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Claudia Aracelli Mejía Chávez, Rocio Gutierrez Gomez y Luz María Carazas Carnero
Políticas educativas y sujetos de derechos en entornos de aprendizaje. Lo socioemocional en el aula
de clase
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad
humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades
fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas
las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las
actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz. (…)
En esta declaración, al menos en el propósito, queda garantizado el
acceso a la educación de todos los ciudadanos sin distingo de ningún tipo,
un avance que abrió, en su momento, posibilidades para el crecimiento
individual y social. Mas recientemente, en este encuentro educativo, los
sujetos no solo participan en el proceso, sino que también lo conguran, lo
transforman y lo garantizan. Perú se alinea con esta mirada a la educación y
proclama en el Art. 3 de la Ley n.º 28044 (Ley General de Educación, 2003)
la educación como un derecho fundamental.
El conocimiento de los derechos y de las políticas que regulan el sector
educativo forma parte fundamental para la conguración de los sujetos de
derecho, es decir, su validez se encuentra en la práctica y el reconocimiento
del rol que cada actor representa (Tedesco, 2012; Navas y Pérez, 2011).
Los estudiantes en su rol de aprendices, dependiendo del nivel educativo,
pueden ser actores pasivos guiados por el sistema o autónomos en su
proceso, en tanto, el docente es un: “Gestor de cambios o transformaciones
educativas a partir de su quehacer pedagógico” (Navas y Pérez, 2011, p.
302). Acción que transciende el impartir solo conocimientos académicos a
promover una mayor independencia intelectual y emocional del estudiante.
Por su parte, los directivos cumplen con el papel de administrar los
procesos académicos y velar por el cumplimiento de las políticas públicas
propuestas por los Estados para lograr impulsar, a través de la educación, el
desarrollo de los países. La alineación de estas políticas y su cumplimiento
debe estar acompañado de acciones y provisiones cónsonas con el interés
superior que expresen las leyes para lograr los objetivos de los sujetos
involucrados.
En general, el conocimiento de las políticas, de los derechos humanos,
de los procesos y funcionamiento del sistema educativo garantiza la
participación consciente y responsable en la dinámica social, política,
cultural y educativa; al respecto, el docente tiene una vital responsabilidad,
conoce el ambiente de aula, interactúa e impacta de forma permanente a los
estudiantes, se interrelaciona con los directivos y cumple con las normas y
políticas públicas, así como forma parte de la comunidad, relacionándose
también con padres y/o representantes.
El docente modela y enseña a través del ejemplo y se convierte en guía,
tutor, facilitador y, especialmente, motivador, no solo en la adquisición de
conocimientos sino en el desarrollo de habilidades para la vida, tales como
la empatía, el respeto, la gestión de emociones, la regulación de conductas,
entre otras (Balocchi et al., 2025, Zulueta y Arias, 2015).