Universidad del Zulia (LUZ)
Revista Venezolana de Gerencia (RVG)
Año 31 No. 115, 2026, e3111517
Julio- septiembre
ISSN 1315-9984 / e-ISSN 2477-9423
Como citar: Moncayo, O. F., Vizueta, S. D., y Cox, D. K. (2026). Educación financiera y nivel de endeudamiento en hogares del cantón Quevedo, Ecuador. Revista Venezolana De Gerencia, 31(115), e3111517. https://doi.org/10.52080/rvgluz.31.115.17
Educación financiera y nivel de endeudamiento en hogares del cantón Quevedo, Ecuador
Moncayo Carreño, Oscar Fabián*
Vizueta Silva, Steven David**
Cox Vera, David Kiuyen***
Resumen
La educación financiera es crucial para el bienestar económico de los hogares. Este estudio tuvo como objetivo analizar la relación entre el nivel de educación financiera y el nivel de endeudamiento en hogares del cantón Quevedo, Ecuador, buscando comprender cómo el conocimiento, las actitudes y los comportamientos financieros se vinculan con el volumen de deuda y la percepción de sobreendeudamiento. Con un diseño no experimental, transversal y cuantitativo, la investigación analizó datos de 140 hogares, revelando que el conocimiento financiero modera el endeudamiento; los datos se procesaron con el software estadístico SPSS, utilizando estadísticas descriptivas, correlación de Pearson y regresión lineal múltiple. Los resultados indican que un mayor conocimiento en tarjetas de crédito y un nivel educativo superior se asocian con un menor gasto en préstamos. Se observaron correlaciones positivas significativas entre el conocimiento financiero y la capacidad de pago (r=418, p<.001), indicando que, a mayor educación financiera, mayor percepción de capacidad de endeudamiento. Se concluye que la educación financiera es un predictor significativo para el manejo del endeudamiento, sugiriendo la importancia de promoverla para fomentar decisiones financieras más responsables en los hogares.
Palabras clave: Conocimiento financiero; educación; hogares; endeudamiento.
Recibido: 16.02.26 Aceptado: 30.04.26
* Doctor en Ciencias de la Educación en la Universidad de Granma, Bayamo, Cuba. Magíster en Dirección de Empresas con Énfasis en Gerencia Estratégica en la Universidad Técnica Estatal de Quevedo. Ingeniero en Gestión Empresarial en la Universidad Técnica Estatal de Quevedo. Docente de la Facultad de Ciencias Sociales, Económicas y Financieras en la Universidad Técnica Estatal de Quevedo (UTEQ), Quevedo. Ecuador. Email: omoncayo@uteq.edu.ec ORCID: https://orcid.org/0000-0003-3189-8151
** Doctorando en Administración de la Universidad Cesar Vallejo, Piura, Perú. Magíster en Economía y Dirección de Empresas en la Escuela Superior Politécnica del Litoral. Ingeniero en Negocios Internacionales en la Escuela Superior Politécnica del Litoral. Docente de la Facultad de Ciencias Sociales, Económicas y Financieras en la Universidad Técnica Estatal de Quevedo (UTEQ), Quevedo. Ecuador. Email: svizueta@uteq.edu.ec ORCID: https://orcid.org/0000-0003-3550-6936
*** Magister en Finanzas y Economía empresarial en la Universidad Católica Santiago de Guayaquil. Ingeniero en Comercio y finanzas internacinales en la Universidad Católica Santiago de Guayaquil. Docente de la Facultada de Ciencias Sociales, Económicas y Financieras en la Universidad Técnica Estatal de Quevedo (UTEQ), Quevedo. Ecuador. Email: dcoxv@uteq.edu.ec ORCID: https://orcid.org/0009-0006-3002-3029
Financial education and the level of indebtedness in households in the Quevedo canton
Abstract
Financial education is crucial for the economic well-being of households. This study aimed to analyze the relationship between the level of financial education and the level of indebtedness in households in the Quevedo canton of Ecuador, seeking to understand how financial knowledge, attitudes, and behaviors are linked to debt volume and the perception of over-indebtedness. Using a non-experimental, cross-sectional, and quantitative design, the research analyzed data from 140 households, revealing that financial knowledge moderates indebtedness. The data were processed using SPSS statistical software, employing descriptive statistics, Pearson correlation, and multiple linear regression. The results indicate that greater knowledge about credit cards and a higher level of education are associated with lower borrowing. Significant positive correlations were observed between financial literacy and debt capacity (r=418, p<.001), indicating that greater financial education is associated with a greater perceived borrowing capacity. It is concluded that financial literacy is a significant predictor of debt management, suggesting the importance of promoting it to encourage more responsible financial decisions in households.
Keywords: Financial literacy; education; households; debt
1. Introducción
En el contexto económico contemporáneo, la educación financiera ha adquirido una relevancia creciente debido a su influencia en la toma de decisiones económicas individuales, familiares y sociales. Durante la última década, los programas orientados al fortalecimiento de las capacidades financieras se han consolidado como una estrategia fundamental para promover el uso responsable de los recursos, mejorar el acceso a servicios financieros formales y reducir comportamientos asociados al endeudamiento inadecuado. En este sentido, dichas iniciativas no solo contribuyen al desarrollo de conocimientos sobre ahorro, crédito, presupuesto e inversión, sino que también favorecen la inclusión financiera y la estabilidad de los sistemas financieros, al formar usuarios más informados, críticos y capaces de gestionar sus obligaciones económicas de manera sostenible (Carpena & Zia, 2020).
La educación financiera ha emergido como un componente crítico del capital humano en el siglo XXI, constituyéndose en un determinante fundamental para la estabilidad económica de los hogares y la inclusión financiera efectiva (Lusardi y Mitchell, 2023).
En este sentido, Brutes y Seibert (2014) enfatizan que los jóvenes no reciben conocimiento sobre el tema en su entorno (hogar-escuela), lo que conlleva a que el conocimiento financiero sea un elemento escaso. En este escenario, si se busca dar solución a esta problemática, la educación financiera se vuelve relevante, ya que su aplicación en la toma de decisiones mejora las condiciones de vida, preparándolos para un futuro y para situaciones de emergencia (Valenzuela et al., 2022).
Desde esta perspectiva, se requiere de investigaciones que permitan reconocer las dificultades y limitaciones que tienen los jóvenes en el terreno de las competencias financieras (Avendaño et al., 2021). Por lo tanto, la adolescencia puede ser un punto de entrada importante para promover un comportamiento de ahorro saludable que pueda tener un impacto positivo a largo plazo en el bienestar económico y social (Zhu, 2020).
En consecuencia, este estudio tiene como objetivo analizar la relación entre el nivel de educación financiera y el nivel de endeudamiento en los hogares del cantón Quevedo.
2. Educación financiera: Elementos teóricos
El término educación financiera ha sido objeto de reiterada utilización durante la última década, particularmente por ser considerado impulsor para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). No obstante, encontrar una precisa definición conceptual de su significado no resulta tarea fácil, pues, a menudo, se diluye bajo el uso de otros vocablos que, como formación, conocimiento o capacidades financieras, pretenden referirse a la cada vez más sentida necesidad de que un mayor número de la población comprenda los conceptos y la dinámica de funcionamiento que rige el actual ámbito financiero global (Moreno y Villareal, 2024).
La educación financiera se concibe como la creación de capacidades para la comprensión del sistema económico y el manejo financiero, para que, desde una perspectiva de desarrollo humano y bajo el auspicio de políticas públicas comprometidas con la búsqueda de equidad y justicia social, tales conocimientos permitan a las personas superar su situación de desventaja y marginalidad, empoderarse con autonomía como activas participantes en la toma de decisiones sobre aquellos asuntos que las afectan (Moreno y Villareal, 2024).
Asimismo, se ha establecido que la educación financiera es un proceso permanente, mediante el cual las personas pueden obtener conocimientos y competencias en el ámbito financiero, para así desarrollar comportamientos y actitudes más responsables y eficientes con orientación a lograr una mejor comprensión de productos, servicios y riesgos asociados; tomar decisiones razonables y tener un mejor futuro, para satisfacer necesidades presentes y futuras (Valenzuela et al., 2022).
En este sentido, Rivera & Bernal (2018) mencionan que la educación financiera es un conjunto de conocimientos, hábitos y actitudes que, si se los pone en práctica a diario en las decisiones económicas que se toman, mejoran las finanzas personales, la economía y la calidad de vida de las personas, constituyéndose en un pilar fundamental en la vida cotidiana.
La educación financiera se ha centrado como prioridad de carácter general, entre otras cosas, debido a la necesidad de contar con ciudadanos responsables y comprometidos con una organización económica a nivel personal, familiar y social; por tanto, se hace necesaria la enseñanza de esta temática desde edades tempranas (Ferrada et al., 2020).
Crear y fortalecer habilidades en la toma de decisiones en el ámbito económico y financiero es primordial, eliminando errores y sesgos que se cometen habitualmente con el ánimo de contribuir al mejoramiento del ingreso, ahorro y calidad de vida por parte de la sociedad (Calderón, 2018). En concordancia con Hasler y Lusardi (2019), demostraron que la educación general mejora las capacidades cognitivas necesarias para la toma de decisiones financieras complejas, elementos importantes que pueden ser aplicados en la vida diaria.
Asimismo, estudios como el de Salas (2022) refuerzan la idea de que el papel de la educación financiera es crucial, ya que contribuye a mejorar los comportamientos y hábitos financieros, ayudando a los consumidores a tomar decisiones efectivas y evitar el sobreendeudamiento. De manera similar, Kaiser et al. (2022) indican que la educación financiera mejora tanto el conocimiento como el comportamiento financiero, con un impacto positivo en la elaboración de presupuestos, el ahorro y el crédito.
Por otra parte, López et al. (2024) también destacan la importancia de la educación financiera, destacando el impacto de la educación financiera, el valor del dinero y el materialismo en el endeudamiento de estudiantes universitarios en Baja California, donde encontró que la educación financiera y el valor del dinero impactan positivamente el endeudamiento.
Por otro lado, la investigación de González (2020) analizó el nivel de educación financiera en jóvenes universitarios de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, ubicada en la ciudad de Pilar, Ñeembucú, durante el periodo 2019-2020. Desde una perspectiva fenomenológica, el autor resalta la importancia de las experiencias subjetivas individuales para comprender la educación financiera, lo que permite incorporar una dimensión cualitativa al análisis de los resultados cuantitativos. En este sentido, el estudio resulta relevante para interpretar el panorama general de la educación financiera en el contexto universitario, puesto que evidencia la necesidad de fortalecer los procesos de formación y capacitación en el manejo responsable de los recursos económicos entre los jóvenes.
3. Consideraciones metodológicas del estudio
El presente estudio adopta un diseño no experimental, de corte transversal y de naturaleza cuantitativa. Se recopilaron datos numéricos de una muestra de hogares en un punto específico en el tiempo para analizar la relación entre las variables sin manipularlas. El alcance de la investigación es correlacional-causal, ya que busca no solo identificar asociaciones entre variables, sino también entender la influencia de la educación financiera sobre el endeudamiento.
La población estuvo constituida por los hogares del cantón Quevedo; se trabajó con una muestra de 140 hogares, como criterio de inclusión, se tuvo en cuenta tener residencia en el cantón Quevedo por al menos un año. Para la recolección de datos, la técnica principal fue la encuesta, aplicada mediante un cuestionario estructurado basado en una escala Likert, cuyo propósito fue analizar la relación entre el nivel de educación financiera y el nivel de endeudamiento en los hogares del cantón Quevedo.
El procesamiento y análisis de los datos se efectuó utilizando el software estadístico SPSS. Se aplicó la estadística descriptiva, también la correlación de Pearson para medir la fuerza y dirección de la relación entre las dimensiones de la educación financiera y los indicadores de endeudamiento, además de un modelo de regresión lineal múltiple para determinar en qué medida el conocimiento, las actitudes y los comportamientos financieros (variables independientes) explican la varianza en el volumen de deuda y la percepción de sobreendeudamiento (variables dependientes). Esto permitió identificar cuál de las dimensiones tiene un mayor poder predictivo.
4. Educación financiera y endeudamiento en hogares del cantón Quevedo, Ecuador
La tabla 1 muestra los estadísticos descriptivos de variables sociodemográficas, que está compuesta por 140 hogares del cantón Quevedo, con una distribución equilibrada por género (54.3% mujeres). El nivel educativo predominante es secundaria (45.7%), seguido de educación superior (38.6%). Solo el 32.1% de los encuestados posee tarjeta de crédito, indicando un acceso limitado al sistema financiero formal. La edad promedio se ubica en el rango de 26-35 años, y el nivel de ingresos predominante es inferior a $500 mensuales.
Tabla 1
Estadísticos descriptivos: variables sociodemográficas
|
Variable |
n |
Media |
DE |
% Femenino |
% Educación superior |
% Con TC |
|
Total muestra |
140 |
- |
- |
54.3% |
38.6% |
32.1% |
|
Edad |
140 |
2.4 |
1.1 |
- |
- |
- |
|
Ingresos |
132 |
1.8 |
0.9 |
- |
- |
- |
El conocimiento sobre funciones de tarjetas de crédito presenta una media de 3.2 (DE=1.4), indicando un nivel moderado de educación financiera. La capacidad de pago de préstamos muestra una media de 3.9, sugiriendo una percepción relativamente positiva sobre la capacidad de endeudamiento (tabla 2). El gasto en pago de préstamos representa entre el 10% y el 20% del ingreso familiar, en promedio.
Tabla 2
Estadísticos descriptivos: variables financieras
|
Variable |
Media |
DE |
Mín |
Máx |
Escala |
|
Conocimiento funciones TC |
3.2 |
1.4 |
1 |
5 |
1-5 |
|
Uso dinero sobrante |
2.8 |
1.1 |
1 |
5 |
1-5 |
|
Capacidad de pago del préstamo |
3.9 |
1.6 |
1 |
5 |
1-5 |
|
Gasto en préstamo |
2.4 |
1.8 |
1 |
6 |
1-6 |
Se observan correlaciones positivas significativas entre el conocimiento financiero y la capacidad de pago (r=418, p<.001), indicando que, a mayor educación financiera, mayor percepción de capacidad de endeudamiento. Las correlaciones negativas entre conocimiento financiero y gasto en préstamos (r=-.228, p<.05) sugieren que una mejor educación financiera se asocia con menores niveles de endeudamiento relativo. La fuerte correlación entre capacidad de pago de préstamos y créditos (r=.756, p<.001) indica consistencia en las percepciones de endeudamiento (tabla 3).
Tabla 3
Matriz de correlaciones de Pearson
|
Variable |
1 |
2 |
3 |
4 |
5 |
|
1. Conocimiento TC |
1 |
||||
|
2. Uso dinero sobrante |
.324 |
1 |
|||
|
3. Capacidad de préstamo |
.418 |
.287 |
1 |
||
|
4. Capacidad de crédito |
.401 |
.312 |
.756 |
1 |
|
|
5. Gasto préstamo |
-.228 |
-.194 |
-.342 |
-.298 |
1 |
El modelo de regresión lineal múltiple explica el 21.4% de la varianza en el gasto destinado al pago de préstamos (R2=214, F=8.567, p<.001). El conocimiento sobre tarjetas de crédito emerge como el predictor más significativo (β=-.221, p=.004), indicando que, por cada punto de aumento en conocimiento financiero, el gasto en préstamos disminuye en 0.284 puntos. El nivel educativo también muestra una relación negativa significativa (β=-.198, p=.017), sustentando la hipótesis central de estudio sobre la importancia de la educación en el manejo del endeudamiento (tabla 4).
Tabla 4
Modelo de regresión lineal múltiple
|
Variable |
B |
EE |
β |
T |
P |
|
Constante |
4.215 |
0.843 |
- |
5.002 |
.000 |
|
Conocimiento TC |
-0.284 |
0.098 |
-.221 |
-2.898 |
.004 |
|
Uso dinero sobrante |
-0.193 |
0.112 |
-.143 |
-1.723 |
.087 |
|
Nivel educativo |
-0.325 |
0.134 |
-.198 |
-2.425 |
.017 |
|
Nivel de ingresos |
0.208 |
0.117 |
.147 |
1.778 |
.078 |
De acuerdo con Lusardi y Mitchell (2023), existe una correlación positiva significativa entre el nivel de educación financiera y la capacidad de gestionar adecuadamente las deudas, lo que coincide con nuestros resultados, donde el conocimiento financiero mostró una relación inversa con el gasto en préstamo (β=-.221, p=.004). Similarmente, nuestros resultados confirman que los hogares con mayor conocimiento financiero presentan menores niveles de endeudamiento relativo.
En contraste con los resultados del presente estudio, Tandazo y Ochoa (2023) en el cantón Macará, Ecuador, ofrecen una perspectiva diferente. Su investigación tuvo como objetivo medir la cultura financiera y relacionarla con la economía familiar, y aunque reconoce que la cultura financiera, como medida de los conocimientos adquiridos, puede incidir en las finanzas personales, sus resultados principales demuestran que las relaciones entre la cultura financiera, el ahorro, el nivel de endeudamiento y el presupuesto de gastos familiares no tienen una correspondencia significativa. Por lo tanto, Tandazo y Ochoa (2023) deducen que la economía de los hogares en las familias macareñas no depende del conocimiento financiero.
Esta divergencia en los resultados, a pesar de que ambos estudios se realizaron en Ecuador y abordaron la educación financiera y el endeudamiento en hogares, podría explicarse por las diferencias metodológicas, ya que estos autores utilizaron un análisis de Chi-cuadrado apoyado por el coeficiente V de Cramer para demostrar la asociatividad de las variables. Además, es posible que existan particularidades socioeconómicas o culturales en el cantón Macará que influyan en cómo el conocimiento financiero se traduce en comportamientos de endeudamiento, en comparación con el cantón Quevedo.
Asimismo, Chávez y Hernández (2023) sostienen que el tema analizado permite comprender con mayor profundidad las características del fenómeno estudiado. En este sentido, los autores explican que su abordaje resulta relevante para interpretar sus implicaciones teóricas y prácticas dentro del contexto investigativo.
Los resultados obtenidos en torno a la relación entre educación financiera y endeudamiento en el cantón Quevedo son coherentes con un conjunto de evidencias empíricas producidas en contextos latinoamericanos comparables, lo que permite interpretarlos no como hallazgos aislados, sino como expresión de una tendencia regional de mayor alcance. Álvarez et al. (2022a), en un estudio correlacional con 306 clientes de Plaza Vea en Perú, documentaron que el 48% de los participantes presentaba nivel bajo de educación financiera y el 52% registraba endeudamiento alto; aun así, la asociación estadística entre ambas variables resultó significativa, pero de magnitud modesta (p = 0.017; rho de Spearman = 0.136).
Esta aparente contradicción, coexistencia de baja formación financiera y alto endeudamiento con una correlación débil, señala que el conocimiento financiero opera como un factor moderador del riesgo crediticio, no como un determinante exclusivo: su influencia se ejerce en interacción con variables estructurales como el ingreso, la oferta de crédito disponible y el entorno institucional.
Esta interpretación se enriquece al considerar un segundo estudio de Álvarez et al. (2022b), centrado en la incidencia de la educación financiera sobre las decisiones crediticias de 230 socios de la Fundación de Desarrollo Comunitario sin Fronteras (DECOF) con operaciones activas en 2021. Mediante correlación Chi-cuadrado de Pearson y coeficiente V de Cramer, los autores establecieron una correlación moderada entre educación financiera y nivel de endeudamiento (V de Cramer = 0.215; p = 0.005), en tanto que la relación con la morosidad resultó estadísticamente no significativa (V de Cramer = 0.082; p = 0.460). Que la educación financiera incida sobre el nivel de endeudamiento, pero no sobre la morosidad, sugiere que el conocimiento financiero actúa principalmente en la fase de decisión crediticia: cuánto y para qué endeudarse, sin que ello garantice automáticamente el cumplimiento posterior de los compromisos adquiridos, el cual depende en mayor medida de la capacidad de pago efectiva y de los shocks de ingreso no anticipados.
La dimensión estructural del endeudamiento, aquella que va más allá del conocimiento individual, se hace patente en el trabajo de Basurto et al. (2025), quienes analizaron los factores determinantes de la capacidad de endeudamiento en hogares mexicanos a partir de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera de los Hogares (ENIFH) 2019.
Sus modelos estadísticos identificaron la estabilidad de ingresos y la educación financiera como los factores de mayor poder explicativo en la gestión de la deuda. Particularmente relevante resulta el hallazgo de que los hogares con mayor escolaridad presentan mayor propensión al endeudamiento, pero bajo condiciones crediticias más favorables: acceden a créditos con mejores plazos, tasas y montos adecuados a su capacidad de pago. Esta distinción entre cantidad de deuda y calidad de la deuda es teóricamente significativa y conecta directamente con la relación negativa entre nivel educativo y gasto en préstamos identificada en el presente estudio, donde una mayor formación no suprime la participación en el mercado crediticio, sino que la vuelve más estratégica.
La interacción entre el comportamiento del deudor y la calidad de la gestión institucional constituye otra dimensión analítica relevante para interpretar los datos. Guerrero et al. (2021) estudiaron el efecto de las políticas de crédito en la cartera morosa de la COOPACT del distrito de Tocache-San Martín durante el período 2017–2020, y encontraron que la entidad mantuvo una gestión adecuada con resultados favorables en 2017 y 2018; sin embargo, la aplicación incorrecta de las políticas por parte de los colaboradores en 2019 produjo un deterioro significativo de los índices de morosidad, revertido parcialmente en 2020 mediante estrategias de mitigación del riesgo pandémico.
La evidencia de estos autores refuerza que la morosidad no es solo un fenómeno atribuible a la conducta del prestatario: la rigurosidad en la implementación institucional de las políticas crediticias tiene un peso propio e independiente. En ese sentido, los programas de educación financiera dirigidos a los hogares resultan más efectivos cuando operan en un entorno institucional que también aplica criterios técnicos rigurosos en el otorgamiento y seguimiento del crédito.
La relación entre ingreso, conocimiento financiero y uso de tarjetas de crédito constituye uno de los ejes más relevantes para interpretar los resultados del presente estudio, dado que el conocimiento sobre las funciones de las tarjetas emergió como el predictor más significativo del gasto en préstamos. Rodríguez et al. (2020), mediante un modelo Logit aplicado a datos peruanos, demostraron que el ingreso laboral mensual tiene un efecto positivo y estadísticamente significativo sobre la probabilidad de uso de tarjetas de crédito, aunque sin diferencias apreciables en rubros de consumo básico como la alimentación. Esto indica que el ingreso orienta el crédito hacia consumos discrecionales y de mayor valor, escenario en el que la educación financiera adquiere especial importancia como mecanismo de evaluación del riesgo.
En esa línea, Bermeo et al. (2019), a través de un análisis factorial exploratorio con jóvenes universitarios, identificaron asociaciones significativas entre educación financiera, beneficios percibidos del crédito, cultura del ahorro e intención de uso informado de tarjetas de crédito. Ambos estudios, leídos en conjunto, apuntan a que el comportamiento con tarjetas de crédito no está determinado exclusivamente por el nivel de ingreso ni por el conocimiento aislado, sino por su interacción: la educación financiera es más eficaz cuando se orienta específicamente hacia los instrumentos crediticios de mayor complejidad, como las tarjetas, donde las consecuencias de las decisiones desinformadas son más graves.
La evidencia proveniente del ámbito empresarial aporta un marco analítico complementario. Cruzado et al. (2020) encontraron, en un estudio sobre empresas del sector minero que cotizan en la Bolsa de Valores de Lima (2012–2015), que la antigüedad organizacional y la estructura de activos se asocian de manera moderada con el nivel de endeudamiento, y que las empresas más consolidadas tienden a asumir deuda con fines de inversión desde una posición de mayor capacidad de gestión. La analogía con el ámbito doméstico es conceptualmente pertinente: así como la experiencia acumulada permite a las organizaciones administrar su pasivo de forma más estratégica, la educación financiera confiere a los hogares los marcos evaluativos para distinguir entre deuda productiva y deuda de consumo sin retorno claro.
Ayón et al. (2020), por su parte, demostraron que el apalancamiento financiero puede mejorar la rentabilidad patrimonial empresarial, aunque el exceso de costos fijos introduce fragilidad. Trasladado al nivel doméstico, este principio subraya la necesidad de que los hogares dispongan de competencias financieras que les permitan identificar el umbral a partir del cual el endeudamiento deja de ser un recurso de mejora del bienestar y se convierte en un factor de vulnerabilidad ante shocks económicos externos.
La robustez de la relación entre conocimiento y gestión financiera se confirma desde distintos contextos y escalas de análisis. Saldarriaga (2020) documentó, en colaboradores de una organización del noreste colombiano, una asociación significativa del 47.6% (p < 0.000) entre conocimientos financieros y capacidades financieras, lo que indica que las competencias para gestionar deuda responden a procesos formativos transferibles entre contextos laborales y domésticos. Wagner (2019), a partir de datos nacionales en distintos segmentos de la población estadounidense, demostró que quienes reciben algún tipo de educación financiera, ya sea en la escuela secundaria, la universidad o a través del empleador, obtienen puntajes significativamente más altos en alfabetización financiera, con un efecto particularmente pronunciado en individuos de menores ingresos y menor escolaridad.
Este hallazgo es directamente aplicable al perfil sociodemográfico de los hogares encuestados en Quevedo: nivel educativo predominante secundario, ingresos inferiores a $500 mensuales, y respalda la idea de que las intervenciones de educación financiera tienen mayor retorno relativo precisamente en los segmentos con mayor vulnerabilidad crediticia. La relación negativa entre nivel educativo y gasto en préstamos identificada en el modelo de regresión múltiple del presente estudio opera en la misma dirección: no es la educación formal en sí misma la que reduce el endeudamiento problemático, sino la competencia financiera que tiende a acompañarla y que puede ser desarrollada mediante programas específicos.
En el contexto ecuatoriano, la investigación de Benites (2019) en Esmeraldas aporta evidencia especialmente pertinente. La autora encontró que el 90.1% de los encuestados estaba incluido en el sistema financiero formal, el 99.2% valoraba positivamente el ahorro y el 83.9% manifestaba interés en propuestas de educación e inclusión financiera.
La predisposición favorable hacia la gestión financiera responsable que revelan estos datos contrasta con las brechas de conocimiento instrumental detectadas en el cantón Quevedo, donde el promedio de conocimiento sobre funciones de tarjetas de crédito fue de 3.2 en una escala superior, lo que sugiere que en contextos similares existe un capital actitudinal que los programas formativos pueden movilizar. Benites destaca, además, el potencial de los instrumentos de la economía popular y solidaria entre cajas de ahorro, bancos comunales, cajas solidarias como vehículos de educación financiera contextualizada para poblaciones con acceso limitado a la banca privada, experiencias que también se documentan en México, España y Canadá como buenas prácticas de inclusión financiera desde abajo.
El conjunto de la evidencia converge hacia una conclusión articulada. Araujo et al. (2019) señalan que la educación financiera es fundamental para que los hogares tomen decisiones coherentes ante la creciente complejidad de los productos financieros, planteamiento que adquiere sustento empírico en la correlación positiva y significativa entre conocimiento financiero y percepción de capacidad de pago documentada en el presente estudio (r = 0.418, p < 0.001): el conocimiento no solo reduce el gasto en préstamos, sino que mejora la evaluación que los hogares hacen de sus propios límites de endeudamiento.
Esta doble incidencia sobre la conducta y sobre la autopercepción es coherente con los resultados de Gabriel et al. (2021), quienes hallaron una correlación de r = 0.779 (p < 0.001) entre educación financiera y gestión financiera en usuarios bancarios de San Martín, con asociaciones específicas en planificación de ingresos (rho = 0.606), situación crediticia (rho = 0.484), presupuestos (rho = 0.732) y hábitos de ahorro (rho = 0.506). La magnitud de estas correlaciones es consistente con la intensidad de la relación entre capacidad de pago y nivel de créditos identificada en el presente estudio (r = 0.756, p < 0.001), lo que apunta a que la educación financiera actúa sobre un conjunto articulado de conductas y percepciones, no sobre variables aisladas.
En síntesis, la evidencia revisada permite afirmar que la relación entre educación financiera y endeudamiento es un fenómeno robusto y consistente en distintos contextos latinoamericanos, y que su abordaje mediante programas formativos específicos, contextualmente situados y articulados con la oferta institucional de crédito, tiene potencial real para reducir la vulnerabilidad financiera de los hogares de ingreso bajo y medio de la región.
5. Conclusiones
Existe una relación directa y significativa entre el nivel de educación financiera y una gestión más prudente del endeudamiento en los hogares del cantón Quevedo. El conocimiento específico sobre productos financieros, como las tarjetas de crédito, actúa como un factor protector que reduce el gasto relativo en el pago de préstamos. Esto sugiere que las iniciativas destinadas a mejorar la alfabetización financiera pueden tener un impacto positivo y cuantificable en la disminución del sobreendeudamiento.
El estudio resalta la importancia del nivel educativo formal como un predictor clave en la reducción del endeudamiento. Los resultados indican que una mayor formación académica se asocia con un menor gasto en préstamos, lo que refuerza la idea de que la educación en un sentido amplio contribuye al desarrollo de capacidades para una mejor toma de decisiones financieras.
Aunque la percepción de capacidad de pago se correlaciona positivamente con el conocimiento financiero, existe un acceso limitado a instrumentos financieros formales como las tarjetas de crédito en la población estudiada. Este factor, combinado con un nivel de ingresos predominantemente bajo, sugiere que, si bien la educación financiera es crucial, también es importante considerar el contexto socioeconómico y la disponibilidad de herramientas financieras adecuadas para fomentar un endeudamiento responsable y evitar el sobreendeudamiento.
Referencias
Álvarez, L., Ochoa, J., & Vallejo, J. (2022b). Educación financiera y su incidencia en el comportamiento crediticio de los socios: caso Fundación de Desarrollo Comunitario sin Fronteras. Revista Innova, 7(3.1), 64-78. https://doi.org/10.33890/innova.v7.n3.1.2022.2111
Álvarez, N., Braiz, C., Pizzán, S., & Villafuerte, A. (2022a). Educación financiera y endeudamiento por uso de las tarjetas de crédito de los clientes de Plaza Vea – Perú. Revista Sapienza, 3(1), 830-842. https://doi.org/10.51798/sijis.v3i1.256
Araujo, S., Lastra, N., Lucero, J., & Sandoval, D. (2019). El papel de la educación financiera y su incidencia en la economía familiar. Revista Dilemas Contemporáneos, 6(33), 2-18. https://www.dilemascontemporaneoseducacionpoliticayvalores.com/index.php/dilemas/article/view/1390/1680
Avendaño, W., Rueda, G., & Velasco, B. (2021). Percepciones, conocimientos y habilidades financieras en estudiantes de educación media. Revista Venezolana de Gerencia, 26(93), 209-226. https://doi.org/10.52080/rvg93.15
Ayón, G., Pluas, J., & Ortega, W. (2020). El apalancamiento financiero y su impacto en el nivel de endeudamiento de las empresas. Revista Científica FIPCAEC, 5(5), 117-136. https://doi.org/10.23857/fipcaec.v5i5.188 Fipcaec
Basurto, M., Ávila, L., & Zayas, C. (2025). Factores determinantes de la capacidad de endeudamiento en los hogares mexicanos. Revista Tlatemoani, 16(48), 100-114. https://doi.org/10.51896/tlatemoani.v16i48.850
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