
Boletín del Centro de Investigaciones Biológicas
Vol. 59. Nº 2, Junio-Diciembre 2025, Pp. 97- 114
99
ratura, disponibilidad de sustratos y humedad, los cuales a su vez, pueden causar
patologías en personas que permanecen dentro de los espacios contaminados, entre las
que destacan asma, sinusitis y alveolitis alérgica, que pueden contribuir en cierto modo
a debilitar la inmunidad, empeorando no solo en individuos con enfermedades de base,
sino también en trabajadores y beneficiarios públicos (Medeiros et al. 2023, Marques
2023).
A pesar de que los hongos tienden a ser los menos estudiados dentro de todos los
grupos existentes en la naturaleza, se consideran los principales degradadores de
materia orgánica, siendo este un factor imprescindible dentro de los ecosistemas;
aunque también pueden generar graves daños, ya que se encuentran en la capacidad de
adaptarse a cualquier ambiente existente (Corbu et al. 2023, Boating 2023).
En el trabajo realizado por Ladino-Quintero et al. (2024), en relación a la carga
microbiana del aire interior y condiciones microclimáticas en la biblioteca del campus
de la Universidad Militar Nueva Granada, se obtuvieron cargas microbianas entre 220
y 921 UFC/m
3
; asimismo, reflejaron la temperatura con valores de 18,2 y 18,6 ºC y la
humedad relativa entre 60,8 y 64,7%, además de identificar géneros fúngicos tales
como Aspergillus, Penicillium y Cladosporium, a la vez que detectaron bacterias Gram
positivas y Gram negativas. Por su parte, el trabajo realizado por Borrego et al. (2022),
determinó que el ambiente externo influye considerablemente en el interno, y, a pesar
de cuantificar la carga de hongos en aire en 47 y 350 UFC/m
3
respectivamente,
demostraron que la mayoría de los espacios presentaron índices I/E ≤ 1.0 indicativo de
ambientes de buena calidad, donde solo un local reveló un valor de 2,7, lo cual se
considera un ambiente de mala calidad y de pobre circulación de aire; además, se
encontraron como agentes prevalentes a Aspergillus, Cladosporium, Penicillium y un
micelio de hongo no identificado.
Las investigaciones previas han indicado el impacto de los agentes fúngicos en las
vías respiratorias, incluso han señalado la importancia de pasar largos periodos de
tiempo en espacios cerrados, con alto nivel cuantificable de carga micótica, ya que esta
deteriora la calidad de vida a largo plazo considerándose un factor de riego para la
salud (Carazo et al. 2013). Adicionalmente, se ha profundizado el estudio de carga
fúngica en diversas áreas hospitalarias, manteniendo una vigilancia permanente. En
relación a lo anterior, Lucena - Tarifa et al. (2025), reportaron en todas las áreas del es-