Instituto de Estudios Políticos y Derecho Público "Dr. Humberto J. La Roche"
de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad del Zulia
Maracaibo, Venezuela
Esta publicación cientíca en formato digital es continuidad de la revista impresa
ISSN-Versión Impresa 0798-1406 / ISSN-Versión on line 2542-3185Depósito legal pp
197402ZU34
ppi 201502ZU4645
Vol.39 N° 70
2021
Recibido el 15/07/2021 Aceptado el 16/09/2021
ISSN 0798- 1406 ~ De si to le gal pp 198502ZU132
Cues tio nes Po lí ti cas
La re vis ta Cues tio nes Po lí ti cas, es una pu bli ca ción aus pi cia da por el Ins ti tu to
de Es tu dios Po lí ti cos y De re cho Pú bli co “Dr. Hum ber to J. La Ro che” (IEPDP) de la Fa-
cul tad de Cien cias Ju rí di cas y Po lí ti cas de la Uni ver si dad del Zu lia.
En tre sus ob je ti vos fi gu ran: con tri buir con el pro gre so cien tí fi co de las Cien cias
Hu ma nas y So cia les, a tra vés de la di vul ga ción de los re sul ta dos lo gra dos por sus in ves-
ti ga do res; es ti mu lar la in ves ti ga ción en es tas áreas del sa ber; y pro pi ciar la pre sen ta-
ción, dis cu sión y con fron ta ción de las ideas y avan ces cien tí fi cos con com pro mi so so cial.
Cues tio nes Po lí ti cas apa re ce dos ve ces al año y pu bli ca tra ba jos ori gi na les con
avan ces o re sul ta dos de in ves ti ga ción en las áreas de Cien cia Po lí ti ca y De re cho Pú bli-
co, los cua les son so me ti dos a la con si de ra ción de ár bi tros ca li fi ca dos.
ESTA PU BLI CA CIÓN APA RE CE RE SE ÑA DA, EN TRE OTROS ÍN DI CES, EN
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Re vicyhLUZ, In ter na tio nal Po li ti cal Scien ce Abs tracts, Re vis ta In ter ame ri ca na de
Bi blio gra fía, en el Cen tro La ti no ame ri ca no para el De sa rrol lo (CLAD), en Bi blio-
gra fía So cio Eco nó mi ca de Ve ne zue la de RE DIN SE, In ter na tio nal Bi blio graphy of
Po li ti cal Scien ce, Re vencyt, His pa nic Ame ri can Pe rio di cals In dex/HAPI), Ul ri ch’s
Pe rio di cals Di rec tory, EBS CO. Se en cuen tra acre di ta da al Re gis tro de Pu bli ca cio-
nes Cien tí fi cas y Tec no ló gi cas Ve ne zo la nas del FO NA CIT, La tin dex.
Di rec to ra
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M. C
HIRINOS
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Co mi té Edi tor
Eduviges Morales Villalobos
Fabiola Tavares Duarte
Ma ría Eu ge nia Soto Hernández
Nila Leal González
Carmen Pérez Baralt
Co mi té Ase sor
Pedro Bracho Grand
J. M. Del ga do Ocan do
José Ce rra da
Ri car do Com bel las
An gel Lom bar di
Die ter Nohlen
Al fre do Ra mos Ji mé nez
Go ran Ther born
Frie drich Welsch
Asis ten tes Ad mi nis tra ti vos
Joan López Urdaneta y Nil da Ma rín
Re vis ta Cues tio nes Po lí ti cas. Av. Gua ji ra. Uni ver si dad del Zu lia. Nú cleo Hu ma nís ti co. Fa-
cul tad de Cien cias Ju rí di cas y Po lí ti cas. Ins ti tu to de Es tu dios Po lí ti cos y De re cho Pú bli co
“Dr. Hum ber to J. La Ro che”. Ma ra cai bo, Ve ne zue la. E- mail: cues tio nes po li ti cas@gmail.
com ~ loi chi ri nos por til lo@gmail.com. Te le fax: 58- 0261- 4127018.
Vol. 39, Nº 70 (2021), 352-367
IEPDP-Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas - LUZ
Biopoder y ciudadanía en América
latina. Una lectura desde Foucault
DOI: https://doi.org/10.46398/cuestpol.3970.22
Perla Eloísa Crespín-Quimí *
Shirley Margarita Ordóñez-Barcia **
Ricardo Geovanni Lalangui-Sarango ***
Olena Nesterenko ****
Resumen
En este artículo se realiza un análisis del discurso de Foucault
para comprender la formalización de ciertos dispositivos han
fundado una gramática de la dominación, expresada en las
relaciones entre el poder sobre los cuerpos (el Biopoder) y el
ejercicio de la ciudadanía. Aunque el propósito es eminentemente
teórico, se pretende lograr una aproximación factual al caso
latinoamericano, en el entendido que las democracias de la
región son hijas dilectas de la modernidad y, además, de los
esquemas gubernamentales que privilegian la gura del ciudadano como
actor político y sujeto histórico. Metodológicamente se realiza un análisis
crítico-hermenéutico, desde el cual se trata, de visibilizar las estrategias
de dominación e interpretar en la teoría de Foucault, la instauración
discursiva de un nuevo orden societal, basado en la narrativa que relaciona
poder y ciudadanía. Estudio permite concluir que, las categorías teóricas
foucaultianas, develan al poder como un conjunto de relaciones, siempre en
tensión, que, en épocas de cambios, siempre haya espacio, para construir
nuevas reglas y regímenes de existencia.
* Licenciada en Ciencias de la Educación, Mención Lengua y Literatura. Dirección: Colegio de
Bachillerato El Oro, Machala, El Oro – Ecuador. Código postal: EC 070 102. Teléfono (593) 7 215 0617.
ORCID ID: https://orcid.org/0000-0002-6689-2801. Email: perlacrespinq@gmail.com
** Licenciada en Ciencias de la Educación, Mención Lengua y Literatura. Dirección: Colegio de
Bachillerato El Oro, Machala, El Oro, Ecuador, Código postal: EC 070102. Teléfono (593) 7 215 0617.
ORCID ID: https://orcid.org/0000-0003-2511-3426. Email: shirley_ordonez@outlook.com
*** Licenciado en Ciencias de la Educación, especialización Químico Biológicas (Universidad Nacional de
Loja), Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Educativa (Universidad Nacional de Loja),
Máster en Formación del Profesorado de Educación Secundaria del Ecuador Especialidad en Física y
Química (Universidad Nacional de Educación a Distancia- UNED-España), Doctor en Ciencias de la
Educación por la Universidad Nacional de Loja, docente de posgrado de la Universidad Tecnológica
Indoamérica, Coordinador Académico de la Universidad Internacional de la Integración de América
Latina (Nicaragua). Dirección: Cdla. Adolfo Bucaram, Av. Del Periodista y Callejón 10, Machala. Código
postal: EC 070 208 Teléfono: (+593) 0983247896. ORCID ID: https://orcid.org/0000-0002-7614-
5682. Email: rlalangui@indoamerica.edu.ec
**** Candidata a doctora en Ciencias Jurídicas. Profesor titular en Administración pública, administración
y derecho en Universidad Estatal de Agrotecnología Dmytro Motornyi Tavria, Ucrania. ORCID ID:
https://orcid.org/0000-0001-5661-7083. Email: lena.kompas@ukr.net
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CUESTIONES POLÍTICAS
Vol. 39 Nº 70 (2021): 352-367
Palabras Claves: Biopoder; Biopolítica; ciudadanía; América Latina;
Foucault.
Biopower and citizenship in Latin America. A reading
from Foucault
Abstract
In this article, an analysis of Foucault’s discourse is carried out to
understand the formalization of certain devices that have founded a
grammar of domination, expressed in the relationships between power over
bodies (Biopower) and the exercise of citizenship. Although the purpose is
eminently theoretical, it is intended to achieve a factual approach to the
Latin American case, in the understanding that the democracies of the
region are beloved daughters of modernity and, in addition, of government
schemes that privilege the gure of the citizen as a political actor and
historical subject. Methodologically, a critical-hermeneutical analysis is
carried out, from which it is a matter of making domination strategies visible
and interpreting in Foucault’s theory, the discursive establishment of a new
societal order, based on the narrative that relates power and citizenship.
Study allows us to conclude that Foucaultian theoretical categories reveal
power as a set of relations, always in tension, that, in times of change, there
is always room to build new rules and regimes of existence.
Keywords: Biopower; Biopolitics; citizenship; Latin America; Foucault.
Introducción
Este trabajo está orientado por una intencionalidad teleológica que
no necesariamente se expone explícitamente en el texto: comprender el
fenómeno del poder, no en sus evidencias concretas, sino en sus rastros poco
visibles, diría Foucault, en sus “rarezas”, sus accidentes y sus emergencias
(Foucault, 2002). Se trata de hilar una búsqueda conjuntamente con sus
encuentros, sobre lo que ha signicado la ciudadanía en América Latina
(con algunas referencias nacionales especícas), visto el ejercicio ciudadano,
como un dispositivo en el que conuyen los ideales de realización de la
democracia, en donde el poder, ilusoriamente se considera “repartido
colectivamente” y los ciudadanos como individuos concretos sobre los que
se ejerce la tecnología del poder que Foucault llama “Biopoder” (Foucault,
1996).
Partiendo de estas consideraciones, aunque el título de este artículo puede
transmitir la idea de una escisión entre el ejercicio de la ciudadanía y esa
“tecnología del yo”, llamada Biopoder, lo cierto es que se trata de presentar
las diferentes conexiones, reconocidas o no, entre ambas esferas de la
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P. Crespín-Quimí, S. Ordóñez-Barcia, R. Lalangui-Sarango y Olena Nesterenko
Biopoder y ciudadanía en América latina. Una lectura desde Foucault
discusión foucaultiana. A la manera del lósofo francés, nuestro argumento
es que no hay manera de presentar la construcción de la ciudadanía, sin
que la misma termine siendo el resultado de la puesta en práctica del poder
gubernamental sobre los cuerpos (Biopoder). No obstante, la dominación
–así entendida– se ejerce, no desde un “aparato institucional”, sino desde
los mismos individuos, porque el poder representa allí, unas determinadas
estrategias discursivas en las que los dominados también toman una
posición protagónica.
En el contexto conceptual del Biopoder como dispositivo o “caja de
herramientas”, propuesta por Foucault, engrana su visión de la Biopolítica.
Esto es, la concepción que analiza la integración de la vida en las estrategias
de la política y en su ámbito de inuencia. “Si hubo alguna mutación en
el siglo XVIII, si se produjo allí la irrupción de algo realmente novedoso,
fue la aparición de la vida en el escenario de la política” (Castro, 2010: 4).
Desde aquella época, el discurso y la praxis política es permeada por la vida
misma, restándole responsabilidad a la teología, en cuanto a la orientación
de la cotidianidad humana y trasladando el centro del Biopoder (poder
sobre la vida y los cuerpos), hasta los escenarios en los que se conguran y
toman las decisiones.
La Biopolítica y su sucedáneo, el Biopoder, asumen el protagonismo
a la hora de establecer los criterios, principios y normas que regularán el
comportamiento del ciudadano. La vida ya no está en manos de Dios, sino en
el poder político, el cual a su vez disciplina las formas de existencia. En esta
cosmovisión teórico-losóca, los sujetos ciudadanizables, son tocados por
las estrategias que –desde el Estado– pretenden controlar la vida misma.
Por supuesto, al adoptar el enfoque crítico foucaultiano acerca del poder
político –todas estas guras, el Estado, la democracia o la ciudadanía– no
son más que realidades fronterizas, de las que es posible alejarse, al menos
como determinantes para el ejercicio de la dominación. Son solo parte de la
apariencia que queda sobre la “supercie social”, la cual hay que trascender,
para encontrar, por ejemplo, la praxis histórica que las engendra.
La importancia de leer en clave foucaultiana y hermenéutica la relación
entre Biopoder y ciudadanía en Latinoamérica, radica en la necesidad
de superar las visiones políticas, intencionadamente simplistas que,
en algunos casos –como el ecuatoriano–, por ejemplo, pueden utilizar
metáforas ambiguas que reúnen guras arquetípicas tales como “revolución
ciudadana” para dar cuenta de los resultados del ejercicio del poder y no de
su distribución popular. El ciudadano difícilmente pueda llegar a escalar al
umbral revolucionario, porque –precisamente él– es la consecuencia del
control político. Si se quiere hablar de una ciudadanía insurrecta, sediciosa
y rebelde, los parámetros para su valoración no pueden ser los límites
normativos de un Estado que solo busca perpetuar su dominio sobre la
vida, más que sobre las estructuras institucionales.
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CUESTIONES POLÍTICAS
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Siendo así, nuestra propuesta es examinar en las líneas que siguen, las
particularidades teóricas, losócas y hasta epistemológicas del concepto/
categoría denida por Foucault, como Biopoder, pero solapando su
comprensión con las estrategias prácticas o discursivas que han marcado
el ejercicio de la ciudadanía en América Latina. Es obvio que, al tratarse de
un ejercicio de reexión teórica, más importante que cualquier referencia
empírica sobre los temas, nos interesa colocar en contexto la potencia
heurística del pensador francés cuando se introduce en el campo de las
tecnologías del yo y la determinación del sujeto histórico, llámese este
último, “ciudadano” o “revolucionario”. El aspecto central es que ninguno
de ellos escapa a la inltración del control de la vida y de la política en las
que establecen sus relaciones sociales.
1. El Biopoder: constructo teórico o praxis sociopolítica
Una de las ideas más recurrentes de Foucault es su rechazo a la
normalización del saber y –por supuesto– de su praxis, ya sea en el campo
de las disciplinas cientícas, de la historia o de la política misma. En ese
sentido, puede parecer un contrasentido que, en un análisis que le toma como
referencia central, se quiere construir una historiografía de Biopoder. La
intención es realizar una aproximación, más que al origen, a los intersticios
discursivos entre los cuales emerge esta categoría foucaultiana, haciendo
énfasis –por intereses propios de la investigación– en las proximidades que
se dan entre Biopoder, Biopolítica y ciudadanía.
De acuerdo con Hernández (2014), es a mediados de la década de
1970, que Foucault menciona por vez primera al Biopoder como una de las
formas en que la dominación se está trasmutando. Especícamente en el
campo de la política, el autor observa un desplazamiento de los dispositivos
clásicos del poder (la economía, la raza, entre otros), hacia la regulación
de la estructura biológica de los individuos (Biopoder). En adelante, es
posible analizar la normalización de la vida colectiva y la formulación de
las políticas públicas como una estrategia de control sobre los cuerpos.
La idea de Biopoder amalgama la “caja de herramientas”, a partir de la
cual, Foucault rearma su concepción de la historia, no como ese devenir
lineal, ascendente y plácido que muestra la historia clásica, sino como un
constante ir y venir, entre regulaciones y tensiones.
La acuciosidad de la losofía foucaultiana le lleva a encontrar, en el
contexto del siglo XIX, esa transformación del poder que busca saltar de
regulación estructural al control biológico de los ciudadanos. Es así como
los mecanismos estatales que se encuentran legitimados por las lógicas
del poder establecido apuntan hacia el establecimiento de restricciones
más cercanas, físicamente hablando, de las personas. La ordenación
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P. Crespín-Quimí, S. Ordóñez-Barcia, R. Lalangui-Sarango y Olena Nesterenko
Biopoder y ciudadanía en América latina. Una lectura desde Foucault
de la sociedad procura consolidarse desde lo más íntimo y subjetivo, se
trata de un orden sobre la vida, que ya no podrá ser considerada como la
manifestación del libre albedrío de quien la vive: “Si hubo alguna mutación
en el siglo XVIII, si se produjo allí la irrupción de algo realmente novedoso,
fue la aparición de la vida en el escenario de la política” (Gómez, 2010: 4).
1.1. Biopoder como teoría. Teóricamente, el Biopoder es parte de
una madeja conceptual a través de la que se puede explicar las peripecias
de la dominación para mantener sus orientaciones sobre las subjetividades,
sin recurrir a la objetivación formal de ese control. Esta noción es, además,
pertinente con la teoría que alude a la “Microfísica del Poder” (Foucault,
1980), con su visión focalizada sobre los pequeños espacios de la vida.
Cuando las estrategias y los mecanismos del poder se orientan hacia esas
relaciones sociales no estandarizadas, esos vínculos en los que suelen
mostrarse las particularidades no colectivizables, se está en presencia
del juego biopolítico. Un juego en el que los escenarios de interacción
se estructuran en los niveles de la intersubjetividad, pudiendo incluir
elementos como la sexualidad, la procreación, las orientaciones de géneros,
entre otros.
Como constructo teórico, el Biopoder no busca ser más sólido que otras
categorías foucaultianas, porque su interés no está en producir arquetipos
conceptuales. Por el contrario, en este autor, priva la necesidad de develar
las imposiciones que los grandes saberes disciplinarios han logrado,
acallando las voces que surgen de los pequeños espacios. Su idea de las
ciencias está muy lejos de la rigidez positivista, creyente de “las corrientes
de pensamiento”. En su trabajo intelectual hay un esfuerzo constante por
descubrir los hilos ocultos de las redes del saber subordinado. De hecho,
cuando se trata del Biopoder, su comprensión no se completa, sino se le
aproxima a lo que ya el mismo autor reconocía como Biopolítica. Mientras
esta última está referida a la capacidad de los gobiernos para controlar al
ejercicio de la ciudadanía, al Biopoder se le muestra como la articulación de
esa Biopolítica con las antropotécnicas o gobierno de uno mismo (Vásquez,
2013).
Es en su vinculación con la Biopolítica en la que la categoría de
Biopoder adquiere mayores dimensiones teóricas. De esta forma, en los
controles gubernamentales –a través de las instituciones políticas sobre
las poblaciones–, se observan con mayor precisión los límites entre el
ser y el deber ser; es decir, entre lo teórico y lo práctico. En este punto,
es conveniente recordar que, según autores como Virno (2003), hay que
cuidar de no ensanchar de tal manera el concepto de Biopolítica, porque
eso podría vaciarlo de contenido, convertirlo en una palabra fetiche que
sirve para nombrar muchas cosas sin denir ninguna. Esta advertencia,
en cuanto a la Biopolítica como concepto es prolongable al Biopoder, es
necesario que su fuerza descriptiva se quede merodeando los espacios en
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los que puede explicar el control del poder político sobre la “operatividad”
de los cuerpos, designando solo aquello para lo que –en apariencia– fue
pensado por Foucault.
1.2. La praxis política. En este ámbito, el Biopoder no se aleja
mucho de sus características como dispositivo gubernamental o constructo
teórico. Las estrategias para el control de la vida de los individuos que
están cobijados por un Estado pueden concebirse como un conjunto de
herramientas discursivas, pero –en la concepción de Foucault– esos
discursos no son mera retórica, su valor procedimental radica en la
capacidad que tienen para generar prácticas que, institucionalizadas o no,
concretan la relación entre “las palabras y las cosas”. En un escenario con
estas características, los individuos normalizados, actúan siguiendo la lógica
que impone la dominación Biopolítica. Se logra así una moderna forma de
sujeción, en el marco de la cual, no existe el poder como abstracción, sino
como fórmula de subordinación material-corporal que dirige u orienta las
decisiones subjetivas, bajo marcos de presunta objetivación racional.
Distinguir las prácticas del Biopoder en las sociedades contemporáneas,
particularmente en Latinoamérica, resulta relativamente sencillo. Basta con
observar, con detenimiento las estrategias gubernamentales que instauran
modelos de registro, seguimiento y control de la salud y la enfermedad, por
ejemplo. Los niños deben ser vacunados de forma obligatoria contra ciertas
enfermedades, incluso antes de salir de los centros de salud y continúa así
en sus primeros años de vida. Estas políticas no solo están por encima del
control familiar, sino que forman parte de todo un entramado coercitivo
diseñado desde el Estado para aceptar la incorporación de los nuevos
ciudadanos. Precisamente, es quizá en el terreno de la medicina en donde
se siente con mayor fuerza ese Biopoder que implica la estructuración de la
convivencia social en la actualidad. Obtener ciertos medicamentos, no es
posible, aunque el enfermo tenga la afección que la requiera, hasta que su
prescripción sea avalada por un médico que funge como juez de la verdad.
Políticas de regulación de la natalidad, de orientación vocacional hacia las
profesiones que interesan al poder establecido, de tratamiento y reclusión
de quienes sean considerados enajenados, e –incluso– de discriminación
por razones de sexo y etnia, son algunos de los controles que muestra al
Biopoder como la ejecución de cierta praxis sociopolítica, claramente
perceptible en algunas realidades de América Latina y el mundo entero. Esa
praxis es –a un tiempo– evidencia y contraste respecto a la transformación
del ejercicio del poder político sobre la ciudadanía. Esto signica que, por
un lado, representa la visibilización del control de la vida desde la política;
y, por el otro, muestra como ese control muta, se transforma y transgura
a lo largo del tiempo.
Considerado como un conjunto de discursos y prácticas sobre la
necesidad de ordenación de los cuerpos, el Biopoder asume un carácter
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P. Crespín-Quimí, S. Ordóñez-Barcia, R. Lalangui-Sarango y Olena Nesterenko
Biopoder y ciudadanía en América latina. Una lectura desde Foucault
sociohistórico que obliga a su contextualización frecuente para no caer en
generalizaciones que poco aportarían en la comprensión de las realidades
especícas, como las latinoamericanas. Y es que el poder es visto como el
resultado de las relaciones sociales de cuyos rasgos toma sus características
y manifestaciones, por lo cual diere en sus formatos o fórmulas de
presentación, que son siempre disímiles. Al colocar el análisis en el terreno
de esa forma de dominación que permuta según el contexto y los actores,
la praxis sociopolítica del Biopoder también adquiere valores distintivos,
asociados a lo que sería el régimen de existencia de la sociedad en la que se
ubica.
En este orden de ideas, el esfuerzo intelectual que Foucault emprende
para diagnosticar el presente en el que se inscribe su reexión, muestra la
exigencia de trascender la ambigüedad teórica de algunos términos para
colocarlos en clave de praxis sociopolítica. Esto –en el caso del Biopoder–
le vincula al concepto de gubernamentalidad; es decir, la auscultación
de las acciones del gobierno cuando se trata de construir una sociedad
disciplinaria, que regule las prácticas de la subjetivación (Botticelli,
2015). Esa sociedad que surge –como ya se dijo– a partir del siglo XIX,
se ordena en función de la capacidad de los gobiernos, pero ya no bajo la
fórmula de “dejar vivir, hacer morir”, que tenían los regímenes antiguos,
los cuales podían infringir la muerte a quien quisiera huir de su control. En
la contemporaneidad de las sociedades, se busca la adecuación de la vida
biológica de los ciudadanos, sin llegar a amenazar con la muerte, por el
contrario, tal cual lo señala Botticelli:
Desde esta caracterización, el biopoder aparece como una dinámica regulatoria
que apunta a la administración de la vida de ese nuevo sujeto colectivo que es la
población, buscando gestionar su potencia vital para hacerla más productiva, más
eciente, más segura, más regular (2015:86).
De esta manera, la convivencia social se convierte en un intercambio
entre individuos que parecen interactuar libremente, pero que en realidad
están asidos unos a otros por las manos invisibles del poder. No es “una
sola mano”, porque el poder no es único, ni este poseído por una persona,
un grupo o una corporación. El poder penetra los cuerpos y les imprime la
dirección que deben tomar para vivir, de acuerdo con los juegos de verdad
institucionalizados, no a partir de estructuras o instituciones políticas,
sino desde las concesiones que los mismos ciudadanos, como seres
vivientes han acordado. El Biopoder se estructura así, como parte de una
“anatomopolítica” que limita –por medio de la normativización social– las
expresiones de la subjetividad, esta herramienta del poder sobre los cuerpos
se instaura, en un principio, bajo el esquema de “vigilar y castigar”, pero –
posteriormente– es adecuada a las necesidades que los individuos, como
seres vivientes desarrollan a lo largo de su vida, a través de los regímenes
de salud, educacionales y de empleo.
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En suma, Biopolítica, Biopoder y Anatomopolítica, más que dispositivos
institucionales, representan las herramientas heurísticas que le otorgan a
Foucault las licencias teórico-prácticas para indagar –genealógicamente–
las formas que adopta la dominación, desde sus manifestaciones más
abstractas y estructurales, hasta aquellas maneras de controlar la
conguración biológica de los individuos. Sí, son parte de las redes
conceptuales o formaciones discursivas que utiliza el autor como “caja de
herramientas”, para desentrañar la microfísica del poder, pero –además–
son elementos de su hermeneusis a la hora de seguir los rituales de la verdad
que orientan la relación entre lo que se dice y lo que se hace o entre lo que
está permitido decir y –en consecuencia– lo que la dominación deja hacer.
2. En torno a la ciudadanía y sus límites teórico-prácticos
El debate acerca de la gubernamentalidad y los cambios que se han
producido en los esquemas, estrategias y dispositivos de la dominación,
adquiere un mayor nivel de signicación histórica cuando se coloca en clave
ciudadana. En otras palabras, explorar las dimensiones losócas, teóricas
y conceptuales de la construcción de la ciudadanía, es un trabajo ineludible
para comprender en su justa dimensión espacio-temporal, las expresiones
actuales de la ciudadanía contemporánea. En todo caso, no intentamos aquí
realizar un recorrido por las teorías clásicas o contemporáneas acerca de la
ciudadanía, mucho menos, delimitar los escenarios históricos en los que
surge el “ciudadano” como sujeto político, ni sus rasgos más representativos
en los sistemas democráticos, que son sus espacios naturales. Lo que se
quiere, es una aproximación hermenéutica a la manera en que se han
ido dando los cambios en la concepción de la ciudadanía como expresión
concreta de una sociedad disciplinaria, que establece como obligatorios,
ciertos principios y requisitos para la socialización de los cuerpos.
2.1. La ciudadanía como idea democrática. Al igual que muchas de
las ideas políticas que circulan en los debates clásicos y contemporáneos, el
tema de la ciudadanía está relacionado con el origen de la democracia en la
Grecia antigua. En tal sentido, no es posible tratarla, de forma independiente
o abstracta, sin correr el riesgo de perder el potencial descriptivo que ella
posee. Ahora bien, como una idea inherente al modelo societal que implica
la democracia, la ciudadanía tambien se llena de ambigüedad y polisemia.
Y es que la democracia en la que toma su signicado la ciudadanía ha
trascendido su presentación como forma de gobierno o sistema político,
pasando a convertirse en una forma de vida para los habitantes de la
mayoría de los países del hemisferio occidental. Mucho más que una
manera de organizarse políticamente para elegir representantes y repartir
el poder esta palabra designa una cultura.
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P. Crespín-Quimí, S. Ordóñez-Barcia, R. Lalangui-Sarango y Olena Nesterenko
Biopoder y ciudadanía en América latina. Una lectura desde Foucault
Consecuentemente, cuando a la idea de ciudadanía se le contrasta con
la noción, siempre más amplia de democracia, hay que distinguirla de esa
palabra fetiche conocida como “pueblo”. Ser ciudadano es ser parte de un
Estado o de la Polis, si asumimos el discurso de los griegos, más que del
“pueblo”. No obstante, en el lenguaje clásico vivir en democracia implica
estar sometido a la voluntad del pueblo, o, lo que sería igual, someterse a
los designios de la mayoría. La idea de dominación popular subyace en la
teoría de la legitimidad del poder político, preocupación central para los
demócratas.
Leída en clave democrática, la ciudadanía es una situación social en
la que los individuos que comparten un territorio y una nacionalidad, se
les garantiza un conjunto de derechos para una convivencia armónica, en
equilibrio, pero; paralelo al gozo de esos derechos han de cumplir ciertos
deberes que consolidan esa convivencia (Ortiz, 2009). Sin embargo, aunque
su relación con la democracia aporta claridad a la idea de ciudadanía, lo
cierto es que eso no le libra de tergiversaciones o, en la mayoría de los
casos, manipulaciones para legitimar regímenes completamente ajenos
al concepto democrático. Es decir, la materialización del concepto está
asociada a la interpretación de los actores políticos y es precisamente allí
donde comienzan los matices que terminan extendiendo el signicado y
enmarañando la idea más que la palabra.
2.2. La ciudadanía y su praxis. El ejercicio de la ciudadanía no se
activa automáticamente en el momento en que los nuevos ciudadanos son
registrados por la sociedad disciplinaria. Para que una ciudadanía implique
acciones concretas para el disfrute de los derechos adquiridos es condición
indispensable que existan los mecanismos, herramientas e instituciones a
través de las cuáles los ciudadanos puedan manifestar su presencia. Por
supuesto, esas estrategias formalizadas pueden diferenciarse, de acuerdo
con el modelo democrático que se trate, pero lo que no puede pasar es que
las mismas no existan.
Detenidos en la reexión foucaultiana, hay que estar claro que las
formalidades no tienen por qué tomarse como indicios de la realidad.
Por ello, en el caso de la relación entre ciudadanía y democracia, con las
consecuencias prácticas que ella tiene, Foucault estaría más cerca de lo
que se conoce como Democracia Sustancial, es decir, aquella en la que las
formalidades dan paso a las manifestaciones de la realidad concreta, esa
en la que se edica el régimen de existencia de los ciudadanos. Esto es,
no importa si formalmente existen garantías para el acceso a la educación,
a la salud o a un salario digno si, quienes ostentan el poder entorpecen
o se niegan a acatar las formas establecidas. La sustancia democrática y
ciudadana suponen así, la necesidad de que se respeten las normas más
allá de las apariencias. La ciudadanía se convierte en una forma de actuar
que involucra principios y valores reejados en el quehacer diario. En todo
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CUESTIONES POLÍTICAS
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caso, como señala Bobbio (1987), una verdadera democracia requerirá la
convergencia entre democracia formal y democracia sustancial.
Como ha podido verse hasta aquí, originalmente la praxis ciudadana
remite a la observación de un conjunto de deberes frente a la colectividad
que comparte un determinado espacio societal, por parte de aquellos que
han asumido el rol de ciudadanos. Es el cumplimiento de esos deberes lo
que puede garantizar, llegado el momento, reclamar los derechos que se han
adquirido como integrantes del Estado. En ese contexto es clara la relación
que existe entre el éxito del control social y la gura ciudadana, pues sin una
consolidación de esta última. Es la ciudadanía la que garantiza el control
biopolítico en los estados modernos, esa posibilidad de que “el gobierno
de los hombres sobre los hombres”, sea una realidad histórica, pasa por el
fortalecimiento de las responsabilidades sociales de los ciudadanos.
Ahora bien, cabría preguntarse si, ¿acaso el ejercicio de la ciudadanía ha
sido siempre conformista y adecuado a los parámetros de la Biopolitica? La
respuesta, por supuesto es no. Este “no” se radicaliza cuando se responde
desde la concepción de poder que maneja Foucault, pues “donde hay
poder hay resistencia”. Tanto el ciudadano clásico, como el moderno y el
contemporáneo trasiegan los signicados de la ciudadanía para diseñar sus
estrategias de lucha; el poder sobre la vida y sobre los cuerpos, le garantiza
al estado cierto margen de maniobra para imponer sus agenciamientos,
políticos e ideológicos, pero allí, donde se construyen las estrategias de la
dominación, persisten los forcejeos por mantener identidades y/o agendas
ciudadanas que nacen de los conictos, ya sean estos de tipo económicos,
educativos, culturales o, políticos propiamente dichos.
Precisamente hoy día existe una praxis contestaría de la ciudadanía,
que se recrea al calor de las disidencias contra el proceso globalizador,
homogeneizante por demás y productor de múltiples situaciones
discriminatorias, en las que la ciudanía parece haberse escindido. Hay una
clara tendencia, tanto desde lo teórico como en el terreno de la convivencia
factual, para otorgar una multiplicidad de signicados y sentidos al concepto
de ciudadanía. Considerando el planteamiento de Giraldo (2015) la praxis
ciudadana representa la concreción de la transformación de las formas de
hacer política cuyo objetivo, al menos en teoría, es la consolidación de la
democracia. Una ciudadanía crítica, no es solamente aquella que se resiste
ante las herramientas coercitivas de la Biopolitica, para obtener mayores
grados de libertad; es tambien aquella que logra crearse espacios propios
para la determinación de su vida y su bienestar.
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Biopoder y ciudadanía en América latina. Una lectura desde Foucault
3. El Biopoder en el “Régimen de Existencia” de la ciudadanía
en Latinoamérica
Finalmente, como corolario de este análisis, queremos establecer las
relaciones implícitas o explicitas; visibles o invisibles; entre la concepción
de Biopoder y la ciudadanía, particularmente, las formas en que esta última
ha sido asumida, desde el discurso y la praxis sociopolítica en América
Latina. En tal sentido y siguiendo el hilo metodológico asumido del Análisis
de Discurso propuesto por Foucault, hemos querido tomar prestada la
categoría “Régimen de Existencia” para abordar, muy sucintamente, las
venturas y desventuras de la ciudadanía en el subcontinente. De acuerdo
con Navia (2007), Foucault describe este enunciado, como las posibilidades
ciertas que tiene un objeto de discurso de ser hablado o no, mostrado u
ocultado, legitimados o desvirtuados.
En el caso de la ciudadanía, Latinoamérica muestra un desarrollo
coherente con las formas en que se ha venido desarrollando, paralelamente,
el pensamiento democrático. Desde el punto de vista práctico y jurídico,
la gura de la ciudadanía se ve inuida por las estrategias que despliegan
las organizaciones políticas para impulsar el equilibrio y el orden social.
Apuntando todo esto, a la consolidación de un Estado que requiere, al igual
que en otras latitudes, fortalecer la Biopolitica, y, sobre todo en las últimas
décadas, el Biopoder. Sin querer ir tan atrás en la historia del proceso
democratizador en la región, nos gustaría detenernos, brevemente, en lo
que ha ocurrido desde nales del siglo pasado y comienzos del actual.
Latinoamérica, sufre en la década de 1990, un proceso controversial
que transformó las relaciones de poder en algunos de sus países. Destacan
entre ellos, los casos de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Chile, por mencionar
solo los más emblemáticos. En Venezuela, después de una larga sucesión
de gobiernos que podrían considerarse de corte liberal, llega al poder
Hugo Chávez, un ex militar, que, aunque al principio mantuvo un discurso
conciliador, fue endureciendo su talante y proponiendo una Revolución
Bolivariana que, en esencia, requería una transformación total, al menos
desde el punto de vista nominalista, de las viejas herramientas y estrategias
para vincular al gobierno con los gobernados. Hay en su propuesta, una
intencionalidad de construir un nuevo Régimen de Existencia para la
democracia venezolana y, por supuesto, para los rasgos de la ciudadanía.
Venezuela, cambió la Constitución y, en la nueva carta magna, se
instituyeron, nuevos objetos del discurso político, socavando los principios
de la vieja ciudadanía, ejercida en función del modelo de la democracia
representativa, para crear o, en algunos casos re-crear, los dispositivos
que fueran delineando una reconguración del Biopoder. Claro está, una
democracia participativa y protagónica como la propuesta por el discurso
del chavismo, debería echar mano a un ciudadano con mayores grados de
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CUESTIONES POLÍTICAS
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libertad frente al poder establecido. Aunque, en la práctica, estos cambios
solo muestran una re-normativización de la esencia de la ciudadanía,
que sigue respondiendo a la relación entre derechos y deberes y que, de
cualquier manera, no puede eludir, los controles coercitivos que impone el
gobierno sobre la vida de los individuos.
El Biopoder se refuerza, en el caso venezolano, al favorecer la construcción
de la gura de una soberanía popular que tiene ahora su representación en
el fuerte liderazgo caudillistico de Hugo Chávez, el cual: “…funge al igual
que otros instrumentos, como manifestación del poder soberano para
controlar la vida y la muerte de los individuos” (Hernández, 2014:100). Ese
control, queda maniesto en la inauguración de una nueva nomenclatura
discursiva que alude al patriotismo, al nacionalismo y al bolivarianismo,
como principios axiológicos de la nueva ciudadanía venezolana. En
términos foucaultianos, podríamos decir que la democracia participativa, si
bien procura un mayor protagonismo de “cada uno y cada quien”, tiene una
mayor deuda con el poder soberano del Estado. En adelante, los venezolanos
observaran la emergencia de novedosos controles para la obtención de los
recursos y bienes necesarios para una vida digna; para disponer de los
alimentos, la educación, el empleo, la salud, muchos ciudadanos requieren
del “carné de la patria”, que pareciera ser la fetichización del Biopoder y una
forma de tranzar el goce de la ciudadanía.
En el caso ecuatoriano el tema de la ciudadanía es emblemático una vez
superada la situación de convulsión sociopolítica que vivió el país, previo
a la llegada de Rafael Correa al poder. La inestabilidad de la democracia
ecuatoriana, a nales del siglo XX, fue superada con la insurgencia del
liderazgo correista, el cual, también modicó la Constitución y planteó una
revolución, en este caso con un referente si se quiere menos abstracto: el
ciudadano. Una revolución ciudadana, implica una revalorización formal,
pero también ideológica de lo que signica el ser ciudadano, más aún
cuando se está en un Estado Plurinacional, con una gran diversidad de
culturas interactuando socialmente y queriendo ver reconocidos sus estilos
de pensar, de sentir y de vivir.
Si la Biopolitica, o sea el gobierno de la población, y el Biopoder, el
gobierno sobre los cuerpos, es compleja en las sociedades con cierta
homogeneidad cultural, es lógica que su complejidad alcance, niveles
mucho más altos en el Ecuador. De hecho, debe reconocerse allí una
ciudadanía intercultural que va más allá de la armación por separado de
cada ciudadanía, como sería en el caso de las comunidades indígenas. En
este sentido, el caso Ecuador es interesante porque, en el contexto de una
autodenominada “Revolución Ciudadana”, persisten los conictos sociales,
propios de la democracia representativa. Muchos de los grupos indígenas,
por ejemplo, que apoyaron a Correa en sus inicios, adoptan, más tarde,
posiciones contestatarias contra su discurso, reclamando incumplimiento
de las promesas originales de la revolución.
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P. Crespín-Quimí, S. Ordóñez-Barcia, R. Lalangui-Sarango y Olena Nesterenko
Biopoder y ciudadanía en América latina. Una lectura desde Foucault
El correismo en Ecuador, ciertamente se inscribe en ese conjunto
de gobiernos que a inicios de este siglo representaron un giro hacia la
izquierda en algunos de los sistemas políticos de la región, lo que signica,
según Burbano, una: “…aproximación de los partidos y movimientos de
izquierda hacia la noción de ciudadanía, pero también los esfuerzos por
llevar la política Iberoamericana, más allá de los umbrales de la tradición
democrática liberal” (2017:180). Vale decir que a pesar de estas nuevas
circunstancias en las que algunos grupos sociales, frecuentemente
discriminados, ganan protagonismo, el ejercicio ciudadano no se aleja de
las estrategias del poder establecido para implementar las herramientas del
Biopoder. Las nacionalidades indígenas en el Ecuador quizá sean el más
el reejo de esas mutaciones que sufren las estrategias discursivas para
colonizar de a poco los escenarios que van surgiendo en esos procesos en
los que los tradicionalmente excluidos, ganan espacios.
Es así como, cuando las mujeres indígenas ecuatorianas, discuten
nuevas reglas de juego en sus relaciones con los hombres de sus propios
pueblos, no están haciendo otra cosa que, revelándose contra las viejas
prácticas de la Biopolitica, bifurcado ahora en Biopoder. Entonces, si la
Revolución Ciudadana liderada por Correa conlleva una democracia de
nuevo tipo, ello no supone una dislocación de la dominación en sus más
añejas presentaciones, tales como el patriarcalismo y el racismo social. Por
el contrario, pareciera que el Biopoder, tal como sucede con la energía, no se
destruye, solo se transforma, y es de suponer que, en cada transformación
gana invisibilidad y sutileza para mantenerse sin cambiar en su esencia, solo
modica los elementos u objetos que alimentan su Régimen de Existencia,
sus condiciones y allí sigue consolidado.
Latinoamérica, resulta un caso interesante cuando se analizan las
relaciones entre ciudadanía y Biopoder a la luz de los acontecimientos
sociales que se han desarrollado en el periodo que va de nales del año
2020 e inicios del 2021. Y es que la pandemia del Covid-19, ha generado
una serie de reacciones en nuestros países, tal como sucede en algunas otras
latitudes, en las que los ciudadanos plantean verdaderas querellas contra el
control de sus cuerpos, manifestado en la aplicación o no de la vacuna. De
hecho, la situación es aún más compleja e interesante, cuando en países
como Venezuela, se moviliza toda una tendencia de la opinión pública en
contra de la posibilidad de que el gobierno aplique a sus ciudadanos una
vacuna de procedencia rusa, bajo argumentos básicamente ideológicos,
tanto desde la posición gubernamental como desde la ciudadana.
El “hacer vivir, dejar morir”, parece más vivo que nunca, también en el
contexto de la pandemia, cuando en países como Colombia, se intensica
el debate acerca de la pertinencia o no de mantener las cuarentenas
estrictas, cuando el ahogo de la economía parece amenazar claramente
la subsistencia de grandes capas poblacionales que dependen de su
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CUESTIONES POLÍTICAS
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capacidad de movilización para obtener el sustento diario. El Biopoder y
la Biopolítica parecen, hoy más que nunca, estar siendo interpelados, tanto
en la necesidad de su existencia, como en la exigencia de exibilizar los
dispositivos de control del ser viviente. Por su parte la ciudadanía, al menos
en Latinoamérica, transita territorios poco explorados, acicalada por
circunstancias históricas inéditas que la obligan a buscar asir con mayor
fuerza sus preceptos de independencia y autonomía crítica frente a las
viejas argucias del Biopoder.
Conclusiones
El análisis foucaultiano se revela altamente pertinente cuando se trata
de profundizar en la praxis de la política moderna, con especial atención,
en aquellos procesos en los que hay juegos de poder involucrados. Así,
el recorrido realizado por las categorías de Biopoder, Ciudadanía y su
expresión en el contexto latinoamericano, nos han aproximado a una
realidad que, aun manteniendo los nexos originarios con los modelos
clásicos del ejercicio del poder político, apunta hacia una nueva geografía
de la dominación. Someter el cuerpo y la vida de los seres vivientes es una
tarea en la que las estructuras del poder, siempre sigiloso, pero persistente
se han aplicado con detenimiento aun en una época en la que la ciudadanía
ha devenido fuertemente crítica.
Siendo el ejercicio ciudadano, un conjunto de acciones en las que
generalmente se transan deberes y derechos, lo cierto es que las estrategias
del poder, en sus dimensiones más formalizantes, forcejean constantemente
para mantener el control desde diferentes ámbitos del Biopoder: la salud, la
sexualidad, el manejo de los talentos, entre otros. Lo que se constata es que,
a pesar del tiempo que transcurre y provoca alteraciones importantes en
las formas que adopta el poder, modicando incluso juegos de verdad que
involucran los objetivos del Estado y la ciudadanía; siguen manteniéndose
las viejas reglas de existencia. Emergen nuevos modelos de normativización
ciudadana, a la par que las estrategias de la Biopolítica y el Biopoder se
reconguran.
Cuando la reexión se sitúa en el contexto de América Latina, aunque
puedan encontrarse algunas similitudes entre países, lo más conveniente
es explorar los objetos del discurso ciudadano y del Biopoder que se
encuentran en algunas realidades. Focalizar la atención, puede aorar, “la
parte sumergida del barco”, es decir, puede brindar una mayor claridad
sobre fenómenos particulares como los vividos por Venezuela y Ecuador,
en los que, en apariencia se agitaron las viejas formas de hacer política, se
inauguraron nuevas nomenclaturas institucionales y se abrieron espacios
para una mayor resonancia de los sujetos o actores políticos por excelencia:
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Biopoder y ciudadanía en América latina. Una lectura desde Foucault
los ciudadanos. En ambos países, aunque hubo emergencias, prácticas y
discursivas sobre los dos enunciados principales trabajados en este artículo,