Recensión: Somos la vida de la Finca Vista Linda
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ANARTIA
Publicación del Museo de Biología de la Universidad del Zulia
ISSN 1315-642X (impresa) / ISSN 2665-0347 (digital)
https://doi.org/10.5281/zenodo.18765553 / Anartia, 41 (diciembre 2025): 45-46
Somos la vida de la Finca Vista Linda
Evelin Villarreal, Alberto Blanco Dávila
& Damaris Rojas
2021. [1ª ed.]. Caracas: Ediciones Explora /
Pietrix Ediciones / Finca Vista Linda / Altholito, C. A.,
127 pp. + [i].
(Tapa dura, US$ 15.00)
Distribuido por: Ediciones Explora:
https://explora-projects.com/, blancoalb@gmail.com;
@explora_projects
falsa o fehaciente) y a la inmediatez de conar en lo que las
inteligencias articiales nos suministran, con frecuencia
construyendo fantasías. Esos son peligros. Pero también
nos confronta al azar de creer ingenuamente en los vacíos.
Asumir que algo no existe porque no hay una huella, una
imagen o una palabra con lo que pueda ser asociado en la
densa y a la vez difusa nube de internet.
Me encontré con una de esas raras vacantes cuando qui-
se investigar sobre la Finca Vista Linda, un predio privado
ubicado en el Alto Hatillo, al sureste de Caracas, Venezue-
la; posiblemente tan reservado que solo algunos privilegia-
dos conozcan. Esto me hizo pensar en el público al cual
estaría dirigido aquel solitario reportaje en Instagram, dan-
do cuenta de la publicación que hoy nos ocupa: Somos la
vida de la Finca Vista Linda, un libro de zoología pasional.
Empezaré rezongando por el problema fundamental del
libro venezolano: su distribución. El único ejemplar que
he visto de esta joya es el que tengo en mis manos, razón
por la que conjeturo que estamos frente a lo que los biblió-
los llaman rareza. Urjo a los interesados contactar a los
editores para asegurarse una copia. No tengo otra crítica
negativa. Posiblemente en el futuro esta obra se haga cé-
lebre por inasequible, por lo que es un deber venezolano
dejar constancia de su existencia y anotar sobre ella algunas
observaciones e impresiones personales.
La edición en formato apaisado, con portada multicolor
tapa dura, es sin duda un logro artístico, su papel es de gra-
no no y denso, ligeramente brillante, de buen gramaje y
nítidamente impreso. Como libro ancho se manipula bien
por ser rígido y ligero, y de inmediato agrada a la vista por
haber sido diseñado con originalidad. Su tipografía bien
Contenido: Prólogo / Soy la Finca Vista Linda / Las
hadas del bosque. Colibrí cola de oro / La reina: una mari-
posa de sangre azul. Mariposa Morpho / Disaz al natural.
Rana platanera / Escaladora de doble vida. Rana Lemur /
¡Conocida por todos! Tragavenado / ¡Que pereza! Perezoso /
¡Aguijón venenoso! Escorpión / Extraño acorazado. Cachi-
camo / Una ruidosa familia. Perico cara sucia / Un citadino
armado hasta el pico. Gavilán habado / Una bulliciosa cita-
dina. Guacharacas / Grandes tejedores. Conotos / Un roedor
gigante. Picure / ¡El zorro! Zorro común / ¡Alegre saltarina!
Ardilla / El limpiacasas. Gonatodes rayado / ¿Camaleón?
Falso camaleón / Alerta roja. Coral montañera / El arlequín
del bosque. Escarabajo arlequín / Acróbata del aire. Libélula
/ Una aparente cantante. Verdegallo / Epílogo.
El momento actual del siglo XXI compromete nuestra
humana existencia a la búsqueda frenética en las redes, al
acto mecánico de recobrar información (sin importar si es
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escogida, proporciona al lector la sensación de encontrarse
ojeando papeles manuscritos, como quien inspecciona re-
laciones privadas que dan cuenta de un tesoro animal a sal-
vo de la sordidez citadina por su resguardo en la montaña.
Las ilustraciones, abundantes y notables, dibujos de
mano uida y pintura graciosa son de Damaris Rojas, la
portada de Roberto De La Fuente (de lujo, dice el prolo-
guista, Oscar Pietri) deja ver siluetas nocturnas de la fau-
na silvestre de la Cordillera de la Costa con las luces de
Caracas detrás, resplandecientes los valles en plano medio,
y de fondo el milagro de Waraira Repano, la muralla al-
fombrada que resguarda del mar la capital de Venezuela.
Cada capítulo lo precede una frase reexiva, una adivinan-
za, un pensamiento escrito sobre la silueta de esta serranía
(elemento que obsede a De La Fuente en muchas de sus
composiciones paisajistas).
Este trabajo contiene una selección distinguida de
veintiún especies de la fauna terrestre, emblemática de las
montañas boscosas de Caracas, cuya representatividad ha
sido referida a un lugar presuntamente encantado llamado
Vista Linda, una nca que según las fuentes de internet pa-
reciera que aún no existe, pero recibe visitantes, personas
sensibles a la naturaleza.
Página a página, aparecen nuestros animales elmente
identicados, diríase con la precisión y celo de taxónomos
que leyeron ayer las últimas actualizaciones de nomencla-
tura. No hay arrogancia cienticista, las descripciones son
subjetivas, están escritas en primera persona, y el libro habla
con la voz propia libremente imaginada de cada una de las
especies. ¡Qué manera más bonita de desaar a Linneo!,
más allá de las formas de sus cuerpos (visibles además en
las ilustraciones, de las que el sabio lósofo sueco presumía
prescindir), los animales describen otros rasgos que los ca-
racterizan, sus hábitos y costumbres, su comportamiento,
sus preferencias ambientales, sus miedos, su ecología y su
visión del mundo. “Me retratan como el prototipo de la
fealdad” dice una rana; “soñar con una serpiente de cora-
lillo …siempre está relacionado con una señal de ¡alerta!...
tal vez tenga que ver con tus miedos” previene al lector la
coral montañera; “la vida de un zorro te anima a pensar fue-
ra de lo establecido” presume el zorro común; “cuando apa-
rezca en tu casa reexiona sobre mi visita” recomienda un
lagartijo; “¡guíate por mi presencia!... soy un indicador de
la calidad del agua, lección de una libélula, “¡elige vivir de
otra manera!”, el último consejo de un perezoso. Me atre-
veré a elogiar este estilo singular y creativo de divulgar co-
nocimiento. Bastante auténtica esta producción editorial,
sintetiza una enorme cantidad de trabajo en todas sus fases.
Los zoólogos curiosos querrán saber cuáles son los ani-
males comunes de la Finca Vista Linda, para ellos dejo aquí
la lista, el extracto taxonómico; sin embargo, es fundamen-
tal aclarar que esta es la porción más básica y menos rele-
vante de lo que es posible aprender con la lectura completa
de este hermoso trabajo:
Artrópodos: un arácnido (Tityus discrepans, escorpión
posiblemente endémico de la Cordillera de La Costa), tres
insectos (Morpho helenor, la mariposa nacional de Vene-
zuela, el escarabajo arlequín, Acrocinus longimanus y la lí-
belula de abdomen púrpura, Libellula herculea).
Dos anbios, la rana platanera, Boana xerophylla y la
rana lémur, Phyllomedusa trinitatis.
Tres serpientes: tragavenado, Boa constrictor; coral mon-
tañera, Micrurus mipartitus y culebra verdegallo, Leptophis
ahaetulla.
Dos lagartos: el limpiacasas criollo, Gonatodes vittatus y
el camaleón venezolano, Polychrus auduboni.
Cinco especies de aves: colibrí zaro (Chrysuronia
oenome), conoto negro u oropéndola (Psacorolius decuma-
nus), loro cara sucia (Eupsittula pertinax), gavilán habado
(Rupornis magnirostris) y guacharaca (Ortalis rucauda).
Cinco mamíferos comunes en estas montañas: pereza o
perezoso, Bradypus variegatus, cachicamo Dasypus novem-
cinctus, picure del norte de Venezuela, Dasyprocta leporina,
ardita central, Notosciurus granatensis y zorro americano,
Cerdocyon thous.
Como en la Selva encantada del poeta Vicente Álamo
Ibarra, o en el Bosque animado del polígrafo Wenceslao
Fernández Flórez, la espesura también habla alrededor de
Caracas:
Soy la “Finca Vista Linda” ¡un bosque mágico!
refugio de “hadas, criaturas fantásticas,
seres de poder, especies míticas, joyas brillantes,
y animales de inigualable belleza.
Ángel L. Viloria*
* Centro de Ecología, Instituto Venezolano de Investigaciones Cientícas (IVIC), km 11 Carretera Panamericana, Altos de Pipe, estado Miranda
1204, Venezuela.
Secretaría Permanente, Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (SP/OTCA); SEPN 510, Bloco A, 3º Andar, Asa Norte, Brasília,
D.F., SEP 70.750-521, Brasil.