Artículo Original
Bacteriología
Kasmera 54:e5445129, 2026
P-ISSN 0075-5222 E-ISSN 2477-9628
https://doi.org/10.56903/kasmera.5445129
Identificación y
susceptibilidad antimicrobiana de bacilos Gram negativos aislados de prótesis
biliares en un centro CPRE de referencia en Venezuela
Identification and antimicrobial
susceptibility of Gram-negative bacilli isolated from biliary prostheses at a
reference ERCP center in Venezuela
Castillo-Arrieta Yhonny. https://orcid.org/0009-0003-2484-6502. Policlínica Barquisimeto.
Instituto Venezolano Médico Docente de
Gastroenterologia Espírito Santo. Barquisimeto-Lara. Venezuela. E-mail: ycastillo@gastropb.com
Castillo-Ayala
Diego. https://orcid.org/0009-0003-1286-5394.
Policlínica Barquisimeto. Instituto Venezolano Médico
Docente de Gastroenterologia Espírito Santo. Barquisimeto-Lara. Venezuela.
E-mail: dicastillo@gastropb.com
Castillo-Ayala
Daniel. https://orcid.org/0009-0001-4051-0860.
Policlínica Barquisimeto. Instituto Venezolano Médico
Docente de Gastroenterologia Espírito Santo. Barquisimeto-Lara. Venezuela.
E-mail: dacastillo@gastropb.com
Traviezo-Valles Luis (Autor de
correspondencia). https://orcid.org/0000-0003-4544-6965. Universidad Centroccidental
Lisandro Alvarado. Barquisimeto-Lara.
Venezuela. Dirección Postal: Policlínica Barquisimeto. Avenida Los Leones entre
Avenida Lara y Calle Madrid, planta baja, consultorio 3, Barquisimeto-Lara.
Venezuela. CP 3001. Teléfono: +584145244736. E-mail: ltravies@ucla.edu.ve
Resumen
Las infecciones asociadas a dispositivos médicos protésicos (IAD) y en
conductos biliares, agravan la situación de pacientes tanto oncológicos como
benignos que ameritan el uso de prótesis para normalizar el paso de la bilis,
la escasa información nacional sobre la diversidad de estos agentes etiológicos
y su respuesta antimicrobiana, motivó el presente estudio. Con procedimientos
CPRE estandarizados, se retiraba el stent para
introducirlo en frasco estéril, se trasladaba al laboratorio de microbiología
donde se extrae el contenido para sembrar en caldo de tioglicolato, luego subcultivar en agar Mac Conkey, seguidamente pruebas
bioquímicas para determinar especies y finalmente pruebas de susceptibilidad
antimicrobiana con el método de Kirby-Bauer. El porcentaje de infección
asociada a IAD fue alto (96%) con una diversidad de seis especies de bacterias,
siendo las más frecuentes: Escherichia coli (73%), Pseudomonas
aeruginosa (19%), Klebsiella pneumoniae (19%), Proteus mirabilis
(19%), Klebsiella aerogenes (6%) y Proteus vulgaris
(4%). E. coli fue más sensible a amikacina (81%), imipenen
(100%) y meropenem (100%). Se evidencia
la importancia del cultivo y antibiograma en pacientes tanto oncológicos como
benignos que ameritan el uso del stent en vías
biliares, ya que las infecciones bacterianas en ellos son frecuentes y pueden
complicar la delicada condición del paciente.
Palabras claves: Escherichia
coli, Pseudomonas aeruginosa, endoprótesis, agentes antibacterianos, neoplasia.
Abstract
Infections associated with
prosthetic medical devices (PMDs) and biliary tracts worsen the condition of
both cancer and benign patients requiring stents to normalize bile flow. The
limited national information on the diversity of these etiological agents and
their antimicrobial response motivated this study. Using standardized ERCP
procedures, the stent was removed and placed in a sterile container, then
transported to the microbiology laboratory where the contents were extracted
and inoculated into thioglycolate broth. The culture was then subcultured on MacConkey agar, followed by biochemical
tests to identify species, and finally, antimicrobial susceptibility testing
using the Kirby-Bauer method. The percentage of infection associated with
biliary tract stents was high (96%), with a diversity of six bacterial species,
the most frequent being: Escherichia coli (73%), Pseudomonas
aeruginosa (19%), Klebsiella pneumoniae (19%), Proteus mirabilis
(19%), Klebsiella aerogenes (6%), and Proteus vulgaris (4%). E.
coli was most sensitive to amikacin (81%), imipenem (100%), and meropenem
(100%). This highlights the importance of culture and antibiogram testing in
both oncological and benign patients requiring biliary tract stent placement,
as bacterial infections are common in these patients and can complicate their
already delicate condition.
Keywords: Escherichia coli,
Pseudomonas aeruginosa, stents, Anti-Bacterial Agents, Neoplasms.
Recibido: 26/01/2026 | Aceptado: 08/05/2025 | Publicado: 24/05/2026
Como Citar: Castillo-Arrieta
Y, Castillo-Ayala D, Castillo-Ayala D, Traviezo-Valles L. Identificación y susceptibilidad antimicrobiana de bacilos
Gram negativos aislados de prótesis biliares en un centro CPRE de referencia en
Venezuela. Kasmera. 2026;54:e5445129 doi: 10.56903/kasmera.5445129
Introducción
La bilis es producida y excretada por los
hepatocitos y está conformada por bilirrubina, sales biliares, colesterol,
fosfolípidos, agua y electrolitos, todos estos elementos se combinan en
perfecta armonía para lograr, cuando es liberada en intestino delgado, su
función que es la de ayudar en la digestión y absorción de las grasas en el
intestino (1,2).
Todo el trayecto que transporta a la bilis es
estéril, esto producto de diversidad de mecanismos tanto fisiológicos como
anatómicos. En la asepsia de las vías biliares también interviene el esfínter
de Oddi que evita el reflujo del contenido intestinal, en combinación con la
presión de salida de la bilis hacia la luz intestinal (2-4).
Igualmente, las sales biliares tienen
propiedades bacteriostáticas que facilitan la esterilidad, disminuyendo la
reproducción bacteriana, a la vez que confina la traslocación de endotoxinas
bacterianas producto de su efecto detergente sobre las bacterias. La bacteriobilia, también llamada bactebilia,
bactobilia o bacteribilia,
consiste en la contaminación bacteriana de la bilis (1,2).
La colangiopancreatografía
retrógrada endoscópica (CPRE) se ha convertido en una técnica estándar de oro
en la implantación de prótesis (stents) en
vías biliares para permitir el flujo constante de la bilis en pacientes que
presentan enfermedades tanto malignas como benignas de los conductos biliares o
pancreáticos (1).
La selección de stents
para conservar el flujo dentro del conducto biliar, puede verse afectado con su
obstrucción, causando estasis biliar y colangitis. La eliminación del esfínter
de Oddi como barrera antimicrobiana y la escasa presión dentro del conducto
biliar común, causada por la esfinterotomía
endoscópica y la inserción de dicha endoprótesis, suele originar reflujo
duodenal, permitiendo la migración bacteriana, junto con la formación de
biopelículas, que irremediablemente conducirán a la obstrucción del stent (1,3).
El estudio de esta bactobilia
y particularmente en pacientes oncológicos con uso del stent
es de suma importancia ya que su desconocimiento o mal manejo puede permitir
que la infección progrese a sepsis o a choque séptico, colocando en riesgo al
paciente (3-6).
La presente investigación fue con el objetivo de identificar los bacilos
Gram negativos aislados de prótesis biliares de pacientes que asistieron
voluntariamente a un centro CPRE de referencia y alta demanda en Barquisimeto,
estado Lara, Venezuela e identificar los antimicrobianos a los cuales son
susceptibles o resistentes estos bacilos Gram negativos diagnosticados,
igualmente, señalar diferencias entre infecciones en pacientes oncológicos con
respecto a los pacientes benignos.
Métodos
Tipo de estudio: se realizó un estudio descriptivo,
observacional, retrospectivo, de muestra accidental, en el período comprendido
entre 01/11/2024 y el 26/09/2025, evaluando a los pacientes que acudieron
voluntariamente a la Policlínica Barquisimeto, estado Lara, Venezuela, para retiro de la
endoprótesis o stent a través de la CPRE
(según procedimiento estandarizado previo) en pacientes procesados luego de
firmar el consentimiento informado, donde se le explicó detalladamente al
consultante, su representante o apoderado, los beneficios y riesgos de los
procedimientos a realizar.
Población
y muestra: se explantaron 52 stents biliares plásticos
de igual cantidad de pacientes, 32 femeninas y 20 masculinos, con una edad
media de 60 años (rango 33 a 82 años). Las prótesis que habían sido insertadas,
fueron para tratar enfermedades obstructivas tanto malignas como benignas.
Metodología:
Las extracciones de
los stents fueron programadas hasta tres meses
posteriores de su colocación, o como consecuencia de la aparición de signos
clínicos de obstrucción, colangitis, ictericia recurrente o cólico biliar, más
exámenes de función hepática alterados.
Los pacientes con
sintomatología de obstrucción del stent, en su
mayoría recibieron antibióticos en el período comprendido entre la instalación
del stent y su retiro con la CPRE, igualmente, dentro
del protocolo CPRE, está incluido el suministro de antibióticos tipo sultamicilina o ciprofloxacina por cinco
días luego de realizado el estudio cuando el caso así lo ameritaba.
En condiciones de
asepsia y con uso de guantes quirúrgicos, cada stent
extraído era cortado en su parte central con tijera estéril y la parte superior
de esta (la intracoledociana) era introducida en tubo
de ensayo estéril con tapa de rosca de baquelita (se desechaba la parte
inferior ya que tenía más probabilidades de contaminación) este era enviado
inmediatamente al laboratorio de microbiología de la clínica, ubicado a pocos
metros, donde en campana de flujo laminar y en condiciones de esterilidad se
iniciaba el análisis microbiológico.
Aplicando presión en el interior del Stent,
con la ayuda de inyectadora estéril con agujas de 25 Gauges, se transfiere el
contenido del interior del stent (retirado al
paciente) a un medio de cultivo con caldo de tioglicolato, medio de
enriquecimiento no selectivo, de consistencia no fluida, para recuperar
bacterias aerobias facultativas y microaerofílicas
poco exigentes, este medio, a pesar de ser un caldo, contiene una pequeña
cantidad de agar que permite que posea un bajo potencial de óxido reducción, ya
que disminuye la entrada del oxígeno.
Luego de sumergir el contenido del stent en el tioglicolato se dejaba incubar de 18 a
24 horas a 37ºC, para posteriormente subcultivar
en placas de agar Mac Conkey que es un medio selectivo y diferencial
(para bacterias Gram negativas) hasta el aislamiento de los microorganismos
presentes en cada una de las muestras.
Los microorganismos de las colonias obtenidas
en agar Mac Conkey son identificados posteriormente a través de
distintas pruebas bioquímicas y las pruebas de susceptibilidad a los
antibióticos y la confirmación de fenotipos de resistencia específicos cómo
betalactamasas de aspecto extendido (BLEE), metalobectalactamasas
(MBL) y betalactamasas de tipo AmpC, fueron evaluadas utilizando el método de
Kirby-Bauer (prueba de difusión en disco) (Figura 1).
Figura 1. Comienza el número
uno con la obtención del stent con la CPRE; 2
se corta el stent en su parte media y
se conserva la parte superior ,3, 4 y 5, colocación del stent
en tubo seco estéril y traslado inmediato al laboratorio de microbiología; 6,
introducción del contenido del stent en caldo
tioglicolato; 7, siembra en placa con agar Mack Conkey; 8, pruebas
bioquímicas; 9, antibiograma; 10, procesamiento de los datos.
Análisis
estadístico: los datos se guardaron en fichas clínicas
digitales con la información de cada paciente, examinando la información a
través de un programa comercial de manejo de datos. Los estudios estadísticos
se efectuaron principalmente por análisis descriptivo de los datos, donde las
variables categóricas se presentaron como frecuencias absolutas, porcentajes y
medias.
Aspectos bioéticos: los procedimientos realizados fueron
posteriores a la firma del consentimiento informado y realizados de acuerdo con
estándares éticos internacionales, igualmente apegados a la declaración de
Helsinki de 1964, junto a sus respectivas enmiendas ulteriores.
Resultados
Los pacientes
analizados presentaron edades comprendidas entre los 33 y los 82 años, con una
media de 60 años, 32 de ellos fueron del sexo femenino (62%) y 20 del masculino
(38%).
Los 52 stents fueron retirados endoscópicamente con la CPRE
de forma programada o por la aparición de sintomatología mayormente de
oclusión. La mediana de tiempo transcurrido hasta la extracción del stent fue de unos 100 días.
Solo en dos de las
muestras no hubo crecimiento bacteriano (4%), en 23
muestras (44% del total de muestras) el crecimiento fue polimicrobiano (dos o
más especies distintas de bacterias) y en 27 (52%) hubo crecimiento monomicrobiano (una sola especie de bacteria).
Se apreció una
diversidad de seis especies
bacterianas, siendo las más frecuentes Escherichia coli (38 pacientes,
73% del total de pacientes estudiados), Pseudomonas aeruginosa (10
pacientes, 19%), Klebsiella pneumoniae (10 pacientes, 19%), Proteus
mirabilis (10 pacientes, 19%), Proteus vulgaris
(2 pacientes, 4%) y Klebsiella aerogenes (3 paciente, 6%).
Se observaron 75
crecimientos de 6 distintas especies. La mediana del número de especies de
bacterias por stent fue de 1 (rango: 1-3).
Discriminando entre
pacientes oncológicos y benignos, se tiene que 30 stents se extrajeron de
pacientes con enfermedades benignas (EB) y 22 stents se extrajeron de pacientes con
enfermedades malignas (EM).
Las especies
bacterianas encontradas fueron más frecuentes en pacientes con enfermedad
benigna que en pacientes con enfermedad maligna, solo Escherichia coli
fue igual en ambos grupos, 50% tanto para enfermedad benigna como maligna; para
Klebsiella pneumoniae 60% enfermedad benigna frente a 40% maligna; Pseudomonas
aeruginosa 60% versus 40% y Proteus mirabilis 67% benignos versus
33% malignos.
De los dos pacientes
con Proteus vulgaris uno fue por EB y el otro
por EM, las tres Klebsiella aerogenes aisladas se encontraron en
pacientes con EM, de tal manera que hubo mayor diversidad de especies
bacterianas en pacientes con EM que en pacientes con EB. En los dos pacientes
donde no hubo crecimiento bacteriano, ambos fueron en EB.
De las ocho cepas de Escherichia
coli que fueron resistentes a 75% o más de los antibióticos usados, tres de
estas fueron encontradas en pacientes oncológicos (38%) y cinco en no
oncológicos (62%).
No se observaron
diferencias estadísticas significativas entre especies de bacterias encontradas
en pacientes con EM y EB (P > 0,05).
Con respecto a la sensibilidad a los
antibióticos de las siete especies encontradas se tiene que para Escherichia
coli fue más sensible a amikacina 81%, imipenen
(100%) y meropenem, 100% (Figura 2); Pseudomonas aeruginosa fue más
sensible al 100% de los antibióticos expuestos menos a imipenen
el cual solo fue sensible en el 66% de las cepas (Figura 3).
Figura 2. Escherichia coli, su sensibilidad (verde) y resistencia (rojo) ante la acción de distintos antibióticos.
Figura 3. Pseudomonas aeruginosa, sensibilidad (verde) y resistencia (rojo) ante la acción de distintos antibióticos.
Para Klebsiella pneumoniae solo fue
sensible principalmente para imipenem (60%), levofloxacina (56%) y meropenem
(60%) (Figura 4). Proteus mirabilis fue sensible prácticamente a todos los
antibióticos a los que fue expuesto, especialmente 100% sensible a ampicilina,
ciprofloxacina, levofloxacina y aztreonam (Figura 5).
Figura 4. Klebsiella pneumoniae, sensibilidad (verde) y resistencia (rojo) ante la acción de distintos antibióticos.
Figura 5. Proteus mirabilis, sensibilidad (verde) y resistencia (rojo) ante la acción de distintos antibióticos.
Con respecto a la procedencia por estado de
los pacientes evaluados, en orden descendente de frecuencia fueron del estado
Lara con 17 pacientes, Zulia 8 pacientes, Aragua 6, Carabobo 6, Barinas 5,
Falcón 3, Guárico 2, Portuguesa 2, Bolívar 1 y Yaracuy
1.
Con respecto a Escherichia coli que fue
la especie más frecuentemente encontrada en el estudio, se detectaron cepas que
fueron sensibles a 75% o más de los antibióticos a los que fueron expuestos en
los estados (provincias) Aragua, Barinas, Bolívar, Guárico, Portuguesa y
Yaracuy, mientras que hubo otros estados con cepas de E. coli
resistentes al 75% o más de los antibióticos a los que fueron expuestas, siendo
en orden decreciente los estados Lara (5 cepas resistentes), Zulia, Falcón y
Barinas con solo una cepa resistente (Figura 6).
Figura 6. Frecuencia y procedencia de los
pacientes estudiados, igualmente sensibilidad y resistencia de las distintas
cepas de Escherichia coli con respecto al estado de procedencia.
Discriminando entre infecciones en pacientes
oncológicos de pacientes benignos, se tiene que 22 pacientes estudiados fueron
oncológicos y 30 benignos (no oncológicos), en los oncológicos se encontró una
diversidad mayor de seis bacterias, a saber: Escherichia coli, Klebsiella
pneumoniae, Pseudomonas aeruginosa, Proteus vulgaris,
Klebsiella aerogenes y Proteus mirabilis; mientras que los no
oncológicos a pesar de ser más frecuentes en el estudio, su diversidad fue de
apenas cinco especies de bacterias (Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae,
Pseudomonas aeruginosa, Proteus vulgaris y Proteus
mirabilis).
Con respecto a los pacientes infectados con E.
coli, 18 de 38 (47%) fueron pacientes oncológicos y 20 de 38 (53%) fueron
no oncológicos; para Klebsiella pneumoniae 4 de 10 (40%) fueron
pacientes oncológicos y 6 de 10 (60%) no oncológicos; para Proteus mirabilis
3 de 9 (33%) fueron oncológicos, para Pseudomonas aeruginosa 4 de 10
(40%) fueron pacientes oncológicos.
De los pacientes con infecciones
polimicrobianas 16 de 24 (67%) fueron benignos y 8 de 24 (33%) fueron malignos.
Discusión
Las infecciones en las vías biliares son principalmente causadas por
bacterias, mayormente las enterobacterias y raramente por hongos, virus o
parásitos (Ascaris lumbricoides puede migrar a esta zona especialmente
en embarazadas) (7,8).
La obstrucción de los stents plásticos
es la principal causa de contaminación biliar e ictericia recurrente, por esto
es necesario el cambio oportuno de los mismos, para evitar el incremento de la
morbilidad y los costos médicos (7-10).
La oclusión del stent es principalmente
producto de la colonización bacteriana de la endoprótesis, colonización que
tiene un origen intestinal con el subsiguiente ascenso por las vías biliares,
esto ocurre principalmente por la alteración o eliminación de la barrera
mecánica natural que ofrece el esfínter de Oddi, igualmente contribuye al
taponamiento la formación de una biopelícula en la superficie interna del stent, biopelícula que es la sumatoria de proteínas,
fibras, subproductos microbianos y de sales biliares que en su conjunto inducen
un tapizamiento del lumen del stent
(1-3).
Una limitante en la obtención de la muestra bacteriana en el stent explantado es la contaminación que puede
producirse cuando el endoscopio transita en su salida por el duodeno, por otro
lado, la transmisión cruzada entre pacientes pudiera ocurrir, pero en el
presente caso se eliminó con la correcta limpieza y esterilización en frío que
se le realizó al endoscopio luego de un procedimiento y nuevamente antes de
comenzar con el siguiente paciente, basado en un protocolo previo estandarizado
(4,5,11).
En el presente estudio se valoró una bactebilia
del 96%, frecuencia mucho mayor a las señaladas en México (32%) (3) y en Alemania (84,2%) (4) bajo condiciones similares.
En esta
investigación se evidenció el crecimiento mayoritario de bacterias Gram
negativas y principalmente enterobacterias tales como Escherichia coli, Pseudomonas
eruginosa (no es enterobacteria pero si es Gram negativa), Klebsiella
pneumoniae, Proteus vulgaris y Proteus mirabilis, diversidad
parecida a la reportada en España donde también indican el predominio de Gram
negativos y enterobacterias, incriminando a Escherichia coli y a Pseudomonas
aeruginosa como las más frecuentes (2), parecido también a un
reporte en México, donde las enterobacterias Gram negativas estaban presentes
en un 43% de los estudios, siendo Klebsiella pneumoniae, Escherichia
coli, Proteus mirabilis y Pseudomonas spp las bacterias más
frecuentes (3).
También es una frecuencia parecida a lo reportado en Grecia donde Enterococcus
spp (74%), Escherichia coli (62%) y Klebsiella spp (58%)
fueron las especies más frecuentes (1). En un reporte de Alemania nuevamente se señala a Escherichia coli
con un 11% y Klebsiella pneumoniae con 7,5%; de la
misma manera, fueron resultados parecidos a reportes de China quienes
incriminan a Escherichia coli como la más frecuente (40,5%) junto con Klebsiella
pneumoniae (15,8 %) y Pseudomonas aeruginosa (11,6 %) (6).
En un artículo de la India se señaló a Escherichia coli, Salmonella
enteritidis, Acinetobacter baumannii, Citrobacter freundii, Enterobacter
cloacae y Klebsiella sp., como las principales especies responsables
de infecciones en conducto biliar, siendo nuevamente Escherichia coli la
más frecuentemente encontrada (7). Otro grupo de estudio en China señaló
asimismo a Escherichia coli (36%) y Klebsiella (15%), como las dos
bacterias más frecuentemente encontradas en vías biliares (10). Por el contrario,
en un estudio español se señaló fue a Staphylococcus aureus, Pseudomonas
aeruginosa y Streptococcus faecium como los más frecuentes
contaminando las vías biliares (9).
El crecimiento multimicrobiano o
polimicrobiano (varias especies contaminando un mismo stent,
mismo paciente) en la bilis y particularmente en el lumen de los stents, ha sido muy documentado, con una incidencia
que oscila entre el 8 y el 67% (1). El 44% de los stents aquí estudiados
presentaron un crecimiento polimicrobiano, lo cual pudo haber sido inducido por
el tránsito u origen intestinal anteriormente descrito, parecido a lo señalado
en España donde reportan las infecciones polimicrobianas asociadas a drenajes biliares
previos (2). En China el reporte polimicrobiano fue menor con 30% de los infectados
(6), al igual que en España que reportó solo un 24% (9).
Las principales
asociaciones bacterianas (dos especies que frecuentemente se diagnosticaban
juntas) en el presente trabajo fueron las de Escherichia coli con Pseudomonas
aeruginosa (17% de los estudiados/50% de los polimicrobianos) seguido de Escherichia
coli-Klebsiella pneumoniae (10% de los estudiados/28% de los
polimicrobianos), distinto a reportes de México que señalan Pseudomonas con Staphylococcus
(11%), Enterococcus con Staphylococcus (11%) y Acinetobacter
con Staphylococcus (5%) (3).
Con respecto a la edad y el sexo, en el presente estudio la media de
edad de los infectados fue de 60 años y por encima de esta edad es donde se
consiguieron la mayoría de los poliinfectados, esto
va en concordancia con reportes de México que señalan edades mayores a los 70
años como un predisponente a la bactibilia (3).
Con respecto al sexo en este estudio el sexo femenino fue el más frecuentemente
infectado (62%).
En China también se vio mayor prevalencia en el sexo femenino (57%), al
igual que en la India donde además señalaron que las infecciones aumentan en la
edad avanzada (7). Por otro lado, en España el predominio masculino fue mayor (87%) con
una media de 70 años para todos los estudiados (9), al igual que en México donde señalan al sexo masculino como el más
predictivo para la bactebilia (3).
Con respecto al
índice de resistencia a los antibióticos se apreció en este estudio que tanto
para Escherichia coli, como para Pseudomonas eruginosa el índice de
resistencia a la amoxicilina/ácido clavulánico
fue alto (61% y 100% respectivamente) parecido a lo indicado en México quienes señalan
para amoxicilina/clavulanato un índice de resistencia del 61% (3) (P. aeruginosa presenta una resistencia natural para estos dos
últimos antibióticos). Mientras que, para Escherichia coli, en este
estudio se apreció un índice de resistencia para ciprofloxacino del
45% y levofloxacino del 37%, mayor a reportes de México que indican 19 y 0%
respectivamente (3).
En Alemania se reportó para ciprofloxacino 83%
promedio de resistencia para todas las bacterias estudiadas en vías biliares (4). En China, se detectó
sensibilidad a los siguientes antibióticos, para Escherichia coli (tigeciclina), Klebsiella pneumoniae
(ertapenem) y Pseudomonas aeruginosa (ceftazidima/avibactam)
(6).
En India, recomiendan piperacilina/tazobactam,
tigeciclina, amoxicilina/ácido clavulánico y ciprofloxacina como antibióticos
eficaces contra las infecciones bacterianas en vías biliares (7). En China señalaron a la ampicilina, combinada con sulbactam y
aminoglucósido como los antibióticos de elección para combatir también este
tipo de infecciones (10).
Con respecto al caso particular donde se detectó Proteus mirabilis, este solo fue resistente a amikacina y
amoxicilina/acido clavulánico, preocupando que
recientemente un interesante reporte de Egipto (2024) resalta la
importancia zoonótica de enterobacterias multirresistentes a antibióticos en
aves de corral e indican que Proteus
mirabilis fue resistente a cefalotina (98%), azitromicina (93%),
vancomicina (90%), ácido nalidíxico (90%), tetraciclina (89%), trimetoprima/
sulfametoxazol (87%), cefepima (80%), gentamicina (79%), cefotaxima (74%) y
ciprofloxacino (74%) situación delicada que habrá que monitorear cuidadosamente
(5).
Con respecto a las diferencias de crecimiento bacteriano de pacientes
oncológicos con respecto a pacientes benignos, en el presente estudio
para E. coli, se apreció igual frecuencia de infectados en pacientes con
enfermedad benigna que maligna (50%) distinto a lo reportado por investigadores
griegos quienes señalaron a E. coli con mayor presencia en pacientes con
enfermedades benignas que malignas (78% versus 43%).
Por otro lado, en el presente estudio, aunque
hubo mayor frecuencia de infecciones polimicrobianas en pacientes benignos que
en malignos, 67% en benignos y 33% en malignos, no
obstante, hubo mayor diversidad
de especies microbianas en pacientes oncológicos (6 especies) con respecto a no
oncológicos (5 especies) y, por otro lado, para E. coli, hubo mayor
cantidad de cepas resistentes a los antibióticos en pacientes benignos (62% de
las resistentes) que en oncológicos (38%).
Quizás la mayor diversidad microbiana en
pacientes oncológicos se deba a que estos presentan
un sistema inmunitario debilitado por el cáncer y los tratamientos colaterales,
lo que reduce la cantidad de glóbulos blancos, favoreciendo un cambio y aumento
de la diversidad en la microbiota intestinal
(disbiosis) que es el origen de la bacteriobilia (10-12).
Con respecto a la sensibilidad bacteriana a los antibióticos, en
general, no se apreciaron diferencias significativas entre pacientes
oncológicos y no oncológicos, igualmente, la mayor presencia de cepas de E.
coli resistentes a antibióticos en pacientes benignos, puede deberse a que
la frecuencia de pacientes benignos estudiados fue mayor que la de pacientes
oncológicos, por lo que había mayor probabilidad de detectar cepas resistentes
en este grupo (10-12).
En lo que respecta a la diversidad de
respuesta de los antibióticos ante las distintas especies estudiadas, e incluso
diversidad de respuesta ante una misma especie como lo fue con Escherichia
coli, en la cual se apreció la circulación de distintas cepas resistentes
en distintas regiones geográficas de Venezuela (Lara, Zulia, Falcón y Barinas)
por lo que es necesario, que cada estado o provincia, evalúe su protocolo de
acción antibiótica para combatir sus cepas autóctonas (12,13).
La presencia de cepas de E. coli resistentes a los antibióticos
tienden a ser debido al uso excesivo y descontrolado de antibióticos, la
transferencia horizontal de genes de resistencia y la presencia de cepas
multirresistentes que se propagan tanto en los ambientes hospitalarios como en
los comunitarios, uso de marcas de antibióticos de dudosa calidad, y demás
elementos que suelen agravarse por la falta de vigilancia y monitoreo de
perfiles de resistencia, lo que impide orientar terapias específicas y establecer
medidas de control eficientes (12).
En Venezuela, en
año 1987, se comenzó con la vigilancia de la resistencia bacteriana a los
antibióticos, a través del Programa Venezolano de Vigilancia de la Resistencia
Bacteriana a los Antimicrobianos, donde para el año 2000 participaban 29
Laboratorios de Microbiología de distintas regiones del país, no obstante, en
los últimos años, ha disminuido sustancialmente la participación de muchos de
estos centros de referencia y por ende aminoró la vigilancia epidemiológica de
resistencia bacteriana (12,13).
Escherichia coli (73%), Pseudomonas
aeruginosa (19%), Klebsiella pneumoniae (19%), Proteus mirabilis
(19%), Proteus vulgaris (4%) y Klebsiella
aerogenes (6%) fueron la microbiota bacteriana
(especies) más frecuentemente aisladas en
stents biliares explantados. La amikacina, imipenen y meropenem deben ser utilizados preferiblemente
para Escherichia coli; levofloxacina y meropenem para Pseudomonas eruginosa y colistina para Klebsiella
pneumoniae. Todos estos antibióticos de elección para el tratamiento de la colangitis asociada a la oclusión del stent, igualmente para pacientes con neoplasias malignas y
sepsis biliar concerniente con la oclusión del stent.
Igualmente es importante evitar, en lo posible, el uso de amoxicilina/ácido clavulánico, ciprofloxacina y de trimetropim/sulfametoxazol,
para combatir a Escherichia coli, debido a su alta resistencia a estos
antibióticos, igualmente evitar la amoxicilina/ácido clavulánico para Pseudomonas
aeruginosa y la ampicilina/sulbactam
y cefepima para tratar a pacientes con Klebsiella pneumoniae.
Los presentes
resultados pueden ser el inicio de la construcción de guías para el manejo de
pacientes con peligro de bactibilia y principalmente
aquellos que por su patología biliar necesiten el uso del stent.
La vigilancia epidemiológica constante para las infecciones protésicas es
necesaria para establecer destrezas preventivas y terapéuticas que permitan optimizar el pronóstico de este tipo de
pacientes.
Conflicto de
Relaciones y Actividades
Los autores declaran que
la investigación se realizó en ausencia de relaciones comerciales o financieras
que pudieran interpretarse como un posible conflicto de relaciones y
actividades.
Financiamiento
Esta investigación no recibió financiamiento de fondos
públicos o privados, la misma fue autofinanciada por los autores.
Agradecimiento
A la Lcda. Rosivel
Velásquez por su sustento en el diagnóstico bacteriológico y a la MSc. Solange
Bracho por su asesoría especializada
Referencias Bibliográficas
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Contribución de los Autores:
CAYJ, CADi, CADa y TVLE. Conceptualización, metodología, investigación, redacción, edición,
análisis formal, revisión del manuscrito definitivo
©2026. Los Autores. Kasmera. Publicación del Departamento
de Enfermedades
Infecciosas y Tropicales de la Facultad de Medicina. Universidad del Zulia.
Maracaibo-Venezuela. Este es un artículo de acceso abierto
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