(re)produce el carácter: aquí es donde entra la recursividad. El ejercicio del liderazgo auténtico
enfrenta al individuo a dilemas éticos que, al ser resueltos, vuelven a forjar y transformar su
carácter. El liderazgo auténtico es un proceso emergente. El sistema de relaciones que el líder
genera produce confianza, la cual a su vez lo valida como líder, obligándolo a mantener un carácter
que sostenga esa misma confianza. Si se elimina un elemento, el bucle colapsa. Si el líder pierde
el carácter, la confianza se evapora; si la confianza se pierde, el liderazgo se convierte en simple
autoridad burocrática o dictatorial, perdiendo su esencia auténtica.
Bracho-Fuenmayor (2023) señala que “un líder en tiempo de cambio debe mostrar
habilidades para proyectar confianza” (p. 521), expresando Jaén y Cortés (2020) que es la persona
que todos buscan para saber qué deben hacer; son realistas, auténticos, por cuanto los individuos
necesitan a alguien en quien puedan confiar proporcionando dirección para responder a la situación
de manera oportuna.
Para Robbins y Decenzo (2013) “en épocas de cambio e inestabilidad, las personas recurren
a las relaciones personales como guía, y la calidad de estas relaciones está determinada en gran
medida por el grado de confianza” (p. 314). Por otra parte, Caira et al., (2021), considera que la
“transformación de las organizaciones requiere un líder agente generador de cambio y adaptación
organizacional, siendo importante contar con la aceptación de ese liderazgo por parte de sus grupos
de interés” (p. 402). Esto implica que la confianza se verá reflejada en la aceptación del líder y sus
acciones.
Adicionalmente, en la teorización sobre liderazgo aportada por Romero-Parra et al., (2022),
sobresale la destreza de motivar e inspirar a otros individuos, generar seguidores con una actitud
abierta a la innovación, al conocimiento, a las relaciones con una posición dirigida al trabajo en
equipo. Como se puede observar, la habilidad, la influencia y la gestión de emociones son
componentes que sirven para definir un liderazgo efectivo en la organización.
En este marco, afirma Bracho-Fuenmayor (2023) que es necesario “contar con gerentes
líderes preparados para cambios, según los escenarios laborales, información, personas y su manera
de percibir los hechos, analizando causas, consecuencias, mostrando un papel relevante al saber
transformar las debilidades en oportunidades, sin temerle a las amenazas externas” (p. 519). Un
líder que perciba la incertidumbre del entorno, la analice y la comparta con el equipo convertida
en propósito y oportunidad. Es transitar a la gestión estratégica del cambio.
Nuevas Corrientes del Liderazgo
Liderazgo Carismático
Según Franklin y Krieger (2012), el término carisma se refiere a la tendencia de los
seguidores de hacer atribuciones heroicas o extraordinarias a ciertos comportamientos que encarna
el líder. El líder carismático puede ser distante o cercano. Maneja el tiempo y el espacio. En cuanto
al tiempo, no admite imposiciones y establece su propio ritmo; respecto al espacio, busca la ventaja
de fuerzas en el lugar y momento de la decisión. Ejerce la certeza metódica por el interrogante
permanente, busca la eficacia en la acción y para ello organiza a los seguidores.
El Diccionario de la Real Academia Española (RAE, 2014), indica que carisma, significa
especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar. Para Ganga y Navarrete (2014), el
carisma está constituido por una “serie de características y cualidades llamativas y auténticas, que
hacen único, excepcional y extraordinaria a una persona; es decir, condiciones que le posibilitan al
sujeto generar atractividad y magnetismo, posición que le permite cautivar de forma natural a sus
seguidores” (p. 460). Por ello, el liderazgo carismático, dentro de las organizaciones de educación
ha demostrado ser positivo en los resultados con visión futurista, empoderando a todos los
miembros, influenciando en la satisfacción laboral, compromiso, motivación; estudia los rasgos
personales y fomenta la inspiración de sus miembros, desde esta perspectiva se caracteriza como
un liderazgo ético; fomentando el trabajar sinérgicamente para el logro de los objetivos; también