formación de la Universidad del Zulia. Maracaibo, Venezuela.

Quinn, James; Anderson, Phillip y Finkelstein, Sidney. (2003). La gestión del intelecto profesional: Sacar el máximo de los mejores. Gestión del conocimiento. Harvard Business Review. Ediciones Deus- to. Bilbao.

Ramírez, Rosa. (2014). La propiedad intelectual como soporte en la gestión del conocimiento: Su importancia en el proceso de investigación científica. Zootecnia Tropical. Vol. 32, No 1. pp. 53-61.

Rivas, Juan. (2013). Consideraciones para la medición del capital intelectual en el sector público, el caso de las universidades. Universidades. Vol. 4 N° 1. pp. 56-

67.

Sandoval, Cristian. (2013). Propuesta para implementar un sistema de gestión del conocimiento que apoye el diseño de un curso online. Ingeniare. Revista chilena de ingeniería. Vol. 21, N° 3. pp. 457-

471.

Stewart, Thomas. (1997). La nueva riqueza de las organizaciones: El capital intelectual. Granica. Buenos Aires, argentina.

Tamayo, Verónica. (2014). El capital intelectual en las universidades. Revista CES Movimiento y Salud. Vol. 2, N°. 2 pp. 45-61.


Torres, Martha; Cruz, Isabel y Hernán- dez, Janeth. (2014). Gestión del conocimiento: experiencias de instituciones académicas y hospi- talarias. Rev. Cienc. Salud. Vol.12, N° 2. pp. 69-181.

Urribarri, Alexander y Martínez, Fanny. (2009). Elementos del pensamiento estratégico que fortalece la comunicación orga- nizacional. Disponible en: http:// revistav.uvm.edu.ve/ar t iculos

/629b4carticulo%20para%20la%20 UVM.pdf. Recuperado el 15 de mayo de 2016.

Viedma, José. (2001). Intellectual Capi- tal Benchmarking System. Journal of Intellectual Capital. Vol. 2, N° 2. pp. 148-164.


AÑO 24, Nº 1, 2, 3 Enero - Diciembre 2017

Esta revista fue editada en formato digital y publicada en Diciembre de 2017, por el Fondo Editorial Serbiluz, Universidad del Zulia. Maracaibo-Venezuela


www.luz.edu.ve www.serbi.luz.edu.ve www.produccioncientificaluz.org



Universidad del Zulia /Venezuela /Encuentro Educacional / reehddesluz@gmail.com/ ISSN:1315-4079