Volumen 35 No. 2 (abril-junio) 2026, pp. 61-78
ISSN 1315-0006. Depósito legal pp 199202zu44
DOI: 10.5281/zenodo.18428005
Financiamiento a las economías rurales: Un acercamiento al caso de México
Oshiel Martínez Chapa*, Jorge Salazar Castillo** y Karime Mejorado Luna***
Resumen
El crecimiento de la economía es crucial para alcanzar las metas de desarrollo social. Las economías rurales son parte fundamental de los países y es necesario impulsarlas. El objetivo de la presente investigación es analizar cómo se financian las economías rurales, el caso de México. El tema es relevante en la coyuntura del cambio de gobierno en México en el contexto de las expectativas respecto a que dichas economías que ameritan ser atendidas. La metodología fue de tipo cualitativa fundamentalmente y describe como ocurren los financiamientos públicos a las economías rurales de Europa, Estados Unidos y México respectivamente. En el caso de México emplea datos de las variables crecimiento económico (producto interno bruto, producto interno bruto sectorial y financiamiento federal al desarrollo rural). La periodicidad de los datos es anual. Los resultados revelan patrones de lento crecimiento económico y descapitalización permanentes en estas a lo largo del periodo. Se concluye en esta investigación en la necesidad de promover políticas y estrategias tendientes a revitalizar estas regiones económicas
Palabras clave: Economías rurales; financiamiento; regiones; crecimiento económico
*Tecnológico Nacional de México. Reynosa, Tamaulipas, México
ORCID: 0000-0001-9675-5472
E-mail: omartinez@uat.edu.mx
**Investigador independiente ORCID: 0000-0002-1138-2353
E-mail: jorge@uat.edu.mx
***Universidad Autónoma de Tamaulipas, Reynosa, México
ORCID: 0009-0002-4911-3885
E-mail: karimemejorado@gmail.com
Recibido: 14/11/2025 Aceptado: 16/01/2026
Financing rural economies: An approach to the case of Mexico
Abstract
Economic growth is crucial for achieving social development goals. Rural economies are a fundamental part of countries and need to be strengthened. The objective of this research is to analyze how rural economies are financed, specifically in the case of Mexico. This topic is relevant given the current change of government in Mexico and the expectations surrounding the need for these economies to receive attention. The methodology was primarily qualitative and describes how public funding is provided to rural economies in Europe, the United States, and Mexico. In the case of Mexico, data on economic growth variables (Gross Domestic Product, sectoral Gross Domestic Product and federal financing rural development) are used. The data is collected annually. The results reveal patterns of slow economic growth and persistent decapitalization in these areas throughout the period. This research concludes that there is a need to promote policies and strategies aimed at revitalizing these economic regions.
Keywords: Rural economics; financing; regions; growth economic
Introducción
La economía de las zonas rurales en el mundo es mucho más compleja de lo que se cree comúnmente. Aunque por años se ha considerado que lo rural se limita al campo y la producción agrícola, en realidad incluye otras actividades como la ganadería, pesca, servicios como el turismo y el trabajo que se realiza en dichas regiones. Entender de dónde provienen los ingresos de los hogares rurales es fundamental para diseñar políticas que realmente impacten en su bienestar y reduzcan la pobreza (Martínez-Chapa y Salazar-Castillo, 2022).
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, 2018), las actividades no agrícolas han ganado cada vez más importancia en las zonas rurales. Si bien la agricultura, la ganadería y la pesca siguen siendo esenciales, ahora una parte creciente de los ingresos familiares proviene de empleos en el sector servicios, comercio y pequeñas manufacturas. Además, las remesas y los programas de apoyo social se han vuelto fuentes clave para complementar el ingreso; sobre todo en épocas en las que la producción agrícola enfrenta riesgos climáticos o fluctuaciones de precios.
Otro elemento importante de dichas regiones rurales es que una significativa parte de la producción es para el autoconsumo, ya que muchas familias producen parte de lo que consumen (granos, hortalizas, leche, huevos, etcétera), lo que no siempre genera ingresos monetarios, pero sí representan un ahorro y proporciona cierta estabilidad alimentaria. Gómez Oliver y Tacuba Santos (2017) advierten que la población joven ha tomado un papel cada vez más activo en las actividades económicas rurales, generando ingresos tanto dentro como fuera de sus regiones rurales.
En este mismo orden de ideas, debe señalarse que por décadas se ha planteado si el otorgamiento del crédito (formal o informal) reduce la pobreza en las regiones rurales (Van Gameren et al, 2024). Los flujos de recursos financieros tienen un impacto favorable en las regiones rurales, ya que revitalizan sus economías. El crecimiento de la población demanda bienes de los sectores productivos y el sector primario contribuye a la proveeduría diversa de materias primas y demás insumos (Bojórquez-Carrillo et al., 2020).
La construcción de un sistema financiero para el desarrollo rural en México pone de manifiesto los roles del Estado y de la sociedad civil respectivamente en el propósito de impulsar el desarrollo de las regiones en cuestión. No obstante, a pesar de la intervención constante del Estado, la situación no ha experimentado una verdadera transformación y recuperación, por ende, especialmente en el caso de las zonas marginadas. En ese sentido, se precisa la necesidad de desarrollar innovaciones diversas en los aspectos financiero, tecnológico, organizacional y gubernamental (Bouquet, 2007).
Las investigaciones sobre los temas rurales se abordan desde diversas perspectivas, las cuales trascienden los asuntos relativos solo a la producción y a su impacto en la economía. Otros aspectos han cobrado relevancia, destacando la intervención pública, la salud, educación, migración y equidad de género, según lo aseveran García Sandoval et al. (2020).
Un análisis objetivo de las economías rurales de México debe contemplar a dos tipos de organización para la producción: l) la de los pequeños propietarios, los cuales son la mayoría de las unidades de producción y, 2) las de los productores de tamaño mediano y grande, muchos de los cuales se hallan en las agroindustrias y con una mayor orientación a la exportación. Para Ray Sougata (2019), estos productores el entorno es de la globalización y las políticas de liberalización, la cual impone desafíos significativos.
Según Martínez-Chapa y Salazar-Castillo (2023), paralelamente a los incentivos económicos, también se hallan los no económicos y son cruciales por cuanto se expresan en términos de satisfacción, cohesión social, además de las inversiones sociales materializadas en término de escuelas, clínicas y demás infraestructuras. No obstante, debe reconocerse que, con la liberalización de la economía mexicana, una significativa cantidad de alimentos procede de otros países como Estados Unidos, Canadá y Europa fundamentalmente (maíz, carne, leche en polvo, soya, semillas, implementos para sembrar, pescados, algodón, frutos secos, fertilizantes, entre otros). De acuerdo con el reporte del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas de México (2025), el país ha reducido su autosuficiencia alimentaria, ya que produce solamente el 49% del maíz que consume, 20% del trigo y el arroz y 80% del frijol. Las importaciones provienen fundamentalmente de Estados Unidos. Ello es el resultado del aumento considerable de aumentos de costos en México.
Las actividades del sector primario de la economía entrañan asumir diversidad de riesgos de manera inherente: menores rendimientos e ingresos, y también puede incluir situaciones catastróficas (heladas, plagas, granizo entre otros problemas). Dichos productores y sus familias no están exentos de la bancarrota, la perdida de cosechas, la muerte del ganado, además de otras eventualidades que afectan la salud pública. No obstante, los beneficios económicos esperados deben premiar los esfuerzos realizados (Komarek et al., 2020).
El objetivo del presente trabajo es analizar cómo se financian públicamente las economías rurales de México. La agenda del desarrollo social y económico para México requiere de apoyos financieros significativos a las economías rurales a fin de detener la inercia de deterioro generalizado. En este trabajo se describe brevemente la experiencia de financiamiento de las regiones rurales de la Unión Europea, Estados Unidos (EU) y luego de México. En la primera parte se realiza una revisión de la literatura respecto a esta línea de investigación. La segunda trata de los métodos aplicados y los datos empleados. La tercera parte aborda los resultados y discusión. La última sección aborda las conclusiones y recomendaciones.
A manera de revisión de literatura es pertinente señalar que, de acuerdo con Ray & Esteban (2017), las economías rurales encaran permanentemente dificultades para llevar adelante su vida cotidiana. Al mismo tiempo libran desafíos para acceder a servicios básicos, en muchos casos en un entorno de empleos e ingresos insuficientes y poco remuneradores. Los pobladores de estas regiones tienen el reto permanente de alcanzar la rentabilidad de las diversas actividades productivas.
Como parte de esta sección debe citarse, en primer término, el trabajo de Bouquet, el cual expone las tendencias en la promoción de las finanzas rurales en México, especialmente al final del siglo XX y a inicios del XXI. Este trabajo destaca lo siguiente:
En América Latina, como en muchos otros países en desarrollo, la principal justificación de la intervención directa del Estado como proveedor de crédito agropecuario subsidiado hasta los años 1980 radicaba en el diagnóstico —atinado— de la existencia de fallas de mercado (en materia de garantías, riesgos y costos de transacción) que desalentaban la entrada del sector bancario tradicional en este segmento de mercado. La principal justificación del cierre o drástica reestructuración de la banca de desarrollo en muchos países en los años 1980-1990 radicaba en el diagnóstico —también atinado— del predominio de “fallas de gobierno” en el sentido de ineficiencias y distorsiones políticas. En este nuevo modelo, el papel del Estado tenía que limitarse a la provisión de bienes públicos, como infraestructura, así como un marco legal y regulador. Sin embargo, al permanecer las fallas de mercado, en la mayoría de los casos el retiro del Estado no fue seguido por la entrada del sector de la banca comercial y sólo resultó en un desplome de la oferta en servicios financieros rurales (2007, 2).
El análisis de las problemáticas que encaran las regiones rurales no debe verse en forma aislada, en virtud de la existencia de una interdependencia estrecha respecto al medio urbano. De acuerdo con Ray, existe una interconexión entre el medio rural y urbano y ello lo plantea del siguiente modo:
La industria suministra factores a la agricultura: tractores, bombas, productos químicos de distintos tipos, etc. Al vivir una gran parte de la población en el sector rural, la agricultura suele ser una importante fuente de demanda de productos industriales, entre los que se encuentran no sólo productos duraderos sino también bienes de consumo finales. Las exportaciones agrícolas pueden constituir una fuente de divisas vitales, que permiten imponer factores para la producción industrial. Aunque estas conexiones son importantes, el flujo de mano de obra de la agricultura para alimentar a los trabajadores de la industria suele ser fundamental para el proceso de desarrollo. (1998, 341).
La citada interdependencia entre las regiones rurales y las urbanas también ha sido estudiada de antaño en términos de la propuesta denominada “economía dual”, la cual expresa Lewis (1954) en el sentido de que la economía tradicional se encuentra relacionada con la economía moderna. Según Henderson (s/f), citando a Lewis, la economía de un país pobre se compone de dos sectores: un pequeño sector «capitalista» y un sector «tradicional» (agrícola) muy grande. Los empleadores del sector capitalista contratan personal para ganar dinero. Los empleadores del sector tradicional, en cambio, no maximizan sus beneficios y, por lo tanto, contratan a demasiada gente, lo que reduce mucho su productividad.
Método y datos
El presente trabajo combina aspectos propios de una investigación de tipo cualitativo por cuanto recurre a documentos diversos para fundamentar la revisión de la literatura y la descripción de los hechos. Se recurre al método descriptivo en el cual se aportan elementos teóricos, así como a datos para analizar las experiencias de financiamiento en la Unión Europea, EU y México respectivamente.
Los datos y la información empleados proceden de las siguientes fuentes: European Comission Agriculture and Rural Development para la Unión Europea; Farm Service Agency of Departamento of Agriculture of United States para EU; Banco Mundial y Nacional Financiera, Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA), Sembrando Vida y datos del producto interno bruto sectorial (periodo 1994-2025), así como los datos relativos al financiamiento para el desarrollo rural en México (periodo 2006-2025), procedentes del Instituto Nacional de Geografía y Estadística para México. Los datos contemplan en mayor medida a México. Dichas fuentes de consulta se seleccionaron atendiendo el criterio de ser oficiales para cada región referida.
Resultados y discusión
En esta sección se señalan los aspectos que son objeto del análisis de los resultados y la discusión, los cuales se describen a continuación y estos son los siguientes: 1) El financiamiento a regiones rurales en la Unión Europea; 2) El financiamiento regiones rurales en EU y, 3) El financiamiento regiones rurales en México (país al cual se le dedica más espacio). A continuación, se describen cada uno de ellos.
1) El financiamiento a regiones rurales en la Unión Europea
De acuerdo con la European Comission Agriculture and Rural Development en lo que respecta a las regiones rurales de la Unión Europea la situación prevaleciente se caracteriza por los siguientes aspectos: a) zonas del sur y del este con serios problemas de rentabilidad; b) dependencia de cultivos tradicionales; c) falta de garantías para acceder a crédito y seguros muy limitados para los productores; d) política pública hacia las regiones rurales sin entender plenamente la compleja realidad -especialmente con la puesta en marcha de la Agenda 2030 de la Organización de Naciones Unidas en materia de sustentabilidad de los procesos productivos- y, e) despoblamiento de amplias regiones debido a la migración juvenil y a las bajas tasas de natalidad, fundamentalmente.
La Unión Europea tiene miembros con geografías y economías divergentes, pues en algunos países el sector primario tiene un mayor peso que otros. No obstante, en lo fundamental encaran las problemáticas comunes previamente señaladas. Algunos gobiernos tienen políticas de apoyo y subsidios más amplios, mientras que otros no están en condición de aplicar políticas de mayores presupuestos. La tabla 1 muestra los programas de financiamiento para el desarrollo rural en la Unión Europea.
Tabla 1. Financiamiento para el desarrollo rural en la Unión Europea
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Programa |
Descripción |
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European Agriculture Fund for rural development |
Tiene el propósito de apoyar regiones rurales a fin de impulsar la competitividad y promover el desarrollo sustentable en ellas. |
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Programas de desarrollo rural de cada país |
Cada país miembro de la Unión Europea tiene sus normativas, presupuestos, objetivos e instituciones. Participan productores, evaluadores, grupos de acción local, proveedores de servicios, funcionarios, empresas diversas y organismos de la sociedad civil. |
Fuente: European Comission Agriculture and Rural Development
¿Por qué han fallado las políticas de desarrollo rural en Europa?
Las dificultades para alcanzar las metas de desarrollo rural en Europa son también notorias. Las políticas públicas para atender a las regiones rurales a través de financiamiento y demás apoyos en la EU han encontrado dificultades para lograr su propósito. Al ser Europa una región heterogénea y con diversos trasfondos culturales y económicos, las políticas de desarrollo rural parten de esta premisa.
En términos generales, las naciones de Europa enfrentan problemáticas comunes, las cuales prácticamente no se han revertido y estas son las siguientes: a) envejecimiento y despoblamiento; b) cambio estructural (al ser la economía cada vez más orientada a los servicios y al medio urbano; c). limitada diversificación del sector y falta de incentivos para los productores; d) servicios de transporte inadecuados e infraestructuras limitadas; e) incapacidad para coordinar la agenda política común agrícola entre los países de la UE; f) palta de oportunidades para la educación y salud pública, además de otras problemáticas.
A manera de ilustración baste señalar dos países contrastantes: Suiza (el cual no está en la Unión Europea) y España (el cual es miembro de la UE desde 1986).
En el caso de Suiza, la población rural es de 25.7% (equivalente a 2.3 millones de personas). Su Índice de Desarrollo Humano es del 0,967 y se sitúa en el primer puesto a nivel mundial. De acuerdo con el Banco Mundial (2024), el ingreso promedio alcanza el equivalente a 104,378 euros anuales y el valor agregado por cada trabajador a la agricultura alcanza los 47,753 euros. Este país ha favorecido políticas de migración formal a fin de encontrar solución a los problemas de envejecimiento y despoblamiento. Su atractivo reside en la calidad de los servicios públicos y los subsidios para quienes viven en las regiones rurales.
En lo que respecta a España, la población rural es del 16% (equivalente a 7.5 millones de personas). Su Índice de Desarrollo Humano es de 0,918 y se sitúa en la posición 28. Según el Banco Mundial (2024), el ingreso promedio alcanza el equivalente a 31,690 euros anuales y el valor agregado por cada trabajador a la agricultura alcanza los 38,862 euros. El gobierno ha buscado solucionar los problemas más graves como son el envejecimiento y el despoblamiento a través de políticas favorables a la migración, especialmente de personas en edad productiva. Su atractivo reside en la gestión de oportunidades de mejorar el nivel de vida a partir de puestos de trabajo, acceso a vivienda y demás beneficios.
2). Financiamiento a regiones rurales en Estados Unidos
En cuanto al acceso al crédito y a las inversiones en el medio rural de los EU se refiere, la situación prevaleciente se caracteriza por aspectos que son comunes en diversos países del mundo occidental. EU es un país con una vasta extensión de tierra y mar por las dos costas. Su diversidad, equipamiento, tecnología y vocación de producción de alimentos y demás bienes ha sido de vanguardia. Ahí coexisten grandes y pequeños productores. Sin embargo, para estos últimos se vuelve más complicado acceder a crédito y seguros de bancos privados. A su vez, requieren de una mayor competitividad contra grandes corporaciones productoras (Drabenstott et al; Elberts, 2005).
En el caso de Estados Unidos, la población rural es del 66.3 millones de personas (equivalente a 19.6 millones de personas). Si Índice de Desarrollo humano es del 0,927 y se sitúa en el lugar 20 a nivel mundial. De acuerdo con el Banco Mundial (2024), el ingreso promedio alcanza el equivalente a 83,660 mil dólares anuales y el valor agregado por cada trabajador a la agricultura alcanza los 85, 041 dólares.
Para el gobierno de EU es fundamental el desarrollo de las regiones rurales, de modo tal que les apoya con créditos, financiamiento para infraestructura, subsidios para alimentos, salud, educación y vivienda. A pesar de estas iniciativas y recursos, estas no siempre se difunden ampliamente entre el grueso de la población que vive en dichas regiones. En el citado país el gobierno federal tiene un papel muy importante en el otorgamiento de financiamiento rural, con lo cual se reducen algunas de las dificultades del mercado. Sin embargo, no están exentos de los problemas que se han descrito. Una breve descripción de los programas de financiamiento lo encontramos en la tabla 2.
Tabla 2. Financiamiento para el desarrollo rural en Estados Unidos
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Programa |
Descripción |
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Ayuda para recuperación ante desastres naturales |
Consiste en exentar de pagos de obligaciones fiscales y de deuda temporalmente. |
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Préstamos para certificación de empresas |
Financiamiento para equipamiento con tasas de interés más bajas |
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Asistencia para exportación |
Asesoría en materia de comercio internacional y demás apoyos en trámites de exportación |
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Zonas de oportunidad |
Se basa en estudios previos de perfil de bajos ingresos para reducir, diferir o eliminar los impuestos de las ganancia o ingresos |
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Vivienda asequible |
Se apoya para adquirir vivienda en comunidades de zonas de pobreza (reservas indias, cooperativas de productores agrícolas) |
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Apoyo tecnológico |
Se trata de inversiones en infraestructura y en telecomunicaciones. |
Fuente: Farm Service Agency of Departament of Agriculture of United States
El Departamento de Agricultura de EU a través del programa Farm Service Agency (FSA) ofrece préstamos directos y garantías a quienes no son sujetos a crédito comercial. Estos programas van dirigidos a los agricultores principiantes, pequeños productores y aquellos en desventaja social. Sin embargo, la burocracia, los requisitos de elegibilidad y los límites de los préstamos pueden seguir siendo una barrera para algunos.
Por otro lado, el sistema de crédito agrícola (Farm Credit System) se ha diseñado como un esquema de instituciones financieras con cobertura nacional de propiedad de sus prestatarios especializada en otorgar préstamos a los productores de empresas rurales. Sin embargo, es preciso calificar para ser sujeto a dichos préstamos.
De hecho, existen programas de desarrollo rural del Departamento de Agricultura (USDA), el cual ofrece una variedad de préstamos y subsidios con el propósito de financiar la infraestructura física, tecnología, vivienda, así como para el desarrollo de pequeñas empresas negocios. Aunque se han difundido ampliamente, el acceso a estos programas tiene limitaciones, especialmente para aquellas economías muy dispersas y aisladas.
¿Por qué han fallado las políticas de desarrollo rural en Estados Unidos?
Las dificultades para alcanzar las metas de desarrollo rural son evidentes en EU. Las políticas públicas para atender a las regiones rurales a través de financiamiento han encontrado resistencia e inercias debido a diversos factores, destacándose las siguientes: a). Dificultad para atraer y retener fuerza de trabajo joven, incluidas la familia de los trabajadores; b) limitaciones en la provisión de servicios públicos para educación y cuidados de salud pública, dado que en la mayoría de los casos operan presupuestos insuficientes en los estados; c). los productores del sector primario enfrentan un entorno de aranceles y competencia por la fuerza de trabajo por parte de las empresas de sectores como petróleo, gas y construcción fundamentalmente; d) políticas antinmigrantes con efecto en la escasez de trabajadores y aumento de costos laborales, e) deficiencias en infraestructuras y requerimientos de inversión pública extraordinaria, además de otros problemas que desafían sus sustentabilidad y viabilidad en el largo plazo.
3). Financiamiento a regiones rurales de México
Por lo que respecta al acceso al crédito y a las inversiones en las regiones rurales, estas han sido limitadas en vastas regiones del mundo (Ray, 1998). En México, debe señalarse la necesidad de superar una serie de dificultades que han estado presentes por décadas (Díaz de León y Cancino, 2014; Bojórquez-Carrillo et al, 2020; Martínez-Chapa y Salazar-Castillo, 2022). Estas limitaciones son comunes en muchos países y afectan fundamentalmente a los pequeños productores y comunidades y, constituyen un serio obstáculo para el desarrollo económico de dichas regiones. A continuación, se presentan las principales dificultades que encaran dichas economías:
a. La volatilidad de precios. Los diversos eventos asociados a perturbaciones financieras, políticas y económicas, así como las caídas en los precios de una cosecha afectan negativamente la capacidad de pago del productor, aumentando el riesgo de retrasos e incumplimiento de pagos.
b. La falta de información. Los agentes económicos no poseen la información clara y completa para evaluar los proyectos de inversión, pues no siempre se contemplan con precisión los riesgos de impago. Los pequeños productores enfrentan serias limitaciones para acceder a créditos blandos. La falta de recursos para la inversión desalienta la actividad y propicia el abandono de esta.
c. La falta de garantías y colaterales en la propiedad de la tierra. En México y en otros países, un gran número de pequeños productores y ejidatarios no tienen títulos de propiedad formales, o bien, poseen solo una tenencia de la tierra insegura. En ese sentido, no pueden ofrecer sus activos (fundamentalmente sus tierras) como garantía para acceder a créditos formales.
d. La elevada descapitalización del sector rural. En este sector es muy evidente tal problemática y se observa que se agudiza en diversas regiones. La mayoría de los productores y comunidades rurales enfrenta carencias de equipo, maquinaria, infraestructura y de recursos económicos propios para respaldar los préstamos bancarios.
e. Elevados costos financieros y condiciones propias de las actividades del sector primario. Esta actividad tiene intrínsecos elevados costos de transacción dada la dispersión de la geografía y la baja rentabilidad de los pequeños productores. Igualmente plantea elevados tipos de interés debido a los altos riesgos de impago. Adicionalmente, el problema se agrava debido a los bajos niveles de inversión pública en infraestructura y telecomunicaciones. En ese sentido, se compromete seriamente la viabilidad de proyectos a partir de esquemas tradicionales de financiamiento tradicional. Ello plantea la necesidad de buscar esquemas de inversión que aseguren rentabilidad en estas actividades. Deben ser consideradas de interés nacional y por tanto, se precisa encontrar soluciones a estas problemáticas.
f. Limitada cobertura bancaria en el territorio. Las zonas rurales de México experimentan elevados costos para acceder a sucursales bancarias, por lo que la población tiene que viajar largas distancias para acceder a servicios financieros básicos, incurriendo así en mayores costos de tiempo y dinero.
g. Políticas públicas de atención inestables. A lo largo de las décadas las políticas de atención al sector rural en México han cambiado. Las políticas de financiamiento no han sido estables ni crecientes. Así, se observa la desaparición de instituciones de apoyo crediticio como Banrural y la Financiera Rural, provocándose incertidumbre entre los pequeños productores.
h. Cambio climático y costos de los seguros agropecuarios. Los problemas descritos relacionados con la producción agropecuaria en el presente tienen elementos que le añaden preocupación al sector. Los riesgos y los desafíos para la producción siempre han existido. No obstante, el cambio climático entraña la adquisición de seguros y mecanismos de protección que son más costosos ahora, pues los riesgos son significativamente mayores para la lograr la producción eficiente en tiempo y en forma. Al ser los seguros insumos importantes, los precios de los bienes finales se elevan considerablemente. Al existir en México muchos pequeños productores, los cuales ofrecen una fracción de la producción total, estos suelen prescindir en la mayoría de los casos de los seguros contra desastres. Esta situación los coloca en una posición de mayor riesgo.
En el caso de México, la población rural es del 26.9. % (equivalente a 21 millones de personas). Si Índice de Desarrollo humano es del 0,789 y se sitúa en la posición 81 a nivel mundial. De acuerdo con el Banco Mundial (2024), el ingreso promedio alcanza el equivalente a 12,800 mil dólares anuales y el valor agregado por cada trabajador a la agricultura alcanza los 6,501 dólares.
En México existen programas públicos de financiamiento e instituciones diseñados para atender a las economías rurales. Las políticas de subsidios y apoyos continúan, aunque son limitados. En ese sentido, la intención del gobierno es la de evitar el colapso del sector (Vásquez-Trejo et al., 2022). Nafin y FIRA están ahí para apoyar a los productores. Sin embargo, hay menos atractivo para invertir entre los pequeños productores debido a la baja rentabilidad de la actividad.
Con la firma del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá en 1994, los productores mexicanos se toparon con la realidad de que, si bien es cierto, existen oportunidades de exportar, no pueden competir con el tamaño de los subsidios y demás apoyos que ofrecen los gobiernos en los demás países del bloque.
Sin embargo, los productores y sus comunidades rurales requieren créditos y que la actividad sea rentable a mediano y largo plazo. La tabla 3 proporciona información relativa a los programas de financiamiento en México.
Tabla 3. Financiamiento para el desarrollo rural en México
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Programas |
Descripción |
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Nacional financiera (NAFINSA) |
Se creó en 1934 y ofrece créditos a productores y cooperativas de las regiones rurales |
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Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA) |
Se fundó en 1954 y se trata de un fondo de apoya para empresas agroindustriales de base exportadora. Realiza estudios económicos y sectoriales en materia agropecuaria, forestal y pesquero financiando proyectos viables y sustentables (otorgamiento de crédito, garantías, asesoría técnica y tecnológica a productores de regiones rurales. |
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Programa Sembrando vida |
Fue creado en 2018 y consiste en apoyo económico federal a familias productoras de alimentos y zonas agroforestales de zonas marginadas |
Fuente: Elaborado por los autores con base en: NAFIN, FIRA y Programa Sembrando Vida.
La insuficiencia en el gasto agropecuario contribuye a explicar las condiciones de pobreza generalizada en las comunidades rurales. A pesar de la intervención gubernamental en dichas regiones, durante décadas se han creado diversidad de programas de asistencia y créditos a efecto de fomentar la producción en forma eficiente. Sin embargo, en términos generales no han transformado la situación (Vásquez-Trejo et al., 2022).
Entre los pequeños productores una parte significativa se destina al consumo propio. En ese sentido, se vuelve complicado acceder a créditos bancarios. Las políticas de liberalización comercial que implican competir con productores extranjeros, los cuales cuentan con mayores subsidios, además de los programas de austeridad implementados por los gobiernos han propiciado esta situación. El Tratado de Libre Comercio con EU y Canadá establece reglas de competencia de precios, aun cuando ello no beneficia a los productores e granos básicos de México, fundamentalmente. La disminución del gasto ha tenido repercusiones en el descenso de la producción agropecuaria. Al observar el gasto público a través del tiempo, pronto se advierte que la mayor parte de dicho gasto agropecuario tiende a decrecer de forma importante (véase tabla 4).
Tabla 4. Gasto agropecuario en México en porcentaje (años seleccionados)
|
Año |
Gasto agropecuario (% del total) |
|
1994 |
5.35 |
|
1998 |
3.76 |
|
2002 |
3.04 |
|
2006 |
2.93 |
|
2010 |
2.65 |
|
2014 |
2.76 |
|
2018 |
1.96 |
|
2022 |
1.81 |
|
2025 |
1.77 |
|
Tasa de crecimiento medio anual |
-3.51% |
Fuente: Comisión Económica para América Latina. Estadísticas, 2025
Otro aspecto relevante en este análisis es el concerniente al financiamiento. En efecto, el financiamiento gubernamental a las economías rurales de México muestra una tendencia declinante (véase gráfica 1). Este análisis de los datos revela que, si bien la mayoría de los presupuestos se concentraron por encima de los 5 billones de dólares, se registraron recortes significativos en el periodo (2016-2020), reduciéndose así en términos generales dicho gasto. Por otro lado, dado que la pendiente es negativa, se confirma la tendencia a la baja observada a lo largo del periodo. Significa que, en promedio, el presupuesto de la de la Secretaría de Desarrollo Rural (SADER) se ha reducido en aproximadamente 0.1495 millones de dólares cada año. Por su parte, el R2 tiene la siguiente explicación: aproximadamente el 48.5% de la variabilidad total en el presupuesto de la SADER puede ser explicada por el paso del tiempo (en años) de acuerdo con este modelo lineal. El 51.5% restante de la variabilidad (del 100% total) no es explicado por el tiempo, sino que obedece a otros factores relacionados con los cambios en políticas de gobierno, crisis económicas, precios internacionales, entre otros factores.
Gráfica 1. Presupuesto para Desarrollo rural en México (2006-2025)
Fuente: Secretaría de Desarrollo Rural (SADER)
La actual administración gubernamental 2024-2030 continua con la política de sus antecesores, aun cuando hay presiones de los productores agropecuarios en el sentido de aumentar el gasto público en el sector. Sin embargo, el bajo crecimiento económico (0.4% en 2025) ha significado recortes en el presupuesto de gasto gubernamental en forma generalizada. En el año 2026 se firma nuevamente el tratado comercial y los productores agropecuarios buscan cambiar su realidad al demandar un trato preferencial.
A pesar de los esfuerzos de las diversas administraciones gubernamentales de México por modernizar los sectores productivos y de la adopción de políticas de liberalización comercial, la economía mexicana en su conjunto muestra una tendencia de decrecimiento en lo general y a nivel sectorial (véase tabla 5). El sector primario (agropecuario, pesquero y forestal) es el que menos crece a lo largo del periodo. El sector terciario revela el mayor crecimiento y luego el de transformación. En lo general, los sectores muestran mayor debilitamiento desde 2020 y no logran la recuperación requerida en la actualidad. El gobierno mexicano ha augurado un crecimiento económico significativo para este sector. No obstante, en el balance hasta el presente está claro que se requiere de realizar una mayor inversión y de apoyos significativos para sostenerse y competir en un contexto global.
Tabla 5. Evolución de los sectores de la economía mexicana (variación porcentual anual 1994-2025)
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Concepto |
Producto interno bruto total |
Sector agropecuario, pesquero y forestal |
Sector transformación |
Sector terciario |
|
1994 |
4,4 |
-0,2 |
4,6 |
4,3 |
|
1995 |
-5,9 |
1,2 |
-9,8 |
-3,6 |
|
1996 |
6,2 |
3,8 |
10,6 |
3,8 |
|
1997 |
7,2 |
-0,1 |
8,6 |
6,6 |
|
1998 |
6,2 |
3,2 |
7,0 |
5,7 |
|
1999 |
2,8 |
1,2 |
1,8 |
3,4 |
|
2000 |
5,0 |
1,1 |
5,1 |
5,4 |
|
2001 |
-0,5 |
5,2 |
-2,3 |
-0,1 |
|
2002 |
-0,2 |
-1,1 |
-1,7 |
0,6 |
|
2003 |
1,2 |
3,7 |
1,1 |
0,9 |
|
2004 |
3,6 |
2,5 |
3,8 |
3,5 |
|
2005 |
2,1 |
-3,1 |
2,3 |
2,2 |
|
2006 |
4,8 |
6,0 |
5,1 |
4,5 |
|
2007 |
2,1 |
4,4 |
1,1 |
2,8 |
|
2008 |
0,9 |
0,8 |
-0,8 |
1,7 |
|
2010 |
5,0 |
2,4 |
4,7 |
5,9 |
|
2011 |
3,4 |
-2,4 |
3,1 |
4,2 |
|
2012 |
3,6 |
6,1 |
3,6 |
3,6 |
|
2013 |
0,9 |
3,0 |
-0,5 |
1,7 |
|
2014 |
2,5 |
3,2 |
2,9 |
2,2 |
|
2015 |
2,7 |
1,9 |
1,8 |
3,0 |
|
2016 |
1,8 |
2,9 |
0,3 |
2,5 |
|
2018 |
2,0 |
2,5 |
0,2 |
2,9 |
|
2019 |
-0,4 |
0,3 |
-1,7 |
0,2 |
|
2020 |
-8,4 |
1,1 |
-8,8 |
-8,1 |
|
2021 |
6,0 |
2,3 |
6,4 |
5,6 |
|
2022 |
3,7 |
1,6 |
4,8 |
3,1 |
|
2023 |
3,4 |
-1,1 |
3,5 |
3,5 |
|
2024 |
1,4 |
-3,3 |
0,3 |
2,3 |
|
2025 |
0,1 |
0,5 |
-0,4 |
1,2 |
|
Promedio |
2,3 |
1,7 |
1,9 |
2,5 |
|
Desviación estándar |
3,24 |
2,37 |
4,27 |
2,85 |
|
Máximo |
7,2 |
6,1 |
10,6 |
6,6 |
|
Mínimo |
-8,4 |
-3,3 |
-9,8 |
-8,1 |
Fuente: Elaborado por los autores con información de INEGI
Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH 2024), en México alrededor del 21.9 % de la población vive en zonas rurales, lo que significa que gran parte de la economía depende de los ingresos de sus hogares. El ingreso promedio trimestral de un hogar rural es de $52,186 pesos, casi 38 % menor al de los hogares urbanos, el cual es de $84,696 pesos.
De conformidad con los datos del INEGI (2024), las principales fuentes de ingreso en el medio rural son el trabajo, las transferencias, la renta de la propiedad y el autoconsumo. La mayor parte proviene del trabajo (63.7 %), seguido por transferencias como apoyos de programas sociales o remesas enviadas por familiares (17.9 %). En menor medida se encuentra la renta de la propiedad (8.6 %) y el autoconsumo, pues muchas familias producen parte de sus propios alimentos o demás bienes (6.8%). Este comportamiento se ve en la gráfica 2:
Gráfica 2. Principales fuentes de ingreso en zonas rurales
Fuente: Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI, 2025).
De acuerdo con datos del INEGI el coeficiente de Gini rural de México en 2024 es de 0,439, mientras que el urbano es de 0,412. La reducción de la desigualdad en el periodo 2010 -2024 fue de 15.05% en las zonas urbanas, mientras que en el medio rural fue de 14.26%. Hay que tomar en consideración que los hogares rurales tienen casi la mitad del ingreso de los hogares urbanos, pues en los primeros, dicho ingresos proceden de las transferencias, subsidios y remesas (envíos de dinero de mexicanos en el extranjero). En el medio urbano los ingresos provienen fundamentalmente de las remuneraciones del trabajo y demás fuentes.
La desigualdad es mayor en el medio rural, pues ahí se observan notables diferencias entre los ingresos de las grandes unidades de producción respecto a la mayoría de ellas que son pequeñas. La movilidad social es menor en las regiones rurales, pues son escasas las oportunidades de alcanzar educación superior, además de acceder a cuidados de salud y otros servicios públicos indispensables para el desarrollo.
En México, el gobierno gradualmente comenzó a reducir los presupuestos para apoyar los productores agropecuarios. Entre las décadas de los setenta y noventas existieron en el país instituciones de crédito y seguros de apoyo. El gobierno mexicano fue propietario de empresas productoras de semillas y fertilizantes. Existieron subsidios más amplios en diésel y gas, pero también de leche, maíz, sorgo, frijol y otros bienes considerados prioritarios. Estos productos se comercializaban en empresas paraestatales como la Compañía Nacional de Subsistencias Populares o CONASUPO, creada por el gobierno para comercializar bienes a familias de bajos ingresos.
Ya en el contexto de la liberalización de la economía a mitad de la década de los ochenta y de la implementación de programas de privatización se comenzó a desmantelar este tipo de esquemas. La disminución de los subsidios, los bajos precios de garantía, la baja rentabilidad, además de la escasez de agua y demás problemas han propiciado éxodo en la población del sector. Existen créditos y demás recursos para impulsar la producción de bienes del campo. Sin embargo, es preciso cumplir con requisitos para el otorgamiento del crédito. El sector privado es más cauto a la hora de otorgar los apoyos. NAFIN y FIRA debieran incorporar esquemas mas innovadores para atraer la inversión en el sector primario. Los esquemas pueden ser de asociaciones público-privada en materia de formación de agroindustrias. Otra innovación puede realizarse a través de otras propuestas distintas a los cultivos tradicionales y que sugieran mayores tasas de retornos de inversión. La universidades y centros de investigación agropecuaria deben involucrarse en este tipo de iniciativas.
Por lo que refiere a la parte de la discusión, deben señalarse algunos trabajos que se ubican en la presente línea de investigación a fin de comparar los hallazgos con el que nos ocupa.
Una investigación que explora la realidad de las regiones rurales es la de Martínez-Chapa y Salazar-Castillo (2022), la cual sostiene que el capital social y natural es relevante, además de que analiza las problemáticas y las oportunidades del desarrollo rural en México. El trabajo analiza datos, informes, así como las propuestas del Plan Nacional de Desarrollo del anterior gobierno (2018-2024). En dicho trabajo se empleó el método descriptivo, además de analizar los datos de variables relativas al desarrollo social y económico. Los resultados revelan que estas regiones requieren de políticas adecuadas para revitalizarse. Dicha investigación concluye señalando la necesidad de apoyar las inversiones en el capital humano, emprendimiento, mejoramiento de la infraestructura y demás oportunidades para la población de estas regiones apremiadas por mejorar sus condiciones de vida material.
Otro trabajo que explora las temáticas referidas al desarrollo rural en una forma exhaustiva es el de Ray (1998, p. 539), especialmente en su libro Development Economics. El autor investiga el desarrollo rural como un elemento integrado de la economía de un país, caracterizado por aspectos como los créditos, seguros, información asimétrica, riesgos de la actividad, fallas de mercado y la desigualdad en la renta. Los conceptos clave sobre el desarrollo rural han sido citados en este trabajo. En términos generales, existe coincidencia en el presente trabajo en cuanto a la identificación de las problemáticas fundamentales que aquejan a las regiones rurales de México. Dichas problemáticas tienen que ver con los siguientes aspectos: Desigualdad en la tenencia de la tierra como factor de origen; mercados con fallas; interdependencia entre sectores rural-urbanos; el papel de las instituciones informales, el pobre desarrollo económico y la desigualdad persistente en el sector primario.
Otra investigación que explora la temática que aquí abordada es la que señalan a este respecto Gómez Oliver y Tacuba Santos (2017) en cuanto a que el concepto del desarrollo rural tiene tres perspectivas en su abordaje. La primera considera una visión productiva por cuanto se relaciona con la producción y comercialización. La segunda se asocia con la expansión de libertades y capacidades humanas para alcanzar el progreso material. La tercera se caracteriza por un enfoque territorial del desarrollo, respondiendo a los problemas de su entorno como la desigualdad, la pobreza y el estancamiento en la producción. Los resultados ponen acento a una situación de intervencionismo a lo largo del tiempo, pero con una situación de desafortunada descapitalización.
Existen otras formas a través de las cuales las economías rurales de México reciben ingresos. Aunque ello no constituye el propósito de la presente investigación. No obstante, deben señalarse estas: a) la comercialización de sus bienes y servicios; b) los subsidios de precios de garantía para algunos productos como el maíz, sorgo, trigo, arroz y leche fundamentalmente; c) las remesas de mexicanos que viven en el extranjero y, d) programas sociales como Sembrando vida y demás apoyos (agua, semillas, fertilizantes, etc.).
El objetivo de la presente investigación fue analizar cómo se financian las economías rurales en México. También se ha descrito brevemente como ocurre el financiamiento en EU y Europa, respectivamente. Dicho objetivo planteado inicialmente ha sido abordado en la presente investigación con elementos para su análisis y reflexión. Adicionalmente, se ha sostenido el hecho de que la agenda del desarrollo requiere de apoyos financieros significativos para las economías rurales de México. Se han proporcionado elementos teóricos y datos que muestran que el sector primario amerita una transformación profunda a través de mecanismos que le aseguren rentabilidad y consigan arraigo entre la poblacion de dichas regiones.
Conclusiones y recomendaciones
En este trabajo se ha analizado diversas experiencias de financiamiento en lo relativo al acceso al crédito e inversiones en las economías rurales entre algunos países, en particular el caso de México. Las problemáticas descritas son diversas, complejas y tienen aspectos coincidentes en términos generales. En EU se dispone de mayor presupuesto para el desarrollo rural. Por su parte, la Unión Europea es más diversa en cuanto a ingresos públicos y niveles de bienestar social entre los países que lo conforman; no obstante, sus políticas aplican para dichos gobiernos. Se ha planteado que dichas problemáticas y retos tienen su origen en patrones que han privilegiado el desarrollo urbano y los procesos de industrialización, en detrimento de las regiones rurales.
En esta investigación se han señalado como problemas fundamentales de financiamiento a las regiones rurales a la falta de garantías, limitado acceso al crédito, fallas del gobierno, baja inversión en infraestructura física y tecnológica para el desarrollo. El crecimiento económico es fundamental también en estas regiones rurales para generar condiciones de desarrollo y bienestar. En el caso específico de México, el problema es que la economía en su conjunto muestra un patrón de decrecimiento, el cual es más crítico en el sector primario. Debe señalarse que tanto factores externos, como internos han contribuido a esta situación.
Los ingresos de las familias que residen en las regiones rurales son frágiles y muy desiguales. La pobreza sigue concentrándose en el medio rural, y los hogares dependen de diferentes estrategias para sobrevivir: trabajo asalariado, producción para el autoconsumo, migración temporal y apoyo de programas públicos. Estas fuentes de ingreso diversas reflejan la necesidad de ver lo rural de forma integral y no sólo como sinónimo de agricultura y ganadería. Para mejorar esta situación, es indispensable promover empleos mejor pagados, facilitar el acceso a mercados, y fortalecer programas productivos que hagan menos dependientes a las regiones de transferencias o migración.
Como elementos de las recomendaciones, debe establecerse cuan indispensable es destinar mayor presupuesto para la modernización tecnológica, inversión en el capital humano, protección del medio ambiente, garantizar la seguridad pública, y en general, el desarrollo y autonomía financiera de dichas regiones. Los apoyos financieros otorgados al sector primario de la economía y a estas regiones que lo conforman deben centrarse en atender las causas del abandono y la descapitalización. Adicionalmente, se recomienda estudiar las mejores prácticas de desarrollo rural efectuadas a nivel internacional y respaldadas con las opiniones y los consensos de los actores de las referidas comunidades.
El reto de estas economías rurales es la adaptación a las nuevas condiciones de competitividad en un contexto de economía abierta y de procesos de liberalización. En ese tenor, se impone que las instancias de apoyo como las universidades, centros de investigación y gobiernos brinden el apoyo científico y tecnológico y promuevan activamente el cambio del paradigma asistencialista y dependiente a uno que este en favor de la modernización. Para ello los productores rurales deben adoptar tecnologías de vanguardia en el propósito de analizar los datos, automatizar procesos, identificar variables financieras y macroeconómicas relevantes a fin de tomar decisiones con información a la mano.
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