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1102 Pupkis, Kushnirova, Palii, Demchenko, Vorovka
Interacción y Perspectiva. Revista de Trabajo Social Vol. 16(3): 2026
Los trabajos examinados coinciden en releer, de modo directo o indirecto, obras clási-
cas como (Dewey, 1995; 2004), y muestran que su núcleo sigue siendo fértil para interpretar,
hermenéuticamente, la crisis actual de la realidad social, aunque todavía persisten vacíos sobre
tecnologías digitales, afectos políticos, desinformación y nuevas formas de exclusión.
En ese horizonte, en el que se construyen puentes epistemológicos entre la teoría social
contemporánea y la pedagogía crítica, también resulta pertinente esta investigación porque sin-
tetiza una cuestión decisiva para este campo: la democracia del siglo XXI no puede sostenerse sin
una pedagogía que forme sujetos capaces de deliberar, convivir y transformar su mundo común,
tal como ya lo afirmo Dewey (1995), en el tiempo y espacio en el que le tocó vivir.
METODOLOGÍA
De acuerdo con la naturaleza del problema abordado, esta investigación se inscribe en una
metodología hermenéutica, porque parte de la premisa de que los textos no son piezas neutras
ni autosuficientes, sino huellas de una época, de un horizonte cultural y de una conversación
histórica que nunca se clausura por completo.
Siguiendo la lógica de Moreno (2008), en clave hermenéutica, cada obra examinada fue
leída como una producción situada, abierta a relecturas sucesivas y a capas de sentido que no
se agotan en una sola interpretación, especialmente cuando se trabaja con autores como Dewey
cuya recepción ha variado entre tradiciones intelectuales, lenguas y contextos pedagógicos. Esta
opción metodológica permite comprender que interpretar no equivale a “extraer” un significado
fijo, sino a reconstruir, críticamente, las relaciones entre lenguaje, contexto, tradición y proble-
ma de investigación.
La investigación es, además, de base documental, ya que se estructuró a partir de la se-
lección, revisión y contraste de fuentes escritas de comprobado valor académico. El corpus se
integró deliberadamente con artículos científicos arbitrados, libros del autor o de los autores
objeto de estudio y monografías especializadas en inglés y en español, priorizando materiales
con circulación académica verificable y excluyendo literatura gris para evitar apoyos frágiles,
no evaluados o de trazabilidad incierta. Esta decisión no respondió solo a un criterio formal
de calidad editorial, sino también a la necesidad de construir una conversación bibliográfica
estable, capaz de sostener, tal como recomienda Morgan (2022), un análisis interpretativo
exigente y profundo.
De conformidad con esa arquitectura metodológica, la investigación avanzó por tres
etapas claramente diferenciadas, pero no rígidamente lineales. En un primer momento, se
delimitó el problema, se fijaron los ejes de lectura y se definieron los criterios de inclusión del
corpus; después se realizó la búsqueda y organización de las fuentes, seguida por una lectura
analítica orientada a identificar categorías, convergencias, tensiones conceptuales y despla-
zamientos de sentido entre autores, obras y tradiciones. Finalmente, se desarrolló una fase
de interpretación y contrastación, en la que las categorías emergentes fueron reelaboradas a
la luz del conjunto documental, hasta alcanzar una síntesis argumentativa coherente con las
preguntas de la investigación.