Revista de Ciencias Sociales (RCS)
Vol. XXXII, No. 3, Julio-Septiembre
2026. pp. 590-603
FCES - LUZ ● ISSN: 1315-9518 ● ISSN-E: 2477-9431
Como citar: Borgucci,
E., y Gutiérrez, T. (2026). Análisis de los recursos naturales desde la
perspectiva de Friedrich Von Hayek. Revista De
Ciencias Sociales, XXXII(3), 590-603.
Análisis de los recursos
naturales desde la perspectiva de Friedrich Von Hayek
Borgucci, Emmanuel*
Gutiérrez
Briceño, Thais**
Resumen
Se
tiende a considerar que al pensamiento económico austriaco no le interesa el
estudio de la explotación de los recursos naturales y sus efectos sociales. A
diferencia del mainstream, los austriacos hacen un
abordaje de carácter político-jurídico-económico. En este trabajo de carácter
bibliográfico, se analiza un corpus donde Friedrich Von Hayek
muestra la relación entre los aspectos económicos y jurídico-políticos del tema
de la explotación de los recursos naturales. Los resultados muestran que
centralizar las decisiones en materia de recursos naturales deja vacíos legales
entre el derecho público y privado, lo que ha llevado a imponer una legislación
que progresivamente deja a un lado el “rule of law” y
el papel protagónico que debe asumir el individuo. Se concluye que las
políticas de conservación de los recursos naturales se basan en el racionalismo
constructivista y el activismo jurídico en la creencia de que el gobierno está
en mejor capacidad de administrar los recursos naturales al margen del mercado.
Hayek plantea que, tanto individuos como empresas,
tienen capacidad de atender estos problemas de forma específica, puesto que
evitan la llamada “trampa del dato” y el trasladar los costos de la
intervención pública a la sociedad.
Palabras clave: Recursos naturales; racionalismo; centralismo;
orden social espontáneo; intervención del Estado.
* Doctor en Ciencias Sociales. Profesor
e Investigador de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales en la
Universidad del Zulia (LUZ), Maracaibo, Zulia, Venezuela. E-mail: eborgucci@yahoo.com ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4078-006X
** Magister en Sociología del
Desarrollo. Profesora e Investigadora de la Facultad de Ciencias Económicas y
Sociales en la Universidad del Zulia, Maracaibo, Zulia, Venezuela. E-mail: thaisgutierrezb@gmail.com ORCID: https://orcid.org/0009-0000-6679-5465
Recibido:
2026-03-09 · Aceptado: 2026-05-28
Analysis of natural resources from the perspective of Friedrich Von Hayek
Abstract
Austrian economic thought is often considered uninterested in the study of natural resource exploitation and its social effects. Unlike the mainstream, however, Austrians take a political-legal-economic approach. This bibliographic study analyzes a corpus of work by Friedrich von Hayek, demonstrating the relationship between the economic and legal-political aspects of natural resource exploitation. The results show that centralizing decisions regarding natural resources creates legal gaps between public and private law, leading to legislation that progressively disregards the rule of law and the central role of the individual. The study concludes that natural resource conservation policies are based on constructivist rationalism and legal activism, stemming from the belief that the government is better equipped to manage natural resources outside the market. Hayek argues that both individuals and businesses are capable of addressing these problems in a targeted way, avoiding the so-called “data trap” and the transfer of the costs of public intervention to society.
Keywords: Natural resources; rationalism; centralism; spontaneous social order; state intervention.
Introducción
La
relación entre el hombre y el cuerpo celeste que lo ha acogido desde hace al
menos 4.000.000 de años, se ha convertido desde la Revolución Neolítica y la
Revolución Urbana (Braidwood, 1960; Rindos, 2000; Gordon, 2007) en una relación de explotación
de recursos a gran escala y de aglomeraciones humanas que ha significado, en
muchas latitudes, un deterioro profundo del entorno natural.
Muchos
piensan que el crecimiento económico, el desarrollo de la agricultura, la
minería y la industria manufacturera llevarían a todos los países a alcanzar
niveles más altos de bienestar. No obstante, ese bienestar ha tenido que pagar
el precio del deterioro ambiental.
Según
el United Nations Environment Programme (UNEP,
2024), existe una clara relación entre el crecimiento económico, los procesos
de urbanización y el uso de los recursos materiales -biomasa, combustibles
fósiles, metales y minerales no metálicos (Fischer-Kowalski
et al., 2011). El estudio mencionado también señala que, entre 1970 y 2024, el
Producto Interno Bruto per cápita mundial creció 2,4 veces. Además, para
Schiller y Roscher (2023), los procesos de
urbanización se caracterizan por el alto consumo de energía, agua, tierras y
generación de desperdicios en comparación con las áreas rurales.
Así,
entre 1970 y 2020, el número de personas que vive en ciudades pasó de 37% a
56%, lo que representa un crecimiento anual de casi un punto porcentual. En
consecuencia, se presenta una fuerte tendencia ascendente en el proceso de
agotamiento de recursos al tiempo que se ha verificado un creciente proceso de
degradación del ambiente (Hellweg y Milà, 2014). Finalmente, como señala el UNEP (2024), se
está presentando un proceso de desacoplamiento (decoupling) entre el crecimiento económico y
el bienestar material de las personas.
Particularmente,
el UNEP (2024) reporta que entre 1970 y 2020 la extracción de materiales pasó
de 30,0 billones de toneladas a 95,1 billones de toneladas, lo que significa
una tasa de crecimiento anual de 2,3%, a pesar de los efectos de la crisis
financiera de 2008 y los efectos de la pandemia del Covid-19. Así, la demanda
per cápita de recursos naturales entre 1970 y 2020 pasó de 8,4 toneladas a 12,2
toneladas. Ahora bien, para 1970, 41% de la demanda de recursos naturales
estuvo constituido por biomasa (cultivos, residuos de cultivos, madera y pesca,
entre otros componentes). Pero la participación de la biomasa se redujo 1% para
2020, a causa del surgimiento de nuevas economías industrializadas, que
demandaron minerales metálicos y no metálicos y energía principalmente de
origen fósil.
Desde
1970, debido al uso de las energías fósiles en las economías industrializadas
tradicionales y nuevas, las emisiones de efecto invernadero pasaron de 20
billones de toneladas a casi 43 billones de toneladas en 2024. De las cifras
anteriores, la región Asia-Pacífico concentra más de la mitad de las emisiones
de C02, y los países de medianos ingresos per cápita contribuyen más a las
emisiones de CO2 que las naciones de altos ingresos per cápita (UNEP 2024).
Generalmente
se menciona que la tradición neoclásica del pensamiento económico ha dejado de
lado las consideraciones referidas a los recursos naturales, desde Marshall
(1967), seguido por Sidgwick (2018) y continuando
desde una perspectiva más formal con Pigou (2005).
Este último autor comenzó una tradición en la cual introdujo conceptos como las
externalidades negativas, positivas y la distinción entre costos y beneficios a
nivel privado y público. De esto último se extrae que, en el acceso al estudio
de las externalidades se deben incluir los precios y determinar cuándo una
externalidad, negativa, por ejemplo, puede ser abordada por el sector privado o
público en términos de costos que se deben asumir.
No
obstante, es clásico el teorema de Coase (2013), en
el cual, si los derechos de propiedad están bien definidos, los agentes
involucrados en una externalidad negativa pueden negociar para alcanzar el
mejor acuerdo posible, sobre la base del sistema de precios, sin necesidad de
políticas públicas activistas. Las propuestas de Pigou
(2005); y, Coase (2013), han promovido toda una serie
de alternativas asentadas tanto en las políticas activistas de regulación,
promoción y control como en mecanismos basados en el mercado, siempre tomando
como referencia valoraciones sobre la base a un determinado sistema de precios.
Una
postura que se desmarca de ver el ambiente desde el mercado como lo plantean
los neoclásicos o desde las políticas públicas activistas, son los
planteamientos de Hayek (1945; 1978). Este autor
plantea que lo que hace complejo a una sociedad es que las decisiones
económicas eficientes están en manos de millones de personas. En consecuencia,
el conocimiento no puede ser centralizado, por su carácter tácito y relativo a
múltiples contextos.
Este
trabajo analiza un corpus donde Friedrich von
Hayek muestra la relación entre los aspectos
económicos y jurídico-políticos del tema de la explotación de los recursos
naturales. En ese sentido, esta investigación es de carácter bibliográfico y
emplea como corpus de análisis tres obras de
Friedrich von Hayek en donde se consideró el tema del
conocimiento necesario para abordar el crecimiento y el bienestar de un sistema
económico; la vinculación, desde una perspectiva liberal, de la relación entre
derecho y libertad; la necesidad de la existencia de el “Rule of law” como
mecanismo que debe garantizar la estabilidad económica y social.
1.
Metodología
1.1.
Corpus seleccionado
El
corpus de textos sometido a análisis para
este trabajo está conformado por tres obras de alta significación en el
pensamiento de Friedrich von Hayek, respecto al papel
del Estado en la sociedad y su relación con la explotación en la economía del
mercado de los recursos naturales. Estos textos son: 1) The Use of Knowledge in Society (Hayek, 1945); 2) Derecho, Legislación
y Libertad, publicada originalmente en tres volúmenes, el primero en
1973, el segundo en 1976 y el tercero en 1979 (Hayek,
2006); y, 3) The Constitution of Liberty (Hayek, 1978).
Esta
selección se justifica por las siguientes razones: 1) en esos textos se aborda
la explotación de los recursos naturales no desde la imposición de una tasa
impositiva óptima para lograr regular una externalidad negativa sobre el
entorno natural; 2) ofrece una perspectiva diferente de no intervencionismo del
Estado en la explotación de recursos naturales; y, 3) muestra que la tradición
austriaca posee un esquema argumentativo para abordar el tema de la explotación
intensiva de recursos naturales dentro de lo que se conoce como “orden
espontáneo” (decisiones en la sociedad al margen del intervencionismo
centralista del Estado), que establezca una aproximación consensuada a un
balance entre el costo del daño de la externalidad negativa, el costo de
afectación para los individuos y el costo de eliminación de la externalidad.
1.2.
Esquema de análisis del corpus
El
análisis del corpus se realizó de la
siguiente manera (ver Figura I): 1) se seleccionaron los textos del autor
señalado; 2) se indagó sobre los textos considerados, si constituyen objeto de
su reconocimiento; 3) se identificaron las condiciones de producción
(históricas, situacionales o coyunturales) de este efecto de reconocimiento,
que se les considera como efectos de fundación (Verón, 2020), para derivar el
efecto de sentido producido; y, 4) se establecieron algunas premisas
constitutivas del discurso de Friedrich von Hayek en
el contexto del análisis del ambiente.

Fuente: Elaboración propia, 2026 basada en Verón (2020).
Figura I: Red intertextual en la idea de ambiente de
Friedrich von Hayek
2.
Resultados y discusión
2.1.
Condiciones de producción: La tradición económica austriaca
El
pensamiento económico austriaco comenzó con la publicación en 1871 de Grundsätze der Volkswirtschaftlehre
(Principios de Economía o Principles of Economics), de Menger
(2019); y, Linsbichler (2021). Esta obra desafió los
planteamientos de la teoría objetiva del valor, especialmente en la versión de
Smith (1982); Marx (2014); y, Ricardo (2023), así como los planteamientos de la
escuela histórica alemana (Historische Schule der Nationalökonomie),
esencialmente los planteamientos de Gustav Schmoller(1). Menger (2019), delineó una teoría subjetiva del valor
sustentado en la idea de utilidad marginal, cuyos antecedentes se encuentran en
Jenofonte (1998); y, Gossen (2022).
La
utilidad marginal no se refiere exclusivamente a una evaluación de las
preferencias personales en un mercado perfecto. Menger
visualizó que, en el mundo, los individuos toman decisiones con distintos
grados de conocimiento en un contexto cambiante caracterizado también por la
incertidumbre (Ravier, 2011). Por esa razón, lo que
es importante en la tradición austriaca es centrarse en conocer los patrones de
coordinación entre agentes y las consecuencias que acarrea.
La
primera generación de la tradición austriaca se remonta, como ya se dijo, con Menger, y con Friedrich von Wieser
y Eugen Böhm von Bawerk. En una segunda generación surgió la figura de
Ludwig von Mises (1881-1973), quien extendió la teoría subjetiva del valor a la
teoría del dinero y el crédito (Mises, 1981) y fue el principal inspirador del
individualismo metodológico desde la perspectiva de la praxeología
(Mises, 2011). Por su parte, Hans Meyer (1879-1955), discípulo de Wieser, se enfocó en la teoría de la utilidad (Klausinger, 2019). Seguidamente, se encuentra Joseph Alois Schumpeter (1883-1950),
quien fue alumno de Bawerk, y se dedicó a estudiar el
crecimiento económico a largo plazo (Schumpeter,
1976) y el empresario (Schumpeter 2008).
Ahora
bien, debido al Anschluss(2)
los miembros de esta tradición tuvieron que autoexiliarse en el Reino Unido y
después a los Estados Unidos. En el proceso surgió una tercera generación, cuya
figura más importante fue Friedrich August von Hayek (1899-1992), quien fue discípulo de Wieser y Mises. El trabajo de Hayek
se enfocó en tres vertientes de la ciencia económica y social: el ciclo
económico (Hayek, 1967), la filosofía política (Hayek, 1996), y la metodología económica (Hayek, 1945; 1949; 1979).
Otro
miembro de la generación de Hayek fue Gottfried Haberler (1900-1995), quien trabajó también en el ciclo
económico e introdujo en esa corriente de pensamiento el comercio internacional
(Haberler, 1961). Luego se encuentra la figura de
Fritz Machlup (1902-1983), quien se enfocó como Hayek, en la teoría del conocimiento y la metodología
económica (Machlup, 1975; 2018). Finalmente, se
encuentra la figura de Oskar Morgenstern
(1902-1977), quien junto a John von Neumann fue pionero de la teoría de juegos
(Neumann y Morgenstern, 2007).
La
cuarta generación contó con personajes como Rothbard
(2009), quien es el máximo exponente “Anarco capitalismo”. Seguidamente, Kirzner (2019) retomó el papel del empresario en el sistema
económico austriaco como fuerza impulsora. Posteriormente, Lachmann
(1981) estudió el problema de la heterogeneidad del concepto de capital. En
este grupo de personalidades se debe incluir a Hans Sennholz
(1922-2007), gran crítico de la existencia de los bancos centrales (Sennholz, 1985). Luego se encuentra tanto la visión
macroeconómica de Garrison (2007) y de la combinación
entre ciclo económico, la banca fraccionaria y la función empresarial de Huerta
(2020)(3)
2.2.
Abordaje de los problemas ambientales desde la perspectiva de Hayek
De
acuerdo al corpus empleado en este trabajo,
el abordaje de Hayek transita al menos por cuatro
consideraciones que lo diferencia, por ejemplo, de los planteamientos del mainstream neoclásico: 1)
El hecho de que el conocimiento es incompleto e inundado de información
fragmentada en manos de muchos agentes capaces de tomar decisiones; 2) lo que
el autor denomina como “racionalismo constructivista” (Hayek,
2006, p. 27); 3), la existencia de un determinado orden en la sociedad; y, 4)
el intervencionismo del Estado. Se debe aclarar que, como The Constitution of Liberty
fue una obra anterior con relación a Derecho,
Legislación y Libertad, se colocó la primera obra de último, por cuanto
aborda el tema de los recursos naturales de manera explícita.
a. The Use of Knowledge in Society
Al
abordar el tema del ambiente desde el punto de vista económico existen al menos
dos enfoques. El primero, es suponer que hay un orden económico racional
estructurado de manera concentrada e integrada. El segundo, que existe otro
orden racional económico que no es ni integrado ni concentrado. Para Friedrich
von Hayek, ese orden es de conocimiento incompleto y
frecuentemente formado por información contradictoria.
Para
este autor, lo anterior está conectado con quien elabora planes o diseña
políticas económicas (si son diseñadas centralmente o por medio de muchos
individuos). Ahora bien, la atención del autor se concentra en cómo el modelo
de planificación no considera ciertos elementos de la información para realizar
política económica. En primer lugar, la información requerida cambia
regularmente o sufre reajustes crónicos que son dejados de un lado a favor del
manejo de agregados de información, por su “comparativa estabilidad” (Hayek, 1945, p. 524). En segundo lugar, el elemento
anterior incide en no considerar las circunstancias de tiempo y espacio.
Según
Hayek (1945), los problemas antes expuestos de la
planificación no se pueden resolver ofreciendo toda la información a un consejo
de planificación. Frente a esta limitación propone la descentralización de la
toma de decisiones en diferentes niveles de gobierno. A pesar de que esta
salida es mejor que la centralización, una pregunta que surge es: ¿Cuánto
conocimiento se necesita para actuar satisfactoriamente? En primer lugar,
considera que no se necesita saber todos los detalles de un problema y tampoco
todos sus efectos. Lo que si se necesita es conocer la importancia relativa que
una alternativa particular de solución tiene sobre otra. Pues estima que lo
anterior está en conexión con lo que denomina como “cálculo económico” (Hayek, 1945, p. 525) mediante el sistema de precios. En
consecuencia:
Fundamentalmente,
en un sistema donde el conocimiento de hechos relevantes está disperso entre
las personas, los precios pueden actuar como elementos que coordinan acciones
separadas de diferentes personas en la misma forma como los valores subjetivos
ayudan a los individuos a coordinar las partes de su plan. (p. 526)
De
esta manera, el sistema de precios en los mercados libres se convierte en un
mecanismo para comunicar información y tomar decisiones. No obstante, ha habido
autores que señalan que es posible el cálculo en ausencia del mercado, al
menos, para los factores de producción (Schumpeter,
2008), basados en la idea de que los consumidores evalúan los bienes de orden
superior sobre la base de aquellos de primer orden, usando la utilidad
marginal.
Según
Hayek (1945), esta perspectiva no es cierta, por
cuanto los consumidores no hacen ese cálculo, puesto que los valores de los
factores de producción no dependen solo de la valoración de los consumidores,
sino de las condiciones de la oferta de diferentes factores de producción.
Además, no es común que un consumidor tenga acceso a toda la información de
manera simultánea como para dar una respuesta inmediata. La solución estará
dada por la interacción de la gente que posee información parcial sobre un
mismo tema.
En
conclusión, Hayek plantea lo que denomina como la
“trampa del dato” (Hayek, 1945, p. 530). El dato
puede ser visto como cifras provenientes con tratamiento estadístico, que sirve
para quienes hacen políticas públicas. Pero, el dato son cifras o guarismos que
esconden argumentos o ideas subjetivas (por ejemplo, opiniones o
especulaciones) dispersas en la sociedad, que reflejan conocimientos y
expectativas provenientes de ideas de origen práctico o técnico.
b.
Derecho, Legislación y Libertad
Para
Hayek (2006), han existido dos planteamientos con
relación en la estructuración de las actividades humanas, al menos en el mundo
occidental. La primera forma la denominó “Racionalismo constructivista”. Esta
postura, “sostiene que las instituciones humanas sólo pueden servir a los
objetivos del hombre si han sido deliberadamente diseñados para estos fines”
(p. 26). Proviene del racionalismo cartesiano que fue perfeccionado en el mundo
político por Thomas Hobbes; y parte del supuesto de que quienes generan
legislación y políticas públicas tienen un conocimiento exhaustivo de los
hechos relevantes que afectan la sociedad. Esto ha llevado a una “ilusión
sinóptica” (p. 33) de la sociedad, que proviene de su gran confianza en la
ciencia, principalmente por el elemento de “predictibilidad” general.
Un
elemento que observó en el constructivismo racionalista como medio para
estructurar la actividad humana es que esta tiene que basarse en la razón. Es
decir, las leyes positivas, las normas, son construcciones formales que
regularían la vida social. Partiendo de la distinción entre los fenómenos
naturales (φύσεις) y los artificiales (νόμος) o entre objetos que existen fuera de la
consciencia humana y aquellos que son resultados de la acción del hombre,
abordaron el νόμος como una construcción de normas de
base estrictamente racionalista.
Esta
perspectiva deja de lado consideraciones como las realizadas, entre otros, por
Santo Tomás De Aquino (٢٠٠٦)(٤) cuando introdujo la distinción entre lex aeterna (la sabiduría divina
que gobierna el universo), lex naturalis (principios
morales inscritos en la naturaleza humana), lex divina
(ley revelada por Dios) y la lex humana (o ley positiva creada por los seres
humanos para regular la vida social, pero que deben estar acopladas con la ley
natural). Es decir, se dejó de un lado leyes que son resultado de la acción
humana, pero que escapa de su intencionalidad y que surgen del orden espontáneo
asociado con el conocimiento esparcido a lo largo y ancho de la sociedad.
La
segunda forma en que se trató de estructurar las actividades humanas fue el
evolucionismo. Sin embargo, según Hayek, este enfoque
confrontó tres problemas: ١) se tendía a confundir evolucionismo con el darwinismo “social” en la
vertiente que enfatizaba más la evolución del hombre que de las instituciones; ٢) no pudo legitimarse frente a la
irrupción del constructivismo racionalista esta vez de la mano de Jeremías
Bentham; y, ٣) el
pretendió formular leyes teleológicas generales, proveniente de pensadores como
Auguste Comte, o Wilhelm Friedrich Hegel o Karl Marx.
En
consecuencia, el evolucionismo tendió más hacia un tipo de filosofía de la
historia de corte especulativo. Un elemento crucial en el pensamiento de Hayek (2006), relacionado con el punto anterior fue que se
distinguen dos tipos: El espontáneo (κόσμος), y el creado (τάξις). El primero, el que apoyó Hayek, es el resultado de la evolución de numerosas y
diferentes practicas sociales, que no han sido el
resultado de un proyecto humano.
En
el segundo caso, el orden es diseñado deliberadamente. Algunas características
del orden espontáneo son, por ejemplo, que han surgido para resolver problemas
prácticos, no necesariamente son complejos y no tienen un objetivo declarado.
Además, por ser abstractos, se caracterizan por una continuidad y “resulta de
elementos individuales que se adaptan a circunstancias que sólo afectan
directamente a alguno de ellos y que en su totalidad no precisan ser conocidas
por nadie” (Hayek, 2006, p. 64).
Un
elemento de suma importancia en el análisis de Hayek
(2006), es que las instituciones sociales han fallado en proteger la libertad individual(5) contra la creciente injerencia del gobierno.
Lo anterior, lo ve claramente en el ámbito económico, pues considera que la
filosofía del derecho (incluyendo a David Hume y Adam
Smith, que fueron filósofos del Derecho) ha fallado en la aplicación de los
principios generales. El Derecho ha apelado a las necesidades económicas o a
fuerzas económicas como el Laissez faire para
promover en la sociedad cambios para mitigar sus efectos “negativos”.
Así,
se critica el orden del mercado y se anuncia la necesidad de planificación. Si
bien en la sociedad es permisible cierta regulación de las actividades
económicas, estas deben seguir principios generales. Es decir, debe haber un
balance entre las “reglas universales de recta conducta y las reglas de
organización del gobierno”. No obstante, apunta que, gracias a lo difícil de
establecer los linderos entre el derecho público y el privado, lo que se ha
presentado es que cada vez más actividades sean reguladas por el derecho
público. Esto se ha visto con más claridad cuando se invocan “finalidades
sociales” (Hayek, 2006, p. 166). Lo que lleva a la
equivocación de que solo el derecho público es capaz de garantizar el bienestar
general, protegiendo a la sociedad de los intereses egoístas de los
“empresarios”.
También,
en el curso de los últimos decenios, apunta el autor que, los fines sociales en
relación con los económicos han tendido a: 1) eliminar discriminaciones
legales; 2) prestar servicios que puede ofrecer el sector privado; 3) dirigir
la actividad privada hacia ciertos fines; e 4) insistir en la llamada “justicia
distributiva” (concepto proveniente de Aristóteles(6)),
que se ha de convertir en el mejor argumento para la intervención del Estado.
Esto, según Hayek (2006), ha afectado “la igualdad de
todos los ciudadanos ante las mismas normas de derecho” (p. 176). Y, ha dejado
de lado la exigencia al poder público de: “asegurar las condiciones en las que
individuos y grupos menores tengan oportunidades favorables de atender
mutuamente a sus respectivas necesidades” (p. 188); erosionando lo que llama “ἴσοςνόμος” (el gobierno basado en la ley o el
“rule of law”),
cuyo significado es: “equality of laws
to all manner of persons” (Hayek, 1978, p. 164).
c.
The Constitution of Liberty
Aunque
el libro The Constitution of Liberty (Hayek, 1978) está muy relacionado y antecedió a Derecho, Legislación y Libertad (Hayek, 2006), es donde se plantea abiertamente el problema
de la preservación de los recursos naturales. A
la hora de establecer el proceso de producción discursiva, hay que tomar en
cuenta el ambiente social y político del momento. Esa fue la época del
nacimiento del llamado “movimiento ambientalista” en Estados Unidos de América.
Aunque este trabajo no se escribió en el momento más candente del debate por la
explotación intensiva y extensiva de los recursos naturales, lo que él aportó
desde el pensamiento austriaco fue bastante poco para cambiar la orientación e intensidad
del debate. Sin embargo, eso no significa que este no se haya convertido en la
postura, si no oficial, en una de las más prevalecientes dentro de este
pensamiento económico.
Para
cuando Hayek escribió su libro, el movimiento
conservacionista tenía un débil desarrollo. Aunque había surgido en el segundo
tercio del siglo XIX, solo alcanzó cierto reconocimiento en los años 20 del
siglo XX. El principal promotor del interés gubernamental por el ambiente fue
el ex presidente Theodore Roosevelt (1901-1909). En su mandato, en 1905, se
creó el Servicio Forestal de Estados Unidos. Además, tomó una serie de medidas,
tales como: La creación de 5 nuevos parques nacionales (el de Yellowstone en
1872), 150 bosques nacionales, 51 refugios de aves y 4 refugios nacionales de
caza; y, el establecimiento de 18 monumentos nacionales, basados en la ley de
antigüedades promulgada en 1906.
Para
los años ٦٠, existía la
llamada Ley del Servicio de Parques Nacionales, promulgada el ٢٥ de agosto de ١٩١٦; la Ley Federal de Control de la
Contaminación del Agua, promulgada en ١٩٤٨; y, la Ley de Control de la Contaminación del
Aire, de ١٩٥٥. Junto a
las legislaciones antes mencionadas existían organismos públicos tales como el
Servicio Forestal creado en ١٩٠٥, dependiente del Departamento de Agricultura; el Servicio de Parques
Nacionales creado en ١٩١٦,
adscrito al Departamento del Interior; y, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre
también adscrito al Departamento del Interior (este organismo provino de la
fusión del Bureau of Fisheries
creado en ١٨٧١ y el Bureau of Biological Survey de ١٨٨٥ en ١٩٣٩). Ahora
bien, Hayek (1978) reconoce que:
La rápida
ocupación en América de enormes extensiones de tierras vírgenes planteó
problemas de una magnitud muy distinta. Que los cambios que supuso poner todo
un continente bajo cultivo por primera vez en el transcurso de un solo siglo
hayan provocado alteraciones en el equilibrio de la naturaleza que, en
retrospectiva, parecen lamentables, no debería sorprendernos. (p. 368)
Sin
embargo, apuntó: “Hay pocas razones para creer que, con el conocimiento
disponible en aquel momento, incluso la política gubernamental más inteligente
podría haber evitado los efectos que ahora son tan lamentados” (Hayek, 1978, p. 368). Tampoco negó que los recursos naturales
se han explotado de manera indiscriminada, por ejemplo, los bosques.
No
obstante, acotó: “El agotamiento del bosque se debió en gran medida a que no se
convirtió en explotación privada en términos que no incentivaron a los
explotadores a conservarlo” (Hayek, ١٩٧٨, p. ٣٦٨). Es decir, la explotación intensiva de cierto
tipo de recursos fue más bien porque las tierras en donde se encuentran los
recursos son de propiedad pública, lo que no genera ningún incentivo para
realizar actividades de regeneración. Considerando que existen muchos casos, el
autor propone que se estudie cada situación en particular.
Cuando
se aborda los recursos no renovables, tales como yacimientos mineros o pozos
petroleros, su explotación implica, de acuerdo con el tamaño del yacimiento, un
proceso de explotación de mediano a largo plazo; mientras que otro tipo de
explotación podría ser aprovechado en el corto plazo. Hayek
comenta que la lamentación de quienes apoyan el movimiento conservacionista es
que los yacimientos de lenta explotación se hacen de manera acelerada y, en el
segundo caso, su explotación no es eficiente. Además, que existe la creencia de
que quienes explotan los recursos no renovables desde el sector privado no
tienen la capacidad de pronosticar su agotamiento como lo pudiesen hacer los
órganos gubernamentales. Sin embargo, hace el planteamiento siguiente:
En cierto
sentido, por supuesto, la mayor parte del consumo de recursos irremplazables se
basa en un acto de fe. Generalmente confiamos en que, para cuando el recurso se
agote, se habrá descubierto algo nuevo que satisfaga la misma necesidad o, al
menos, nos compense por lo que ya no tenemos, de modo que, en general, estemos
tan bien como antes. Constantemente consumimos recursos basándonos en la mera
probabilidad de que nuestro conocimiento de los recursos disponibles aumente
indefinidamente; y este conocimiento aumenta en parte porque estamos
consumiendo lo que está disponible a un ritmo tan acelerado. (Hayek,
1978, p. 369)
La
anterior argumentación, la justifica así:
El
desarrollo industrial se habría visto enormemente retrasado si hace sesenta u
ochenta años se hubiera prestado atención a la advertencia de los
conservacionistas sobre el inminente agotamiento de las reservas de carbón; y
el motor de combustión interna nunca habría revolucionado el transporte si su
uso se hubiera limitado a las reservas de petróleo entonces conocidas. Durante
las primeras décadas de la era del automóvil y el avión, los recursos conocidos
de petróleo, al ritmo actual de uso, se habrían agotado en diez años. (Hayek, 1978, p. 369-370)
En
línea con las dos primeras obras analizadas, en el asunto de los recursos
naturales, se repite la demanda por mayor intervención del Estado de una manera
centralizada, puesto que se parte del supuesto de que “La comunidad tiene un
mayor interés y un mayor conocimiento del futuro que los individuos, y la
preservación de recursos particulares plantea problemas diferentes a los de la
previsión para el futuro en general” (Hayek, 2008, p.
370).
La
crítica de Hayek (1978), apunta a que ese supuesto
valora más a las necesidades futuras que los individuos, cuando en realidad,
es, al contrario. De hecho, el autor afirma que si el futuro y la comunidad es
más importante que el individuo la planificación centralizada estaría
justificada. Además: “En una sociedad libre, no hay justificación para eximir a
los individuos de la responsabilidad por el futuro, del mismo modo que no la
hay para afirmar que la generación pasada debería haber hecho más previsión por
nosotros de la que hizo” (p. 370).
Es
decir, las razones para excluir a los individuos de la preocupación por el
futuro son las mismas para deplorar el hecho de que las generaciones
precedentes debieron hacer mayores esfuerzos de los que se han hecho.
Adicionalmente, señala que, las supuestas ventajas que el Estado tenga al
momento de abordar los problemas futuros con los recursos naturales, no
descansan únicamente en los poderes públicos; de hecho, son los ciudadanos
quienes en última instancia pagarían la factura.
Otra
crítica de Hayek (1978), acerca de la mayor capacidad
del Estado para atender los problemas de los recursos naturales, es que el
caudal de conocimientos que los agentes privados tienen es mucho mayor en casos
particulares. La razón estriba en que el Estado solo atendería los casos que
estima son de jerarquía superior, aunque eso no significa que lo prioritario
sea los aspectos de carácter económico.
Lo
anterior es aplicable, por ejemplo, a la explotación de minerales. Según Hayek (1978), una estimación adecuada presupone un cálculo
racional del comportamiento futuro de los precios de un commodity. Esta estimación dependerá, entre
otras cosas, de previsiones técnicas y económicas que el propietario del
recurso tenga. El empresario se guiará por los precios que otros productores
estén dispuestos a ofrecer en el mercado basado en sus estimaciones. Así, si el
empresario consigue ganancias más elevadas acudiendo a los conservacionistas
que explotando los recursos directamente, procederá a venderlo a los conservacionistas.
Para
Hayek (1978), habrá un precio que reflejará la
estimación de los factores que puedan afectar su cotización a futuro. La
decisión de comparar su precio como activo realizable, con lo que produciría si
se explota, posiblemente tendrá en cuenta un mayor número de conocimientos
“relevantes” de los que pudiera tener alguna autoridad central.
Cuando
se plantea la relación entre el mantenimiento de un flujo constante de bienes y
la existencia de “recursos agotables”, señala que mucha gente cree que la
fertilidad de la tierra ha de mantenerse y evitar su sobreexplotación, y que
tal criterio carece de sustentación. Pues, una sobreexplotación puede ser
favorable a largo plazo para los intereses de la comunidad debido a que:
Estos
recursos comparten con la mayor parte del capital de la sociedad la propiedad
de ser agotables, y si queremos mantener o aumentar nuestros ingresos, debemos
ser capaces de reemplazar cada recurso que se está utilizando con uno nuevo que
haga al menos una contribución igual a los ingresos futuros. (Hayek, 1978, p. 373-374)
Lo
anterior no significa que los recursos deban conservarse como tales o
reemplazarse por otros de las mismas características o que se deban mantener
intactos. El problema de Hayek (1978), no es
conservar ese patrimonio, es:
Siempre
manteniéndolo en una forma que haga la contribución más deseable al ingreso
total. La existencia de un recurso natural en particular simplemente significa
que, mientras dure, su contribución temporal a nuestro ingreso nos ayudará a
crear otros nuevos que de manera similar nos ayudarán en el futuro. (p. 374)
Lo
señalado lleva implícita la existencia de la inversión como puente entre el
posible agotamiento en el presente y la recuperación de la producción del
recurso natural en el futuro. Es decir, para Hayek
(1978), la mejor manera de conservar un recursos natural, renovable o no
renovable es mediante la inversión. En ese sentido, el valor del recurso
dependerá de su tasa de retorno y ésta de su deseabilidad junto a la capacidad
de inventiva humana (tecnología disponible). Así, cuando determinada sociedad
esté a las puertas del agotamiento de un recurso natural, la inversión irá
hacia la explotación de aquel recurso y su conservación en la medida que su
tasa de retorno sea positiva.
Finalmente,
cuando se trata de lugares para el recreo, el esparcimiento, paisajes
históricos o centros de investigación científica, los argumentos a favor de que
los recursos naturales deben ser conservados resultan de utilidad. Sin embargo,
recomienda que sea la sociedad quien otorgue su consentimiento, conociendo los
costos de desarrollo y mantenimiento de tales lugares, y percatándose que
cuando una comunidad asume una decisión de tal magnitud está dejando por fuera
otra posibilidad de empleo a ese recurso natural.
Conclusiones
Como
se podrá observar, el pensamiento económico austriaco abordó el problema de la
explotación de los recursos naturales y su conservación, de una manera
diferente a, por ejemplo, los planteamiento de Arthur
Cecil Pigou (1877-1959) quien escribió The Economics of Welfare en 1920 o Ronald Coase
(1910-2013) con su teorema de Coase, quienes
contribuyeron a la introducción del análisis matemático cuando se abordó el
tema de las externalidades y la explotación de los recursos naturales. Hayek enfatizó su análisis desde el punto de vista
argumentativo, esto es, estableció un desmarcaje
respecto a los neoclásicos y se concentró en el análisis político y jurídico
desde la praxeología.
En
ese sentido, su visión, en primer lugar, comienza con la crítica al
racionalismo constructivista, que se basa en que los legisladores están en
mejor posibilidad para decidir lo que le conviene a la sociedad. En segundo
lugar, criticó el centralismo en la toma de decisiones de políticas públicas y
prefirió un sistema descentralizado, que debe tener en cuenta el cálculo
económico basado en precios de mercado y las dificultades de acceder a
información relevante. En tercer lugar, considera que la sociedad no es un
orden planificado, sino espontáneo, con un conocimiento denso y disperso. En
cuarto lugar, plantea que la injerencia del gobierno se ha desarrollado
mediante la imposición del derecho público por sobre el privado en términos de
que el Estado atiende mejor las necesidades sociales. En quinto lugar, critica
el argumento que el Estado es quien garantiza una mejor distribución y
redistribución de la riqueza (la justicia distributiva).
En
consecuencia, son los agentes económicos quienes están en mejor posición de
sopesar los beneficios y los perjuicios que acarrea la explotación de los
recursos naturales. La explotación de los recursos naturales continuará
mientras siga ofreciendo un rédito, y la mejor explotación de los recursos
naturales vendrá cuando los precios a que se cotizan respecto a los costos
generen ganancias y exista el capital para financiar su puesta a punto.
Para
Hayek, que el Estado o las organizaciones
conservacionistas adquieran los recursos naturales pagando por su precio de
realización en el mercado, no garantiza per se
la eliminación del problema de su sobreexplotación. Por dos razones: 1) no se
puede hacer una operación de esa magnitud para después clausurar la
explotación; 2) si se hiciera una operación en ese sentido por parte del Estado
o de organizaciones sin fines de lucro de la sociedad, se presenta el problema
del financiamiento.
Si
el Estado adquiere el recurso, será mediante una subida de impuestos, ampliar
la base tributaria, crear nuevos impuestos, establecer sobretasas por el uso de
recursos naturales, endeudamiento público o, en el peor de los escenarios, por
vía de la emisión monetaria sin respaldo. Si lo hacen las organizaciones sin
fines de lucro, el costo lo pagarían los contribuyentes de esas organizaciones.
Es decir, es inevitable que el financiamiento lo asuma la sociedad. Ahora bien,
si la adquisición es para reconfigurar la tecnología de explotación, el proceso
llevará un periodo considerable de tiempo en términos de la recuperación de la
inversión y se presentarán problemas de suministros al mercado nacional y en
atender compromisos de exportación.
En
resumen, al menos, en el corto plazo, se vería afectado el crecimiento
económico y el bienestar material de las personas y no necesariamente otras
naciones seguirían el mismo ejemplo. Las soluciones estarían en el transitar
del orden espontáneo de la sociedad y respetar el “rule
of law”, que, según Hayek,
cuenta con más información y posibles salidas que faciliten un balance entre la
regulación y el desarrollo económico.
Notas
1 Zur Methodologie der Staats- und Sozialwissenschaften”
in Jahrbuch für Gesetzgebung, Verwaltung und Volkswirtschaft im deutschen Reich 1883. Documento
en que Gustav Schmoller critica la postura de Carl Menger, puesto que para Schmoller
la Economía debe buscar leyes derivándolas del estudio y colección de
estadísticas y referentes históricos. Por su parte, Menger
sentenciaba que el mejor conocimiento del fenómeno económico es por medio de la
lógica filosófica.
2 Anexión
de Austria por parte de la Alemania Nacionalsocialista.
3 En la
actualidad, esta tradición del pensamiento económico no forma parte de la
llamada corriente principal (mainstream), pero
mantiene una activa presencia tanto en el ámbito académico (por ejemplo,
Programa de postgrado en economía austriaca en la Universidad de New York; el
Instituto Ludwig von Mises en Auburn, Alabama; el Instituto Juan de Mariana en
España; o la Escuela de Postgrado en Economía de la Universidad George Mason,
Virginia) como en el teórico (el individualismo metodológico, la teoría
austriaca del ciclo económico, crítica aguda a la planificación económica central
y la intervención del Estado en la economía, énfasis en el mercado, la función
empresarial, sobre todo su postura fuerte a favor de la libertad política y
económica).
4 Suma Teológica en la Parte I-II (Prima secundae), en las
cuestiones 90 a la 97. De hecho, en el artículo 2 de la cuestión 90 (De la
esencia de la ley), Santo Thomas de Aquino dice: “así como la razón es
principio de los actos humanos, también hay en la razón misma algo que es
principio de todo lo demás, a lo cual, por tanto, ha de responder la ley de
manera principal y primaria. Ahora bien, el primer principio en el orden
operativo, del que se ocupa la razón práctica, es el último fin de la vida
humana, […], es la felicidad o la bienaventuranza, siguiese que la ley debe
ocuparse primariamente del orden a la bienaventuranza. Además, la parte se
ordena al todo como lo imperfecto a lo perfecto, y el hombre individual es
parte de la comunidad perfecta. Luego es necesario que la ley se ocupe de suyo
del orden a la felicidad común. De ahí que el filósofo en la sobredicha
definición de las cosas legales, haga mención tanto de la felicidad como de la
comunidad política. Dice, en efecto, en V Ethic, que
llamamos cosas legales justas a las que promueven y conservan la felicidad y
todos sus requisitos en la convivencia política, teniendo en cuenta que la
comunidad perfecta es la ciudad” (De Aquino, 2006, p. 790).
5 La libertad para Hayek (2006) se resume así; “un estado en que cada uno
puede emplear su propio conocimiento para sus propios fines” (p. 80).
6 Según Aristóteles, lo justo implica
la existencia de una desigualdad. Por tanto: “Lo justo implica por lo tanto
necesariamente cuatro elementos por lo menos, puesto que las personas, a las
cuales lo justo se aplica, son dos; y las cosas, en las que se encuentra lo
justo, son igualmente dos.” (Aristóteles, 2016, p. 112). Pero la relación de
igualdad entre las cosas lo es también para quienes están envueltos en el
intercambio. A lo anterior agrega: “Todos están de acuerdo en reconocer, que en
las particiones lo justo debe acomodarse al mérito relativo de los
contendientes. Sólo que no todos hacen consistir el mérito en unas mismas
cosas. Los partidarios de la democracia le colocan únicamente en la libertad;
los de la oligarquía le colocan ya en la riqueza, ya en el nacimiento; y los de
la aristocracia, en la virtud.” (Aristóteles, 2016, p.112).
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