REDIELUZ

ISSN 2244-7334 / Depósito legal pp201102ZU3769 Vol. 9 N° 2 • Julio - Diciembre 2019: 39 - 48

ESTADO NUTRICIONAL SEGÚN PARÁMETROS BIOQUÍMICOS Y DE ANTROPOMETRÍA AJUSTADA EN EMBARAZADAS ADOLESCENTES

(Nutritional status as biochemical parameters and adjusted anthropometry in pregnant adolescents)

Patricia Castro1, José Vargas2, Charles Sanabria1, Liliana Rojas1, Daniel Villamizar1,

Daniel Sanabria1.

1Universidad del Zulia, Facultad de Medicina, Unidad de Desarrollo Integral y Orientación en Reproducción para Adolescentes (UDIORA). 2 Universidad libre de Barranquilla. Unidad de Cuidados Intensivos Renacer, Cruz Roja Seccional La Guajira.

CIENCIAS DE LA SALUD

chjsv@hotmail.com

RESUMEN

Objetivo: Evaluar el estado nutricional en ado- lescentes embarazadas a partir de parámetros bioquímicos y antropometría ajustada. Materiales y Métodos: Se realizó una investigación de tipo descriptiva-correlacional, prospectiva y transver- sal, con un diseño experimental y subtipo cuasiex- perimento. La muestra estuvo conformada por 90 pacientes.: Grupo 1: 30 adolescentes no embara- zadas, Grupo 2: 30 adolescentes en el primer tri- mestre del embarazo y el Grupo 3: 30 adolescentes en el segundo trimestre del embarazo. Se deter- minaron el peso, talla e índice de masa corporal, además la albumina, globulina y relación albumina/ globulina. Resultados: los tres grupos tuvieron re- sultados de laboratorios dentro de límites normales; antropométricamente, el primero con un 36,67% en bajo peso. Las embarazadas del primer trimestre, 60% como normal y en el segundo trimestre de em- barazo, utilizando antropometría ajustada, presentó categoría de enflaquecida en su mayoría (60%), a pesar de que estas últimas mostraron un índice de masa corporal normal, además se encontró que el riesgo de tener enflaquecimiento es 2,25 veces ma- yor en adolescentes embarazadas durante el se- gundo trimestre, comparadas con las adolescentes no embarazadas. Conclusiones: se debe utilizar en las pacientes adolescentes embarazadas la antro- pometría ajustada, junto a los parámetros bioquí- micos para determinar la necesidad de atención nutricional.

Palabras clave: Estado nutricional, adolescen- tes, embarazo.


Recibido: 09/06/2019 Aceptado: 18/07/2019

ABSTRACT

Objective: To evaluate the nutritional status of pregnant adolescents based on biochemical para- meters and adjusted anthropometry. Materials and Methods: A descriptive-correlational, prospective and transversal research was carried out, with an experimental design and a quasi-experimental sub- type. The sample consisted of 90 patients: Group 1: 30 non-pregnant adolescents, Group 2: 30 ado- lescents in the first trimester of pregnancy and Group 3: 30 adolescents in the second trimester of pregnancy. Weight, height and body mass index were determined, as well as albumin, globulin and albumin / globulin ratio. Results: the three groups had laboratory results within normal limits; anthro- pometrically, the first with 36.67% in low weight. The pregnant women of the first trimester, 60% as normal and in the second trimester of pregnancy, using adjusted anthropometry, presented the cate- gory of the most debilitated (60%), although the la- tter showed a normal body mass index, in addition found that the risk of having weakness is 2.25 times higher in pregnant adolescents during the second trimester, compared with non-pregnant adoles- cents. Conclusions: adjusted anthropometry should be used in pregnant adolescent patients, together with biochemical parameters to determine the need for nutritional attention.

Keywords: Nutritional status, adolescents, preg- nancy.



INTRODUCCIÓN

El estado nutricional de un individuo es la resul- tante final del balance entre ingesta y requerimiento de nutrientes. Los distintos métodos que conllevan a la valoración del estado nutricional, sirven para detectar signos de alerta y permiten caracterizar distintos estadios, cuyo nivel inferior se traduce como un estado de deficiencia nutricional, el cual afecta el rendimiento físico, mental y social de los seres humanos (Carías et al, 2009; Zambrano et al, 2013).

Los países en vías de desarrollo presentan si- tuaciones distintas de trastornos nutricionales: por defecto que culmina en desnutrición y por exceso de peso, lo cual favorece la obesidad y enfermeda- des crónicas (Oliveira et al, 2004).

Con los indicadores antropométricos convencio- nales: peso, talla, índice de masa corporal (IMC), composición corporal, entre otros; es posible diag- nosticar que una persona se encuentra en un peso bajo, peso normal, sobrepeso u obesidad y que por tanto ha ingerido menos o más de las calorías requeridas. Empleando indicadores bioquímicos, inmunológicos o clínicos es posible detectar caren- cias de nutrientes como el hierro, proteínas o deter- minadas vitaminas (Ravasco et al, 2010).

La Organización Mundial de la Salud (OMS), es- tablece la adolescencia como la etapa que transcu- rre entre los 10 y 19 años de edad, que es un pe- riodo dinámico del ciclo vital, con grandes cambios físicos, psicológicos y sociales (Sanabria, 2018), lo que conduce a autonomía e independencia en su conducta alimentaria. Por esta razón la adolescen- cia se considera como una etapa de demanda nu- tricional, debido a que se experimenta un aumento acelerado de la masa muscular, del volumen san- guíneo, del tejido esquelético y rápidas divisiones celulares debido al crecimiento, lo que genera un incremento en los requerimientos para todos los nutrientes (Montgomery, 2003; Aguirre et al, 2010, Pajuelo et al, 1998).

Así mismo en 2007, la OMS propuso y aprobó una nueva referencia para el diagnóstico nutricional de adolescentes, en base al IMC, en substitución de lo recomendado en 1995, permitiendo la clasifi- cación de las adolescentes, siguiendo una referen- cia propia para su edad en años y meses lo que posibilita reflejar con mejor certeza el perfil de peso y estatura de las adolescentes y compararla entre las poblaciones (OMS, 2007).


Además, el adolescente en particular, está en una etapa de la vida, donde la propia edad conlleva a que la elección de los alimentos, este especial- mente influenciada por diferentes factores, entre ellos los psicológicos, asociados con la imagen cor- poral; los socioculturales, relacionados con la publi- cidad y dietas de moda que promueven tendencias alimentarias no siempre saludables, tabúes, creen- cias, formas de preparación, entre otros, lo que puede llevarlos a una alimentación inapropiada. Así mismo, el factor económico, basado en la seguridad alimentaria, donde hay una disminución o ausencia del consumo de lácteos, frutas, verduras, carnes y donde la cena puede ser la principal alimentación del día (Herrera et al, 2008; Falen et al, 1997).

El embarazo durante la adolescencia se ha con- vertido en un problema de salud a nivel mundial, situando a la madre adolescente y al recién nacido en un gran riesgo biopsicosocial (Sanabria, 2018), en vista de que en ese periodo el crecimiento en la paciente sigue progresando y el embarazo genera- rá competencia entre el crecimiento fetal y el ma- terno en las pacientes con mala nutrición (Shirima y Kinabo, 2005; Roos et al, 1997).

Cabe agregar que, el embarazo en la adolescen- cia tanto en países industrializados, como en aque- llos en vías de desarrollo, tiene una prevalencia del 12,8 al 45%, dependiendo de la región y el nivel de desarrollo. En Venezuela oscila entre el 23 y 24% (Nybo et al, 2000; Sanabria,2018). La evaluación del estado nutricional integral en el primer trimestre del embarazo es de vital importancia y utilizar todas las dimensiones posibles, como la antropométrica y bioquímica, garantizaran su diagnóstico, control y adecuación para alcanzar un desarrollo óptimo en la gestación (La Riva, 2008).

La desnutrición en las madres adolescentes es un tema de suma importancia que afecta al desa- rrollo normal de los sistemas, aparatos del feto y de la embarazada; que puede desencadenar en pa- tologías como preeclampsia, eclampsia, diabetes gestacional, anemia ferropénica, gastritis, enferme- dades congénitas, asociadas a un bajo aporte de micronutrientes durante el embarazo, por lo que resulta esencial evaluar y categorizar nutricional- mente, de manera correcta a las adolescentes em- barazadas (Bohorquez et al, 2013).

Por otro lado, existen estudios que reportan una ganancia de peso en el embarazo por encima de lo recomendado, lo cual se ha asociado a futuros resultados indeseables en la vida adulta de estas


adolescentes embarazadas, entre ellos retención del peso en el puerperio y tendencia marcada a la obesidad (Rasmussen y Yaktine, 2009; Severi et al, 2009).

A pesar de esto, las propuestas publicadas has- ta ahora por los comités internacionales de salud para adolescentes embarazadas, están basadas en recomendaciones propuestas para gestantes adultas. Estas recomendaciones no son beneficio- sas para las adolescentes, ya que son clasificadas erróneamente como de bajo peso al inicio de la gestación y por lo tanto son incluidas en programas para ganar peso (OMS, 2014). Sumado a esto se encuentra que las recomendaciones más utiliza- das para programas de ganancia de peso duran- te la gestación no han sido validadas siguiendo el resultado perinatal de las adolescentes (Drehmer et al, 2013).

Sin embargo, se ha logrado establecer una cur- va de ganancia de peso según el IMC ajustadas a partir del segundo trimestre de la gestación (Ca- valcante et al, 2014), lo cual ayuda a interpretar la realidad sobre los cambios de peso y grado de nu- trición de las embarazadas.

En vista de todo esto, una investigación sobre el mejor método de valoración antropométrica duran- te la gestación, específicamente en las adolescen- tes, es necesaria y debe ser un tema discutido por investigadores y profesionales en procura de mejo- rar la calidad de asistencia prenatal. Estos métodos deben presentar buena sensibilidad y especificidad para clasificar de forma adecuada, el estado nutri- cional materno e identificar situaciones de riesgo, para lograr un resultado obstétrico favorable (Ra- vasco et al, 2010).

Por lo anteriormente expuesto, la presente in- vestigación pretende estudiar el estado nutricional de las adolescentes embarazadas, según su eva- luación antropométrica ajustada y parámetros bio- químicos, en las pacientes que acuden a la Unidad de Desarrollo Integral y Orientación en Reproduc- ción para Adolescentes (UDIORA), de tal forma que se muestre la importancia y utilidad de dicho proce- dimiento en un embarazo adolescente.


MATERIALES Y METODOS

Se realizó una investigación de tipo descripti- va-correlacional, prospectiva y transversal, con un diseño experimental y subtipo cuasiexperimental (Arias, 2006; Hernández et al, 2014). El universo estuvo representado por pacientes atendidas en la UDIORA del Hospital Dr. Manuel Noriega Trigo, mu- nicipio San Francisco, del estado Zulia.

Se tomaron los siguientes criterios de selección:

Criterios de inclusión: a) Adolescentes con ges- tación diagnosticada menor a las 27 semanas, b) Adolescentes no gestantes, c) Sin antecedentes patológicos, d) Embarazos simples.

Criterios de exclusión: a) Negación de la pacien- te a participar en el estudio, b) Embarazadas con antecedentes patológicos, c) Embarazos múltiples.

Se seleccionaron 90 adolescentes con edades entre 13 y 19 años, las cuales se distribuyeron en tres grupos: el primer grupo: no gestantes; el se- gundo grupo: gestantes en su primer trimestre de embarazo (0-13 semanas) y el tercer grupo: ges- tantes en su segundo trimestre del embarazo (14- 27 semanas).

A cada paciente se les otorgó información sobre el estudio y se solicitó su consentimiento por escri- to. Posteriormente respondieron un cuestionario so- bre: procedencia, edad, dirección, estado civil, nivel de instrucción, ocupación, nivel socioeconómico, fecha de menarquia, fecha de última menstruación, edad gestacional, antecedentes obstétricos.

A todas las gestantes seleccionadas, se les rea- lizó un registro de la evaluación nutricional-antro- pométrica considerando las variables peso, talla, índice de masa corporal (IMC=Peso/Talla2). El peso de la gestante se obtuvo en kilogramos con una ba- lanza de báscula marca Health o meter.

Para la clasificación del estado nutricional antro- pométrico se consideraron las siguientes categorías nutricionales, según la OMS: déficit (<18,5 kg/m2), normal (18,5 a 24,9 kg/m2), sobrepeso (>25 kg/ m2) y obesidad (>30kg/m2). Para la clasificación del estado nutricional antropométrico, según el IMC gestacional en los pacientes del segundo trimestre de gestación, se utilizó la propuesta por Grandi et al (2007), considerándose las siguientes categorías: enflaquecida, normal, sobrepeso y obesa.

Los datos bioquímicos se obtuvieron al momen- to de la consulta, tomando una muestra sanguínea con un primer tubo (con heparina), el cual fue intro- ducido en la máquina automatizada para registrar los valores de hemoglobina, hematocrito, cuenta blanca y formula sanguínea. Los valores de refe- rencia son: hemoglobina (10-14mg/dl), hematocrito (35-48%), cuenta blanca (5.000-10.000xmm3), pla- quetas (150.000-400.000).

El segundo tubo fue centrifugado a 3.000 rpm durante 10 minutos, posteriormente introducido en máquina automatizada para registrar los valores de albumina sérica, globulina sérica y relación albumi- na/globulina sérica con valores de referencia: pro-



teograma que comprende: proteínas totales (6,4.- 8,2 g/dl), albumina (3,5-5,2 mg/dl), globulina 2,3-3,5 mg/dl (Grandi et al, 2007).

Las pacientes fueron evaluadas por una Nutricio- nista, para ser clasificadas en la escala nutricional y los datos se expresaron como valores absolutos, porcentajes o como Media ± Desviación Estándar (M ± DE). Para hacer comparaciones entre las me- dias de los grupos de estudio se realizó un análisis de varianza o test de ANOVA y se consideró un valor de p<0.05 como estadísticamente significati- vo. Para todo ello se utilizó el programa estadístico SPSS 22, versión para Windows.


RESULTADOS

En la tabla 1, se describen las características generales de las adolescentes, se evidencia que en el grupo de No embarazadas, la edad prome- dio fue de 16,83±2,20 años, la presión arterial sis- tólica (PAS) 103,83±6,66 mmHg y diastólica (PAD) 68,20±6,00 mmHg; los niveles de química sanguí- nea todos dentro de parámetros normales, glice- mia 80,00±11,63 mg/dL, urea 19,97±5,05 mg/dL, creatinina 0,82±0,15 mg/dL; de manera similar los niveles de hemoglobina 11,53±1,38 g/dL y hemato- crito 36,87±4,95%, así como las proteínas totales 7,89±0,55 U/L, albúmina 4,86±0,58 U/L y globulinas 3,02±0,62 U/L. La relación albúmina/globulina re- sultó en 1,69±0,4.


Tabla 1. Características de las pacientes adolescentes embarazadas según parámetros bioquímicos y hematológicos, atendidas en la UDIORA del Hospital Dr. Manuel Noriega Trigo, 2018.



Variables

No embarazadas Embarazadas 1er

trimestre


Embarazadas 2do trimestre


Promedio

DE

Promedio

DE

Promedio

DE

Edad (años) 16,83

2,20

17,10

1,21

16,53

1,57

Edad Gestacional -


-


9,77


1,79


20,98


4,16


PAS (mmHg) 103,83


6,66


104,03


9,61


104,33


8,66

PAD (mmHg) 68,20

6,00

65,77

6,10

65,37

7,33

Glicemia (mg/dL) 80,00

11,63

79,67

20,01

75,63

14,67

Urea(mg/dL) 19,97

5,05

18,43

4,25

20,60

6,12

Creatinina(mg/dL) 0,82

0,15

0,70

0,18

0,67

0,12

Hemoglobina(g/dL) 11,53

1,38

10,70

1,11

10,67

0,88

Hematocrito (%) 36,87

4,95

33,24

4,06

33,45

3,06

Proteínas totales 7,89

0,55

7,62

0,51

7,07

0,77

Albúmina (U/L) 4,86

0,58

4,53

0,32

4,42

0,67

Globulinas (U/L) 3,02

0,62

3,10

0,47

2,97

0,60

Relación albúmina/ 1,69

0,47

1,62

0,54

1,53

0,44

(semanas)


(U/L)


globulina


Fuente: Castro, Vargas, Sanabria-Vera, Rojas, Villamizar, Sanabria-Rojas (2018).


En el grupo de embarazadas del primer y segundo trimestre, se observó, edad 17,10±1,21 y16,53±1,57 años, edad gestacional 9,77±1,79 y 20,98±4,16 se- manas, PAS 104,03±9,61 y 104,33±8,66 mmHg,

PAD 65,77±6,10 y 65,37±7,33mmHg, glicemia 79,67±20,01 y 75,63±14,67mg/dL, urea 18,43±4,25

y 20,60±6,12mg/dL, creatinina 0,70±0,18 y 0,67±0,12mg/dL; hemoglobina 10,70±1,11 y

10,67±0,88g/dL, hematocrito 33,24±4,06 y 33,45±3,06%, proteínas totales 7,62±0,51 y 7,07±0,77U/L, albúmina 4,53±0,32 y 4,42±0,67U/L

con globulinas 3,10±0,47 y 2,97±0,60U/L . La re- lación albúmina/globulina resultó para el primer tri- mestre de 1,62±0,54 y para el segundo trimestre 1,53±0,44 (Tabla 1).

1er trimestre

N


%

N

%

n

%



De 35 a 44

13

43,33

4

13,33

5

16,67


De 45 a 54

5

16,67

21

70,00

11

36,67

Peso

De 55 a 64

5

16,67

15

50,00

10

33,33

(kg)

De 65 a 74

6

20,00

3

10,00

3

10,00


Mayor de 75

1

3,33

0

0,00

1

3,33



Promedio y DE


51,73±12,83


54,95±8,59


53,92± 9,60

Menor de 1,50

4

13,33

0

0,00

3

10,00

Entre 1,50 y 1,59

15

50,00

15

50,00

19

63,33

Talla

Entre 1,60 y 1,69

10

33,33

13

43,33

12

40,00

(mts) Entre 1,70 y 1,79

1

3,33

2

6,67

0

0,00


Promedio y DE

1,57±0,08

1,59±0,05


1,57±0,05

Menor de 18,5

11

36,67

7

23,33

2

6,67

Entre 18,5 y 19,9

4

13,33

1

3,33

7

23,33

Entre 20 y 24,9

9

30,00

17

56,67

15

50,00

Corporal Entre 25 y 29,9

5

16,67

5

16,67

5

16,67

Mayor o igual a 30

1

3,33

0

0,00

1

3,33



Promedio y DE


20,94±4,33


21,65±3,45



21,77±3,31

Total

30

100,00

30

100,00

30

100,00

Tabla 2. Evaluación antropométrica convencional y ajustada de pacientes adolescentes, atendidas en la UDIORA del Hospital Dr. Manuel Noriega Trigo, 2018.


Variables

No embarazadas Embarazadas


Embarazadas 2do trimestre


Índice de Masa


Fuente: Castro, Vargas, Sanabria-Vera, Rojas, Villamizar, Sanabria-Rojas (2018).


Se realizó evaluación antropométrica conven- cional y ajustada en las adolescentes no embara- zadas y embarazadas respectivamente, eviden- ciando en la tabla 2, en no embarazadas peso promedio 51,73±12,83 kg, talla 1,57±0,08mts e IMC 20,94±4,33. En el grupo de embarazadas del pri-

mer trimestre el peso promedio fue 54,95±8,59 kg, la talla 1,59±0,05mts y el IMC 21,65±3,45. Mientras en el grupo de adolescentes en el segundo trimes- tre de embarazo, los promedios fueron para peso 53,92±9,60 kg, talla 1,57±0,05 m e IMC 21,77±3,31.



Tabla 3. Prevalencia de trastornos nutricionales en pacientes adolescentes, atendidas en la UDIORA del Hospital Dr. Manuel Noriega Trigo, 2018.



Variables

No embaraza- das

Embarazadas 1er trimestre


Embarazadas 2do trimestre

N % N % N %

X2 OR


(p)

95%


Alterado

17

56,67

12

40,00

20

66,67


1,67









0,120


Normal

13

43,33

18

60,00

10

33,33

(0,886-3,160)

Estado nutri-

cional

Bajo peso

11

36,67

7

23,33





Sobrepeso

5

16,67

5

16,67





Obesidad

1

3,33

0

0,00





Antropome- tría Ajustada


Enflaquecida


Sobrepeso






18


2


60,00


6,67

2,25**

0,011*

(1,239- 4,085)

1,16

0,772

Alteradas


Obesidad






0


0,00

(0,567- 2,359)

1,00

0,364









(0,030- 8,142)

Total 30

100,0

30

100,0

30

100,0


*Prueba X2 con p<0,05

**Riesgo significativo p<0,05

Fuente: Castro, Vargas, Sanabria-Vera, Rojas, Villamizar, Sanabria-Rojas (2018).


Al analizar la prevalencia de trastornos nutri- cionales, se muestra en la tabla 3, que 56,67% las adolescentes no embarazadas tuvieron alteracio- nes del estado nutricional, 36,67% por bajo peso, 16,67% con sobrepeso y 3,33% obesidad; mientras la embarazadas del primer trimestre el 60,00% tu- vieron estado nutricional normal, se presentó bajo peso en sólo 23,33%. Sin embargo al evaluar las embarazadas del segundo trimestre con antropo- metría ajustada, se encuentra la mayor prevalen- cia de alteraciones del estado nutricional (66,67%), donde destacan con 60,00% las adolescentes cla- sificadas como enflaquecidas. Se encontró asocia- ción significativa entre la categoría enflaquecida y embarazo del segundo trimestre (p<0,05). Siendo además el riesgo de tener enflaquecimiento 2,25

veces mayor en adolescentes, durante el segundo trimestre del embarazo con relación a las adoles- centes no embarazadas (p<0,05).

Se aplicó análisis de varianza de parámetros he- matológicos y bioquímicos, además de la evalua- ción antropométrica, entre grupos, no encontrán- dose diferencias significativas para los parámetros de valoración antropométricas entre los grupos. En la Tabla 4 se muestran las diferencias significativas (p<0,05), encontradas entre no embarazadas y em- barazadas para niveles de creatinina, hemoglobina, hematocrito y albúmina. También se encontraron di- ferencias entre embarazo del primer trimestre, con las del segundo trimestre para proteínas totales, siendo menores los valores de proteínas totales en el último grupo.



Tabla 4. Análisis de varianza de parámetros hematológicos y bioquímicos entre grupos de las pacientes adolescentes, atendidas en la UDIORA del Hospital Dr. Manuel Noriega Trigo (IVSS), 2018.


Embarazadas


Variables Grupos

1er trimestre



(p)

(p)

Glicemia No embarazadas

0,996

0,536

Embarazadas 1er trimestre


0,587

Urea No embarazadas

0,491

0,885

Embarazadas 1er trimestre


0,245

Creatinina No embarazadas

0,012*

0,001**

Embarazadas 1er trimestre


0,732

Hemoglobina No embarazadas

0,017*

0,013*

Embarazadas 1er trimestre


0,992

Hematocrito No embarazadas

0,008**

0,006**

Embarazadas 1er trimestre


0,973

Proteínas totales No embarazadas

0,215

0,000**

Embarazadas 1er trimestre


0,003**

Albúmina No embarazadas

0,024*

0,023*

Embarazadas 1er trimestre


0,702

Globulinas No embarazadas

0,826

0,952

Embarazadas 1er trimestre


0,648

Relación albúmina/glo- No embarazadas

0,834

0,417

bulina Embarazadas 1er trimestre


0,768

Embarazadas 2do trimestre


*ANOVA p<0,05

**ANOVA p<0,01

Fuente: Castro, Vargas, Sanabria-Vera, Rojas, Villamizar, Sanabria-Rojas (2018).


DISCUSION

En la UDIORA fueron seleccionadas 90 pacien- tes con edades entre 13 y 19 años, divididas en tres grupos de estudio siendo el primero, las no ges- tantes; el segundo, gestantes en el primer trimestre y el tercero, gestantes en el segundo trimestre del embarazo; cuyas características generales de las adolescentes en el primer grupo de no embaraza- das fueron: edad promedio: 16,83+ 2,20 años, con laboratorios dentro de límites normales; en el gru- po de embarazadas del primer y segundo trimestre respectivamente, las edades fueron 17,10 + 1,21 y 16,53 + 1,57, con edad gestacional de 9,77 + 1,79 y 20,98 + 4,16 semanas y laboratorios dentro de límites normales.

Dichos resultados son similares a los obtenidos por Calvancante et al (2014) en un estudio realiza- do en Brasil donde valoró a 826 adolescentes con edad media de 17,6 + 1,35 años, con un adecuado control prenatal (57,5% realizaron 7 o más consul-

tas durante la gestación), sin lograr asociar la varia- ble sociodemográfica con el estado nutricional y sin relacionarla con bajo peso al nacer, cabe destacar que estas adolescentes se encontraban en puer- perio y los datos tomados de su progreso ponderal y clasificación antropométrica, fueron obtenidos de las tarjetas de control prenatal, a diferencia de la presente investigación, donde fueron tomados di- rectamente de la paciente.

Bohorquez et al (2013) estudiaron el estado nu- tricional en adolescentes embarazadas de un cen- tro asistencial de Maracaibo, valorando a 48 ado- lescentes con edades en promedio comprendidas entre 17,21 + 1,2 y a diferencia del presente estu- dio, no se tomó en cuenta la edad gestacional para su clasificación.

Con respecto a la evaluación antropométrica convencional, en las adolescentes que formaron parte de esta investigación, se evidencio que en el grupo de no embarazadas el peso promedio fue de



51,73 + 12,83, talla 1,57 + 0,08 m e IMC 20,94 +

4,33 clasificando al 36,67% en bajo peso. En el grupo de embarazadas del primer trimestre el peso promedio fue 54,95±8,59 kg, la talla 1,59±0,05m y el IMC 21,65±3,45, en su mayoría con clasifica- ción por IMC como Normal (60,00%). Mientras en el grupo de adolescentes en el segundo trimes- tre de embarazo, los promedios fueron para peso 53,92±9,60kg, talla 1,57±0,05m e IMC 21,77±3,31.

Aplicando la antropometría ajustada, se eviden- cia que la mayoría tuvo clasificación enflaquecida (60,00%).

El resultado de los grupos de embarazadas del primer y segundo trimestre concuerda con el ob- tenido por Bohorquez et al (2013), quienes ubica- ron al 52% de las gestantes en la clasificación por IMC como normal; cabe destacar que la mayoría de las embarazadas evaluadas fueron del segundo trimestre y al aplicarle la antropometría ajustada, concuerda con el porcentaje de pacientes en la cla- sificación de enflaquecidas que en ese estudio se ubica en 41,6%.

Otro estudio realizado en adolescentes emba- razadas en Caracas por Cedillo et al (2006), difie- re de las cifras obtenidas en esta investigación, al evaluar a 80 adolescentes gestantes, de las cuales solo el 10% se catalogaron como bajo peso o enfla- quecidas; pero el valor de antropometría ajustada que utilizaron fue el cálculo del Peso Teórico Ideal menos el 10%.

En cuanto a la prevalencia de trastornos nutri- cionales en adolescentes, las no embarazadas tu- vieron un alto porcentaje de alteraciones del estado nutricional (56,67%), 36,67% bajo peso, 16,67% sobrepeso y 3,3% con obesidad; lo que concuer- da con Herrera et al (2008) quienes reportan en su investigación, que las adolescentes no poseen hábitos alimentarios adecuados lo que las lleva a presentar alteraciones del estado nutricional, gene- ralmente por bajo peso, contrario a esto, Zambrano et al (2013), refieren en su estudio de evaluación de hábitos alimentarios y estado nutricional en adoles- centes de Caracas, Venezuela, que las adolescen- tes presentan mayor tendencia al sobrepeso y a la obesidad, por hábitos alimentarios desordenados.

Por otra parte, las adolescentes embarazadas durante el primer trimestre tuvieron estado nutricio- nal normal en un 60% y solo un 23,33% presentó bajo peso; cifras similares a las reportadas por Bo- horquez et al (2013), Cedillo et al (2006) y Quesada et al (2010), quienes estudiaron el estado nutricio-


nal en adolescentes embarazadas en distintas la- titudes de Venezuela. Muy distintas son las cifras que obtienen Shirima y Kinabo (2005) en su estudio realizado en Tanzania donde el 54% de las ado- lescentes embarazadas durante el primer trimestre fueron clasificadas en bajo peso o enflaquecidas.

En esta investigación se correlacionaron los parámetros hematológicos y bioquímicos con la evaluación antropométrica entre grupos y se evi- denciaron diferencias estadísticamente significa- tivas entre no embarazadas y embarazadas para creatinina, hemoglobina, hematocrito y albúmina, teniendo esto relación con los estudios plasmados en la literatura mundial (Aguirre et al, 2010; Falen et al, 1007; Montgomery, 2003). Las diferencias entre proteínas totales en las embarazadas del primer tri- mestre, con las del segundo trimestre fueron impor- tantes, observando menores valores de proteínas totales en el último grupo. Este resultado es simi- lar al obtenido por Bohorquez et al (2013), quienes describen disminución de las proteínas totales en las adolescentes durante el segundo trimestre, en probable relación a la marcada deficiencia de con- sumo de macronutrientes.

El presente estudio es innovador al obtener como resultados una asociación significativa entre la categoría enflaquecida y embarazo del segundo trimestre (p<0,05) al aplicar la antropometría ajus- tada; además se encontró que el riesgo de tener enflaquecimiento es 2,25 veces mayor en adoles- centes embarazadas durante el segundo trimestre, comparadas con las adolescentes no embarazadas (p<0,05).


CONCLUSIONES

Los resultados de esta investigación muestran que existe un nivel adecuado de nutrición en la mayoría de las pacientes estudiadas, a pesar de no pertenecer a un estrato social que permite la correcta alimentación, sin embargo, se sabe que la malnutrición materna no solo puede afectar el peso, talla e índice de masa corporal, sino que existen cambios bioquímicos que indican malnutri- ción, aún antes de que se manifieste en el índice de masa corporal.

Es importante resaltar que al aplicar la escala de antropometría ajustada en embarazadas del segundo trimestre, que en promedio presentaron IMC normal, se evidenció que la mayoría (60%) fue catalogada como enflaquecida, lo que permite concluir que se debe utilizar en las pacientes con


estas características, la escala antes mencionada, junto a los parámetros bioquímicos para determinar la necesidad de atención nutricional oportuna y efi- ciente, desde el inicio del control prenatal.

Finalmente, cabe destacar que en esta investi- gación se ha evidenciado en forma estadística, una disminución de las proteínas totales en el segun- do trimestre, con respecto al primero y se deter- minó que el riesgo de estar clasificada como en- flaquecida en el segundo trimestre del embarazo, es 2,25 veces mayor que en las adolescentes no embarazadas.


RECOMENDACIONES

Se recomienda implementar como protocolo en la consulta especializada en adolescentes, el uso de la antropometría ajustada para un correc- to manejo nutricional, además de realizar nuevas investigaciones en el área, relacionando valores bioquímicos y antropométricos con los resultados perinatales.


REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Aguirre M., Castillo C., Le Roy C. (2010). Desafíos emergentes en la nutrición del adolescente. Rev Chil Peditr. 81(6). 488-497.

Arias F. (2006). El Proyecto de investigación. In- troducción a la Metodología Científica. Caracas: Editorial Episteme.

Bohórquez L., Vargas M., López E., Souki A., Ba- rrios E., Chávez M., Susan M., Chirinos M., Martínez S. (2013). Estado nutricional de adoles- centes embarazadas de un centro asistencial de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela. Revista Sin- drome Cardiometabólico. 3(1). 11-15.

Cavalcante D., Saunders C., De Souza M., Della Libera B., Nogueira S., Do Carmo M.(2014). O desempenho de diferentes métodos de avaliaçao antropométrica de gestantes adolescentes na prediçao do peso ao nascer. Rev Bras Epidemiol. 761-774.

Carías D., Cioccia A., Gutiérrez M., Hevia P., Pé- rez A. (2009). Indicadores bioquímicos del estado nutricional en adolescentes pre-universitarios de Caracas. An Venez Nutr. 22(1). 12-19.

Cedillo N., Dellán J., Toro J. (2006). Estado Nutri- cional de las adolescentes embarazadas: rela- ción con el crecimiento fetal. Rev Obstet Ginec Venez. 66(4).233-240.

Drehmer M., Duncan B., Kac G., Schmidt M. (2013). Association of second and third trimester weight gain in pregnancy with maternal and fetal out- comes. PLoS One. 8(1). e54704.

Falen J., Quiroz J., Figueroa E. (1997). Estado nu- tricional de la gestante adolescente y del recién nacido y consumo de alimentos y nutrientes. Gi- necol. Obst. 43(1). 9-15.

Grandi C., Luchtenberg G., Sola H. (2007). Evalua- ción nutricional durante el embarazo. Número es- tándar Medicina. Buenos Aires. 67. 677-684.

Hernández R., Fernández C., Baptista L. (2014). Metodología de la Investigación. México: Editorial Mc Graw Hill.

Herrera C., Vásquez E., Romero E., Romo H., De Alba J., Troyo T. (2008). Hábitos de alimentación y factores culturales en adolescentes embaraza- das. Arch Latinoamer Nutr. 58(1).19.

La Riva L. (2008). Estado nutricional y complicacio- nes inmediatas en neonatos de madres adoles- centes. Arch Venez Puer Ped. 71(2): 34-41.

Montgomery K. (2003). Improving nutrition in preg- nant adolescent: Recommendations for clinical practitioners. The Journal of Perinatal Education. 12(2). 22-30.

Nybo A., Wohlfahrt J., Christens P., Olsen J., Melbye

M. (2000). Maternal Age and fetal loss: popula- tion based register linkage study. BMJ. 320.1708- 1712.

Oliveira A., Gadelha A., Leal M., Szwarcwald C. (2004). Estudo da validação das informações de peso e estatura em gestantes atendidas em ma- ternidades municipais no Rio de Janeiro, Brasil. Cad Saude Publica.20 Suppl 1:S92–100.

Organización Mundial de la Salud. (2014). Embara- zo en la adolescencia: nota descriptiva No. 364. Biblioteca de Salud Reproductiva de la OMS. Gi- nebra. Recuperado de: http://www.who.int/media- centre/factsheets/fs364/es/.

Organización Mundial de la Salud. (2007).Growth reference data for 5-19 years. Recuperado de: http://www.who.int/growthref/en.

Pajuelo J., Diaz J., Inga M., Muñoz C. (1998). Perfil alimentario-nutricional de la gestante adolescen- te. Ginecol. obstet. 44(1). 40-44.

Quesada M., Romero M., Prieto M., Rodrí- guez C. (2010). Caracterización social del embarazo en la adolescencia. AMC. 14(3). Recuperado de: http://scielo.sld.cu/scielo. php?script=sci_arttextHYPERLINK “http://



scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_art-

text&pid=S1025-02552010000300010&l-

ng=es”&HYPERLINK “http:// scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pi- d=S1025-02552010000300010&lng=es”pi- d=S1025-02552010000300010HYPERLINK

“http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_ar- t text&pid=S1025-02552010000300010&l- ng=es”&HYPERLINK “http:// scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pi- d=S1025-02552010000300010&lng=es”lng=es

Rasmussen K., Yaktine A. (Eds.). (2009). Weight gain during pregnancy: reexamining the guide- lines. Washington. National Academy Press

Ravasco P., Anderson H., Mardones F. (2010). Mé- todos de valoración del estado nutricional. Nutr Hosp. 25 (Supl. 3) 57-70.

Roos J., Lindmark G., Kylberg E., Medhin M. (1997). Energy intake and physical activity during preg- nancy in relation to maternal fat accretion and in- fant birthweight. Br J Obstet Gynaecol. 94.1178– 1185.


Sanabria C. (2018). Temas de Ginecología y Mater- nidad Infanto Juvenil. Salud-Docencia-Comuni- dad. Maracaibo: Instituto Universitas de Latinoa- mérica.

Severi M., Alonso R., Atalah E. (2009). Cambios en el índice de masa corporal en adolescentes y adultas entre el embarazo y el postparto. Arch Latinoamer Nutr, 59(3). 227-234.

Shirima C., Kinabo J., (2005). Nutritional status and birth outcomes of adolescent pregnant girls in Mo- rogoro, Coast, and Dar es Salaam regions, Tan- zania. Nutrition. 21.32-38.

Zambrano R., Colina J., Valero Y., Herrera H., Vale

J. (2013). Evaluación de hábitos alimentarios y estado nutricional en adolescentes de Caracas, Venezuela. An Venez Nutr.26(2). 86-94.