Recensión: Abejas criollas sin aguijón
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ANARTIA
Publicación del Museo de Biología de la Universidad del Zulia
ISSN 1315-642X (impresa) / ISSN 2665-0347 (digital)
https://doi.org/10.5281/zenodo.18765609 / Anartia, 41 (diciembre 2025): 49-51
Abejas criollas sin aguijón
Rafael Rivero Oramas
2025. [2ª ed.]. Caracas: Editorial Tinta, Papel y Vida /
Fondo Editorial Milagrosas Meliponas, 160 pp.
(Tapa blanda con solapa, gratuito, descarga pdf siguiendo
el código QR, abajo)
Distribuido por: Editorial, Tinta, Papel y Vida:
@editorialtintapapelyvida;
Fondo Editorial Milagrosas Meliponas:
milagrosasmeliponas@gmail.com
Contenido: Prólogo [por Palmira Guevara Trejo] /
Nota editorial / La ingeniosa aventura de Rafael Rivero
Oramas [por Manuel Almeida-Rodríguez] / El increí-
ble mundo de las abejas / Las abejas y el fuego / Las abejas
criollas sin aguijón / Cosecha y división de colmenas para re-
producir / Fichas técnicas / Glosario / Bibliografía / Nueva
bibliograa / Lecturas sugeridas.
El mundo de las abejas pareciera innito, investigar so-
bre ellas y sobre su domesticación y cría signica sumer-
girse en un profundo mar de información con millares de
páginas impresas. Existen institutos y facultades de apicul-
tura, se obtienen doctorados y hay congresos mundiales
anuales (Apimondia) sobre esta disciplina. Las abejas so-
ciales, productoras de miel, han sido objeto de observación
y estudio desde muy distintos intereses. Maurice Maeter-
linck, ganó celebridad con su ensayo literario La vida de
las abejas (1901), aparentemente basado en observaciones
propias, del insecto como individuo y del enjambre como
sociedad. Su estilo naturalista, comparativo, meditativo
y losóco le indujo a adelantar una noción de la colme-
na como organismo unitario, cuya coordinación merecía
elevarse a ejemplo moral universal del trabajo organizado,
del sentido inteligente de la existencia. Décadas más tarde
Karl von Frisch publicaría con el mismo título (1957) un
tratado fundacional para la etología, en el cual descubría
al mundo como operan los sentidos de las abejas, como se
orientan y como a través de una suerte de danza, se estable-
ce la comunicación entre ellas. Por el alcance de sus descu-
brimientos sobre comportamiento animal von Frisch ga-
naría el Premio Nobel de Medicina (1973, compartido con
Niko Tinbergen y Konrad Lorenz); a Maeterlinck, alguna
vez después, señalado por plagio, le habrían conferido el
Premio Nobel de Literatura en 1911, justo un año antes de
que Waldemar Bonsels publicara Las aventuras de la abeja
Viloria
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Maya (1912), posiblemente uno de los relatos para niños
más difundidos en el siglo pasado. Especialistas en la obra
literaria de Bonsels han reunido indicios sucientes para
elucidar mensajes ocultos de carácter racista, antisemita y
lonazi en la historia aparentemente cándida de la abeja
Maya, basados en la naturaleza social de las colmenas. Ca-
sos como los mencionados dan cuenta de una parte poco
conocida del impacto que han tenido y tienen las abejas,
particularmente en la cultura occidental.
Medio milenio atrás, las abejas (Apis mellifera), según
Gonzálo Fernández de Oviedo y Valdés (Sumario de la na-
tural historia de las Indias de 1526, consultamos la edición
del FCE, de 1950), no existían en América, tampoco las
moscas domésticas. Su extraordinario testimonio segura-
mente es la primera referencia precisa a otro tipo de abejas,
autóctonas del continente americano:
Hay muchas abejas, que crían en las oquedades de los ár-
boles, y son pequeñas, del tamaño de las moscas, o poco más, y
las puntas de las alas tienen cortadas al través, de la facción o
manera de las puntas de los machetes victorianos, y por medio
del ala una señal al través, blanca, y no pican ni hacen mal,
ni tienen aguijón, y hacen grandes panales, y los agujerillos
de ellos hay en uno más que en cuatro de los de acá, aunque
ellas son menores abejas que las de España, y la miel es muy
buena y sana, pues es morena casi como arrope”.
En los cuatro siglos siguientes a esta primicia, se cuen-
tan otras noticias similares en crónicas, pero además se hi-
cieron descubrimientos eventuales sobre este singular gru-
po de abejas, sobre todo en lo que respecta a descripciones
taxonómicas dentro de su asombrosa variedad. Reportes
numerosos, aunque dispersos, sobre el consumo indígena
de su miel y el potencial manejo de algunas especies para
producción controlada de mieles se han ido incrementan-
do desde el siglo XIX; no obstante, es posible que la pri-
mera obra monográca dedicada a la cría de las abejas sin
aguijón fuera la de Paulo Nogueira-Neto (1953, revisada y
reeditada en 1970), autor brasileño que eventualmente lle-
garía a ser el especialista mejor acreditado en Suramérica.
En 1973 Monte Ávila Editores imprime en Venezuela
la primera edición de Abejas criollas sin aguijón (Colección
Cientíca No. 25), cuyo autor, Rafael Rivero Oramas co-
nocía bien en ese momento el trabajo de Nogueira-Neto.
Rivero Oramas, sin embargo, había adelantado temprana-
mente su erudición en las abejitas meliponinas (aricas, gua-
ros, matajeyes, pegones) a través de los medios de difusión
educativa infantil que él mismo fundó y dirigió, Onza, tigre
y león. Revista para la infancia venezolana (1938-1948), y
Tricolor (en sus dos primeras décadas, 1949-1969) (ver p.
ej., Rivero Oramas 1952). En realidad, la incursión pione-
ra de Rivero Oramas en este y otros muchos temas venezo-
lanistas se pierde de vista, principalmente en la revista Tri-
color, materia digna de tratar ampliamente y a profundidad
en otros espacios.
Por iniciativa y empeño de Palmira Guevara, pensadora
crítica, bióloga molecular y meliponóloga entusiasta, fue
posible producir e imprimir esta segunda edición de aquel
olvidado y agotadísimo librito de la colección cientíca
de Monte Ávila. Guevara dispuso su competencia y todo
su corazón en el proceso editorial, logrando un trabajo
excepcional que destaca por el diseño gráco renado, a
la altura de la trascendencia de esta obra. Es justo además
mencionar el aporte recibido del Fondo Editorial Milagro-
sas Meliponas, que hizo posible la materialización de este
emprendimiento. El resultado es un homenaje también al
libro-objeto, la gura estética superior que nos complace
tener en las manos. Uno se pregunta si las desaboridas dia-
gramaciones que vemos en muchos libros venezolanos, son
realmente el resultado de la austeridad o simplemente el
desafortunado producto de la falta de fe.
Esta segunda edición viene en un libro distinto, recor-
tado en un formato mayor, ligeramente ampliado pero
poco intervenido. Cuenta con un prólogo de la curadora
del texto, la nota editorial y la reseña sobre el autor, que
hizo su biógrafo, Manuel Almeida-Rodríguez, quien pro-
bablemente sería capaz de escribir un libro entero sobre
Rivero Oramas, el polímata de los altos mirandinos, pre-
cursor de la meliponicultora moderna. Lo más visible es el
enriquecimiento gráco con nuevas ilustraciones, acuarela
para la portada –blanda, con solapas–, fotografías a color,
y unas viñetas de abejitas que nunca pasarán desapercibi-
das. La forma en que está narrado originalmente el texto
de 1973 no pierde vigencia, ni en su estilo, ni en la validez
de la información fundamental que aporta. Sin embargo,
no es posible callar respecto a cuánto más se conoce sobre
la biología de las abejas criollas sin aguijón después de más
de cincuenta años. Palmira Guevara quiso respetar la in-
tegridad primaria del texto, pero extendiendo la lista de
referencias bibliográcas especializadas y sugiriendo otras
lecturas, de entre centenas de nuevas fuentes de informa-
ción que ahora existen disponibles, como siempre, en des-
esperante dispersión.
Al mejor estilo de Rivero Oramas, este libro se distri-
buye gratuitamente, por lo que no es difícil predecir que
pudiera agotarse pronto. Ya no se imprimen grandes can-
tidades. El formato electrónico, menos costoso, aunque
amenaza desplazar al libro impreso pareciera no deparar el
mismo placer a los amigos del libro y la lectura. El número
45 de Tricolor, de noviembre de 1952, pródigamente ilus-
trado, policromo y de distribución nacional gratuita, tuvo
un fenomenal tiraje de 30.000 ejemplares. Encontrar uno
fue una peripecia. Esfuerzo recompensado con la recolec-
ción de las siguientes líneas:
Recensión: Abejas criollas sin aguijón
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* Centro de Ecología, Instituto Venezolano de Investigaciones Cientícas (IVIC), km 11 Carretera Panamericana, Altos de Pipe, estado Miranda
1204, Venezuela.
Secretaría Permanente, Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (SP/OTCA); SEPN 510, Bloco A, 3º Andar, Asa Norte, Brasília,
D.F., SEP 70.750-521, Brasil.
“En casi todas las regiones selváticas del interior del país
y con mayor abundancia en el sur del territorio, se encuentra
una especie de abeja silvestre, que produce una miel dulce y
de color obscuro. Los indios del alto Orinoco son muy acio-
nados a esta miel. La toman después de la comida. El pegón
tiene la particularidad de adherirse fuertemente al cabello y
a la piel de las personas; de allí su nombre.
REFERENCIAS
Bonsels, W. 1912. Die Biene Maja und ihre Abenteur. Ein Ro-
man für Kinder. Berlin / Leipzig: Schuster & Loeer, 177
pp. [1928. Maya la abeja y sus aventuras. (trad. Carlos Gue-
rendiain). Barcelona: Editorial Juventud, S. A., 154 pp., 12
láms.]
Fernández de Oviedo y Valdés, G. 1950. Sumario de la natural
historia de las Indias. Biblioteca Americana, Serie de Cronis-
tas de Indias. (ed., intr. y notas José Miranda). México, D. F.:
Fondo de Cultura Económica, 279 pp. + [v].
Maeterlinck, M. 1901. La vie des abeilles. Bibliothèque Char-
pentier. Paris: Eugène Fasquelle, Editeur, [viii] + 311 pp. +
[iii]. [1913. La vida de las abejas. (trad. Pedro de Tornamira).
Barcelona: Montaner y Simón Editores, 278 pp.]
Nogueira-Neto, P. 1953. A criação de abelhas indígenas sem ferrão.
São Paulo: Editora Chácara e Quintais, 280 pp.
[Rivero Oramas, R.]. 1952. Cosas de nuestro país. El pegón. Tri-
color (Caracas), 4(45): 46.
Rivero Oramas, R. 1973. Abejas criollas sin aguijón. [1ª ed.]. Co-
lección Cientíca No. 25. Caracas: Monte Avila Editores, C.
A., 111 pp. + [i]. (la hoja de presentación del libro dice 1972,
pero el colofón es claro, se imprimió en 1973)
von Frisch, K. 1927. Aus dem leben der Bienen. Berlin: Julius
Springer, x + 149 pp. + [i]. [1957. La vida de las abejas. (trad.
Etanislao Rodríguez). Colección Labor. Sección XII. Cien-
cias Naturales. Nos. 479-480. Madrid: Editorial Labor, 224
pp.]
Ángel L. Viloria*