Volumen 35 No. 3 (julio-septiembre) 2026, pp. 121-123
ISSN 1315-0006. Depósito legal pp 199202zu44
DOI: 10.5281/zenodo.18427879
LUNA MARTÍNEZ, A. —coord.— (2026). Paz en movimiento: Narrativas educativas. Coedición Red CoPaLa y Escuela Normal de Especialización “Dr. Roberto Solís Quiroga”. México: Editorial Construyendo Paz Latinoamericana. Pp. 319
El libro Paz en movimiento: Narrativas educativas coordinado por Alfonso Luna Martínez, constituye una obra colectiva de gran valor académico y político que se inscribe en los actuales debates de los estudios críticos de la paz en México y en NuestrAmérica. En su generalidad el texto plantea una ruptura con las perspectivas de paz neoliberal y sus ideales normativos, para proponer construcciones de paz dinámicas, situadas y contextualizadas en escenarios atravesados por múltiples violencias.
La obra asume la postura epistemológica decolonial de la paz integral, cuestionando las lecturas reduccionistas de la paz entendidas como mera ausencia de violencias, sin controvertir las estructuras sistémicas violentas del capitalismo. Se cuestiona la paz al servicio del poder, paz impuesta verticalmente por la institucionalidad del Estado, y en su lugar se propone la paz integral con el reconocimiento de múltiples “paces”, construidas “desde abajo”, en colectivo, con justicia social, con democracia verdadera, en armonía con la naturaleza, todo ello en correspondencia con la diversidad de contextos históricos, culturales y políticos de NuestrAmérica.
La perspectiva epistemológica y la conceptualización de paz decolonial integral, resulta especialmente potente, no solo por cuestionar la paz eurocéntrica neoliberal, sino por desplazar el análisis hacia la complejidad del poder y de las relaciones sociales, donde las violencias —estructurales, culturales, simbólicas y directas— coexisten y se reproducen en distintos niveles, particularmente en el ámbito educativo. Este giro decolonial propone sentipensamientos de construcción de paces reconociendo los saberes situados y las prácticas sociales de los diversos grupos sociales, es decir de relaciones interculturales horizontales.
La obra se estructura en dos grandes apartados —uno teórico-epistémico y otro empírico— presentando un equilibrio entre reflexión conceptual y análisis situado, lo cual fortalece su coherencia y su potencial como obra de referencia para la formación docente y la investigación, con el potencial para el diseño de intervenciones educativas.
La primera parte del libro, integrada por cuatro capítulos, expone las bases conceptuales que dialogan críticamente con la tradición de los estudios para la paz, incorporando elementos de la decolonialidad, la hermenéutica analógica y el pensamiento complejo. La “paz integral” emerge como una categoría central que permite comprender los conflictos, no solo como expresiones de antagonismos, sino como parte de todo un entramado muy complejo que en sentido integral su transformación requiere de claves como la justicia social, la interculturalidad decolonial, la convivencia armónica con la naturaleza, la democracia verdadera y la dignidad humana.
En perspectiva crítica, la incorporación de la hermenéutica analógica como enfoque de análisis de los dispositivos escolares aporta una dimensión interpretativa innovadora, al comprender la convivencia escolar como un proceso de producción de sentido atravesado por relaciones de poder. Esta perspectiva permite comprender que las normas, prácticas y discursos institucionales no son neutrales, sino que configuran formas de interacción que pueden reproducir o transformar las violencias existentes.
El desplazamiento epistémico, teórico y conceptual de esta primera parte del libro, implica deconstruir y reconfigurar los marcos analíticos de la paz hegemónica desde los cuales se estudian los conflictos y las paces, así como los dispositivos pedagógicos utilizados en los contextos educativos.
La primera parte del libro cierra con el capítulo cuarto, presentando un ejercicio riguroso de reconstrucción epistemológica de la propuesta de paz integral intercultural. Sistematiza teóricamente esta categoría emergente, contribuyendo a su consolidación en el campo académico. Su aporte principal es ubicar la paz integral dentro de las epistemologías críticas de NuestrAmérica, revelando su relación con la decolonialidad, la interculturalidad crítica y la ecología de saberes.
La segunda parte del libro fortalece la propuesta teórica al presentar estudios empíricos y experiencias educativas concretas, lo que permite aterrizar los planteamientos conceptuales en prácticas situadas. En esta parte los siete capítulos ponen énfasis en la interculturalidad crítica, la regulación emocional, la gestión de conflictos y el papel del docente como agente de transformación social. Estos elementos se presentan como componentes interrelacionados de un enfoque integral que busca incidir en la construcción de convivencias pacíficas.
Desde una mirada crítica, puede señalarse que uno de los principales logros del libro es su coherencia interna, al mantener un hilo conductor que articula los distintos capítulos en torno a la idea de la paz como proceso en movimiento. A pesar de la diversidad de enfoques y metodologías en los estudios particulares expuestos en los capítulos de la segunda parte, la obra construye un diálogo consistente entre los aportes teóricos y las experiencias empíricas, evitando la fragmentación que suele caracterizar a las obras colectivas.
Resulta particularmente valioso el énfasis en la dimensión afectiva de los procesos educativos, al reconocer que la regulación emocional constituye una herramienta clave para la prevención de la violencia. Esta perspectiva rompe con la tradición racionalista que ha dominado la educación formal, integrando el componente emocional como un elemento central en la formación de sujetos capaces de gestionar conflictos de manera pacífica.
De igual forma, en el libro se resalta el papel del diálogo como una de las prácticas práctica importantes para la transformación de los conflictos, retomando aportes clásicos de la educación popular y los estudios para la paz. El diálogo no es concebido únicamente como una técnica comunicativa, sino como una ética relacional que implica el reconocimiento del otro, la apertura a la diferencia y la construcción colectiva de acuerdos. Esta concepción se articula con la propuesta de construir la paz teniendo como principio la dignidad humana, mismo que servirá de orientador de la acción educativa.
Otro aporte significativo tiene que ver con el rol docente, entendido no solo como transmisor de conocimientos, sino como sujeto político y ético que incide en la configuración de ambientes escolares tano para las violencias y agresiones como para la convivencia armónica. En este sentido, la obra reconoce que el docente se encuentra en el centro de un entramado normativo e institucional, pero también destaca su capacidad para generar sentipensamientos y prácticas pedagógicas orientadas a la inclusión, el respeto y la convivencia pacífica. Esta visión resignifica la labor docente, otorgándole un papel protagónico en la construcción de paz desde lo cotidiano.
En conclusión, Paz en movimiento: Narrativas educativas es una obra imprescindible para comprender las relaciones entre educación, violencia y paz en NuestrAmérica. Su principal contribución es desplazar la paz del plano normativo al terreno de la praxis social, reconociéndola como proceso integral, inacabado, conflictivo y profundamente político.
El libro invita a pensar críticamente y a construir alternativas desde lo local, lo comunitario y lo situado. En este sentido, se posiciona como un referente en los estudios contemporáneos de educación para la paz, especialmente desde una perspectiva crítica y decolonial.
Este desplazamiento decolonial de la paz implica reconfigurar los marcos analíticos desde los cuales se estudian los conflictos, así como los dispositivos pedagógicos que orientan la formación de sujetos en contextos educativos. De esta manera, la obra, se inscribe en una tradición crítica de NuestrAmérica que cuestiona las herencias coloniales del conocimiento eurocéntrico norteamericano y propone alternativas basadas en saberes situados y prácticas comunitarias.
De este modo, el libro problematiza la escuela como un espacio político, en el que se negocian significados y se disputan proyectos de convivencia. Es por ello que esta obra constituye un referente en los estudios actuales de educación para la paz desde una perspectiva crítica y decolonial.
Eduardo Andrés Sandoval Forero
Universidad Autónoma del Estado de México
ORCID: 0000-0003-1659-7588
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