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Universidad del Zulia
Facultad de Humanidades y Educación
Centro de Investigación de la
Comunicación y la Información
(CICI)
Maracaibo - Venezuela
Volumen 23 No. 1 Enero - Junio 2026

QUÓRUM ACADÉMICO
Revista especializada en temas de la comunicación y la información
Centro de Investigación de la Comunicación y la Información (CICI)
Universidad del Zulia. Maracaibo, Venezuela
Volumen 23, Nº 1, Enero - Junio 2026
Contenido
Presentación
Dra. Yeriling Villasmil ..............................................................................................................................9
ESTUDIOS
Análisis semiótico de la representación de «lo siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019)
A Semiotic Analysis of the Representation of “the Uncanny” in the Feature Film Midsommar (2019)
MsC. Carlos Pineda (Universidad del Zulia, Venezuela).........................................................................13
ARTÍCULOS
Cómic, Inteligencia Artificial y Matemáticas: Una Estrategia para Leer y Comprender Mejor en
Primaria
Comic, artificial intelligence, and mathematics: a strategy to improve reading and comprehension in
primary education
Dr. Luis Barrios Soto, MSc.Yovani Hernández Martínez (Universidad del Zulia, Venezuela) ...............64
Análisis semiótico de los ritos religiosos y creencias sobrenaturales de la comunidad de Mara Norte
(2010-2012)
Semiotic analysis of religious rites and supernatural beliefs in the community of Mara Norte (2010-2012)
Dra, Yeriling Villasmil, Dra. Gloria Fuenmayor, Lic. Enmanuel Adjunta. (Universidad del Zulia.
Venezuela) ................................................................................................................................................91
Análisis inferencial de contenido del discurso en “El derecho internacional ante una posible
invasión a Venezuela”, de Victoria Dannemann
Inferential content analysis of the discourse in “International law facing a possible invasion of
Venezuela,” by Victoria Dannemann
MSc. Jackson Bianconi (Universidad Autónoma del Caribe, Colombia) ..............................................108
RESEÑA BIBLIOGRÁFICA
Políticas públicas para la alfabetización mediática e informacional: La acción política educomunicadora
en Europa y Latinoamérica
(MS. Deris Cruzco).................................................................................................................................125
Hoy es mañana. De Mario Kaplún a la educomunicación del siglo XXI
(Dr. Eugenio Sulbarán)...........................................................................................................................128
Directorio de autores ...........................................................................................................................134
Normas de la revista ............................................................................................................................136
Declaración de ética y buenas prácticas editoriales...........................................................................139

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3.0 Unported.QUÓRUM ACADÉMICO
Vol. 23 Nº 1, Enero - Junio 2026. Pp. 13-62
Universidad del Zulia
Análisis semiótico de la representación de «lo
siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019)
MSc. Carlos Pineda1
Resumen
El propósito de este artículo es examinar los elementos visuales y
narrativos del largometraje «Midsommar» (2019) para comprender
cómo se manifiesta «lo siniestro» en el filme. El estudio se fundamenta
en los aportes teóricos de Sigmund Freud, Julia Kristeva, Roland
Barthes, Algirdas Julien Greimas, Francesco Casetti, Federico Di Chio,
Umberto Eco y Eugenio Sulbarán. A partir del análisis de los códigos
cinematográficos y fílmicos, se concluye que «lo siniestro» se construye
mediante la subversión de los códigos tradicionales del cine de terror y
la representación del duelo melancólico de la protagonista. Asimismo,
la necesidad afectiva de pertenencia facilita su integración dentro de un
sistema ritual sustentado en la violencia simbólica y el sacrificio colectivo.
El filme articula una crítica a la fragilidad emocional contemporánea y a
la disolución identitaria del sujeto.
Palabras clave: Semiótica, siniestro, cine.
Recibido: Abril 2026. Aceptado: Mayo 2026
1 Licenciado en Comunicación Social, mención Audiovisual (Universidad del Zulia). Estudiante de la
Maestría en Comunicación. Docente del área humanística en la Universidad Politécnica Territorial
del Zulia. Correo: carlosjpinedao@gmail.com

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A Semiotic Analysis of the Representation of “the
Uncanny” in the Feature Film Midsommar (2019)
Abstract
The purpose of this article is to examine the visual and narrative elements
of the feature film Midsommar (2019) to understand how “the uncanny”
manifests within the film. The study is grounded in the theoretical
contributions of Sigmund Freud, Julia Kristeva, Roland Barthes, Algirdas
Julien Greimas, Francesco Casetti, Federico Di Chio, Umberto Eco,
and Eugenio Sulbarán. Based on the analysis of cinematographic and
filmic codes, it is concluded that “the uncanny” is constructed through
the subversion of traditional horror cinema codes and the representation
of the protagonist’s melancholic grief. Furthermore, the affective need
for belonging facilitates her integration into a ritual system sustained by
symbolic violence and collective sacrifice. The film articulates a critique
of contemporary emotional fragility and the dissolution of the subject’s
identity.
Keywords: Semiotics, the uncanny, cinema.
1. Introducción
La semiótica cinematográfica ofrece un marco valioso para comprender
cómo los elementos narrativos, visuales y sonoros se entrelazan para
crear significados en el cine. A través del análisis de los códigos
fílmicos y cinematográficos, se puede apreciar cómo un filme estructura
audiovisualmente sus recursos expresivos para activar las reacciones
más viscerales del espectador en torno a una determinada narrativa
cinematográfica.
En este contexto, el concepto de «lo siniestro» emerge como un
aspecto fundamental en la creación de atmósferas perturbadoras dentro
del cine. La transformación de lo familiar en algo extraño y amenazante
desafía las percepciones de conceptos que, inicialmente, parecen seguros,

Análisis semiótico de la representación de «lo siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019)15
convirtiéndose progresivamente en entornos inquietantes que reflejan las
luchas internas, los traumas y las fracturas emocionales de los personajes.
Estas representaciones pueden interpretarse como manifestaciones del
duelo melancólico y de la crisis identitaria del sujeto contemporáneo,
especialmente cuando la pérdida emocional altera la relación del individuo
con su entorno y con su propia identidad.
Tomando en cuenta lo anterior, «Midsommar» (2019) construye una
experiencia de horror psicológico vinculada con la fragilidad emocional
contemporánea, la necesidad de pertenencia y los mecanismos simbólicos
de cohesión colectiva. Desde la perspectiva de la semiótica cinematográfica,
el filme permite analizar cómo los códigos fílmicos y cinematográficos
transforman los espacios asociados con la armonía comunitaria en escenarios
profundamente perturbadores.
Del mismo modo, la obra articula una representación del duelo y la
melancolía que evidencia la vulnerabilidad emocional de la protagonista frente
a sistemas rituales que prometen integración afectiva y sentido colectivo.
A partir de ello, surge la interrogante sobre cómo el filme representa «lo
siniestro» mediante la articulación de códigos cinematográficos y fílmicos,
así como las implicaciones culturales y comunicacionales derivadas de dicha
representación. En consecuencia, el presente estudio tiene como objetivo
analizar la construcción semiótica de «lo siniestro» en la obra, atendiendo
a las relaciones entre ritualidad, duelo, identidad colectiva, melancolía y
violencia simbólica dentro del discurso audiovisual.
2. Marco teórico
2.1. Los códigos fílmicos y cinematográficos
Según Sulbarán (2002), los códigos cinematográficos y los códigos
fílmicos son sistemas de reglas y convenciones que organizan los elementos
del filme y permiten al espectador interpretarlos. Estos códigos abarcan
diversos aspectos, desde la composición de la imagen hasta el montaje y
la narrativa. Los códigos cinematográficos son todos aquellos elementos
alusivos a la técnica de generación de imágenes en el film (Cruzco, 2023):

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• Iluminación: se refiere al estilo de iluminación utilizado en la
película, que puede tener connotaciones específicas asociadas.
Ésta puede crear atmósferas y simbolismos, variando según
los personajes, situaciones y acontecimientos en la trama.
• Encuadres: los encuadres se refieren a los tipos de planos y
angulaciones utilizados en la película. Cada tipo de plano y angulación
conlleva connotaciones específicas y puede estar relacionado
con los personajes, acciones y acontecimientos de la historia.
• Color: la paleta de colores predominante en la película y la psicología
del color son aspectos importantes de los códigos cinematográficos.
Los colores empleados pueden tener connotaciones simbólicas y estar
relacionados con los personajes, acciones y atmósferas de la trama.
• Figuras convencionalizadas: se refiere a los arquetipos culturales
presentes en la película y las connotaciones asociadas a estas figuras.
La relación entre las figuras detectadas y las intenciones comunicativas
del director también es relevante en el análisis de este tipo de código.
• Maquillaje y vestuario: el estilo de vestuario y maquillaje utilizado
en la película está asociado con la naturaleza de los personajes y sus
roles en la historia. Es así como la relación entre el vestuario y el
color, así como los ambientes en los que interactúan los personajes,
también es importante para el estudio de esta unidad de codificación.
• Ambientes: la relación entre los ambientes mostrados en la película
y los personajes que interactúan en ellos es un aspecto clave de
los códigos cinematográficos, dado que los ambientes pueden
reflejar conflictos, emociones y características de los personajes.
• Sonido: la identificación de géneros musicales, efectos sonoros
y atmósferas sirve a la construcción de connotaciones para las
escenas, personajes y acontecimientos. Allí radica la importancia
del estudio de este tipo de códigos que, paradójicamente, es
uno de los menos abordados dentro de la semiótica del cine.

Análisis semiótico de la representación de «lo siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019)17
Los códigos fílmicos son todos aquellos elementos alusivos a la narrativa
que ayudan a construir el discurso y el relato del film (Cruzco, 2023):
• Narración: se refiere al tipo de narración utilizado en la película,
que puede ser fuerte (esquema básico lineal en tres actos), débil
(elementos narrativos pocos desarrollados o confusos) o antinarración
(estructura narrativa no lineal con saltos temporales). La narración
estructura la historia y guía al espectador a través de los eventos.
• Personajes: incluye la caracterización física, social y
psicológica de los personajes en la película. En este aspecto,
se analiza cómo se relacionan las apariencias físicas con
las personalidades de los actantes y sus roles en la historia.
• Procesos: se refiere a los cambios y evoluciones que experimentan los
personajes a lo largo de la película, ya sea que se trate de un proceso
de mejora o degradación en su condición a lo largo de la trama.
• Leit motiv: son los indicadores recurrentes a lo largo de la
película que señalan características del género o mensajes que
el director desea transmitir. Los leit motiv ayudan a reforzar
temas y emociones a lo largo de la historia y están estrechamente
vinculados con la premisa del realizador y el tema de la obra.
• Análisis del conflicto: se desglosan los roles actanciales
presentes en la película y se analiza cómo se establece y
desarrolla el conflicto. En este proceso, se identifican los temas
representados en la película y la ideología subyacente en la obra.
• Premisa y temas: es la proposición que involucra al personaje
principal, el conflicto y el desenlace; es decir, es aquello
que el autor quiere decir con su obra (Sulbarán, 2002).
En el cine de terror, «lo siniestro» se manifiesta a través de
una variedad de elementos que provocan una respuesta emocional
intensa en el espectador. Estos incluyen la tensión, la anticipación, el
sobresalto y el horror visceral. La tensión se construye mediante el uso
de elementos como la narración, la música, el sonido ambiental y la
edición para crear un sentido de inquietud y malestar en el espectador.

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La anticipación se genera a través de la sugerencia de peligro inminente,
utilizando técnicas como el encuadre, la iluminación y el ritmo narrativo para
mantener al espectador en vilo. El sobresalto se logra mediante momentos de
shock repentino, como saltos de edición y apariciones sorpresa, diseñados para
provocar una reacción física instantánea en el público. El horror visceral se
manifiesta a través de imágenes impactantes y perturbadoras, que desafían las
expectativas y provocan una profunda sensación de malestar en el espectador.
Figura 1.- Códigos cinematográficos y fílmicos.
Fuente: Sulbarán (2002)
En conjunto, estos códigos fílmicos y cinematográficos trabajan en
armonía para construir una narrativa visual y emocionalmente impactante,
encapsulando la esencia de lo siniestro. La combinación de elementos
visuales, auditivos y narrativos crea una experiencia cinematográfica
inmersiva que cautiva al espectador y lo sumerge en un mundo inquietante.
2.2. «Lo siniestro» en el cine
En semiótica cinematográfica, el concepto de «lo siniestro» (en
alemán:das unheimliche) es un término central que proviene del
psicoanálisis, particularmente, de Freud (1919). Este concepto refiere a la
sensación inquietante que surge cuando algo familiar se vuelve extrañamente

Análisis semiótico de la representación de «lo siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019)19
perturbador. Se asocia con lo reprimido que vuelve a la consciencia,
generando un malestar difícil de identificar, pero intensamente presente
En el contexto cinematográfico, «lo siniestro» se activa cuando
las imágenes, los personajes o los espacios que el espectador percibe
como cotidianos o conocidos, adquieren un carácter inquietante. A
través de la puesta en escena, la narrativa y los elementos visuales,
«lo siniestro» genera una disonancia entre lo que parece familiar y
lo que revela su carácter amenazante o perturbador (López y Pérez,
2021). Las características clave de «lo siniestro» en el cine son:
• Lo familiar convertido en extraño: el cine utiliza lo cotidiano
y lo transforma en algo inquietante, como puede ser una
casa normal que esconde secretos, una persona ordinaria con
comportamientos inquietantes o entornos aparentemente comunes
que ocultan una amenaza. La tensión proviene de la ruptura
de la confianza que el espectador deposita en la normalidad.
• Repetición perturbadora: otro aspecto del concepto freudiano de
«lo siniestro» es la repetición de eventos o detalles. En el cine, la
repetición de elementos, diálogos o acciones puede crear una
sensación de inevitabilidad y destino que evoca lo reprimido, como si
el tiempo o los eventos se estuvieran cerrando sobre los personajes.
• El espacio y lo ominoso: en el cine, el espacio juega un rol crucial
en la creación de «lo siniestro». Espacios como casas antiguas,
mansiones, calles vacías o ambientes muy amplios que, inicialmente
parecen seguros, pueden convertirse en lugares de peligro oculto,
donde lo no visible o lo secreto perturba el orden habitual.
«Lo siniestro» en el cine de terror es una herramienta para explorar los
límites de la percepción e imaginación humana, desafiando al público a
enfrentarse a sus miedos más profundos y a lo desconocido. A través de la
representación de «lo siniestro» en la pantalla, se invita al espectador a adentrarse
en un mundo perturbador, donde la realidad se mezcla con lo irracional.

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2.3 «Midsommar»
«Midsommar» (2019) («Midsommar: el terror no espera la noche» en
Latinoamérica), segundo largometraje del director Ari Aster, constituye
una inquietante exploración del horror folclórico que se articula en torno a
los temas del duelo, la dependencia afectiva y las dinámicas de los cultos
comunitarios. La historia sigue a Dani, una joven emocionalmente devastada
tras una tragedia familiar, quien viaja junto a su pareja y un grupo de amigos
a una remota comunidad rural en Suecia para participar en un festival que
se celebra cada noventa años. Lo que inicialmente se presenta como una
experiencia cultural y antropológica. se transforma progresivamente en un
perturbador ritual colectivo marcado por la violencia simbólica y el sacrificio
(Martínez, 2019).
Aster, mediante una puesta en escena cuidadosamente coreografiada
y una estética luminosa que subvierte las convenciones tradicionales
del cine de terror, construye una atmósfera inquietante en pleno día. La
utilización del paisaje escandinavo, la ritualidad pagana y una progresiva
desestabilización emocional de los personajes generan una experiencia
cinematográfica profundamente perturbadora. Tras su estreno en 2019, la
película consolidó a Aster como uno de los cineastas más singulares del
terror contemporáneo, recibiendo amplia atención de la crítica especializada
por su capacidad para combinar horror psicológico, simbolismo cultural y
una rigurosa construcción visual.
«Midsommar» (2019) trasciende los esquemas convencionales del cine
de terror al desplazar el miedo hacia una dimensión ritual y comunitaria. A
través de una narrativa minuciosamente elaborada, el filme entrelaza «lo
siniestro» con lo antropológico, explorando cuestiones como el duelo, la
necesidad de pertenencia y la vulnerabilidad emocional frente a estructuras
colectivas de poder. El resultado es un filme que produce una inquietud
sostenida tanto en el plano sensorial como en el intelectual, invitando al
espectador a reflexionar sobre los mecanismos de manipulación afectiva
y sobre la delgada frontera entre comunidad, fe y violencia simbólica
(Martínez, 2019).

Análisis semiótico de la representación de «lo siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019)21
2.4. Metodología
La presente investigación se desarrolla bajo el paradigma cualitativo
con enfoque fenomenológico hermenéutico, debido a que busca interpretar
los significados simbólicos y audiovisuales asociados con la representación
de «lo siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019). Desde esta
perspectiva, el estudio se orienta hacia la comprensión de los elementos
visuales y narrativos que construyen la experiencia inquietante dentro del
filme, considerando sus dimensiones culturales, emocionales y simbólicas.
En cuanto a su alcance, la investigación es de tipo descriptivo e
interpretativo, ya que identifica y analiza los códigos cinematográficos y
fílmicos presentes en la obra, particularmente aquellos vinculados con la
construcción estética y narrativa de «lo siniestro». Asimismo, el estudio
posee un ámbito documental, sustentado en el análisis directo del filme y en
la revisión de fuentes teóricas relacionadas con la semiótica cinematográfica,
el psicoanálisis y el cine de terror.
El diseño de investigación es no experimental transeccional, debido a
que no existe manipulación de variables y el análisis se realiza sobre la obra
cinematográfica en su estado natural, observando sus elementos audiovisuales
en un único momento de estudio. Como técnicas de investigación se
emplearon la observación y el análisis de contenido, aplicados al estudio
de los códigos cinematográficos y fílmicos propuestos por Sulbarán (2002),
Barthes (2009), Greimas (1983), Casetti y Di Chio (1991) y Eco (1986).
3. Discusión de resultados
3.1. Códigos cinematográficos
3.1.1. La iluminación
En «Midsommar» (2019), la configuración de la iluminación adquiere
una función central dentro de la construcción de «lo siniestro». A diferencia
de las convenciones visuales dominantes del cine de terror contemporáneo,
el filme articula un sistema lumínico basado en la sobreexposición solar, la
homogeneidad cromática y la persistencia del día. Este diseño visual opera
como un mecanismo de significación que interviene directamente en la

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configuración de atmósferas, en la construcción simbólica del espacio ritual
y en la organización de las relaciones entre los personajes y la comunidad.
El régimen lumínico del filme se caracteriza por un predominio de
iluminación natural de alta intensidad, basada en luz solar difusa, cielos
despejados y una exposición homogénea que reduce los contrastes entre
zonas iluminadas y zonas de sombra. Este modelo visual se relaciona con
las condiciones geográficas del verano escandinavo, donde el fenómeno del
sol de medianoche produce jornadas casi continuas de luminosidad.
Desde la perspectiva de Kristeva (1989), esta ausencia de oscuridad
también puede interpretarse como la imposibilidad de ocultar el vacío
emocional y melancólico que atraviesa la protagonista. La autora sostiene
que el sujeto melancólico experimenta una pérdida afectiva que altera su
relación simbólica con el mundo. En este sentido, la exposición permanente
a la luz transforma el espacio fílmico en una superficie de visibilidad
absoluta donde el dolor psíquico no puede permanecer reprimido ni oculto.
Figura 2.- Régimen lumínico predominante en el filme
Fuente: «Midsommar» (2019)
Desde una perspectiva semiótica, este tipo de iluminación produce una
inversión de los códigos tradicionales del terror cinematográfico. Mientras
el horror clásico se organiza alrededor de la oscuridad, el filme desplaza el

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eje de lo inquietante hacia el espacio plenamente visible. Según Eco (1986),
los espectadores interpretan los signos audiovisuales mediante sistemas de
expectativas construidos culturalmente. En el cine de terror, la oscuridad
suele funcionar como índice de amenaza o peligro latente. La iluminación
diurna de la obra desestabiliza dicha expectativa cultural, generando una
tensión interpretativa entre la apariencia luminosa del entorno y la violencia
ritual que se desarrolla en él. Esta inversión simbólica adquiere una
dimensión cultural vinculada con la crisis emocional contemporánea, ya que
la comunidad convierte el sufrimiento individual en un espectáculo ritual
legitimado colectivamente.
De acuerdo con la teoría de los niveles de significación propuesta por
Barthes (2009), el nivel denotativo corresponde a la representación de
un paisaje rural bañado por luz natural; el nivel connotativo introduce
significados asociados a pureza, transparencia, renovación estacional y
armonía comunitaria. El contraste entre estos valores connotativos y las
prácticas sacrificiales de la comunidad genera un efecto de perturbación
semántica. Desde la lectura kristeviana, esta aparente pureza visual también
funciona como una máscara simbólica que recubre procesos de disolución
identitaria y sometimiento emocional. La luminosidad permanente
transforma el espacio comunitario en una estructura simbólica que absorbe
progresivamente la subjetividad de Dani, sustituyendo su aislamiento
melancólico por una integración afectiva condicionada por la ritualidad
colectiva.
Desde la perspectiva del modelo actancial formulado por Greimas
(1983), la iluminación también participa en la construcción del espacio
actancial. El territorio de la comunidad funciona como un actante colectivo
cuya luminosidad constante simboliza la cohesión ideológica del grupo y
su estabilidad ritual. La claridad visual opera como metáfora de un orden
simbólico cerrado que regula cada acción de los personajes. En términos de
Kristeva (1989), este orden colectivo ofrece una reorganización emocional
para el sujeto melancólico, quien encuentra en la ritualidad una forma de
reintegración simbólica frente a la fragmentación afectiva producida por el
duelo.

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Si bien la luz es un recurso omnipresente en todo el filme, Aster no siempre
la emplea en su totalidad. De hecho, se pueden establecer tres momentos
organizados en una progresión de atmósferas simbólicas que permiten
comprender cómo la iluminación acompaña el proceso de transformación
psicológica de Dani.
a) Atmósfera de duelo inicial: el prólogo ambientado en Estados
Unidos presenta una iluminación fría y tenue, con predominio
de tonalidades azuladas y escasa intensidad lumínica. Esta estética
visual acompaña el estado emocional de Dani tras la tragedia familiar.
De acuerdo con la teoría de la enunciación cinematográfica de
Casetti y Di Chio (1991), los recursos formales del filme organizan
la experiencia emocional del espectador mediante estrategias
discursivas. La iluminación tenue y el cromatismo frío establecen
una atmósfera de retraimiento psicológico que inscribe el duelo en
la materialidad visual de la imagen. Desde la perspectiva de Freud
(1919), el trauma inicial introduce el motivo de «lo siniestro» como
irrupción de lo perturbador dentro del espacio familiar. En relación
con Kristeva (1989), esta atmósfera inicial representa el estado
melancólico del sujeto que ha perdido sus vínculos simbólicos con
el mundo. La oscuridad parcial, el aislamiento espacial y la frialdad
cromática materializan visualmente el vacío emocional de Dani, cuya
identidad aparece suspendida tras la pérdida afectiva.
Figura 3.- Iluminación al principio del filme
Fuente: «Midsommar» (2019)
b) Atmósfera ritual: una vez que los personajes llegan a la comunidad
sueca, la iluminación cambia radicalmente hacia una luminosidad
expansiva y constante. El espacio rural se presenta mediante campos
abiertos, cielos despejados y ausencia de contrastes lumínicos

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intensos. Esta atmósfera articula una iconografía asociada a
fertilidad, renovación cíclica, armonía comunitaria e integración con
la naturaleza. En términos de semiótica cultural, el entorno visual
construye un universo de coherencia simbólica donde cada elemento
refuerza la ideología del grupo (Morin, 1956). El predominio de
colores claros establece un campo cromático asociado a rituales
agrícolas y festividades paganas. Desde la perspectiva de Kristeva
(1989), esta atmósfera representa la promesa de reconstrucción
emocional para un sujeto afectivamente fracturado. La comunidad
aparece como una estructura simbólica que absorbe el dolor individual
y lo transforma en experiencia colectiva compartida. Allí radica
uno de los principales mecanismos de «lo siniestro» en el filme: la
comunidad ofrece contención emocional y sentido afectivo mediante
prácticas sustentadas en violencia ritual y pérdida de individualidad.
Figura 4.- Iluminación durante los rituales
Fuente: «Midsommar» (2019)
c) Atmósfera de los sacrificios: a medida que avanzan los rituales de
la comunidad, la iluminación conserva su intensidad diurna, aunque
adquiere nuevas connotaciones simbólicas. Las escenas de sacrificio
presentan luz frontal intensa, saturación cromática elevada y encuadres
abiertos que eliminan las zonas de sombra. Este régimen lumínico
produce un efecto de exposición absoluta. Todo acontecimiento
ocurre bajo plena visibilidad, transformando la violencia ritual en
espectáculo colectivo.
Según Freud (1919), «lo siniestro» emerge cuando elementos
familiares adquieren un carácter perturbador. En el filme, la

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luminosidad asociada culturalmente a la vida y la celebración se
vincula con actos de muerte y sacrificio, generando una inversión
simbólica que intensifica la experiencia inquietante.
Desde la perspectiva de Kristeva (1989), esta exposición permanente
de la violencia puede interpretarse como una externalización ritual del
dolor melancólico. El sufrimiento deja de ser una experiencia íntima para
convertirse en un acto colectivo legitimado por la comunidad. La iluminación
diurna elimina cualquier posibilidad de ocultamiento y convierte el sacrificio
en un mecanismo de cohesión simbólica. En consecuencia, el horror no se
construye únicamente desde la violencia física, sino desde la aceptación
emocional de esa violencia como vía de pertenencia y reorganización
afectiva.
Figura 4.- Iluminación durante los sacrificios
Fuente: «Midsommar» (2019)
Esta configuración lumínica permite comprender cómo el filme desplaza
el horror hacia una dimensión cultural y psicológica vinculada con las
crisis afectivas contemporáneas. La luz deja de representar seguridad o
transparencia moral para convertirse en un signo ambiguo que encubre
mecanismos de absorción identitaria, violencia simbólica y sometimiento
emocional dentro de la estructura comunitaria.
3.1.2. Encuadres
En «Midsommar» (2019), la organización de los encuadres constituye
uno de los principales mecanismos de construcción simbólica de «lo
siniestro». La planificación visual del filme despliega una composición
rigurosamente estructurada donde los tipos de planos y las angulaciones
operan como dispositivos semióticos que regulan la percepción del
espectador y organizan las relaciones entre individuo, comunidad y espacio
ritual. Desde la perspectiva de la semiótica cinematográfica, estos recursos no
solo cumplen una función estética o narrativa, sino que también configuran

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formas de representación asociadas con la identidad, la cohesión colectiva y
la disolución progresiva del sujeto dentro de estructuras simbólicas cerradas.
Bajo la teoría de Kristeva (1989), esta organización visual puede
interpretarse como una representación de la fragilidad emocional y de la
crisis identitaria del sujeto contemporáneo. Kristeva (1989) sostiene que el
sujeto melancólico experimenta una ruptura en sus vínculos simbólicos con
el mundo, generando una sensación de vacío afectivo y pérdida de sentido.
En este contexto, los encuadres del filme funcionan como estructuras
visuales que expresan la tensión entre aislamiento individual y absorción
colectiva, especialmente en el recorrido emocional de Dani.
Plano general y gran plano general: uno de los rasgos formales más
característicos del filme consiste en el uso reiterado de planos generales
y grandes planos generales que muestran el paisaje rural de la comunidad
sueca donde se desarrolla el festival. Estos encuadres producen una doble
función: configuran el espacio narrativo e integran a los personajes dentro
de una estructura colectiva.
Figura .- Gran plano general (izq.) y plano general (der.)
Fuente: «Midsommar» (2019)
Según Casetti y Di Chio (1991), el encuadre delimita el campo de
significación del relato y organiza la posición del espectador frente a los
acontecimientos. En el filme, el plano general sitúa constantemente a los
personajes dentro de un entorno amplio, ordenado y geométricamente
estructurado. Esta estrategia visual sugiere la presencia de un orden
comunitario dominante donde el individuo aparece subordinado a la lógica
ritual del grupo.
Para Morin (1956), el espacio de la comunidad funciona como un ente
colectivo que regula las acciones de los personajes externos. Los planos

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generales refuerzan esta dimensión estructural al presentar el espacio
como una entidad organizada que determina la dinámica narrativa. Los
grandes planos generales evocan armonía comunitaria, estabilidad cultural,
integración con la naturaleza y ritualidad colectiva.
Sin embargo, estos encuadres adquieren una dimensión profundamente
inquietante cuando se relacionan con los rituales de sacrificio. Siguiendo
a Barthes (2009), el entorno se convierte en un signo que remite
simultáneamente a bienestar comunitario y violencia ritual. Desde la lectura
de Kristeva (1989), esta integración visual dentro del paisaje también
puede interpretarse como una representación de la pérdida progresiva de
la individualidad. Los personajes aparecen absorbidos por la espacialidad
colectiva de la comunidad, lo cual simboliza la desaparición de los límites
subjetivos del «yo» frente a una estructura cultural totalitaria. El espacio
abierto deja de representar libertad para convertirse en un mecanismo de
integración simbólica donde el sujeto melancólico encuentra pertenencia a
costa de su autonomía emocional.
Un ejemplo significativo aparece durante la escena del ritual del
precipicio. La secuencia inicia con un plano general que muestra a la
comunidad reunida frente al acantilado. Los personajes visitantes aparecen
pequeños dentro del encuadre, enfatizando su condición marginal frente al
orden simbólico del grupo. Esta reducción visual del individuo frente a la
masa ritualizada produce un efecto de despersonalización que remite a las
reflexiones de Kristeva (1989) sobre la crisis de identidad contemporánea y
la necesidad afectiva de reintegración simbólica.
Figura 4.- Iluminación durante los sacrificios
Fuente: «Midsommar» (2019)
Plano medio: El plano medio aparece frecuentemente en las escenas
de interacción entre los personajes, especialmente durante las comidas
comunitarias, las conversaciones entre visitantes y los rituales colectivos.

Análisis semiótico de la representación de «lo siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019)29
Este tipo de encuadre permite registrar simultáneamente la expresión
corporal y el entorno inmediato. El plano medio facilita la lectura de códigos
sociales como gestos, posturas y comportamientos ritualizados.
Figura 8.- Plano medio
Fuente: «Midsommar» (2019)
La puesta en escena enfatiza la sincronía de los movimientos de la
comunidad durante las ceremonias, sugiriendo un sistema social altamente
estructurado (Morin, 1956). El plano medio produce significados asociados
con cohesión social, disciplina colectiva y repetición ritual. Para Kristeva
(1989), esta sincronización corporal representa un proceso de uniformización
afectiva donde el dolor individual se diluye dentro de la experiencia colectiva.
La comunidad ritual transforma las emociones privadas en manifestaciones
compartidas, especialmente en las escenas donde los miembros reproducen
físicamente el sufrimiento de Dani mediante gritos, respiraciones y
movimientos colectivos.
En términos comunicacionales, esta representación del dolor compartido
puede interpretarse como una crítica a las formas contemporáneas de
aislamiento emocional. El filme sugiere que la necesidad de pertenencia
convierte al sujeto vulnerable en susceptible a estructuras simbólicas que
ofrecen reconocimiento afectivo mediante dinámicas de sometimiento
colectivo.
Primer plano: el primer plano adquiere especial relevancia en la
representación del personaje de Dani. Este tipo de encuadre concentra la
atención en el rostro, la mirada y las reacciones emocionales. El primer plano
funciona como un dispositivo que aproxima al espectador a la dimensión
interior del personaje.
En el caso de Dani, los primeros planos acompañan su proceso emocional
desde el duelo inicial hasta su integración dentro del sistema ritual de la

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uórum Académico, Vol. 23, Nº 1, Enero - Junio 2026, Pp. 13-62
comunidad. La proximidad del encuadre intensifica la experiencia afectiva
del personaje y permite observar la transformación progresiva de su
identidad. Desde la teoría de Kristeva (1989), estos encuadres materializan
visualmente el estado melancólico del sujeto. El rostro de Dani aparece
constantemente atravesado por expresiones de vacío, ansiedad y fragilidad
emocional, lo cual evidencia la ruptura de sus vínculos simbólicos tras la
tragedia familiar.
A medida que avanza el relato, los primeros planos dejan de representar
únicamente sufrimiento individual y comienzan a registrar una progresiva
identificación emocional con la comunidad. Este desplazamiento visual
resulta fundamental en la construcción de «lo siniestro», ya que el espectador
presencia cómo la protagonista encuentra contención afectiva dentro de una
estructura sustentada en violencia ritual y sacrificio colectivo. La cercanía
emocional generada por el primer plano intensifica la incomodidad del
espectador al mostrar que el proceso de integración comunitaria surge
precisamente desde la vulnerabilidad psicológica del personaje.
Figura 9.- Primer plano
Fuente: «Midsommar» (2019)
Plano cenital con angulación invertida: aunque existen diversas
angulaciones dentro del filme, destaca particularmente la utilización
ocasional de planos cenitales y composiciones visuales invertidas. Un
ejemplo notable ocurre durante el viaje inicial hacia la comunidad, cuando
la cámara gira gradualmente hasta mostrar el paisaje invertido. Este recurso
visual comunica la transición hacia un universo cultural distinto, la alteración
de la lógica cotidiana y el ingreso en un espacio regido por normas rituales.
El cambio de orientación espacial funciona como signo de desplazamiento
entre sistemas culturales y sugiere una transformación de las reglas
narrativas del relato. Bajo el punto de vista de la teoría de Kristeva (1989),
esta inversión visual puede interpretarse como una representación de la

Análisis semiótico de la representación de «lo siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019)31
fractura simbólica del sujeto melancólico. El mundo pierde estabilidad y
coherencia, generando una sensación de desconcierto donde las estructuras
familiares dejan de ofrecer seguridad emocional.
La inversión del encuadre también simboliza el proceso de reconfiguración
de la identidad que experimenta Dani dentro de la comunidad. El
desplazamiento hacia un universo ritual alternativo implica abandonar
progresivamente los códigos racionales y afectivos de su vida anterior para
integrarse en una lógica colectiva basada en sacrificio, repetición y disolución
subjetiva. En consecuencia, las angulaciones invertidas no solo introducen
extrañeza visual, sino que participan activamente en la representación de
una crisis cultural y emocional vinculada con la búsqueda contemporánea
de sentido, pertenencia y reconstrucción afectiva.
Figura 10.- Planos generales cenitales con angulación invertida
Fuente: «Midsommar» (2019)
3.1.3. Paleta de colores
En «Midsommar» (2019), la organización cromática constituye uno de
los principales mecanismos de construcción simbólica de «lo siniestro». La
paleta de colores constituye un recurso estético de la puesta en escena que
opera simultáneamente como un sistema semiótico articulador de relaciones
entre duelo, ritualidad, identidad colectiva y violencia simbólica. A través de
una estrategia cromática cuidadosamente estructurada, el filme transforma
colores culturalmente asociados con pureza, vitalidad o armonía en signos
vinculados con sacrificio, sometimiento emocional y disolución identitaria.
Según Gómez (2020), el color organiza la percepción del espacio narrativo
y orienta la lectura simbólica de las imágenes. En el filme, la coherencia
cromática de los espacios rurales produce una estética asociada con armonía
natural, pureza ceremonial y estabilidad comunitaria. Esta homogeneidad

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visual genera una tensión semántica entre la apariencia luminosa del entorno
y la violencia ritual que sostiene la estructura social de la comunidad. Bajo
el enfoque de Kristeva (2019), esta tensión puede interpretarse como una
representación del sujeto melancólico contemporáneo, cuya necesidad de
pertenencia facilita la aceptación de estructuras simbólicas profundamente
destructivas. Kristeva (1989) sostiene que el duelo altera la relación del
sujeto con el mundo y con su propia identidad, produciendo una búsqueda
constante de reintegración afectiva. En este sentido, el sistema cromático
del filme funciona como una superficie visual donde el dolor emocional es
progresivamente reorganizado dentro de una lógica ritual colectiva.
Blanco: constituye el color dominante en el vestuario de los miembros
de la comunidad. Las túnicas claras, bordadas con motivos florales o
geométricos, remiten a prácticas ceremoniales asociadas con rituales
agrícolas y celebraciones estacionales. Este color opera como un signo
cultural relacionado con pureza, inocencia, renovación cíclica y espiritualidad
(Gómez, 2020).
Dentro del universo narrativo del filme, estos valores simbólicos participan
en la representación de la comunidad como un sistema aparentemente
armónico y emocionalmente contenido. Al mismo tiempo, la blancura
ceremonial adquiere una dimensión profundamente inquietante al asociarse
con escenas de sacrificio ritual y muerte colectiva. La relación entre pureza
visual y violencia sacrificial produce un desplazamiento semántico que
intensifica la experiencia de extrañeza.
Para Kristeva (1989), esta construcción simbólica puede interpretarse
como una manifestación de la lógica melancólica que atraviesa el relato. El
blanco deja de representar únicamente renovación espiritual para convertirse
en el signo de una comunidad que absorbe el sufrimiento individual dentro
de un orden colectivo aparentemente purificador. La estética ceremonial
encubre procesos de sometimiento emocional donde el dolor privado pierde
singularidad y se transforma en experiencia ritual compartida. De este modo,
«lo siniestro» emerge desde la contradicción entre la apariencia de pureza y
la violencia simbólica que sostiene la cohesión comunitaria.

Análisis semiótico de la representación de «lo siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019)33
Verde: expresado principalmente a través de la vegetación, adquiere un
valor semiótico asociado con alteración perceptiva y transformación de la
identidad. A diferencia de otros códigos cromáticos vinculados directamente
con la muerte, este color funciona como un signo relacionado con estados
liminales de conciencia, especialmente en la experiencia subjetiva de Dani
(Alba, 2020).
La presencia constante de la naturaleza, además de ser escenográfica,
opera como un elemento simbólico que representa el tránsito desde una
percepción racional del mundo hacia una experiencia sensorial y colectiva
propia de la lógica ritual de la comunidad (Morin, 1956). El filme articula
esta relación mediante la asociación reiterada entre vegetación, consumo de
sustancias alucinógenas y desorientación perceptiva.
En diversas escenas, Dani percibe plantas o brotes emergiendo de su
cuerpo durante estados alterados de conciencia. Desde la lectura de Kristeva
(1989), estas imágenes pueden interpretarse como representaciones
visuales de la disolución progresiva de los límites de la identidad del sujeto
melancólico. La protagonista experimenta una pérdida de estabilidad
emocional que la conduce hacia una integración simbólica con el entorno
ritual y comunitario. El verde deja de representar únicamente naturaleza o
fertilidad para convertirse en signo de absorción subjetiva y abandono de la
identidad previa.
Esta transformación alcanza su punto culminante en el desenlace, donde
Dani aparece completamente cubierta de flores. La integración física con
los elementos vegetales simboliza la desaparición de las fronteras entre
individuo y comunidad, reforzando una de las principales tensiones del
filme: la búsqueda contemporánea de pertenencia afectiva dentro de sistemas
colectivos que anulan la individualidad.
Amarillo: este color adquiere una función semiótica particular dentro
de la construcción visual del relato. Aunque culturalmente suele asociarse
con vitalidad, energía y luminosidad (Gómez, 2020), el filme subvierte esta
connotación tradicional al convertirlo en un signo recurrente vinculado con
la presencia o anticipación de la muerte.

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A lo largo de la narrativa, este color aparece relacionado con
acontecimientos trágicos y rituales sacrificiales: objetos presentes en la
escena de la muerte de la familia de Dani, espacios ceremoniales y elementos
florales vinculados con la comunidad. Su reiteración transforma el amarillo
en un marcador visual de fatalidad dentro de la gramática cromática del
filme.
Desde los postulados de Kristeva (1989), esta inversión simbólica
puede interpretarse como una manifestación de la imposibilidad del sujeto
melancólico para experimentar plenamente aquello que culturalmente se
asocia con vitalidad o bienestar emocional. La luminosidad del amarillo
encubre constantemente la presencia del trauma y de la pérdida afectiva.
El color funciona como un signo ambiguo donde celebración y muerte
coexisten simultáneamente, produciendo una sensación de inestabilidad
emocional que atraviesa toda la experiencia visual del filme.
En consecuencia, la utilización del amarillo contribuye a la construcción
de «lo siniestro» mediante una alteración de las asociaciones culturales
tradicionales del color. La aparente calidez cromática del entorno se
transforma progresivamente en un indicador de violencia ritual y destrucción
emocional.
Rojo: en el filme, este color adquiere una función semiótica vinculada
directamente con la materialización de la violencia y el sacrificio. A diferencia
de otros colores que anticipan acontecimientos, el rojo opera como marcador
visual de consumación ritual, activando un campo simbólico culturalmente
asociado con sangre, muerte y violencia colectiva.
Su presencia se articula mediante escenas significativas como la
iluminación rojiza vinculada con la tragedia inicial, la aparición de la hermana
muerta de Dani durante las alucinaciones o el predominio cromático del
interior del templo sacrificial. El uso del rojo alcanza su máxima expresión
en el incendio final, donde el fuego simboliza la culminación del sacrificio
ritual y la consolidación definitiva de Dani dentro de la comunidad.
Para Kristeva (2019), el rojo también puede interpretarse como la
exteriorización visual del dolor melancólico reprimido. La autora sostiene

Análisis semiótico de la representación de «lo siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019)35
que el sujeto depresivo experimenta una fractura interna que altera su
capacidad de significación emocional. En el filme, el rojo materializa esa
violencia afectiva transformándola en espectáculo ritual colectivo. El
sufrimiento deja de permanecer contenido en la subjetividad de Dani y pasa
a integrarse dentro de la lógica sacrificial de la comunidad.
Figura 16.- Uso de colores en el filme
Fuente: «Midsommar» (2019)
En términos comunicacionales y culturales, esta construcción cromática
evidencia cómo el filme articula una crítica a las formas contemporáneas
de vulnerabilidad emocional. Los colores no solo organizan la estética
visual del relato, sino que participan activamente en la representación de un
sujeto afectivamente fragmentado que encuentra sentido, reconocimiento y
pertenencia dentro de una estructura simbólica sustentada en violencia ritual.
De este modo, la paleta cromática contribuye a transformar la experiencia
del horror en una reflexión sobre identidad, duelo y crisis emocional
contemporánea.
3.1.4. Figuras convencionalizadas
El universo narrativo en «Midsommar» (2019) se construye mediante
una red de arquetipos culturales que remiten a imaginarios simbólicos de
larga duración presentes en diversas tradiciones culturales europeas. En el
marco de la semiótica del cine, estas figuras funcionan como unidades de

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sentido que organizan el relato y orientan la interpretación del espectador a
partir de códigos culturales compartidos.
Según Eco (1986), los textos audiovisuales activan repertorios culturales
inscritos en la enciclopedia del espectador, lo cual permite reconocer
modelos simbólicos que trascienden el contexto narrativo inmediato. De
manera similar, el análisis estructural propuesto por Greimas (1983) permite
identificar funciones narrativas y roles actanciales que se articulan mediante
figuras recurrentes dentro del discurso. En «Midsommar» (2019), estas
configuraciones simbólicas se manifiestan en una serie de arquetipos que
estructuran el sistema ritual representado en el filme:
• La Novia (transformada en Matriarca): Dani encarna este arquetipo
de la «heroína vulnerable», huérfana emocional (pérdida traumática
de su familia), abandonada por el «héroe» moderno (Christian) que
encarna el sufrimiento de la «perseguida» (Roblero, 2015). A lo
largo del ritual, Dani pasa del rol de víctima propiciatoria al de «gran
sacerdotisa» que elige al sacrificado (Christian). Al final, su sonrisa
y el cierre del templo sellan su ascenso a la soberanía emocional del
culto. Es una inversión del arquetipo de la «novia gótica» (que muere
o sufre) hacia la «Matriarca» (que elige y consagra la muerte).
• El Chivo Expiatorio: encarnado por Christian (el novio de Dani), es
el antihéroe narcisista, pasivo-agresivo, que encarna la masculinidad
tóxica en su vertiente de abandono emocional (Roblero, 2015).
En la estructura del ritual, es el Animal de Sacrificio junto a Josh
y Mark. También representa al «extranjero corrupto» que debe ser
purgado para restaurar la armonía de la comunidad (Morin, 1956).
Su arquetipo mítico es el de Adonis herido o Atis (amante castrado
de Cibeles), pues su inmolación (dentro del oso) es una castración
simbólica y una ofrenda de fertilidad pervertida (Roblero, 2015).
• El Sabio Arcaico / El Chamán Colectivo: representado por el personaje:
Siv y los ancianos de Hårga. Es «la gran madre telúrica» (en su faceta
devoradora) y el «anciano» Iniciador. No es un sabio individual, sino
una estructura grupal (Roblero, 2015). Ellos guían a Dani a través de
las etapas del rito: duelo, éxtasis, elección. Encarnan la ley cíclica

Análisis semiótico de la representación de «lo siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019)37
de la naturaleza (nacimiento-muerte-renacimiento). Son una versión
pervertida del Sabio bondadoso (como Obi-Wan o Gandalf) porque
su sabiduría implica sacrificio humano (Roblero, 2015).
• El Paria Pagano: representado por Mark y Josh. Son la figura del
bufón profanador que, sin saberlo, activa el mecanismo del sacrificio.
Mark orina sobre el árbol ancestral (acto tabú) y es sacrificado como
«el tonto que viola lo sagrado». Su arquetipo remite a los juglares
medievales que, en los carnavales, encarnaban la carne mortal antes
de ser expulsados simbólicamente (Roblero, 2015).
• La Sombra Colectiva (o el Doble Arquetípico): representado por
la comunidad de Hårga como un solo organismo arquetípico. La
horda primitiva o el cuerpo social totémico (Freud, 1913). Cada
miembro del culto es un órgano del «gran ser colectivo» que anula la
individualidad (Roblero, 2015). Proyecta la sombra de la modernidad
occidental: el aislamiento, la falta de ritual, la negación de la muerte.
Al abrazar el duelo comunitario, Hårga ofrece consuelo a cambio de
la pérdida de la identidad individual.
• La Flor Mágica: representado por Maja (la joven que seduce a
Christian). Maja es la «meretriz sagrada» o Hieródula: la mujer cuyo
cuerpo es instrumento ritual para atrapar al extranjero (Roblero,
2015). Maja canalizan la libido del sacrificio que convierte a Christian
en ofrenda. Es el arquetipo de la belleza letal como la Medusa o la
Sirena, pero en clave de la secta (Roblero, 2015).
• La Casa del Fin del Mundo: este es un arquetipo espacial representado
por el triángulo amarillo del templo final. El centro del mundo (axis
mundi) en su versión negativa: no es un árbol cósmico, sino una
estructura que será incendiada (Roblero, 2015). Es un laberinto inverso:
todos los caminos conducen a la muerte del héroe. El templo actúa
como un símbolo de clausura (espacio uterino) y de transmutación
alquímica: lo que entra como carne corrupta (Christian) sale como
ceniza fértil (Geist, 2005).

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Es importante destacar que el personaje de Pelle es, semióticamente,
el arquetipo más complejo y sutil de «Midsommar» (2019), precisamente
porque no encaja en las figuras obvias de «villano» o «guía». Se podría
definir como una síntesis perversa de varios arquetipos:
• El Psicopompo: en las mitologías, el Psicopompo es quien guía a las
almas de los vivos al mundo de los muertos o a través de ritos de paso
(Miranda, 1997). Pelle conduce a sus amigos (y especialmente a Dani)
desde el mundo «muerto» (modernidad occidental, duelo patológico,
relaciones tóxicas) hacia el «mundo de los muertos vivos» (Hårga,
donde la muerte es ritualizada). Él nunca mata directamente, pero
orquesta los encuentros. Es quien invita, quien consuela, quien dice
«yo te entiendo» a Dani.
• El Misionero Inverso / El Apóstol Pagano: si los misioneros cristianos
llevaban «la verdad» a los paganos, Pelle hace lo contrario: evangeliza
la muerte orgiástica como terapia. Es un «Juan el bautista» al revés:
no bautiza con agua para purificar, sino que sumerge en el ritual para
disolver el ego. Pelle no es malvado en el sentido maniqueo; está
profundamente convencido de que Hårga es la cura. Eso lo hace más
aterrador: no hay sadismo, solo certeza.
• El Hermano Mayor: en su relación con Dani: Pelle actúa como
«la hermana» que Dani perdió (su hermana asesinó a sus padres y
se suicidó). Mientras que la hermana biológica de Dani destruyó
su familia por sufrimiento, Pelle le ofrece una familia nueva que
destruye a otros para sanarla. Pelle es todo lo contrario de Christian;
donde Christian es negligente, Pelle es atento; donde Christian huye
del dolor de Dani, Pelle lo abraza. Pero esa atención es depredadora.
3.1.5. Vestuario y maquillaje
El vestuario y el maquillaje en «Midsommar» (2019) constituyen
componentes fundamentales en la construcción semiótica del relato. Dentro
del sistema audiovisual del filme, estos elementos participan activamente
en la configuración de identidades culturales, jerarquías rituales y procesos
de transformación psicológica. El vestuario y el maquillaje funcionan

Análisis semiótico de la representación de «lo siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019)39
como signos visuales que transmiten significados culturales, simbólicos
y narrativos. Tal como plantea Calderón (2009), los signos visuales se
interpretan dentro de códigos culturales que permiten asociar determinados
elementos formales con valores simbólicos compartidos.
Tomando en cuenta los postulados de Kristeva (1989), la apariencia
corporal constituye un espacio simbólico donde se manifiestan los conflictos
entre identidad, pertenencia y subjetividad. Kristeva (1989) sostiene que el
sujeto melancólico experimenta una fractura interna que altera su relación
con el mundo y con su propia identidad. A partir de esta perspectiva, el
vestuario y el maquillaje en el filme pueden interpretarse como mecanismos
visuales que representan el progresivo desplazamiento subjetivo de Dani
desde una identidad individual fragmentada hacia una integración simbólica
dentro de la lógica ritual de la comunidad.
En diseño de vestuario y maquillaje se integra en una estética ritual que
remite a tradiciones folclóricas escandinavas. Las prendas blancas bordadas,
los ornamentos florales y los patrones textiles tradicionales configuran
un universo visual coherente que articula los temas centrales del filme:
fertilidad, comunidad, sacrificio y renovación cíclica. Esta construcción
estética, además de organizar la dimensión visual del relato, produce un
efecto de legitimación simbólica de las prácticas rituales de la comunidad.
La belleza ceremonial del vestuario suaviza visualmente la violencia de los
sacrificios, generando una tensión entre armonía estética y destrucción ritual
que intensifica la experiencia de «lo siniestro».
Como se ha señalado anteriormente, el color blanco de las túnicas
sugiere pureza, orden y cohesión comunitaria. Dentro del sistema simbólico
del filme, este cromatismo se vincula con una concepción ritual de la
vida colectiva. Las prendas uniformes refuerzan la idea de pertenencia a
una estructura social donde la identidad individual se integra en un orden
comunitario más amplio.
Para Kristeva (1989), esta homogeneidad visual puede interpretarse como
la representación de un sistema colectivo que absorbe las singularidades
individuales para estabilizar emocionalmente al sujeto melancólico. La

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uniformidad del vestuario elimina diferencias visibles entre los miembros
de la comunidad, proyectando una imagen de cohesión afectiva absoluta.
El vestuario también establece distinciones claras entre los personajes
pertenecientes a la comunidad y los visitantes extranjeros. Los miembros
del grupo local utilizan prendas blancas bordadas que reflejan su integración
dentro del orden simbólico del festival. Los personajes visitantes, por su
parte, aparecen inicialmente con ropa contemporánea asociada con la vida
urbana: camisetas, pantalones modernos y colores neutros. Esta oposición
visual organiza una frontera simbólica entre dos concepciones culturales
distintas: la individualidad moderna y la cohesión ritual colectiva.
El vestuario cumple una función discursiva al señalar la distancia
simbólica entre el mundo moderno de los visitantes y el universo ritual de la
comunidad. Esta diferencia visual se transforma progresivamente a lo largo
del filme. Dani comienza a integrarse en la estética ceremonial mediante el
uso de coronas florales y prendas blancas. Su apariencia visual refleja así un
proceso gradual de incorporación al sistema cultural del grupo.
Para Kristeva (1989), esta transformación puede interpretarse como
la representación de un sujeto emocionalmente vulnerable que busca
reconstruir su estabilidad psíquica a través de la integración comunitaria.
El duelo que atraviesa Dani debilita las fronteras simbólicas de su identidad
previa, facilitando su incorporación a una estructura colectiva que le ofrece
reconocimiento afectivo y sentido emocional. El vestuario funciona entonces
como una manifestación visible de ese proceso de reconfiguración subjetiva.
El vestuario de Dani durante la ceremonia de coronación como «Reina
de mayo» constituye uno de los momentos visuales más significativos del
filme. Su vestido floral incorpora una gran cantidad de colores y texturas
vegetales que la integran visualmente con el paisaje. Esta transformación
cromática simboliza su incorporación definitiva al orden comunitario. Esta
imagen, según Kristeva (1986) puede interpretarse como la culminación
de un proceso melancólico donde el sujeto abandona progresivamente su
identidad previa para fusionarse simbólicamente con una estructura colectiva.
Dani deja de presentarse como una individualidad diferenciada y pasa a
convertirse en una extensión visual del entorno ritual. La enorme estructura

Análisis semiótico de la representación de «lo siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019)41
floral que cubre su cuerpo reduce su movilidad y oculta parcialmente su
figura humana, sugiriendo una pérdida de autonomía de su identidad en
favor de una identidad comunitaria ritualizada.
En el apartado del maquillaje, puede señalarse que «Midsommar»
(2019) presenta un estilo predominantemente naturalista. Los miembros
de la comunidad muestran rostros con escasa intervención cosmética,
lo cual contribuye a generar una apariencia de pureza y sencillez. Desde
la perspectiva semiótica, esta estética naturalista comunica la idea de
una cultura que privilegia la conexión con la naturaleza. La ausencia de
maquillaje elaborado refuerza la representación de la comunidad como
un grupo que mantiene prácticas tradicionales alejadas de la artificialidad
urbana.
No obstante, esta apariencia de naturalidad también participa en la
construcción de «lo siniestro». La estética corporal naturalista funciona
como una estrategia de legitimación simbólica que oculta la violencia
emocional y ritual del sistema comunitario. La serenidad de los rostros,
la ausencia de excesos cosméticos y la uniformidad estética producen una
imagen de estabilidad emocional colectiva que contrasta con la brutalidad
de los rituales sacrificiales (Kristeva, 1989).
Esta contradicción intensifica la dimensión inquietante del filme, dado
que la violencia emerge desde cuerpos visualmente armónicos, serenos y
socialmente integrados, alejándose de las representaciones tradicionales
asociadas con figuras monstruosas o deformadas. El maquillaje naturalista
contribuye así a desplazar «lo siniestro» hacia el interior de la normalidad
cultural y afectiva, reforzando una de las principales operaciones
simbólicas del relato: transformar la armonía comunitaria en una estructura
profundamente perturbadora.
Uno de los aspectos más significativos del vestuario y maquillaje en la
película se relaciona con el proceso de transformación en la identidad de
Dani. A lo largo del relato, su apariencia visual experimenta una progresiva
integración en la estética ceremonial de la comunidad. El momento
culminante de este proceso ocurre durante la ceremonia final, cuando

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Dani aparece completamente cubierta por flores y elementos vegetales que
envuelven su cuerpo.
Según Kristeva (1989), esta imagen puede interpretarse como la
representación visual de una subjetividad melancólica que encuentra
estabilidad emocional dentro de una estructura colectiva sustentada en
ritualidad y violencia simbólica. El cuerpo de Dani deja de funcionar como
expresión de individualidad para convertirse en un signo ritual integrado al
orden cultural de la comunidad. De este modo, el filme articula una reflexión
sobre las formas contemporáneas de vulnerabilidad emocional y sobre la
manera en que el deseo de pertenencia puede conducir a la aceptación de
sistemas simbólicos profundamente destructivos.
3.1.6. Ambientes
«Midsommar» (2019), construye su universo narrativo mediante una
compleja articulación entre personajes, espacios y sistemas simbólicos.
Dentro de esta organización discursiva, los antropo-cosmo-morfismos
constituyen un recurso fundamental para comprender la relación entre los
ambientes representados y las dinámicas humanas que se desarrollan en
ellos.
Desde la perspectiva de la semiótica estructural, el concepto de
antropo-cosmo-morfismo alude a la correspondencia simbólica entre las
características del entorno y las configuraciones psicológicas, sociales o
culturales de los personajes que habitan dicho espacio (Sulbarán, 2002). En
términos narrativos, los ambientes funcionan como extensiones simbólicas
de las estructuras humanas que organizan el relato.
Tal como plantea Morin (1956), los espacios narrativos pueden actuar
como actantes, es decir, como elementos estructurales que intervienen en la
organización del conflicto, lo que lleva a comprender estos ambientes como
sistemas de signos que remiten a códigos culturales específicos. En el caso
de «Midsommar» (2019), los espacios naturales y arquitectónicos expresan
la cosmovisión ritual de la comunidad y configuran el marco simbólico
donde se desarrolla el conflicto central del filme.

Análisis semiótico de la representación de «lo siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019)43
La primera parte del filme se desarrolla en espacios interiores situados
en la ciudad. Estos ambientes presentan características visuales específicas
como iluminación tenue, espacios cerrados, tonalidades frías y encuadres
que enfatizan la fragmentación espacial. Estos rasgos construyen una
atmósfera asociada con la crisis emocional del personaje de Dani.
La tragedia inicial que afecta a Dani convierte el entorno doméstico en un
espacio marcado por el duelo y la desestabilización emocional. En términos
antropo-cosmo-mórficos, el ambiente urbano refleja una configuración
psicológica caracterizada por aislamiento afectivo, fragilidad emocional y
ausencia de compañía. Este espacio inicial establece el punto de partida del
conflicto narrativo: la búsqueda de pertenencia y sentido por parte de Dani.
El traslado de los personajes hacia la comunidad sueca introduce un
cambio radical en la configuración espacial del relato. El paisaje rural aparece
representado mediante praderas abiertas, bosques luminosos, arquitectura
rústica y organización geométrica del asentamiento. Este entorno natural
adquiere una dimensión simbólica que remite a un cosmos ritual ordenado.
Desde el punto de vista antropo-cosmo-mórfico, el orden espacial
del asentamiento refleja la estructura social del grupo. La disposición
circular de los espacios ceremoniales simboliza una concepción cíclica
del tiempo y de la vida. Según el enfoque narrativo de Casetti y Di Chio
(1991), el espacio cinematográfico contribuye a estructurar la experiencia
del espectador y a orientar la interpretación del relato. En «Midsommar»
(2019), el asentamiento funciona como escenario donde se manifiestan las
normas culturales que rigen la comunidad.
A medida que avanza la narrativa, determinados espacios adquieren una
importancia central en la manifestación del conflicto. Uno de los ejemplos
más significativos es el acantilado utilizado para el ritual del Ättestupa.
Este lugar se caracteriza por su elevación topográfica, amplitud del paisaje
y la exposición total a la luz solar. El acantilado se convierte en un espacio
donde se manifiesta la relación entre naturaleza y sacrificio. Los miembros
de la comunidad interpretan este acto como parte de un ciclo natural de
vida y muerte, donde el paisaje abierto adquiere un significado simbólico
que remite a la trascendencia y renovación. Sin embargo, para los visitantes

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extranjeros este mismo espacio representa una ruptura radical con sus
valores culturales.
Otro espacio significativo es la casa donde se conserva el libro ritual
de la comunidad. Este lugar presenta características visuales distintas al
resto del asentamiento como la iluminación más tenue, atmósfera silenciosa
y disposición ceremonial de los objetos. Este ambiente se vincula con el
conocimiento sagrado del grupo. El personaje de Josh intenta fotografiar
el libro ritual con fines académicos, lo cual introduce una tensión entre
dos formas de conocimiento: el conocimiento científico moderno y el
conocimiento ritual tradicional. Desde la teoría de Morin (1956), esta
acción constituye una transgresión que desencadena consecuencias dentro
del sistema narrativo.
El clímax del filme se desarrolla en el templo ceremonial donde se
realiza el sacrificio final. Este edificio posee características arquitectónicas
específicas: estructura piramidal, colores intensos y decoración simbólica.
El templo representa el centro cosmológico de la comunidad. En términos
antropo-cosmo-mórficos, este espacio materializa la relación entre la
comunidad humana y el orden cósmico que legitima sus prácticas rituales.
Durante la secuencia final, los personajes sacrificados son colocados
dentro del templo, mientras los miembros de la comunidad observan el
ritual desde el exterior. Este espacio simboliza la culminación del conflicto
narrativo: la integración definitiva de Dani dentro del sistema cultural del
grupo y la eliminación de los elementos que representan la alteridad.
3.1.7. Sonido
La dimensión sonora en «Midsommar» (2019), constituye un
componente central en la construcción semiótica del relato. La música
participa activamente en la articulación de atmósferas, en la caracterización
de los espacios rituales y en la intensificación de los conflictos psicológicos
de los personajes. Desde la perspectiva de la semiótica audiovisual, la banda
sonora funciona como un sistema de signos que contribuye a orientar la
interpretación del espectador y a estructurar la experiencia emocional del
filme (Sulbarán, 2002).

Análisis semiótico de la representación de «lo siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019)45
Los componentes sonoros del texto cinematográfico intervienen en
la construcción del sentido narrativo mediante la creación de atmósferas
perceptivas y la modulación de la temporalidad dramática (Casetti y Di Chio,
1991). En «Midsommar» (2019), la música establece una relación constante
con los espacios rituales, los estados emocionales de los personajes y los
acontecimientos que configuran el conflicto central del relato.
La banda sonora del filme combina diversos registros musicales que
pueden agruparse en tres grandes categorías: música ambiental experimental,
música coral ritual y música inspirada en tradiciones folclóricas nórdicas.
Cada uno de estos registros contribuye a la construcción simbólica del
universo narrativo.
Una parte significativa de la música se inscribe dentro del género
ambiental experimental, caracterizado por texturas sonoras prolongadas,
timbres graves y estructuras musicales que privilegian la atmósfera sobre
la melodía. Este tipo de música aparece especialmente en las secuencias
iniciales del filme, cuando se presenta el conflicto emocional de Dani. Los
sonidos prolongados y las capas sonoras densas generan una atmósfera de
tensión que acompaña el trauma inicial del personaje.
Las atmósferas sonoras que evocan incertidumbre y ambigüedad
contribuyen a la producción de una experiencia cercana a «lo siniestro»
(López y Pérez, 2021). La música ambiental del inicio del filme intensifica
la sensación de desestabilización emocional que atraviesa la protagonista.
Durante las escenas desarrolladas dentro de la comunidad sueca, la banda
sonora incorpora cantos corales interpretados colectivamente por los
miembros del grupo.
Este registro musical se caracteriza por armonías vocales simples,
repetición de motivos melódicos y entonación colectiva. Estos cantos se
vinculan directamente con las ceremonias comunitarias representadas en
el filme. Los cantos rituales funcionan como signos culturales que remiten
a prácticas ancestrales de cohesión social (Morin, 1956). La música coral
simboliza la integración de los individuos dentro de un sistema comunitario
organizado alrededor de rituales compartidos.

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La banda sonora incorpora también elementos asociados con tradiciones
musicales escandinavas, particularmente mediante el uso de instrumentos
acústicos y patrones rítmicos que evocan repertorios folclóricos. Entre los
recursos musicales empleados se encuentran cuerdas acústicas y percusiones
suaves. Estos elementos contribuyen a reforzar la identidad cultural de la
comunidad representada en el filme.
La música establece una relación particularmente estrecha con el
personaje de Dani. En las secuencias iniciales, los sonidos graves y las
texturas sonoras densas acompañan su estado de angustia tras la tragedia
familiar. Esta asociación entre música y subjetividad se intensifica a lo largo
del filme. En diversas escenas donde Dani experimenta crisis emocionales,
la banda sonora introduce capas sonoras que amplifican la percepción de su
sufrimiento.
En las secuencias que involucran sacrificios o muertes rituales, la música
adopta tonalidades más intensas y disonantes. Estas variaciones sonoras
refuerzan la gravedad de los acontecimientos representados. La combinación
entre gritos colectivos y sonidos graves genera una atmósfera que transmite
simultáneamente solemnidad y perturbación. Este contraste entre armonía
ritual y violencia sacrificial produce un efecto inquietante que intensifica la
experiencia emocional del espectador.
3.2.- Códigos fílmicos
3.2.1. Estructura narrativa
El estilo de narración en «Midsommar» (2019) es del tipo fuerte,
presentando la siguiente estructura en tres actos:

Análisis semiótico de la representación de «lo siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019)47
Tabla 1.- Esquema de la estructura en 3 actos de «Midsommar» (2019)
PRIMER
ACTO
Comienza con la llamada de Dani a sus padres y
termina cuando Dani llora desconsolada en las piernas de
Christian por la pérdida de sus padres (es en este punto
donde, apenas, salen los créditos iniciales y el título del
filme).
SEGUNDO
ACTO
Comienza cuando Christian y Dani va a la reunión con
los amigos de Christian y termina con la “huida” de Josh
con el libro ritual. En este acto ocurre el primer punto de
giro de la trama: el suicidio de los ancianos.
TERCER
ACTO
Comienza cuando Christian se despierta en la mañana y
ve la cama de Josh vacía y termina con Dani contemplando
cómo se quema el templo de los sacrificios. En este acto
ocurren el segundo y tercer punto de giro: Dani siendo
coronada como la Reina de Mayo y la consumación del
ritual de la fertilidad entre Christian y Maja.
Fuente: Pineda (2026)
3.1.2. Personajes principales
La construcción de personajes en «Midsommar» (2019) se articula
mediante una combinación de rasgos físicos, psicológicos y culturales
que funcionan como signos dentro del sistema narrativo del filme. Desde
la perspectiva de Greimas (1983), los personajes pueden analizarse como
configuraciones actanciales que participan en la organización del conflicto y
en la producción de sentido del relato. No obstante, la dimensión psicológica
de estos personajes también puede interpretarse desde los planteamientos
de Kristeva (1989), particularmente en relación con los conceptos de
melancolía, duelo y crisis de identidad.
El filme construye personajes funcionales para la progresión narrativa
y, al mismo tiempo, configura subjetividades atravesadas por fragilidades
emocionales, vacíos afectivos y tensiones identitarias propias de la
contemporaneidad. El conflicto psicológico de los personajes se relaciona
constantemente con la dificultad para construir vínculos afectivos estables

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dentro de un contexto social marcado por el aislamiento emocional y la
pérdida de referentes comunitarios. La comunidad sueca aparece entonces
como una estructura simbólica que canaliza dichas carencias afectivas
mediante mecanismos rituales de cohesión colectiva.
3.1.2.1. Dani
Características físicas: Dani es una joven de apariencia delicada. Su
rostro expresa frecuentemente estados emocionales intensos, especialmente
a través de gestos que reflejan angustia, tristeza o desconcierto. Su
corporalidad suele mostrarse retraída durante la primera parte del filme, lo
cual enfatiza su vulnerabilidad emocional. Su vestuario inicial se caracteriza
por prendas cotidianas que reflejan su pertenencia a un entorno urbano
contemporáneo. A medida que avanza el relato, su apariencia comienza
a integrarse progresivamente en la estética ritual de la comunidad sueca
mediante coronas florales y vestimentas ceremoniales.
Características psicológicas: el personaje se define inicialmente por una
profunda crisis emocional derivada de la tragedia familiar que experimenta al
inicio del filme. Esta situación configura un estado psicológico marcado por
duelo persistente, inseguridad afectiva y dependencia emocional respecto a
Christian. Dani representa una subjetividad melancólica cuya relación con
el mundo se encuentra fracturada por la pérdida afectiva. Kristeva (1989)
sostiene que el sujeto melancólico experimenta una sensación de vacío de
identidad que dificulta la construcción de sentido y pertenencia emocional.
A lo largo del relato, Dani atraviesa una transformación psicológica
significativa vinculada con la necesidad de reconocimiento afectivo.
La comunidad le ofrece un espacio simbólico donde su dolor deja de ser
reprimido individualmente y pasa a integrarse dentro de una experiencia
emocional colectiva. Las escenas donde la comunidad imita y acompaña
sus expresiones de llanto constituyen momentos fundamentales dentro de
esta lógica simbólica, ya que representan la incorporación del sufrimiento
individual dentro de un cuerpo emocional colectivo.

Análisis semiótico de la representación de «lo siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019)49
3.1.2.2. Christian
Características físicas: Christian es un joven universitario de apariencia
convencional. Su lenguaje corporal transmite frecuentemente una actitud
distante, especialmente en su interacción con Dani. Su vestuario consiste en
prendas informales asociadas con la vida estudiantil.
Características psicológicas: se caracteriza por una personalidad
ambivalente. Su relación con Dani revela dificultades para asumir
compromisos emocionales profundos. Entre sus rasgos psicológicos destacan
la indecisión, la actitud evasiva y la búsqueda constante de validación
personal. Su comportamiento genera tensiones dentro del grupo de visitantes.
Para Kristeva (1989), Christian representa una subjetividad emocionalmente
vacía e incapaz de construir vínculos afectivos auténticos. Su incapacidad
para acompañar emocionalmente el duelo de Dani evidencia una forma
de desconexión afectiva característica de las relaciones contemporáneas
representadas en el filme. La indiferencia emocional de Christian contribuye
indirectamente al proceso de integración de Dani dentro de la comunidad,
ya que fortalece su necesidad de reconocimiento y pertenencia.
La rivalidad académica con Josh introduce además una dimensión
relacionada con el individualismo competitivo propio del entorno
universitario moderno. El personaje encarna una subjetividad centrada en
intereses personales y reconocimiento individual, en contraste con la lógica
colectiva de la comunidad sueca.
3.1.2.3. Siv
Características físicas: Siv es una mujer de edad avanzada cuyo vestuario
ceremonial la identifica como una figura central dentro de la comunidad.
Su presencia visual transmite serenidad y autoridad. Los elementos
ornamentales de su vestuario refuerzan su posición jerárquica dentro del
grupo.
Características psicológicas: Siv encarna la estabilidad cultural del
sistema ritual. Su comportamiento revela una profunda convicción en las
prácticas tradicionales de la comunidad. Entre sus rasgos principales se

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encuentran la seguridad en la transmisión de normas culturales, la autoridad
moral y la serenidad frente a las prácticas sacrificiales.
Siv representa una figura de contención simbólica dentro del universo
ritual del filme. Su función narrativa consiste en ofrecer estabilidad emocional
y sentido colectivo dentro de una comunidad donde el sufrimiento se integra
culturalmente mediante rituales compartidos. La serenidad con la que
enfrenta la violencia sacrificial evidencia una subjetividad completamente
absorbida por el orden simbólico comunitario (Kristeva, 1989).
En términos culturales, el personaje representa la permanencia de
estructuras tradicionales de cohesión social frente a la fragmentación
emocional contemporánea. Su autoridad no se fundamenta en coerción
explícita, sino en la legitimidad simbólica que la comunidad atribuye a sus
prácticas rituales.
3.1.2.4. Mark
Características físicas: Mark es un joven universitario cuyo vestuario
refleja una estética juvenil contemporánea. Su apariencia se asocia con
actitudes despreocupadas y comportamientos informales.
Características psicológicas: se caracteriza por rasgos de impulsividad
y actitud irreverente frente a las normas culturales de la comunidad. Entre
sus rasgos psicológicos destacan el comportamiento burlón, la curiosidad
superficial y la escasa sensibilidad cultural. Mark, según Kristeva (1989)
representa una subjetividad incapaz de reconocer el valor simbólico de
los rituales y de las estructuras culturales ajenas a su propia experiencia
individual. Su comportamiento refleja una relación superficial con el entorno
y una incapacidad para comprender formas colectivas de significado.
El momento en que orina sobre el árbol sagrado simboliza una ruptura
con el orden simbólico de la comunidad. Esta acción funciona como una
desacralización del espacio ritual y evidencia el choque entre la lógica
individualista moderna y la dimensión colectiva del universo cultural
representado en el filme.

Análisis semiótico de la representación de «lo siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019)51
3.1.2.5. Josh
Características físicas: Josh es un estudiante dedicado a la investigación
antropológica. Su apariencia visual transmite concentración y actitud
reflexiva.
Características psicológicas: su principal rasgo psicológico se relaciona
con el interés académico por documentar las prácticas culturales de la
comunidad. Entre sus características destacan la curiosidad intelectual, la
rigurosidad investigativa y el interés etnográfico. Para Kristeva (1989), Josh
representa una subjetividad que intenta racionalizar aquello que pertenece
al ámbito de lo ritual y lo simbólico. Su aproximación intelectual al sistema
cultural de la comunidad transforma el ritual en objeto de estudio, reduciendo
su dimensión sagrada a información académica.
El intento de fotografiar el libro ritual introduce un conflicto entre dos
formas de conocimiento: el saber racional moderno y el conocimiento ritual
protegido por la comunidad. El filme problematiza así las limitaciones de la
mirada científica frente a sistemas simbólicos cuya lógica se fundamenta en
experiencia colectiva, tradición y creencia ritual.
3.1.2.6. Pelle
Características físicas: Pelle presenta una apariencia tranquila y amable.
Su vestuario tradicional lo identifica claramente como miembro de la
comunidad. Su presencia visual se caracteriza por gestos calmados y actitud
hospitalaria hacia los visitantes.
Características psicológicas: Pelle cumple una función estratégica dentro
del relato. Su comportamiento sugiere una profunda comprensión del
sistema ritual al que pertenece. Entre sus rasgos principales se encuentran
la capacidad de persuasión, la inteligencia social y la lealtad absoluta a la
comunidad. Bajo la teoría de Kristeva (1989), Pelle puede interpretarse
como el personaje que reconoce y canaliza las carencias emocionales
de Dani. Su cercanía afectiva contrasta con la indiferencia emocional de
Christian, facilitando el desplazamiento simbólico de la protagonista hacia
la comunidad.

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Pelle comprende que el sufrimiento emocional puede convertirse en
un mecanismo de integración colectiva. Su función narrativa consiste
precisamente en conducir a Dani hacia una estructura simbólica capaz
de absorber su dolor y transformarlo en pertenencia ritual. En términos
comunicacionales, el personaje representa las dinámicas mediante las cuales
ciertas estructuras sociales identifican vulnerabilidades emocionales para
incorporarlas dentro de sistemas ideológicos de cohesión colectiva.
3.1.2.7. Maja
Características físicas: Maja es una joven integrante de la comunidad
cuya apariencia se integra plenamente en la estética ritual del grupo. Su
vestuario incorpora elementos florales y colores claros asociados con la
iconografía de la fertilidad.
Características psicológicas: Maja cumple una función específica dentro
del sistema cultural de la comunidad: participar en rituales orientados a la
reproducción. Entre sus rasgos psicológicos destacan la aceptación de las
normas comunitarias, la participación activa en rituales de fertilidad y la
integración completa dentro del sistema cultural del grupo. Maja representa
una subjetividad completamente fusionada con el orden simbólico de la
comunidad. Su identidad individual se encuentra subordinada a funciones
rituales vinculadas con reproducción, continuidad biológica y preservación
cultural. El personaje simboliza la naturalización de las normas colectivas
dentro de una estructura social donde la individualidad pierde relevancia
frente a las necesidades rituales del grupo (Kristeva, 1989).
3.1.3. Leit motiv
Un leit motiv se refiere a un motivo o elemento recurrente, ya sea visual,
auditivo o temático, que adquiere un significado simbólico y contribuye a
la coherencia temática y emocional de una obra fílmica (Piñeiro, 2015).
Estos elementos se repiten a lo largo de la película para enfatizar conceptos
clave, personajes o emociones, brindando un hilo conductor que coadyuva
a la comprensión y la experiencia del espectador. En «Midsommar» (2019),
los leit motiv desempeñan un papel crucial en la creación de su atmósfera
perturbadora y en la articulación de los temas subyacentes:

Análisis semiótico de la representación de «lo siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019)53
3.1.3.1. La circularidad
Uno de los motivos recurrentes más significativos del filme es la
estructura circular presente en múltiples elementos visuales y narrativos.
Este motivo aparece en las danzas colectivas del festival, la disposición
espacial del asentamiento, las coronas florales utilizadas por los personajes y
en la organización cíclica de los rituales. La repetición de formas circulares
introduce un simbolismo relacionado con la concepción cíclica del tiempo
y de la vida que caracteriza a la comunidad representada en el filme. Los
símbolos circulares pueden interpretarse como signos asociados a sistemas
culturales que privilegian la idea de continuidad y renovación (Morin, 1956).
3.1.3.2. Las flores
Otro motivo recurrente en la película es la presencia constante de flores
y elementos vegetales. Este motivo aparece en diversos niveles de la puesta
en escena como en las coronas florales, las decoraciones ceremoniales, los
bordados en el vestuario y en los ornamentos de los espacios rituales. La
reiteración de estos elementos construye una iconografía vinculada con
la fertilidad y con los ciclos naturales. Las flores poseen un significado
denotativo asociado a la naturaleza y a la celebración estacional. En el
contexto del filme, su repetición introduce connotaciones relacionadas con
la reproducción biológica y la continuidad cultural de la comunidad (Morin,
1956).
3.1.3.3. El llanto y la expresión colectiva del dolor
El filme también desarrolla un motivo recurrente relacionado con la
expresión emocional colectiva, especialmente a través del llanto compartido
entre los miembros de la comunidad. Este motivo aparece de manera
significativa en la escena en la que Dani experimenta una crisis emocional
tras descubrir la infidelidad de Christian. Las mujeres del grupo acompañan
su llanto mediante vocalizaciones sincronizadas que reproducen su dolor.
Las manifestaciones colectivas de emociones intensas pueden
interpretarse como mecanismos culturales de canalización del sufrimiento
(Morin, 1956). La repetición de este patrón emocional introduce un contraste

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con el aislamiento afectivo que Dani experimentaba en su vida anterior.
En el universo ritual de la comunidad, el dolor adquiere una dimensión
compartida que fortalece los vínculos colectivos.
3.1.3.4. La luz solar constante
Otro motivo central del filme es la presencia constante de luz diurna,
incluso durante momentos en los que tradicionalmente se esperaría oscuridad.
Esta luminosidad persistente constituye una inversión de los códigos
visuales habituales del cine de terror. Mientras este género suele asociar el
peligro con la oscuridad, «Midsommar» (2019) sitúa los acontecimientos
más perturbadores bajo una iluminación intensa. Esta estrategia genera
un desplazamiento interpretativo al alterar las expectativas culturales del
espectador. La repetición de la luz solar introduce una atmósfera donde todo
ocurre bajo plena visibilidad, lo cual transforma los rituales de sacrificio en
actos públicos integrados dentro del orden comunitario.
3.1.3.5. El sacrificio ritual
El sistema simbólico del filme se organiza también alrededor de la
reiteración de prácticas de sacrificios que aparecen en distintos momentos del
relato. Estos actos incluyen el ritual del acantilado, las ofrendas simbólicas
durante las ceremonias y el sacrificio final en el templo. La repetición de
estos rituales construye una narrativa donde la muerte se integra en un ciclo
cultural que combina destrucción y renovación (Morin, 1957).
3.1.3.6. La iconografía
Las ilustraciones del prólogo, los murales del asentamiento y los dibujos
presentes en el edificio comunal constituyen un leit motiv iconográfico
que organiza la coherencia simbólica del filme. Estas representaciones
visuales funcionan como un sistema de signos que anticipa acontecimientos
narrativos, transmite la cosmovisión ritual de la comunidad y refuerza la
estructura semiótica del relato. La reiteración de estas imágenes establece
una continuidad semántica que orienta la interpretación del espectador
(Greimas, 1983).

Análisis semiótico de la representación de «lo siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019)55
Al mismo tiempo, la teoría de Barthes (2009) permite comprender estas
representaciones como signos que operan en distintos niveles de significado:
en su dimensión denotativa aparecen como ornamentaciones inspiradas en
tradiciones folclóricas, mientras que en su dimensión connotativa anticipan
los rituales de fertilidad, sacrificio y transformación que estructuran la
narrativa. En este sentido, estas imágenes funcionan como dispositivos de
memoria cultural que transmiten los códigos simbólicos que organizan la
vida de la comunidad (Eco, 1986), integrándose así en la construcción de
un universo narrativo donde la iconografía ritual participa activamente en la
producción de sentido del filme.
3.1.4. El conflicto
El análisis del conflicto, según Greimas (1983) consiste en la interacción
entre dos sistemas de valores opuestos, representados por oposiciones
semánticas. Estos conflictos generan la dinámica de una narrativa,
impulsando la transformación de los sujetos y su búsqueda de equilibrio, lo
que proporciona profundidad y significado a las historias, permitiendo a los
analistas desentrañar las estructuras subyacentes en los textos y discursos.
El reparto de «Midsommar» (2013) es numeroso, debido a que
hablamos de una secta con una gran cantidad de personas, esto conlleva
a la diversificación de los conflictos. Por ello, este artículo solo analiza el
conflicto principal, debido a que este conecta la mayoría de los conflictos
de los demás actantes en el filme (excepto el de Siv, Maja y los otros líderes
de la secta).

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Figura 17.- Esquema del conflicto en «Midsommar» (2019)
Fuente: Pineda (2026)
Dani es el sujeto debido a que es el actante que hace posible el desarrollo
de la narrativa. Tiene la función de alcanzar el objeto, en este caso, es un
sentimiento y es el querer sentirse aceptada y valorada.
El destinador se encuentra representado por Pelle, ya que es el personaje
que introduce a Dani en el universo cultural de la comunidad de Hårga (la
secta) y orienta su recorrido narrativo hacia la integración dentro de dicho
sistema. A través de una interacción marcada por la empatía y la cercanía
emocional, Pelle identifica la vulnerabilidad afectiva de Dani y le ofrece
un modelo de comunidad que promete reconocimiento, pertenencia y
validación emocional. El destinatario, por su parte, es Dani, en tanto es
quien aspira a ser aceptada y valorada.
En este proceso intervienen diversos ayudantes: en primer lugar, el
propio Pelle cumple esta función al actuar como mediador entre Dani y la
comunidad y, en segundo lugar, la comunidad de Hårga (particularmente
las mujeres del grupo) desempeña un papel fundamental al incorporar a
Dani en las prácticas colectivas y al reproducir gestos de acompañamiento
emocional que refuerzan su integración.
En relación con la figura del oponente, es Christian quien desempeña
esta función debido a que representa el vínculo afectivo que obstaculiza
la incorporación plena de Dani al sistema cultural de Hårga. Aunque Dani
busca en él reconocimiento emocional y estabilidad afectiva, la progresiva
erosión de la relación evidencia la incapacidad de Christian para satisfacer
dichas necesidades. Esta situación favorece la intervención de Pelle,

Análisis semiótico de la representación de «lo siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019)57
quien, mediante mecanismos de empatía, acompañamiento y validación
emocional, propicia una reorientación del deseo de Dani hacia la comunidad.
En consecuencia, la oposición representada por Christian pierde eficacia
narrativa a medida que la protagonista desplaza sus lazos de pertenencia
desde la esfera individual hacia el orden colectivo y ritual de Hårga.
3.5. Premisa y tema
Según Greimas (1983), la premisa es el nivel más abstracto de un
discurso, donde se establecen las categorías semánticas fundamentales que
son la base del texto. El tema, por otro lado, es el nivel intermedio que
define las relaciones y oposiciones entre estas categorías, proporcionando
el significado específico de un discurso. Juntos, la premisa y el tema son
esenciales para desvelar la estructura profunda de un mensaje y su significado
subyacente en el análisis semiótico.
De lo anterior, se puede decir que la premisa de «Midsommar» (2019),
puede sintetizarse de la siguiente manera: «el dolor emocional te conducirá
a estar en el lugar equivocado». A partir de esta premisa, el filme articula una
serie de temas que estructuran su universo narrativo y simbólico:
• El duelo y la necesidad de pertenencia: el punto de partida del relato se
encuentra en el trauma emocional de Dani tras la muerte de su familia.
Esta experiencia de pérdida produce un estado de vulnerabilidad que
influye en su relación con Christian y con el grupo de amigos. El filme
explora el duelo como un proceso que puede generar aislamiento
psicológico y, al mismo tiempo, una búsqueda intensa de pertenecer
a un lugar. La integración progresiva de Dani dentro del grupo sueco
plantea una reflexión sobre el poder simbólico de las comunidades
rituales para ofrecer contención emocional frente al sufrimiento
individual.
• La comunidad como estructura de sentido: la comunidad rural
representada en la película se presenta como un sistema social
profundamente cohesionado, organizado en torno a rituales colectivos
y normas culturales compartidas. Este orden comunitario contrasta con
el individualismo que caracteriza la vida de los personajes visitantes.

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El filme plantea así una tensión entre dos modelos de organización
social: uno basado en la autonomía individual y otro en la integración
absoluta del individuo dentro del grupo.
• La concepción ritual de la vida: el universo simbólico de la comunidad
se estructura alrededor de una visión cíclica de la existencia humana.
Las ceremonias del festival celebran los procesos naturales de
nacimiento, madurez, reproducción y muerte. Este sistema ritual
sugiere una concepción del tiempo vinculada con los ritmos de la
naturaleza y con la continuidad generacional de la comunidad.
• La transformación de la identidad: a lo largo del relato, Dani atraviesa
un proceso de transformación psicológica que culmina con su
coronación como la Reina de Mayo. Este acontecimiento simboliza
una transición desde una identidad marcada por el trauma hacia
una nueva posición dentro del orden cultural de la comunidad. La
película explora así la construcción de la identidad como un proceso
profundamente influenciado por los sistemas simbólicos y sociales en
los que se inserta el individuo.
• La tensión entre racionalidad moderna y cosmovisión ritual: los
visitantes extranjeros interpretan inicialmente las prácticas de la
comunidad desde una perspectiva racional asociada al pensamiento
moderno. Sin embargo, los rituales del grupo responden a una lógica
simbólica distinta que privilegia la tradición, el mito y la continuidad
cultural. Este contraste genera un conflicto interpretativo que atraviesa
gran parte del relato.
• El sacrificio como mecanismo de renovación social: dentro del
sistema ritual de la comunidad, los actos sacrificiales se presentan
como prácticas que aseguran el equilibrio colectivo y la continuidad
cultural. La película explora el sacrificio como un mecanismo
simbólico mediante el cual la comunidad reafirma su cohesión y
renueva sus vínculos con el orden natural.
• La relación entre naturaleza y cultura: el paisaje rural, la iconografía
floral y las ceremonias agrícolas establecen una fuerte conexión entre

Análisis semiótico de la representación de «lo siniestro» en el largometraje «Midsommar» (2019)59
los miembros de la comunidad y el entorno natural. Esta relación
sugiere una cosmovisión donde la cultura se integra con los ciclos
de la naturaleza, configurando un sistema simbólico que legitima las
prácticas rituales del grupo.
En conjunto, estos temas estructuran la narrativa de «Midsommar»
(2019) y permiten comprender cómo el filme articula una reflexión sobre
el duelo, la necesidad humana de pertenencia y la vulnerabilidad emocional
frente a sistemas colectivos de poder. A través de esta red temática, el filme
expone cómo las comunidades rituales pueden ofrecer contención afectiva
y sentido de identidad a individuos emocionalmente fracturados, aunque
esa integración implique la normalización de la violencia, el sacrificio y la
pérdida de la individualidad. De este modo, el largometraje cuestiona los
límites entre apoyo comunitario, manipulación emocional y sometimiento
ideológico.
4. Conclusiones
El análisis conjunto de los códigos cinematográficos y fílmicos permite
comprender cómo «Midsommar» (2019) construye una representación
de «lo siniestro» vinculada con las tensiones afectivas y simbólicas de
la contemporaneidad. La iluminación diurna constante, la organización
simétrica de los encuadres, la saturación cromática, el uso de espacios
abiertos y el diseño sonoro ritual configuran un sistema audiovisual que
desplaza el horror hacia escenarios asociados culturalmente con armonía,
naturaleza y celebración colectiva. Esta inversión semiótica produce
una fractura entre la apariencia de estabilidad comunitaria y la violencia
sacrificial que sostiene el orden ritual.
Dicha fractura remite a los procesos de melancolía contemporánea,
donde el sujeto experimenta una pérdida afectiva que altera su relación con
el mundo y con los sistemas simbólicos que organizan la identidad. En este
sentido, el filme transforma el duelo en un mecanismo de vulnerabilidad
emocional que facilita la incorporación del individuo dentro de estructuras
colectivas cerradas.

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Por otra parte, los códigos fílmicos organizan el desarrollo narrativo
mediante la transformación progresiva de Dani, cuya búsqueda de aceptación
y pertenencia revela una subjetividad marcada por el vacío afectivo y la
desintegración emocional. La protagonista atraviesa un estado melancólico
donde la pérdida no logra ser simbolizada plenamente, generando una
necesidad constante de contención emocional. La comunidad ritual aparece
entonces como un sistema simbólico capaz de absorber ese vacío mediante
prácticas colectivas que ofrecen reconocimiento, sincronía emocional y
cohesión afectiva.
En conjunto, Midsommar (2019) construye una reflexión sobre la
fragilidad emocional contemporánea y sobre los mecanismos culturales
mediante los cuales las comunidades producen cohesión social a partir de
experiencias compartidas de dolor, sacrificio y pertenencia. La película
convierte elementos tradicionalmente asociados con bienestar, naturaleza y
celebración estacional en signos de inquietud, revelando cómo las estructuras
colectivas pueden ofrecer sentido emocional al mismo tiempo que absorben
la subjetividad individual. Desde la perspectiva de la comunicación social,
el filme evidencia cómo los discursos rituales, las imágenes comunitarias
y las dinámicas de identificación afectiva participan en la construcción
simbólica de sistemas culturales que legitiman prácticas violentas bajo
formas de integración emocional y armonía colectiva.
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