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QUÓRUM ACADÉMICO

Vol. 16 Nº 1, Enero - Junio 2019. Pp. 166-168

Universidad del Zulia


In Memoriam


Mario Kaplum


El nombre de Mario Kaplún está asociado con la comunicación ligada a las organizaciones y movimientos populares. En 1985 publicó el libro “El comunicador popular”, que recibió una acogida entusiasta y ha tenido varias ediciones. Fue una epifanía para la comunicación con sentido comunitario. En una época era fotocopiado y circulaba de mano en mano. Fue editado en Quito, por Ciespal. En 2002, en España se hizo una edición, con añadidos y correcciones, y con otro nombre: “Una pedagogía de la comunicación”.


El texto defiende una noción diferente de la comunicación; compara la comunicación dominadora sustentada en el monólogo, el poder vertical y unidireccional, monopolizada por pocos, con otro tipo de comunicación que propicia el diálogo, el ejercicio comunitario, horizontal, de doble vía y promueve la participación. Resume que hay un concepto de comunicación que la reduce a la transmisión de información y que es distinta a la opción que se propone una sociedad construida como una comunidad democrática.


El libro lo escribió en Venezuela. A estas costas llegó en 1978, fundamentalmente porque ya no podía trabajar en Uruguay. La dictadura militar que dominaba en ese país le había ido restringiendo los movimientos. Estuvo aquí hasta que las condiciones políticas cambiaron en Uruguay. Regresó a finales de 1985.


Trabajó en el Cesap. Venía de una experiencia de producción de radio y televisión y de escribir algunos de sus libros. Su experiencia y su disposición para investigar la puso al servicio de la educación popular. De allí surge el libro “El comunicador popular”, que es el producto de su trabajo y de los talleres latinoamericanos que el Cesap realizaba en Pozo de Rosas, sede ubicada en el estado Miranda. Se hacían una vez al año, con participantes de diferentes países.

In Memoriam

Quórum Académico, Vol.16 N° 1, Enero - Junio 2019. Pp. 167

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Mario Kaplún era argentino de nacimiento. Gabriel Kaplún, su hijo, dice que se trasladó a Uruguay en 1952. En Argentina ya estaba vinculado a la radio con fines educativos. Cuando llega a Uruguay se dedicó por un tiempo a la publicidad, buscando el sustento económico, pero su pasión no estaba allí, estaba en la producción de programas de radio y televisión. En los años 50 y 60 participó en Uruguay en varios programas de radio y televisión, uno de ellos fue un programa que tuvo en Radio Tarbes, “Las buenas noticias”. En este programa se dedicada a contar buenas noticias, algo que habitualmente no se hace. En este espacio contaba historias cotidianas, de esas que no registra la agenda mediática.


El más conocido de sus programas lo tuvo en la televisión uruguaya, “Sala de audiencias”. Según el testimonio que reúno, era algo parecido a lo que hoy denominan reality. Se hacía un juicio sobre un tema que estuviera en el tapete político; no era un juicio simulado, era un juicio real. Se transmitía en el canal 12 de la tv uruguaya. Ese programa lo hizo popular y conocido. El formato de “Sala de audiencias” inspiró a “Jurado 13”, un programa radial que se movía en la idea del juicio pero era un programa ficcionado, a diferencia de “Sala de audiencias” que era un programa con personajes en vivo. A principios de los años 70 empezó a hacer series radiales que circularon en América Latina, “El padre Vicente, “Jurado 13” y otras. Esas tareas las compartía con Ana, su compañera.


Cuando la dictadura pasó y se convirtió en un recuerdo ingrato, regresó a Uruguay y se insertó en el trabajo cooperativo, en el Centro Cooperativista uruguayo. Se incorporó también a la Universidad de la República. Allí fue profesor y trabajó en un programa de extensión y aprendizaje en una zona popular de Montevideo. Recuperó sus vínculos con los medios, pero allí no estaba ya su fuente de inspiración. Lo suyo estaba en el trabajo con los grupos populares y en la universidad. Había quedado muy contagiado por la experiencia venezolana y ya no tenía interés en volver a la televisión. En esa época regresó a la militancia política en el Frente Amplio de su país.


“El comunicador popular” se sigue leyendo en Venezuela y la propuesta que allí está contenida continúa haciendo aportes. En 2015 se aprobó la Ley de la Comunicación Popular. Actualmente el 13 de abril se conmemora el Día del Comunicador Popular, por el rol concientizador y movilizador de los medios comunitarios en la recuperación de la democracia, después del golpe

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de Estado de 2002. Puede parecer casualidad pero no lo es. Aquí predomina la idea de comunicación popular. En otros países esta comunicación recibe otras denominaciones: comunitaria, alternativa, dialógica, en fin…


En 2012, por iniciativa de Gabriel Kaplún, que era director de la Escuela de Comunicación en la Universidad de la República, y Esmeralda Villegas, profesora e investigadora colombiana, participé en un homenaje que se le hizo en esa universidad. La reunión se hizo en un salón de clases, sin protocolo ni marketing. Allí sus colegas, alumnos y compañeros testimoniaron afecto y recordaron su capacidad para vencer dificultades, promover proyectos de vida y sembrar esperanza. Los datos que aquí anoto son el fruto de aquella oportunidad, en la que se encontró y expresó el discurso apasionado y emocionado de la América Latina que no se rinde.


Orlando Villalobos Finol


Profesor e investigador de la Universidad del Zulia