Revista de Ciencias Sociales (RCS)
Vol. XXXII, No. 3, Julio-Septiembre 2026. pp. 181-194
FCES - LUZ ● ISSN: 1315-9518 ● ISSN-E: 2477-9431
Como citar: Paz, A., García, J., y Gil, M. (2026). Perfil del emprendedor social como agente estratégico del desarrollo sostenible en La Comuna 5 de Riohacha-Colombia. Revista De Ciencias Sociales, XXXII(3), 181-194.
Perfil del emprendedor social como agente estratégico del desarrollo sostenible en La Comuna 5 de Riohacha-Colombia
Paz Marcano, Annherys*
García Guiliany, Jesús**
Gil Zubiria, Marta***
Resumen
El emprendimiento social y el desarrollo sostenible constituyen temas de relevancia científica y académica global. En este sentido, el artículo tuvo como objetivo analizar el perfil del emprendedor social como agente estratégico del desarrollo sostenible en la Comuna 5 del Distrito Especial Turístico y Cultural de Riohacha-Colombia. Metodológicamente, el paradigma fue cuantitativo, investigación descriptiva, diseño de campo, no experimental, transaccional. La población fue de 80 sujetos, aplicando un cuestionario de 33 ítems, 24 corresponden al perfil de emprendimiento social y 9 a los pilares del desarrollo sostenible. El instrumento fue validado por 5 expertos, con una confiabilidad mediante prueba piloto utilizando el coeficiente alfa de Cronbach, arrojando 88% de emprendimiento social y 84% de desarrollo sostenible. El análisis de datos utilizó estadística inferencial, proyectiva y explicativa, aplicando modelos de ecuaciones estructurales, procesados con el software LISREL. Los resultados muestran que los emprendedores sociales tienen un perfil altamente motivado e innovador, pero aún enfrentan desafíos estructurales que dificultan su contribución al desarrollo sostenible. Se concluye que, el perfil del emprendedor social lo define como agente estratégico del desarrollo sostenible; no obstante, los emprendedores presentan capacidades que limitan generar impactos sostenidos alineados con los pilares del desarrollo sostenible: económico, social y ambiental.
Palabras clave: Emprendedor social; desarrollo sostenible; perfil del emprendedor social; pilares del desarrollo sostenible; comunidades.
* Doctora en Administración. Docente Investigadora em la Universidad Popular del César, Valledupar, Colombia. E-mail: aisabelpaz@unicesar.edu.co ORCID: https://orcid.org/0000-0001-7538-1563
** Doctor en Ciencias Gerenciales. Docente Investigador en la Institución Universitaria de Barranquilla, Barranquilla, Atlántico, Colombia. E-mail: jesusgarcia@unibarranquilla.edu.co ORCID: https://orcid.org/0000-0003-3777-3667
*** Candidata a Doctora en Gerencia de Proyectos. Docente Investigadora en la Institución Universitaria de Barranquilla, Barranquilla, Atlántico, Colombia. E-mail. mgil@unibarranquilla.edu.co ORCID: https://orcid.org/0009-0003-4845-540X
Recibido: 2026-03-08 • Aceptado: 2026-05-26
Profile of the social entrepreneur as a strategic agent of sustainable development in Commune 5 of Riohacha-Colombia
Abstract
Social entrepreneurship and sustainable development are topics of global scientific and academic relevance. In this context, this article aimed to analyze the profile of the social entrepreneur as a strategic agent of sustainable development in Commune 5 of the Special Tourist and Cultural District of Riohacha, Colombia. Methodologically, the paradigm was quantitative, with descriptive, non-experimental, cross-sectional field research. The population consisted of 80 subjects, who were administered a 33-item questionnaire. Twenty-four items addressed the social entrepreneurship profile, and nine addressed the pillars of sustainable development. The instrument was validated by five experts, and reliability was established through a pilot test using Cronbach’s alpha coefficient, yielding an 88% reliability rate for social entrepreneurship and an 84% for sustainable development. Data analysis employed inferential, projective, and explanatory statistics, applying structural equation modeling and processed with LISREL software. The results show that social entrepreneurs have a highly motivated and innovative profile, but they still face structural challenges that hinder their contribution to sustainable development. It is concluded that the profile of the social entrepreneur defines them as a strategic agent of sustainable development; however, entrepreneurs have capabilities that limit their ability to generate sustained impacts aligned with the pillars of sustainable development: economic, social, and environmental.
Keywords: Social entrepreneur; sustainable development; profile of a social entrepreneur; pillars of sustainable development; communities.
Introducción
Desde una perspectiva global, el emprendimiento social y el desarrollo sostenible se han consolidado como temas prioritarios en la agenda internacional, generando preocupación y promoviendo acuerdos, debates y estrategias para afrontar los límites del modelo económico tradicional. Diversos organismos internacionales, como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 2020); la Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD, 2022); y, las Naciones Unidas (NU, 2024), han impulsado el emprendimiento social como una herramienta clave para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente aquellos vinculados con la erradicación de la pobreza, la equidad de género, el trabajo decente y la sostenibilidad ambiental.
En esta línea, y a partir de las iniciativas expuestas por dichos organismos durante la última década, el emprendimiento social ha ganado protagonismo como alternativa innovadora frente a las problemáticas sociales y económicas que afectan a las comunidades vulnerables (Londoño y Álvarez, 2021; Calanchez et al., 2022; Diez et al., 2023; Gálvez-Gamboa et al., 2024). Este tipo de emprendimiento no solo busca la viabilidad financiera, sino también generar bienes y servicios que incidan positivamente en el bienestar colectivo, promoviendo un enfoque que articula la equidad social, el crecimiento económico y la protección ambiental.
En el caso de Colombia, el marco legal ha incorporado avances significativos para promover la cultura emprendedora, como lo evidencian la Ley 1014 de 2006 sobre el fomento al emprendimiento; la Ley 454 de 1998; y, la Ley 2069 de 2020, sobre economía solidaria. Sin embargo, estos avances enfrentan desafíos en su implementación territorial, especialmente en contextos locales con alta vulnerabilidad y diversidad cultural.
Particularmente, en el distrito especial, turístico y cultural de Riohacha-Colombia, y más específicamente en la Comuna 5, persisten brechas como la inclusión económica, cohesión social y sostenibilidad ambiental (Sotillo, 2024), esta comuna se caracteriza por su diversidad étnica, cultural y lingüística, albergando comunidades indígenas, afrodescendientes, mestizas y migrantes, cuya riqueza simbólica y productiva se manifiesta en expresiones musicales, prácticas agrícolas tradicionales, tejidos artesanales, medicina ancestral y una gastronomía autóctona profundamente arraigada.
Las prácticas sociales en la comuna giran en torno a la reciprocidad, el parentesco y la cooperación, con la participación de líderes comunitarios, autoridades tradicionales y organizaciones sociales. No obstante, esta estructura enfrenta altos niveles de desempleo, informalidad, deterioro ambiental y exclusión social. Aunado a ello, el acceso limitado a mercados, formación técnica, financiamiento y programas gubernamentales, limita la posibilidad de consolidar proyectos productivos sostenibles.
Por tanto, el emprendimiento social emerge como una estrategia transformadora, representando el emprendedor social un agente estratégico en las comunidades (Paz et al., 2020), donde desde sus cualidades permitan identificar sus problemáticas y desarrollen soluciones culturalmente pertinentes, con impacto económico, social y ambiental (Garzón y Bellón, 2023). De acuerdo con lo señalado, los autores citados coinciden en que, el emprendedor social no solo actúa como generador de ingresos, también como agente de cambio que impulsa la innovación social, la participación ciudadana, la equidad y la preservación del entorno.
Desde esta perspectiva, el presente articulo tiene como propósito analizar el perfil del emprendedor social como agente estratégico del desarrollo sostenible en la Comuna 5 del distrito especial, turístico y cultural de Riohacha-Colombia. Este análisis, parte del reconocimiento de la estructura cultural, social y económica de la comuna como base para potenciar las identidades locales, al tiempo que promuevan soluciones sostenibles a sus principales desafíos. Por tanto, los resultados de la investigación convergen en una apuesta por visibilizar y fortalecer iniciativas que, desde lo local, contribuyen a transformar estructuralmente las condiciones de vida de comunidades históricamente marginadas, reconociendo sus saberes, liderazgos y capacidades como pilares para un desarrollo más justo, inclusivo y sostenible.
1. Fundamentación teórica
1.1. Perfil del emprendedor social
El emprendedor social es un agente que, impulsado por una motivación transformadora más allá del lucro personal, identifica problemáticas sociales y desarrolla soluciones innovadoras, sostenibles y de alto impacto para mejorar las condiciones de vida de comunidades vulnerables (Franco et al., 2017; Robbins et al., 2017; Cárdenas et al., 2020). Desde una visión estratégica, su actuar se centra en combinar recursos, conocimientos, creatividad y liderazgo, con el objetivo de generar valor social y fomentar un desarrollo inclusivo (Vera et al., 2020; Castellanos, 2024).
Este tipo de emprendedor se distingue por su capacidad para movilizar personas, articular redes de colaboración y gestionar proyectos que promuevan la equidad, la inclusión y la sostenibilidad ambiental (Paz et al., 2020; Garzón y Bellón, 2023). Según Jones y George (2019), el emprendedor social se enfrenta a las realidades complejas del entorno con una perspectiva a largo plazo, centrada en el bien común y la mejora estructural de su contexto (Jiovila-Felix et al., 2025). Además, el perfil del emprendedor social está conformado por un conjunto de cualidades clave (ver Figura I).

Fuente: Elaboración propia, 2025.
Figura I: Perfil del emprendedor social
Por su parte, Alzate (2017); y, Gámez-Gutiérrez y Cortés-Barrera (2018), subrayan que los emprendedores sociales se conciben a sí mismos como agentes de cambio, cuyo compromiso ético y vocación de servicio se materializan en modelos de negocio con impacto colectivo, construidos desde el reconocimiento de las necesidades locales. En este contexto, la innovación social y el enfoque comunitario se articulan con principios de sostenibilidad, equidad y justicia. Por tanto, el perfil del emprendedor social integra competencias personales, capacidades estratégicas y una orientación ética al servicio del desarrollo sostenible (Paz et al., 2020; Sigüenza-Orellana et al., 2022), donde su quehacer se sustenta de un liderazgo transformador que no solo aporta soluciones inmediatas, este contribuye con sus acciones a la construcción de un entorno más justo, resiliente y solidario (Álava-Atiencie y Quinde-Lituma, 2023).
Por consiguiente, el perfil del emprendedor social se configura como elemento clave en la transformación de entornos sociales complejos, por su capacidad de integrar las cualidades de creatividad, liderazgo, compromiso ético y visión estratégica (Pinos et al., 2024). Para los investigadores, este tipo de emprendedor se distingue por priorizar el bienestar colectivo sobre el beneficio individual, canalizando su iniciativa hacia la generación de valor social mediante soluciones innovadoras, sostenibles y culturalmente pertinentes.
Asimismo, los investigadores coinciden con Mercado (2023) al señalar que, a través de características como; autoconfianza, comunicación efectiva, planificación y la tolerancia, el emprendedor social se posiciona como un agente de cambio capaz de movilizar recursos, articular redes de apoyo y promover proyectos con impacto real en las comunidades. Su accionar, orientado por principios de equidad, inclusión y sostenibilidad, lo convierte en un catalizador de procesos de desarrollo que no solo resuelven problemáticas inmediatas, fortalecen la cohesión social y el empoderamiento local.
En este sentido, el reconocimiento e impulso de las cualidades que integran el perfil del emprendedor social en las comunidades de la comuna 5 de Riohacha en Colombia, es fundamental para consolidar ecosistemas de emprendimiento que contribuyan de manera efectiva al logro de los objetivos de desarrollo sostenible y a la construcción de espacios más justos, resilientes y participativos.
El perfil del emprendedor social no debe limitarse a una visión idealizada basada únicamente en atributos personales, sino comprenderse como el resultado de la interacción entre competencias individuales, compromiso ético y condiciones del entorno, que favorecen la acción transformadora. En este sentido, se considera que su contribución al desarrollo sostenible radica en la capacidad de generar soluciones contextualizadas que fortalecen el tejido social y promueven el empoderamiento comunitario.
Por ello, resulta fundamental impulsar estrategias de formación, acompañamiento institucional y fortalecimiento de ecosistemas de emprendimiento que potencien estas capacidades, especialmente en contextos vulnerables como la comuna 5 de Riohacha en Colombia, donde el emprendimiento social puede constituirse en un mecanismo efectivo para promover el desarrollo local, la resiliencia comunitaria y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
1.2. Pilares del desarrollo sostenible
El desarrollo sostenible constituye una prioridad global al proponer un modelo de crecimiento que garantice el equilibrio entre el bienestar económico, la equidad social y la protección ambiental. Tal como lo señalan Campo-Ternera et al. (2019); Guillén et al. (2020); Alonso et al. (2024); y, García et al. (2024), este enfoque implica una visión integradora sustentada en tres pilares fundamentales: El económico, el social y el ambiental. Su finalidad es asegurar condiciones de vida dignas tanto para las generaciones presentes como futuras, mediante acciones articuladas que promuevan la eficiencia productiva, la cohesión comunitaria y el uso responsable de los recursos naturales, tales aspectos se sustentan de los pilares económicos, sociales y ambientales (ver Figura II).

Fuente: Elaboración propia, 2025.
Figura II: Pilares del desarrollo sostenible
El pilar económico del desarrollo sostenible se enfoca en generar crecimiento y bienestar económico sin comprometer los recursos naturales. Smith (2022); Gómez et al. (2022); y, Labarca et al. (2025), coinciden en que esto requiere prácticas empresariales responsables, eficiencia en el uso de recursos e innovación tecnológica. A su vez, Silva et al. (2021), y, Gil y García (2025), destacan que el desarrollo económico sostenible debe ser inclusivo, favoreciendo la equidad en la distribución de beneficios y la participación de todos los actores económicos, en especial de emprendedores y comunidades locales. Esto implica también crear oportunidades de empleo en sectores sostenibles, como energías renovables o turismo ecológico, y fomentar políticas que reduzcan la desigualdad económica y promuevan la justicia distributiva.
El componente social promueve la equidad, la justicia y la mejora en la calidad de vida. Para Johnson (2022), la sostenibilidad social requiere políticas inclusivas que garanticen el acceso a derechos fundamentales como la salud, la educación y la participación ciudadana. Este pilar pone énfasis en la cohesión social, el respeto por la diversidad cultural y el empoderamiento comunitario. Según Silva et al. (2021), esto implica reconocer las tradiciones, identidades y formas de organización propias de cada comunidad, promoviendo su participación en los procesos de desarrollo. La sostenibilidad social, por tanto, no se limita al bienestar material, sino que incluye la construcción de vínculos sociales sólidos, el respeto por los derechos humanos y la creación de entornos colaborativos que fortalezcan el tejido social.
El pilar ambiental prioriza la conservación de los ecosistemas, la biodiversidad y los servicios que estos proporcionan. Martínez (2022), enfatiza que toda política de desarrollo debe contemplar la protección del medio ambiente mediante una gestión sostenible de recursos como el agua, los suelos y los bosques. Esta gestión se traduce en prácticas que reduzcan la huella ecológica, como el consumo responsable, la eficiencia energética y el uso de tecnologías limpias. Además, autores como Silva et al. (2021) subrayan la necesidad de integrar la educación ambiental y la participación comunitaria como estrategias para fomentar una cultura de respeto por la naturaleza, promoviendo la restauración de ecosistemas y la adaptación al cambio climático.
La sostenibilidad, como lo expone Catachura (2018), se basa en la interdependencia entre estos tres pilares. En el ámbito económico, implica la creación de sistemas resilientes que generen oportunidades sin agotar los recursos; en lo social, aboga por la inclusión, la equidad y el respeto a los derechos humanos; y en lo ambiental, exige la preservación de los ecosistemas y la adopción de prácticas responsables. Esta articulación busca garantizar que el desarrollo no sea solo viable en términos financieros, sino también justo y ecológicamente equilibrado.
En líneas generales, para los investigadores, los pilares del desarrollo sostenible, es decir; económico, social y ambiental, constituyen una triada interdependiente que orienta las acciones hacia un modelo de desarrollo integral, equitativo y a largo plazo. Cada uno de ellos cumple una función estratégica y complementaria en la transformación de las comunidades de la comuna 5 del distrito de Riohacha en Colombia, conllevando a la mejora del bienestar colectivo.
Respecto al pilar económico, el mismo no se limita al crecimiento financiero, sino que promueve la generación de riqueza de forma equitativa, mediante prácticas productivas responsables, inclusión de actores locales y fomento del empleo digno. Impulsa un desarrollo basado en la eficiencia, la innovación y la participación de todos los sectores, especialmente de los más vulnerables.
En cuanto al pilar social, prioriza la justicia, la cohesión comunitaria y la igualdad de oportunidades, reconociendo la diversidad cultural y fomentando el empoderamiento ciudadano. Desde este enfoque, el desarrollo sostenible exige garantizar derechos fundamentales como la salud, la educación, la participación y la identidad cultural, elementos esenciales para construir sociedades más solidarias y resilientes.
El pilar ambiental, por su parte, establece la base ecológica del desarrollo, velando por la protección de los ecosistemas, la biodiversidad y el uso racional de los recursos naturales. Este pilar exige la incorporación de prácticas sostenibles en todos los niveles y una conciencia ambiental que atraviese políticas, empresas y comunidades, asegurando la vida digna de las generaciones futuras.
En conjunto, estos pilares no deben ser considerados de forma aislada, constituyen componentes integrados de un mismo proceso, su articulación permite avanzar hacia un modelo de desarrollo verdaderamente sostenible, capaz de responder a los desafíos globales y locales, asimismo generar transformaciones duraderas en las condiciones sociales, económicas y ambientales de las comunidades de la comuna 5 del mencionado distrito.
2. Metodología
La investigación se enmarca en un paradigma cuantitativo, sustentado en una visión positivista que permite observar, medir y analizar datos numéricos, con técnicas estadísticas y procedimientos sistemáticos para generar hallazgos verificables (Ruiz y Valenzuela, 2022; Hadi et al., 2023), relacionados con el comportamiento de las variables emprendimiento social y desarrollo sostenible en la Comuna 5 del distrito especial, turístico y cultural de Riohacha en Colombia, bajo los subdimensiones perfil del emprendedor social y los pilares del desarrollo sostenible.
El tipo de estudio es descriptivo (Hernández-Sampieri y Mendoza, 2018; Tarrillo, et al., 2024), con diseño metodológico no experimental, de campo, transversal (Arias, 2012; Tamayo, 2014), soportado en el método deductivo (Quezada, 2021; Bernal, 2022). En cuanto a la población, estuvo conformada por 80 emprendedores sociales vinculados a procesos organizativos en la Comuna 5. Dada la accesibilidad y el tamaño finito del grupo, se aplicó un censo poblacional sin necesidad de muestreo (Hernández-Sampieri y Mendoza, 2018).
La técnica de recolección de datos fue la encuesta, aplicada a través de un cuestionario estructurado de autoadministración compuesto por 33 ítems de los cuales 24 corresponden al perfil del emprendimiento social y 9 a los pilares del desarrollo sostenible, con escala de respuesta tipo Likert de cinco opciones. Este instrumento fue diseñado a partir de las dimensiones teóricas de las variables, garantizando la validez y pertinencia del contenido (Méndez, 2020; Arias y Covinos, 2021).
Para asegurar la validez del instrumento, se realizó una revisión por cinco expertos en las áreas objeto de estudio. La confiabilidad fue determinada mediante una prueba piloto y el coeficiente Alfa de Cronbach, arrojando un valor de 0,88 para emprendimiento social y 0,84 para desarrollo sostenible, lo que indica un alto nivel de consistencia interna (Tarrillo et al., 2024). El análisis de datos se llevó a cabo mediante estadística inferencial, proyectiva y explicativa (Hair et al., 2021; Kline, 2023).
3. Resultados y discusión
Los resultados corresponden al análisis ANOVA, post hoc y su interpretación referida a las variables emprendimiento social y desarrollo sostenible, con las dimensiones perfil del emprendedor social e indicadores: Creatividad, autoconfianza, comunicación, innovación, tolerancia, responsabilidad, visión, planificación y los pilares del desarrollo sostenible (económico, social y ambiental), aplicados a una muestra de 80 emprendedores (ver Tabla 1).
Tabla 1
ANOVA adaptada (80 emprendedores – Perfil del emprendedor social)
|
Fuente de variación |
Suma de cuadrados |
Gl |
Media cuadrática |
F |
Sig. |
|
Entre grupos |
45.377 |
4 |
11.344 |
44.49 |
.000 |
|
Dentro de grupos |
19.145 |
75 |
0.255 |
||
|
Total |
64.522 |
79 |
Nota: F calculada = 11.344 / 0.255 ≈ 44.49; Significancia (p = .000) indica diferencias estadísticamente significativas entre dimensiones del perfil emprendedor.
Fuente: Elaboración propia, 2025.
Se realizó un análisis de varianza (ANOVA) de un factor para evaluar la diferencia de puntajes entre cinco dimensiones del perfil del emprendedor social en una muestra de 80 emprendedores. El resultado, con una F = 44.49 con una significancia de p = 0.000, indica diferencias estadísticamente significativas entre al menos una de las dimensiones estudiadas. Esto implica que los emprendedores no desarrollan todas sus competencias por igual, por lo cual se aplicó una prueba post hoc de Tukey HSD (α = 0.05) para precisar cuáles dimensiones presentan estas diferencias (ver Tabla 2).
Tabla 2
Tukey HSD – Subconjuntos homogéneos del perfil del emprendedor social
|
Dimensión evaluada |
n |
Media |
Subconjunto 1 |
Subconjunto 2 |
Subconjunto 3 |
|
Planificación |
80 |
2.19 |
2.19 |
||
|
Comunicación |
80 |
3.08 |
3.08 |
||
|
Tolerancia |
80 |
3.26 |
3.26 |
||
|
Creatividad |
80 |
3.87 |
3.87 |
||
|
Visión e innovación |
80 |
3.92 |
3.92 |
||
|
Sig. (p) |
1.000 |
0.307 |
1.000 |
Fuente: Elaboración propia, 2025.
Los resultados mostraron que la dimensión planificación obtuvo la media más baja (M = 2.19), ubicándose en un subconjunto aislado, lo que refleja una debilidad crítica entre los emprendedores al momento de estructurar y proyectar sosteniblemente sus iniciativas. En un nivel intermedio se encontraron las dimensiones Comunicación (M = 3.08) y Tolerancia (M = 3.26), que, aunque no difieren significativamente entre sí, evidencian la necesidad de fortalecer las habilidades relacionales y socioemocionales para una gestión emprendedora efectiva. Por su parte, las dimensiones Creatividad (M = 3.87) y Visión e Innovación (M = 3.92), obtuvieron los puntajes más altos, reflejando fortalezas en la capacidad de los emprendedores para generar ideas transformadoras con visión de cambio social.
Desde la perspectiva del desarrollo sostenible, estos hallazgos revelan una situación ambivalente. Por un lado, las competencias creativas e innovadoras posicionan a los emprendedores como actores estratégicos en la generación de soluciones sostenibles. Sin embargo, la baja puntuación en planificación representa una limitación significativa en la consolidación del pilar económico, al comprometer la viabilidad financiera de los proyectos.
Del mismo modo, los niveles medios en comunicación y tolerancia reflejan una debilidad en la construcción del pilar social, al limitar el impacto colectivo, la participación comunitaria y la articulación con actores externos. Finalmente, si bien la dimensión ambiental no fue medida directamente, se infiere que su integración aún es incipiente y requiere un esfuerzo mayor para consolidar el pilar ambiental como eje transversal en la práctica emprendedora.
En general, aunque los emprendedores sociales analizados muestran un perfil altamente motivado e innovador, aún enfrentan retos estructurales que dificultan su contribución al desarrollo sostenible. Estos resultados exigen estrategias de formación, acompañamiento técnico y políticas públicas que promuevan la iniciativa emprendedora, asimismo, su planificación responsable, articulación social y sostenibilidad en el tiempo.
Estos resultados coinciden con lo planteado por Pedraza et al. (2019), quienes destacan que el perfil del emprendedor social incluye compromiso, innovación, creatividad y liderazgo transformador. No obstante, aunque se reconoce la existencia de estas cualidades en los emprendedores de Riohacha-Colombia, su aplicación carece de planificación estructurada y visión colectiva, lo que limita su efectividad como agentes de cambio sostenible. Esta falta de integración también fue señalada por Daft y Marcic (2022), al enfatizar que el liderazgo social no solo implica actitud, también capacidad de gestión, monitoreo e impacto.
En línea con Lussier y Achua (2022); y, Northouse (2022), quienes atribuyen al emprendedor social habilidades como autoconfianza, innovación y comunicación para asumir riesgos e inspirar colectivamente, los resultados evidencian que estas capacidades están presentes a nivel individual, pero no se consolidan institucionalmente. La ausencia de procesos de mentoría, soporte técnico y articulación con redes formales, impide que estas fortalezas se traduzcan en estrategias sostenibles y duraderas.
Asimismo, autores como Koontz et al. (2012), señalan que la responsabilidad y la tolerancia, en tanto atributos del liderazgo social, adquieren relevancia cuando se acompañan de alianzas estratégicas y formación técnica. Si bien los emprendedores locales demuestran compromiso y empatía, los resultados revelan que estas virtudes no están acompañadas de sistemas de evaluación de impacto ni de una visión integral del desarrollo, lo que reduce su alcance y sostenibilidad.
Desde la perspectiva del desarrollo sostenible, se identificaron coincidencias y discrepancias frente a los planteamientos teóricos. Respecto al pilar económico, los hallazgos validan las afirmaciones de Silva et al. (2021); y, Smith (2022), sobre la importancia del emprendimiento social como motor de desarrollo económico local. No obstante, el bajo nivel en planificación estratégica limita la viabilidad financiera de los proyectos, sumado a la escasa formación financiera y el bajo acceso a tecnologías limpias o mercados formales, lo cual restringe la consolidación de emprendimientos sostenibles.
En cuanto al pilar social, los resultados respaldan lo expuesto por Johnson (2022); y, García et al. (2024), quienes subrayan la importancia de la participación ciudadana, la cohesión social y la equidad. Las comunidades estudiadas muestran cohesión interna y sentido de pertenencia, pero enfrentan limitaciones institucionales y políticas públicas poco sostenidas, que dificultan traducir esa fortaleza en acciones estructurales. La debilidad del Estado y la falta de apoyo continuo, reducen las oportunidades de transformación social duradera.
Respecto al pilar ambiental, los datos evidencian una creciente conciencia ecológica, especialmente en comunidades vinculadas a actividades como el turismo o la protección de recursos hídricos, coincidiendo con lo señalado por Martínez (2022); y, Gómez et al. (2022). Sin embargo, esta conciencia no se acompaña de políticas ambientales concretas, infraestructura verde o incentivos para la adopción de prácticas limpias, lo que demuestra que la sostenibilidad ambiental aún se promueve más desde lo discursivo que desde la acción.
Estos resultados refuerzan los planteamientos de Catachura (2018); y, Silva et al. (2021), sobre la necesidad de articular equilibradamente los pilares económico, social y ambiental. La evidencia empírica demuestra que estos no actúan de manera aislada, sino que comparten una base estructural interdependiente. La falta de desarrollo en uno de ellos, como la planificación económica o la articulación social, limita el funcionamiento del modelo en su conjunto.
En conclusión, aunque el perfil del emprendedor social en las comunidades estudiadas presenta rasgos consistentes con lo señalado en la literatura, como creatividad, compromiso e innovación, se observa una desconexión importante entre ese potencial individual y su aplicación práctica. Esta brecha entre teoría y realidad se explica por la falta de metodologías estructuradas, acompañamiento técnico e institucionalización de los procesos. Para que el emprendimiento social actúe como verdadero motor del desarrollo sostenible, se requiere una mayor articulación interinstitucional, fortalecimiento de capacidades locales, políticas públicas coherentes y sostenidas, así como la implementación de estrategias que cierren la brecha entre intención transformadora y resultados sostenibles
Conclusiones
Se evidencia el perfil del emprendedor social en comunidades del distrito especial turístico y cultural de Riohacha, caracterizado por una marcada vocación de servicio, un fuerte sentido de pertenencia al territorio y un genuino deseo de aportar al bienestar colectivo. Esta figura emerge en contextos donde las necesidades sociales son apremiantes y donde el tejido institucional muchas veces es débil o insuficiente; pero, aunque el compromiso social está presente, el perfil actual de estos emprendedores no siempre integra de manera equilibrada las competencias clave necesarias para garantizar la sostenibilidad, el impacto y la proyección de sus iniciativas.
Por otra parte, se destacan competencias de creatividad, visión e innovación, con fuerte potencial transformador y una orientación al cambio social, con debilidades en dimensiones como planificación, comunicación y tolerancia. Esto, representa una limitación estructural para la sostenibilidad de los emprendimientos, especialmente en el ámbito económico; mientras que las competencias relacionales, fundamentales para el liderazgo comunitario, se posicionan en niveles intermedios. Estas desigualdades afectan directamente la capacidad de los emprendedores para generar impactos sostenidos y articulados con los pilares del desarrollo sostenible: económico, social y ambiental. Por tanto, aunque existe una base motivacional sólida, es necesario fortalecer las habilidades técnicas y humanas que permitan consolidar iniciativas socialmente responsables y sostenibles en el tiempo.
En el pilar económico, la ausencia de planificación estratégica y formación financiera limita la viabilidad de los proyectos y su capacidad de generar ingresos sostenibles a largo plazo. En el pilar social, aunque se evidencia cohesión comunitaria, empatía y compromiso, estas cualidades no logran traducirse en impactos duraderos debido a la falta de articulación con políticas públicas, redes de apoyo y procesos institucionales.
En cuanto al pilar ambiental, se observa una conciencia ecológica emergente, especialmente en sectores sensibles como el turismo o la gestión del agua, pero su implementación es todavía incipiente y carece de estructuras técnicas o incentivos que garanticen la sostenibilidad ambiental de los emprendimientos. El desequilibrio entre estos pilares impide que el emprendimiento social cumpla su papel como motor del desarrollo sostenible. La sostenibilidad solo puede lograrse si existe una articulación efectiva entre capacidades individuales, estructuras de apoyo y políticas integradas que fortalezcan simultáneamente los aspectos económicos, sociales y ambientales del territorio.
La investigación permite evidenciar un amplio consenso en torno a la necesidad de articular las dimensiones económica, social y ambiental como condiciones indispensables para alcanzar un desarrollo equilibrado y duradero. En tal sentido, el estudio constituye un aporte para líneas de investigación referidas a Desarrollo sostenible y sostenibilidad territorial, Emprendimiento e innovación social y Desarrollo económico local y economía social
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