Universidad del Zulia (LUZ)

Revista Venezolana de Gerencia (RVG)

Año 31 No. 115, 2026, e311151

JULIO-SEPTIEMBRE

ISSN 1315-9984 / e-ISSN 2477-9423

Como citar: López, S. B., Mungaray, A., y Carrillo, S. (2026). Nueva pertinencia social de los centros públicos de investigación en México. Revista Venezolana De Gerencia, 31(Especial 15), e311151. https://doi.org/10.52080/rvgluz.31.115.1

Nueva pertinencia social de los centros públicos de investigación en México

López, Sergio Bernardino*

Mungaray Lagarda, Alejandro**

Carrillo, Sósima***

Resumen

Se evalúa la capacidad de los Centros Públicos de Investigación (centros) mexicanos para adecuar sus misiones y líneas de investigación a los nuevos objetivos de la política científica, particularmente hacía las problemáticas establecidas por los Programas Nacionales Estratégicos. La metodología se desarrolló en dos etapas: la primera hace un análisis de redes y un análisis bibliométrico para identificar el grado de adecuación que tienen los centros a los problemas nacionales. En la segunda se realizó un análisis comparativo a partir de los sistemas europeo y estadounidense. Se logró identificar que a pesar de que los cambios normativos son recientes, los centros tienen un alto grado de adecuación en la atención de los problemas nacionales, si bien los aspectos de pertinencia social requieren más atención y tiempo, la decisión de adecuar la agenda científica mexicana y los temas prioritarios a las demandas y retos globales, facilitó la transición del modelo y su alineación institucional de a la nueva normatividad. A partir de los estándares internacionales, será necesario avanzar en el desarrollo de esquemas evaluativos más equilibrados, la construcción de indicadores de seguimiento y en una mayor orientación social en sus modelos y prácticas de vinculación.

Palabras clave: pertinencia social; centros públicos de investigación; política científica.

Recibido: 13.04.26 Aceptado: 09.06.26

* Doctor en Ciencias Económicas. Profesor investigador, Universidad Autónoma de Baja California, México. Correo: slopez56@uabc.edu.mx. ORCID https://orcid.org/0000-0001-9014-2480.

** Doctor en Economía. Profesor Investigador Honorario, Universidad de Sonora, México. Correo: alejandro.mungaray@unison.mx. ORCID https://orcid.org/000-0001-5633-4585.

*** Doctora en Ciencias Administrativas. Profesora investigadora, Universidad Autónoma de Baja California, México. Correo: sosima@uabc.edu.mx. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-0546-2621

The new social relevance of public Research Centers in México

Abstract

This study evaluates the capacity of Mexican Public Research Centers (CPIs) to adapt their missions and research lines to the new objectives of science policy, particularly regarding the problems established by the National Strategic Programs (PRONACES). The methodology was developed in two stages: the first involves a network analysis to identify the degree to which the CPIs address national problems. The second stage consists of a comparative analysis based on the European and American systems. The study found that, despite the recent regulatory changes, the CPIs demonstrate a high degree of alignment in addressing national problems. While aspects of social relevance require more attention and time, the decision to adapt the Mexican scientific agenda and priority topics to global demands and challenges facilitated the transition of the model and the institutional alignment of CPIs with the new regulations. Based on international standards, it will be necessary to advance in the development of more balanced evaluation frameworks, the construction of monitoring indicators, and greater social orientation in their models and vinculation practices.

Keywords: public research centers; social pertinence; science policy.

1. Introducción

Diversos países, como los integrantes de la Unión Europea, Estados Unidos y Japón, han implementado ajustes a sus sistemas de ciencia y tecnología (CyT), buscando solucionar los fallos de la política científica, para movilizar la ciencia, la tecnología y la innovación a resolver desafíos sociales, económicos y ambientales en un plazo definido (Larrue, 2021). Es necesaria una mayor intervención pública que dirija, coordine y oriente los esfuerzos de investigación para crear soluciones efectivas (Weber & Rohracher, 2012).

En su implementación destacan el ámbito de la evaluación y la reflexión; los impactos son de largo plazo, difusos y no lineales, toman sentido en los entes ejecutores, avanzan a través de la experimentación, la negociación y el aprendizaje de manera evolutiva dentro del sistema científico, destacando la innovación no tecnológica (Mazzucato, 2018).

El desarrollo de la política científica en México siguió durante más de 50 años las recomendaciones y lineamientos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con base en la experiencia de buenos resultados obtenidos en los países desarrollados, con énfasis en innovación empresarial y el crecimiento económico. Sin embargo, en países en desarrollo con sistemas científicos en procesos de madurez, no se lograron los objetivos esperados y, por lo tanto, no se atendieron los grandes problemas sociales (Dutrénit & Puchet, 2017). Se puede decir que aún no se ha podido concretar una política de largo alcance en el sector científico, que armonice rendición de cuentas, generación de conocimiento y requerimientos sociales (Gleaves, 2022).

A partir del 2019, en México se inició una reorientación de las políticas en CyT, con modificaciones a la Ley de 2002, sustituyéndola por la Ley General en Materia de Humanidades CTI (LGMHCTI) (DOF, 2023a). El nuevo marco legal representa un cambio de paradigma y una reorientación filosófica, enfocando las actividades de Humanidades, Ciencia y Tecnología e Innovación (HCTI) hacia el bienestar social con un interés público, a través de la inclusión de múltiples actores en la definición de necesidades y propuestas de solución.

A partir del 2023, se crean en México los Programas Nacionales Estratégicos (PRONACES) para reorientar la investigación científica a problemas prioritarios, sociales, ambientales y económicos, a través de 10 grandes temas que reflejan las prioridades del Estado, alineados con las agendas internacionales (PECITI, 2021).

En los sistemas científicos internacionales, los Centros Públicos de Investigación (CPI) surgen como instrumentos de la política científica para responder a las necesidades regionales y de apoyo a la industria (Debackere y Veugelers, 2005).

 Con diferentes formas de organización, autonomía y financiamiento (Borowiecki & Paunov, 2018), los CPI han evolucionado para responder a las necesidades de sus contextos, así como a la creciente complejidad organizativa de las actividades de I+D (Biasini, et al. 2012) ante un mayor escrutinio público y la necesidad de rendición de cuentas. Esto ha implicado la búsqueda de nuevas formas de adecuar su organización, gestión, así como nuevos criterios de evaluación (Ríos et al., 2016).

Por recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el sistema de CPI mexicano se creó en 1975, con carácter estratégico para formar un sistema nacional de innovación y fortalecer la industrialización. En los últimos 20 años, los CPI han pasado por transformaciones de tipo organizacional en su relación con el sector privado y público, diversificación de las fuentes de financiamiento de proyectos y programas, así como adaptación de diversas políticas científicas (Rodríguez, et al. 2025: 02).

Los CPI eran definidos como entidades paraestatales con actividades predominantes de investigación científica y tecnológica, cuyo reconocimiento requería resolución conjunta del Conacyt y la dependencia coordinadora del sector, la opinión de la SHCP y la firma de un convenio de administración de resultados como mecanismo de evaluación (DOF, 2002). Para ello se implementaron procesos de organización y se adoptaron diversas formas de trabajo.

Primero se crearon cinco coordinaciones para conformar grupos afines y permitir una mayor comunicación con intereses y objetivos en común: 1) materiales, manufactura avanzada y procesos industriales; 2) física y matemáticas aplicadas y ciencias de datos; 3) medio ambiente, salud y alimentación; 4) política pública y desarrollo regional; y 5) historia y antropología social (Conacyt, 2017).

Segundo, se realizó una alineación temática de los CPI, con dos estrategias complementarias para que trabajaran de manera transversal, horizontal y colaborativa. Una es el Programa de Investigación de Largo Aliento (PILA), enfocado a resolver necesidades nacionales de generación de conocimiento establecidas en el Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación (PECITI). La otra es la Estrategia de Centros para la Atención Tecnológica a la Industria (ECATI), como respuesta a las necesidades de sectores económicos clave a través de desarrollos tecnológicos y servicios altamente especializados.

Tercero, los consorcios como esquemas operativos entre los CPI para compartir capacidades, infraestructura y equipamiento, orientados a atender problemas complejos y cubrir necesidades sectoriales y regionales prioritarias por especialidad (Foro Consultivo Científico y Tecnológico [FCCyT], 2017).

En 2023, al entrar en vigor la LGMHCTI, el enfoque se orienta a una articulación más amplia del Sistema Nacional de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación (SNHCTI), donde los CPI son estratégicos para generar conocimiento con enfoque de bienestar social. Esta ley propone nuevos criterios para su evaluación, definición de agendas y autonomía científica centrados en el impacto social, regional y ambiental de su quehacer, dejando de ser agentes autónomos de generación de conocimiento para ser actores corresponsables de la política pública (DOF, 2023b).

La adopción del nuevo marco regulatorio valora no solo la eficiencia operativa y científica de los CPI, sino también su capacidad para generar conocimiento socialmente útil, promover la cooperación interinstitucional, contribuir al desarrollo sostenible y fortalecer la cultura interna hacia la mejora continua. En consecuencia, el objetivo del trabajo es evaluar la capacidad de los CPI mexicanos para adecuar sus misiones y líneas de investigación a los nuevos objetivos de la política científica, particularmente a la orientación hacia problemáticas establecidas por los PRONACES, así como identificar referentes internacionales que permitan construir modelos comparativos para orientar su adecuación a los requerimientos nacionales, aun cuando la propia LGMHCTI aspira a crear un modelo particular.

2. Marco conceptual para la pertinencia social y evaluación científica

Países como Alemania, Estados Unidos, Francia e Italia han puesto énfasis en la integración de sistemas de investigación científica y tecnológica a través de CPI financiados con fondos públicos, sujetos a rendición de cuentas y evaluaciones del desempeño, con diferentes grados de influencia gubernamental en su financiamiento para la investigación y en algunos países representan una parte importante de su capacidad de investigación nacional (Borowiecki & Paunov, 2018: 64). Según la OCDE, las instituciones públicas de investigación se pueden clasificar en cinco tipos: asociación de organizaciones públicas, centros tradicionales, centros y consejos públicos, organizaciones de tecnología industrial e institutos independientes.

Con el tiempo, los CPI experimentan una tendencia al aumento de la diversidad, flexibilidad, competitividad, autonomía y capacidad de evaluación y control (Cruz & Sanz, 2023: 226). En los países en desarrollo, desde la primera década del siglo XXI, las demandas sociales a nivel global originaron cambios para expandir el alcance de los CPI tradicionales (Organisation for Economic Co-operation and Development [OECD], 2011). A partir de entonces, el éxito de los CPI no depende únicamente de su capacidad interna, sino del contexto en el que operan y donde deben superar barreras estructurales como tradicionales, como la falta de coordinación, ausencia de prioridades claras y desarticulación institucional (Poudel, 2021).

La reflexión institucionalista considera que las actividades económicas y sociales se cumplen en el seno de una determinada sociedad, definida por su población, cultura y un marco de instituciones jurídicas y políticas que establecen las reglas o limitaciones para articular la interacción entre organizaciones (Nader et al., 2025).

Por su parte, la reflexión organizacional ayuda a entender cómo funcionan y de qué manera afectan y se ven afectadas por el contexto en que operan (Zhang, 2023). Estas pueden ser comprendidas como entidades sociales diseñadas con una estructura deliberada y con sistemas de actividad vinculados con un ambiente externo (Jungmann, 2024). Debido a que las organizaciones tienen fines específicos, sus características, comportamiento y objetivos se ven influidos por factores del contexto donde se desenvuelven, aunque a su vez, su acción contribuye a moldear los rasgos de dicho contexto (Lazarević & Mosurović, 2023).

Schot & Steinmueller (2018) identifican la evolución de la política científica que orienta las actividades de las organizaciones en tres marcos: el primero justifica la intervención del Estado y la institucionalización de la investigación como medio de desarrollo social y económico. El segundo busca el desarrollo de la competitividad apoyada por los sistemas de innovación y la transferencia de conocimiento, incluyendo su utilidad para la estructura social en su conjunto (Zabala, 2004).

El tercer marco se enfoca en el compromiso de la ciencia en la transformación del sistema económico y social vinculados a los objetivos del desarrollo sostenible. Este tercer marco surge como respuesta a los fallos de los sistemas científicos cuando no alcanzan los objetivos esperados en materia de difusión de conocimientos e innovaciones de utilidad con valor económico y social. Estos fallos son de orientación estratégica e institucional, cuando el sistema científico y los problemas sociales y económicos más relevantes no se acoplan (Kuhlmann & Rip, 2014).

Las políticas de tercera generación no solo buscan la solución de los problemas de mercado y el fortalecimiento de capacidades institucionales, sino también de los problemas sociales a través de cambios de dirección y de transformación sistémica sostenible y de justicia social (Weber y Rohracher, 2012), que coordinen y conecten las acciones de los actores y los objetivos deseados; es decir, más que temas de eficiencia, se enfocan en la dirección que deben seguir (Mazzucato, 2018). El efecto social que pueda tener la investigación es lo que le da sentido y justifica su financiamiento con fondos públicos, ya que, al hacerse ciencia con un sentido de aplicación (Bozeman & Sarewitz, 2011), implica redefinir su evaluación para medir el impacto y la incidencia social (Smit & Hessels, 2021).

Los cambios institucionales necesitan un tiempo para que se desarrollen, mientras rompen las inercias institucionales (Renoe et al., 2023). Para evaluar el impacto social de estos cambios, se necesita una combinación de medidas vinculadas a una intención. Como los impactos sociales de largo plazo pueden ser difíciles de medir para evaluar la política científica, es necesario evidenciar a corto plazo, con la participación de las partes interesadas, que los recursos públicos están resolviendo las problemáticas vinculadas a tal intención (Wagner, 2020).

3. Enfoque metodológico

La metodología para identificar el grado de adecuación que tienen los CPI a los problemas nacionales se desarrolla en dos etapas: en la primera se hace un análisis de redes y un análisis bibliométrico. Para el análisis de redes se consultaron las misiones, líneas de investigación y campos de aplicación de los CPI en sus sitios web. Posteriormente, se procedió a la codificación de texto basada en palabras clave. Para ello se construyó un tesauro vinculado con los problemas prioritarios, mediante un análisis de contenido de texto, vinculando cada centro con las prioridades nacionales (Kristijan, 2017).

Posteriormente, se creó una matriz de incidencia en donde se cruzan los centros con los problemas nacionales (DOF, 2023b), en donde se empleó una escala (0-3): 0 ausencia; 1 relevancia de baja aplicación por ser una aplicación, impacto social o eje transversal menor; 2 relevancia media por ser un tema de un área de investigación explícita o una línea de trabajo definida; 3 relevancia alta por ser parte de su misión fundacional o de las principales líneas de generación de conocimiento. Con ello se busca proporcionar una visión global de un sistema en red, mediante el análisis de la interacción dinámica y la relación entre los vértices, basándose principalmente en medidas de centralidad (Liew, 2023).

El análisis bibliométrico se hizo a partir de las publicaciones de los CPI registradas en Scopus a partir del 2023, con las que se construyó un mapa de coocurrencias (o mapa científico) generado con VOSviewer. Con ello se identificaron sus estructuras de investigación, las temáticas principales y su interconexión. El análisis bibliométrico se utiliza para identificar tendencias emergentes en la investigación y rastrear el desarrollo de campos específicos de conocimiento identificando estructuras temáticas o clústeres, visualizar las relaciones de la ciencia y la interdisciplinariedad, así como evaluar la evolución y tendencias (Guzmán y Trujillo, 2014).

Para estudiar las perspectivas globales de CPI y revisar sus mecanismos de evaluación con referentes internacionales, en la segunda etapa se realizó un análisis comparativo para establecer puntos de comparación entre instituciones con funciones similares, facilitando la identificación de fortalezas, áreas de oportunidad y estrategias efectivas de gobernanza, evaluación y vinculación interinstitucional (Boyanov, 2024).

Como primer paso, se realizó un análisis de estudios que clasifican los tipos de organizaciones públicas de investigación a nivel global y estudios sobre mejores prácticas respecto a la manera en que han avanzado en la implementación de las políticas de tercer orden. Segundo, se identificaron los CPI con las mejores prácticas y, por su reconocimiento global y parecida estructura operacional, se seleccionaron 2 redes internacionales como referentes: la Red Científica del Consejo Nacional de Investigación en Italia y el Sistema de Fondos Federales para los Centros de I&D (FFRDC) en Estados Unidos. Tercero, los criterios que se compararon fueron gobernanza y orientación estratégica, evaluación de la investigación y carrera y mecanismos de vinculación y co-creación.

4. Pertinencia social de los centros públicos de investigación en México: Análisis de Resultados

Se presentan y discuten los principales hallazgos derivados de la evaluación a los Centros Públicos de Investigación (CPI) en México. El foco de esta evaluación se centra en su capacidad institucional para reorientar misiones y líneas de investigación hacia los objetivos de la actual política científica; particularmente, en cómo y en qué medida las capacidades de estos centros se están articulando en torno a las demandas socioambientales de los PRONACES.

4.1. Red de alineación de las misiones de los CPI con los PRONACES y sus medidas de centralida

El sistema de CPI cubre la totalidad de los Pronaces (ilustración 1), si bien algunos con mayor transversalidad y pertinencia. Sin embargo, los esfuerzos de la red se concentran en cinco temas estructurales y estratégicos de alta prioridad que requieren alta coordinación para evitar redundancia de esfuerzos (cuadro 1,B) (agentes tóxicos, energía, sistemas socio ecológicos, educación y agua).

Ilustración 1

Red bipartita CPI- PRONACES y sus medidas de centralidad

Por último se encuentran los Pronaces que dan prioridad baja, por considerarse sub atendidos y como una brecha de política científica (vivienda y cultura). El desarrollo de estas capacidades requiere tiempo, que se pueden acelerar con la modificación de incentivos hacia estos programas. Estos tres niveles de prioridad muestran diferentes niveles de coherencia entre los CPI y los Pronaces. Los desbalances se deben a que aunque los CPI han hecho adecuaciones y ajustes a sus misiones, gran parte de ellos desarrollan ciencia básica y, debido a la transversalidad, en un buen numero de casos no aclaran las lineas de aplicación especifica de sus lineas de investigación.

4.2. Análisis bibliométrico (mapa de la ciencia)

Se puede visualizar que los temas de investigación predominante de los CPI mexicanos, tienen un alto enfóque hacia la ciencia básica y la interdisciplinariedad. No obstante, se identifican algunos cuatro clusters que tienen relación directa con los Pronaces (ilustración 2):

Ilustración 2

Red de co-ocurrencia de palabras clave o mapa de conocimiento de los CPI Mexicanos

En Estados Unidos, la Federally Funded Research and Development Centers (FFRDC) es una red de 43 Centros de Investigación y Desarrollo (I&D) financiados por el gobierno federal, cuyas actividades incluyen investigación básica, aplicada y de gestión de I&D (NSF, 2025). Desde los años 90, el gobierno de Estados Unidos estableció un mecanismo administrativo para mejorar la eficiencia de las agencias científicas, cambiando el enfoque de producción científica al de evaluación de impactos, bajo la óptica de la Ley de Resultados y Desempeño Gubernamentales.

La National Science Foundation (NSF) desarrolla los criterios de impactos amplios de la ciencia, que abarcan una variedad de posibles actividades, asociaciones y procesos que pueden mejorar los beneficios sociales de la investigación (Woodson & Boutilier, 2023). En 2010, se actualizó la ley, fortaleciendo el criterio de impactos amplios para evaluar las propuestas de investigación, con base en temas prioritarios y en las instituciones que las apoyan. Los impactos amplios de beneficios sociales tienen actualmente un impacto considerado como un requisito intrínseco para la entrega de resultados tangibles a la sociedad, lo cual implica una mayor rendición de cuentas (NSF, 2025).

Desde la declaración de Lund en 2009, la Unión Europea (UE) ha tratado de resolver los temas de orientación de la política científica para resolver sus grandes retos sociales. El programa Horizons de la UE busca abordar los desafíos globales como el cambio climático y los objetivos del desarrollo sostenible a través de la ciencia, impulsando la competitividad y el crecimiento sostenible con tres objetivos estratégicos agrupadores, como generar crecimiento y empleo, afrontar retos sociales y reforzar la competitividad.

Actualmente, la evaluación de los programas se realiza mediante evaluaciones ex ante la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT, 2022), así como evaluando los impactos científico, social y económico de sus áreas de impacto clave (KIP por sus siglas en inglés, Key Impacts Pathways). En este marco institucional opera la red científica del Consejo Nacional de Investigación de Italia (CNR), entidad pública constituida por 88 institutos que desarrollan proyectos de investigación para la promoción de la innovación y la competitividad del sistema productivo (CNR, 2024). Tanto el sistema estadounidense como el italiano han creado marcos equilibrados que dan mayor peso a los impactos sociales, sin afectar el valor e importancia de la ciencia básica y el impulso a la competitividad, pero reconociendo la importancia de un equilibrio económico, social y ambiental para el desarrollo.

Las reformas a las leyes del sistema científico mexicano le han dado una predominancia a los aspectos sociales y ambientales sobre los económicos, lo que ha generado una presión importante sobre los CPI, ya que un significativo porcentaje de ellos se crearon y desarrollaron para el apoyo a la competitividad de la industria. No obstante, su adecuación se ha facilitado por la alineación que tiene la agenda nacional con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, que en gran medida han marcado los retos de la ciencia y las agendas internacionales de investigación.

De manera similar, el sistema italiano, que forma parte del sistema Horizon Europe (GDSR, 2023), resalta la pertinencia de temáticas relacionadas con la eficiencia para la prevención de residuos y la sustentabilidad, con el apoyo de las tecnologías de la información. Por su parte, aunque la NSF no adopta formalmente los ODS, varios de sus programas estratégicos muestran una alineación sustantiva. 

No existe una estrategia única de evaluación a los CPI. La heterogeneidad que los caracteriza lo dificulta. Incluso es complejo unificar criterios de evaluación al interior del mismo sistema o red de CPI. Por ello, las evaluaciones se realizan mediante la complementariedad de diferentes métodos.

Respecto a los sistemas de evaluación, existen diferencias importantes; por su parte, el sistema italiano mantiene los criterios de excelencia académica complementada con evaluaciones de impacto social, mientras que en el sistema estadounidense se valoran más las soluciones técnicas que apoyen el cumplimiento de los objetivos gubernamentales. Por su parte, el sistema mexicano le está dando una creciente importancia a la incidencia y vinculación social.

Los esquemas de financiamiento de los tres sistemas están altamente concentrados con recursos federales. Los CPI italianos cuentan con recursos federales base y pueden competir por recursos competitivos en convocatorias nacionales e internacionales, enfocándose principalmente en la UE. El sistema de EE. UU. funciona principalmente por contratos patrocinados por agencias federales para el cumplimiento de objetivos gubernamentales, basándose en la amplia experiencia de misiones científicas, con patrocinadores privados de manera limitada.

Los ajustes en el esquema de financiamiento a los CPI han sido uno de los factores que, tras la eliminación de fideicomisos, más les ha impactado en sus inercias. Al quedar dependientes del presupuesto federal base y tener que competir por recursos en el marco de los PRONACES, han disminuido sus relaciones con financiadores privados. La principal diferencia con el sistema italiano y estadounidense es que no cuentan con presupuestos plurianuales.

Por último, tanto el sistema estadounidense como el italiano, continua con esquemas tradicionales de transferencia de tecnología, como las oficinas de transferencia de tecnología. Mientras el sistema italiano aumenta la participación social bajo diversos mecanismos como plataformas de co-diseño, laboratorios de innovación social, espacios de dialogo público privado, en los nuevos esquemas de beneficios sociales de la NSF, en la vinculación de los FFRDC no participa la comunidad de manera directa, sino a través usuarios institucionales, agencias y políticas públicas que promueven y aplican las soluciones técnicas a los contextos sociales con base en la misión científica.

El sistema mexicano incorpora instrumentos de vinculación ampliados, privilegiando la producción de conocimiento vinculado con múltiples actores sociales y sectores productivos, tanto en relación directa con los usuarios como a través de organismos estatales.

4.3. Análisis comparativo de sistemas

En Estados Unidos, la Federally Funded Research and Development Centers (FFRDC) es una red de 43 Centros de Investigación y Desarrollo (I&D) financiados por el gobierno federal, cuyas actividades incluyen investigación básica, aplicada y de gestión de I&D (NSF, 2025). Desde los años 90, el gobierno de Estados Unidos estableció un mecanismo administrativo para mejorar la eficiencia de las agencias científicas, cambiando el enfoque de producción científica al de evaluación de impactos, bajo la óptica de la Ley de Resultados y Desempeño Gubernamentales.

 La National Science Foundation (NSF) desarrolla los criterios de impactos amplios de la ciencia, que abarcan una variedad de posibles actividades, asociaciones y procesos que pueden mejorar los beneficios sociales de la investigación (Woodson & Boutilier, 2023). En 2010, se actualizó la ley, fortaleciendo el criterio de impactos amplios para evaluar las propuestas de investigación, con base en temas prioritarios y en las instituciones que las apoyan. Los impactos amplios de beneficios sociales tienen actualmente un gran peso como un requisito intrínseco para la entrega de resultados tangibles a la sociedad, lo cual implica una mayor rendición de cuentas (NSF, 2025).

Desde la declaración de Lund en 2009, la Unión Europea (UE) ha tratado de resolver los temas de orientación de la política científica para resolver sus grandes retos sociales. El programa Horizons de la UE busca abordar los desafíos globales como el cambio climático y los objetivos del desarrollo sostenible a través de la ciencia, impulsando la competitividad y el crecimiento sostenible con tres objetivos estratégicos agrupadores, como generar crecimiento y empleo, afrontar retos sociales y reforzar la competitividad.

Actualmente, la evaluación de los programas se realiza mediante evaluaciones ex ante (FECYT, 2022), así como evaluando los impactos científico, social y económico de sus áreas de impacto clave (KIP por sus siglas en inglés Key Impacts Pathways). En este marco institucional opera la red científica del Consejo Nacional de Investigación de Italia (CNR), entidad pública constituida por 88 institutos que desarrollan proyectos de investigación para la promoción de la innovación y la competitividad del sistema productivo (CNR, 2024). Tanto el sistema estadounidense como el italiano han creado marcos equilibrados que dan mayor peso a los impactos sociales, sin afectar el valor e importancia de la ciencia básica y el impulso a la competitividad, pero reconociendo la importancia de un equilibrio económico, social y ambiental para el desarrollo.

Las reformas a las leyes del sistema científico mexicano le han dado una predominancia a los aspectos sociales y ambientales sobre los económicos, lo que ha generado una presión importante sobre los CPI, ya que un significativo porcentaje de ellos se crearon y desarrollaron para el apoyo a la competitividad de la industria. No obstante, su adecuación se ha facilitado por la alineación que tiene la agenda nacional con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, que en gran medida han marcado los retos de la ciencia y las agendas internacionales de investigación.

De manera similar, el sistema italiano, que forma parte del sistema Horizon Europe (GDSR, 2023), resalta la pertinencia de temáticas relacionadas con la eficiencia para la prevención de residuos y la sustentabilidad, con el apoyo de las tecnologías de la información. Por su parte, aunque la NSF no adopta formalmente los ODS, varios de sus programas estratégicos muestran una alineación sustantiva. 

No existe una estrategia única de evaluación a los CPI. La heterogeneidad que los caracteriza lo dificulta. Incluso es complejo unificar criterios de evaluación al interior del mismo sistema o red de CPI. Por ello, las evaluaciones se realizan mediante la complementariedad de diferentes métodos.

Respecto a los sistemas de evaluación, existen diferencias importantes. El sistema italiano mantiene los criterios de excelencia académica complementada con evaluaciones de impacto social, mientras que en el sistema estadounidense se valoran más las soluciones técnicas que apoyen el cumplimiento de los objetivos gubernamentales. Por su parte, el sistema mexicano le está dando una creciente importancia a la incidencia y vinculación social.

Los esquemas de financiamiento de los tres sistemas están altamente concentrados con recursos federales. Los CPI italianos cuentan con recursos federales base y pueden competir por recursos competitivos en convocatorias nacionales e internacionales, enfocándose principalmente en la UE. El sistema de EE. UU. funciona principalmente por contratos patrocinados por agencias federales para el cumplimiento de objetivos gubernamentales, basándose en la amplia experiencia de misiones científicas, con patrocinadores privados de manera limitada.

Los ajustes en el esquema de financiamiento a los CPI han sido uno de los factores que, tras la eliminación de fideicomisos, más les ha impactado en sus inercias. Al quedar dependientes del presupuesto federal base y tener que competir por recursos en el marco de los PRONACES, han disminuido sus relaciones con financiadores privados. La principal diferencia con el sistema italiano y estadounidense es que no cuentan con presupuestos plurianuales.

Por último, tanto el sistema estadounidense como el italiano, continua con esquemas tradicionales de transferencia de tecnología, como las oficinas de transferencia de tecnología. Mientras el sistema italiano aumenta la participación social bajo diversos mecanismos como plataformas de co-diseño, laboratorios de innovación social, espacios de dialogo público privado, en los nuevos esquemas de beneficios sociales de la NSF, en la vinculación de los FFRDC no participa la comunidad de manera directa, sino a través usuarios institucionales, agencias y políticas públicas que promueven y aplican las soluciones técnicas a los contextos sociales con base en la misión científica.

El sistema mexicano incorpora instrumentos de vinculación ampliados, privilegiando la producción de conocimiento vinculado con múltiples actores sociales y sectores productivos, tanto en relación directa con los usuarios como a través de organismos estatales.

5. Conclusiones

En México, la evaluación global del sistema de CPI es un reto por su gran diversidad respecto a sus misiones institucionales y campos disciplinares. Sin embargo, a pesar de lo reciente de los nuevos cambios normativos, se ha logrado identificar un alto grado de adecuación en la atención de los problemas nacionales. Sin duda, la agenda científica mexicana y los temas prioritarios continúan adecuándose a las demandas y retos globales, primero inspirados en los criterios de la OCDE y más recientemente a los de la ONU en el año 2023.

Esta alineación ha hecho más sencilla la transición del modelo de organización del sistema y la alineación institucional de los CPI, pues, por su pertenencia a redes globales de conocimiento, sus agendas científicas tienen un marcado enfoque internacional, lo que les permite el desarrollo de metodologías y estándares internacionales en problemáticas locales. Aun cuando gran parte del sistema de centros refleja una alta relación con los sectores productivos, pues una parte importante de ellos fue fundada con dicho fin, esta relación coexiste con las nuevas demandas prioritarias.

El análisis bibliométrico constata que la investigación de los CPI mexicanos mantiene una alta productividad académica de gran impacto en publicaciones científicas indexadas. El desarrollo de marcos más equilibrados de evaluación, donde se conserven los esquemas de mérito académico con los de valor social, incluyendo el desarrollo de indicadores de medición más específicos como en el caso del sistema europeo de KIP, llevará un tiempo razonable.

Aunque habían ganado libertad académica y autonomía operativa en pasadas décadas, las nuevas reformas vuelven a posicionar a los CPI como una herramienta directa de la política científica del Estado, lo que plantea nuevos retos de gobernanza y autonomía. Sin duda, el nuevo modelo de políticas científicas genera tensiones estructurales de distinto nivel para los CPI, tanto en la búsqueda de beneficios sociales explícitos como en las diversas formas de vinculación que deben construir o reconstruir con los diversos sectores sociales. Como no existe un modelo estandarizado de vinculación normativa como en el sistema estadounidense, cada centro debe desarrollar sus propias prácticas y contribuir con ello a un modelo nacional.

Si bien en este trabajo se identifican las tendencias y primeros efectos de las políticas mexicanas de tercera generación sobre uno de los elementos más importantes de su sistema científico, será necesario continuar evaluando los impactos de largo plazo, pues la creación de valor social que deben estar buscando toma más tiempo en reflejarse.

Un panorama más completo de este proceso de cambio y adaptación se puede obtener con el análisis de los proyectos de investigación desarrollados por los CPI y los convenios que están firmando. Dicha información no se encuentra disponible en los informes institucionales por CPI individual, si bien dentro de los objetivos del SECIHTI está construir una base de datos y repositorios públicos para poder avanzar en la evaluación del sistema y sus componentes con una rendición de cuentas global.

Referencias

Biasini, V. (2012). Implementation of a quality management system in a public research centre. Accreditation and Quality Assurance, 17(6), 621–626. https://doi.org/10.1007/s00769-012-0936-9

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Boyanov, K. (2024). Benchmarking in the public sector: A strategic tool for enhancing performance and accountability. Journal of Management Sciences and Applications. https://www.unwe.bg/doi/JOMSA/2024.2/JOMSA.2024.2.01

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