
Viloria
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escogida, proporciona al lector la sensación de encontrarse
ojeando papeles manuscritos, como quien inspecciona re-
laciones privadas que dan cuenta de un tesoro animal a sal-
vo de la sordidez citadina por su resguardo en la montaña.
Las ilustraciones, abundantes y notables, dibujos de
mano uida y pintura graciosa son de Damaris Rojas, la
portada de Roberto De La Fuente (de lujo, dice el prolo-
guista, Oscar Pietri) deja ver siluetas nocturnas de la fau-
na silvestre de la Cordillera de la Costa con las luces de
Caracas detrás, resplandecientes los valles en plano medio,
y de fondo el milagro de Waraira Repano, la muralla al-
fombrada que resguarda del mar la capital de Venezuela.
Cada capítulo lo precede una frase reexiva, una adivinan-
za, un pensamiento escrito sobre la silueta de esta serranía
(elemento que obsede a De La Fuente en muchas de sus
composiciones paisajistas).
Este trabajo contiene una selección distinguida de
veintiún especies de la fauna terrestre, emblemática de las
montañas boscosas de Caracas, cuya representatividad ha
sido referida a un lugar presuntamente encantado llamado
Vista Linda, una nca que según las fuentes de internet pa-
reciera que aún no existe, pero recibe visitantes, personas
sensibles a la naturaleza.
Página a página, aparecen nuestros animales elmente
identicados, diríase con la precisión y celo de taxónomos
que leyeron ayer las últimas actualizaciones de nomencla-
tura. No hay arrogancia cienticista, las descripciones son
subjetivas, están escritas en primera persona, y el libro habla
con la voz propia libremente imaginada de cada una de las
especies. ¡Qué manera más bonita de desaar a Linneo!,
más allá de las formas de sus cuerpos (visibles además en
las ilustraciones, de las que el sabio lósofo sueco presumía
prescindir), los animales describen otros rasgos que los ca-
racterizan, sus hábitos y costumbres, su comportamiento,
sus preferencias ambientales, sus miedos, su ecología y su
visión del mundo. “Me retratan como el prototipo de la
fealdad” dice una rana; “soñar con una serpiente de cora-
lillo …siempre está relacionado con una señal de ¡alerta!...
tal vez tenga que ver con tus miedos” previene al lector la
coral montañera; “la vida de un zorro te anima a pensar fue-
ra de lo establecido” presume el zorro común; “cuando apa-
rezca en tu casa reexiona sobre mi visita” recomienda un
lagartijo; “¡guíate por mi presencia!... soy un indicador de
la calidad del agua”, lección de una libélula, “¡elige vivir de
otra manera!”, el último consejo de un perezoso. Me atre-
veré a elogiar este estilo singular y creativo de divulgar co-
nocimiento. Bastante auténtica esta producción editorial,
sintetiza una enorme cantidad de trabajo en todas sus fases.
Los zoólogos curiosos querrán saber cuáles son los ani-
males comunes de la Finca Vista Linda, para ellos dejo aquí
la lista, el extracto taxonómico; sin embargo, es fundamen-
tal aclarar que esta es la porción más básica y menos rele-
vante de lo que es posible aprender con la lectura completa
de este hermoso trabajo:
Artrópodos: un arácnido (Tityus discrepans, escorpión
posiblemente endémico de la Cordillera de La Costa), tres
insectos (Morpho helenor, la mariposa nacional de Vene-
zuela, el escarabajo arlequín, Acrocinus longimanus y la lí-
belula de abdomen púrpura, Libellula herculea).
Dos anbios, la rana platanera, Boana xerophylla y la
rana lémur, Phyllomedusa trinitatis.
Tres serpientes: tragavenado, Boa constrictor; coral mon-
tañera, Micrurus mipartitus y culebra verdegallo, Leptophis
ahaetulla.
Dos lagartos: el limpiacasas criollo, Gonatodes vittatus y
el camaleón venezolano, Polychrus auduboni.
Cinco especies de aves: colibrí zaro (Chrysuronia
oenome), conoto negro u oropéndola (Psacorolius decuma-
nus), loro cara sucia (Eupsittula pertinax), gavilán habado
(Rupornis magnirostris) y guacharaca (Ortalis rucauda).
Cinco mamíferos comunes en estas montañas: pereza o
perezoso, Bradypus variegatus, cachicamo Dasypus novem-
cinctus, picure del norte de Venezuela, Dasyprocta leporina,
ardita central, Notosciurus granatensis y zorro americano,
Cerdocyon thous.
Como en la Selva encantada del poeta Vicente Álamo
Ibarra, o en el Bosque animado del polígrafo Wenceslao
Fernández Flórez, la espesura también habla alrededor de
Caracas:
Soy la “Finca Vista Linda” ¡un bosque mágico!
refugio de “hadas”, criaturas fantásticas,
seres de poder, especies míticas, joyas brillantes,
y animales de inigualable belleza.
Ángel L. Viloria*
* Centro de Ecología, Instituto Venezolano de Investigaciones Cientícas (IVIC), km 11 Carretera Panamericana, Altos de Pipe, estado Miranda
1204, Venezuela.
Secretaría Permanente, Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (SP/OTCA); SEPN 510, Bloco A, 3º Andar, Asa Norte, Brasília,
D.F., SEP 70.750-521, Brasil.