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ARTÍCULOS

UTOPÍA Y PRAXIS LATINOAMERICANA. AÑO: 22, n°. 77 (ABRIL-JUNIO), 2017, PP. 77-88

REVISTA INTERNACIONAL DE FILOSOFÍA Y TEORÍA SOCIAL

CESA-FCES-UNIVERSIDAD DEL ZULIA. MARACAIBO-VENEZUELA.


Crisis civilizatoria y la construcción descolonizadora del saber desde el “mandar obedeciendo”: la actualidad de Mariátegui.

Civilization Crisis and the Decolonizing Construction of Knowledge from the “Command Obeying”: The News of Mariátegui

Samuel SOSA FUENTES

Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, México.


Resumen


La actual crisis civilizatoria del proyecto de la racionalidad-modernidad capitalista, se evidenció objetivamente en el agotamiento y ruptura de los paradigmas epistemológicos eurocéntricos que pretendieron ser universales y superiores frente a los demás conocimientos de la diversidad humana. En América Latina, estamos inmersos en un proceso de lucha hacia nuevas construcciones sociales anticapitalistas y por un conocimiento propio expresado en el movimiento indígena mexicano del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional. Aquí, las reflexiones filosófico-políticas de Mariátegui sobre la necesidad de construir y consolidar un pensamiento y proyecto social latinoamericano han quedado comprobadas en el EZLN al ejercer de facto sus formas autónomas de gobierno, productivas, educativas y de justicia social.

Palabra Clave: Crisis civilizatoria; Crisis epistemológica; Actualidad de Mariátegui y EZLN-Autonomía.

Abstract


The current civilizational crisis of the project of capitalist rationality-modernity was objectively evident in the collapse and rupture of Eurocentric epistemological paradigms that claimed to be universal and superior to other knowledge of human diversity. In Latin America, we are immersed in a process of struggle for new anti- capitalist social constructions and for our own knowledge expressed in the Mexican indigenous movement of the Zapatista National Liberation Army. Here, Mariátegui’s philosophical-political reflections on the need to build and consolidate a Latin-American thought and social project have been proven at the EZLN to de facto exercise their autonomous forms of government, productive, educational and social justice.

Keywords: civilizatioall crisis; epistemological crisis; actuality of Mariátegui; EZLN-Autnonomy.



Recibido: 09-01-2017 ● Aceptado: 29-03-2017


INTRODUCCIÓN

En el marco de la magna celebración del 90 aniversario de uno los sucesos más importantes, creativos y valiosos de la producción del ensayo político, filosófico, cultural y literario latinoamericano del siglo XX, como lo fue, de manera incuestionable, la creación de la Revista Amauta (1926-1930), fundada y dirigida por José Carlos Mariátegui, las reflexiones y objetivos de la presente ponencia, que versa sobre la actual importancia política y reveladora vigencia del pensamiento de José Carlos Mariátegui en los actuales procesos y temas globales como la crisis civilizatoria y la construcción descolonizadora de los saberes indígenas –expresados, hoy día, en las prácticas emancipatorias del “mandar obedeciendo” en los territorios autónomos creados por el movimiento indígena zapatistas en México-, nos confirman, por un lado, que a lo largo de la historia del pensamiento sociopolítico latinoamericano, es con Mariátegui, nuestro gran Amauta latinoamericano y universal, que inician las reflexiones y ensayos por repensar y redimensionar a la identidad del ser y la cultura latinoamericana, y lo hace planteando una revaloración y recuperación de lo nuestro, asentado en la gran diversidad de los pueblos y comunidades indígenas, pero concebido como un proceso social de lucha y resistencia creativa por la liberación de su condición histórica de exclusión, explotación, marginación y etnocidio que la colonialidad del saber y el poder del capitalismo mundial le impuso. Y, por el otro, porque afirmamos, de manera categórica, que en el pensamiento y la obra de Mariátegui se encuentran las primeras visiones críticas y análisis político más importantes y avanzados, dentro del pensamiento marxista en América Latina, por construir y consolidar un pensamiento crítico social nuestro y auténtico latinoamericano y, que a la vez, cuestione y rechace radicalmente la influencia y la hegemonía de la colonialidad del pensamiento social eurocéntrico y anglosajón que se impuso en Nuestra América.

Por ello, hoy día, para una cabal comprensión de la magnitud planetaria de los nuevos procesos, dinámicas y transformaciones globales producidas por la actual crisis sistémica y civilizatoria del capitalismo mundial, cuyas derivaciones múltiples ha puesto en entredicho la continuidad misma del proceso de la vida humana y de la naturaleza tal y como lo conocemos en el planeta, así como la apremiante e indiscutible necesidad de replantear nuevos paradigmas y un saber epistémico alternativo a la racionalidad del pensamiento eurocéntrico que, desde el contexto de nuestra historia, nuestra cultura y nuestros saberes latinoamericanos, expliquen y resuelvan los problemas concretos de nuestra realidad social, nos lleva y exige, de manera axiomática, a retomar los análisis y reflexiones políticas que sobre estos trascendentales temas hizo el pensador social más completo y original del pensamiento marxista de creación latinoamericana: José Carlos Mariátegui.

Sobre todo, porque, a lo largo de su vasta obra política, fueron temas que Mariátegui analizó y desarrollo con gran percepción crítica de su tiempo presente y, a la vez, con una visión política que se adelantó a su temporalidad y espacialidad histórico/social y que, hoy día, resultan un referente esencial para el conocimiento integral y crítico de los presentes y futuros transcursos y dinámicas de cambios en el devenir de la historia social, cultural, sociopolítica y medioambiental de Nuestra América y, a la vez, un eje esencial para explicar, desde abajo y a la izquierda –desde la subalternidad antisistémica-, el gran significado histórico-cultural y geopolítico-territorial de las actuales luchas sociales de los movimientos indígenas latinoamericanos por la construcción de Otro mundo posible, necesario, no capitalista y de liberación nacional.

De este modo, el objetivo de las presentes notas es, por un lado, explicar la proyección actual de las reflexiones políticas de José Carlos Mariátegui sobre el significado de la crisis capitalista mundial, concebida también por el Amauta como una crisis civilizatoria y, por el otro, destacar la gran importancia teórica, política e histórica que Mariátegui le daba a la tarea de construir un pensamiento auténtico latinoamericano, y de crear una nueva epistemología no eurocéntrica y basada en la inclusión de los


saberes y las cosmovisiones indígenas en Nuestra América. Situación que actualmente, como bien sabemos, se evidencia a través de los avances, límites y logros alcanzados por el movimiento indígena zapatista en su práctica y derecho a ejercer, de facto, sus formas de gobierno, sus formas productivas, sus formas educativas, sus formas de justicia e igualdad social y en sus formas de hacer y ejercer su autonomía expresadas en la fundación de los territorios y municipios autónomos del movimiento indígena zapatistas, del EZLN. Comprobando, finalmente con ello, la extraordinaria actualidad y certidumbre del pensamiento de José Carlos Mariátegui en la segunda década del siglo XXI.


  1. CRISIS CIVILIZATORIA

    En primer lugar, podemos afirmar en una visión general, que la actual crisis del capitalismo mundial nos comprueba, categóricamente, la crisis y ruptura social mundial y terminal de la era del neoliberalismo1 expresada, íntegramente, en el colapso y derrumbe de la racionalidad económica de la “superioridad de las capacidades y virtudes del universalismo del mercado”, en el agotamiento y quiebre de la ideología del “fin de la historia y el triunfo de la democracia occidental” y, de manera innegable, en la actual crisis y recomposición del orden político mundial, producido por la crisis de la hegemonía de los Estados Unidos, expresado en las actuales disputas inter-imperialistas por la hegemonía mundial. Pero, sobre todo, este proceso nos reveló que estamos asistiendo, no sólo a la más grave, prolongada e inédita crisis económica del capitalismo como sistema histórico, sino a la crisis integral del proceso humano.

    En realidad, vivimos y asistimos al fin de una época y estamos ante la presencia de una profunda bifurcación histórica –en el tiempo y en el espacio- de las diversas formas y dilemas de coexistencia y/o supervivencia del proceso civilizador mundial que, como señalara, en diversos momentos, el Amauta hace más de 85 años, han puesto en riesgo global la continuidad misma de la existencia de la civilización humana. Mariategui, en un primer momento, lo dice así:


    En la crisis mundial [actual] se están jugando los destinos del mundo”2. “Sobre la necesidad de difundir el conocimiento de la crisis mundial…presentar al pueblo la realidad contemporánea, explicar al pueblo que…en esta gran crisis contemporánea no es un espectador; es un actor…a suceder a la declinante, a la decadente, a la moribunda civilización capitalista, individualista y burguesa...Es la crisis de las instituciones de la civilización occidental…ahora en un periodo de crisis definitiva, de crisis total…La crisis mundial es, pues, crisiseconómicaycrisis política. Yes, además, sobretodo, crisisideológica…Éstees, indudablemente, el síntoma más grave de la crisis, es el indicio más definido y profundo de que no está en crisis únicamente la economía de la sociedad burguesa, sino de que está en crisis integralmente la civilización3.


    En un segundo momento y espacio, Mariátegui, en una trascendente polémica, anticipa las características centrales de lo que, hoy día, constituye la mundialización del capital financiero internacional y, de manera específica y lúcida, la disputa inter-imperialista entre grandes intereses económicos y financieros del capital corporativo transnacional por el control y la hegemonía de la economía mundial y el mercado internacional. Mariátegui, expone:


    1. Aquí, me refiero a las manifestaciones de los millones de ciudadanos que, a escala mundial, tomaron y ocuparon las plazas públicas y recuperaron espacios y territorios urbano-populares y, en donde, por su número, resistencia y demanda, se destacan, a guisa de ejemplo, a los Indignados globales y a los Ocupa desde el 2011 hasta el 2014 respectivamente, así como en el surgimiento manifiesto y global de una gran diversidad de movimientos sociales urbanos, ambientalistas, feministas, estudiantiles, de ciudadanos por la paz e indígenas. De manera particular, actualmente, los movimientos indígenas latinoamericanos se destacan por sus múltiples rebeliones y luchas locales y regionales, en defensa de la tierra, el agua, el territorio, sus identidades y culturas, y el rechazo mundial del neoliberalismo del desde finales del siglo XX hasta nuestro tiempo presente.

    2. PORTOCARRERO GRADOS, R (1997). “Cuatro Conferencias y un Discurso Inéditos de José Carlos Mariátegui”, Anuario Mariateguiano. Vol. IX. n°. 9, Lima, Perú. Empresa Editora Amauta S.A. p.18.

    3. MARIÁTEGUI, JC (1979). “La crisis mundial y el proletariado peruano”, in: MARIÁTEGUI, JC (1979). Obra Política. Prólogo, selección y notas de Rubén Jiménez Ricárdez. México, Ediciones Era, pp. 49-50 y 55.


    Después de la guerra [la primera mundial], todo ha cambiado. La riqueza social europea ha sido, en gran parte, destruida…A los Estados europeos para reconstruirse les precisa un régimen de rigurosa economía fiscal, el aumento de las horas de trabajo, la disminución de los salarios, en una palabra, el restablecimiento de conceptos y de métodos económicos.”4 “El régimen burgués, el régimen individualista, libertó de toda traba los intereses económicos. El capitalismo, dentro del régimen burgués, no produce para el mercado nacional; produce para el mercado internacional. Su necesidad de aumentar cada día más la producción lo lanza a la conquista de nuevos mercados. Su producto, su mercadería no reconoce fronteras; pugna por traspasar y por avasallar los confines políticos. La competencia entre los industriales es internacional… además de los mercados, se disputan internacionalmente las materias primas…La circulación del capital, a través de los bancos, es una circulación internacional…el liberalismo económico que consintió a los intereses capitalistas expandirse, conectarse y asociarse, por encima de los Estados y de las fronteras… pretende franquear el paso libre de las mercaderías en todos los países… ¿Cuál era la causa de su librecambismo? Era la necesidad económica de la industria de expandirse libremente en el mundo. El capitalismo encontraba un estorbo para su expansión en las fronteras económicas y pretendía abatirlas… El librecambismo era una ofensiva del capitalismo británico, contra los capitalismos rivales. En realidad, el capitalismo no podía dejar de ser internacional porque el capitalismo es por naturaleza y por necesidad imperialista…crea una nueva clase de conflictos históricos y conflictos bélicos…no entre las naciones, no entre razas, no entre las nacionalidades antagónicas, sino los conflictos entre los conglomerados de intereses económicos e industriales5.


    Finalmente, en nuestro presente sistema-mundo, las complejas y múltiples derivaciones negativas y depredadoras de la actual crisis civilizatoria en la economía y sociedad internacional, en los Estados- naciones y sus sistemas de partidos políticos y democracias representativas, en el medio ambiente y en las áreas geo-culturales e identitarias, nos confirman, claramente, que estamos en presencia de una crisis capitalista que rebasa, significativa y ampliamente, su caracterización e interpretación como una crisis exclusivamente económico-financiera global y, cuyas respuestas, por tanto, se busquen también dentro de estos límites reduccionistas del análisis económico. Ello se evidencia, precisamente, en la concepción e interpretación que los economistas neoliberales y neokeynesianos hacen de la actual crisis civilizatoria, determinándola como una más de las crisis económicas cíclicas o recurrentes de sobreproducción inmanentes a la historia del capitalismo, o bien, caracterizándola como una crisis coyuntural, pasajera y exclusivamente económico-financiera y, en consecuencia, sus respuestas y soluciones se deben buscar y/o manejar, siguiendo el credo y la doctrina neoliberal, dentro del análisis económico con nuevos esquemas de regulación financiara. Sin embargo, la realidad y magnitud integral de la actual crisis civilizatoria rebasa y supera, radicalmente, tanto la interpretación falaz de una crisis estrictamente económica y coyuntural, como la explicación, manejo y búsqueda de la solución a crisis dentro de la teoría y el análisis económico neoliberal que, de manera evidente, resultan obsoletos. Al respecto, Mariátegui, en un tercer momento, nos revela el encubrimiento y la falsedad de dicha explicación, hoy neokeynesiana y neoliberal, a través de su crítica a la solución exclusivamente económica de la crisis mundial que propuso, en su momento, el economista inglés, John Maynard Keynes. El Amauta, señala:


    Aunque no ha descubierto la decadencia de la civilización occidental…el pensamiento de Keynes localiza la solución de la crisis europea en la reglamentación económica de la paz. En su primer libro escribía, sin embargo, que ‘la organización económica, por la cual ha vivido Europa occidental durante el último medio siglo, es esencialmente extraordinaria inestable, compleja, incierta y temporaria’. La crisis, por consiguiente, no se reduce a la existencia de la cuestión de las reparaciones y de las deudas interaliadas. Los problemas económicos de la paz exacerban, exasperan la crisis; pero no la causan íntegramente6.


    4 Ibíd., pp. 51, 53-54.

    1. MARIÁTEGUI, JC (1979). “Internacionalismo y nacionalismo”, in: MARIÁTEGUI, JC (1979). Op. cit., pp. 163-165.

    2. MARIÁTEGUI, JC (1982). “John Maynard Keynes”, in: MARIÁTEGUI, JC (1982). Obras. Tomo II. Casa de las Américas, La Habana. Cuba, pp. 340, 343 y 344.


      Así y todo, podemos concluir, afirmando que la complejidad de los actuales procesos globales de cambio nos confirman, por un lado, la crisis terminal e irreversible de los fundamentos filosófico-políticos e ideológicos y de las bases económico-sociales y culturales que dieron sustento, por más de 500 años, al proceso de imposición y dominación de la racionalidad instrumental moderno-capitalista y, por el otro, nos comprueba que el agravamiento y prolongación de la crisis sistémica del capitalismo mundial, no solo provocaron crisis múltiples interconectadas globalmente que, a su vez, produjeron los mecanismos que conformaron los factores de la actual crisis civilizatoria, sino sobre todo, han conllevado al conjunto de la humanidad y al entorno natural y ambiental al riesgo irreversible de su destrucción. En relación a ello, José Carlos Mariátegui, nos expone un agudo y conclusivo escenario mundial de una extraordinaria vigencia y actualidad en la segunda década del siglo XXI:


      Las crisis financieras, como las crisis industriales, son inherentes a la mecánica del capitalismo. Y la estabilización capitalista no importa, bajo ningún aspecto, su atenuación temporal. Por el contrario, todo induce a creer que en esta época de monopolio, trustificación y capital financiero, las crisis se manifestarán con mayor violencia.”7 “Vivimos, en suma, una época dramática de la historia del mundo…Presenciamos actualmente la desintegración de la sociedad vieja; la gestación, la formación, la elaboración lenta, dolorosa e inquieta de la sociedad nueva. Todos debemos fijar hondamente la mirada en este período trascendental, fecundo y dramático de la historia humana. Porque, repito, en esta gran crisis se están jugando los destinos del mundo. Y nosotros somos también una partícula del mundo8.


  2. LA ACTUAL CONSTRUCCIÓN DECOLONIZADORA DE LOS SABERES INDÍGENAS Y LA VIGENCIA DEL PENSAMIENTO DE MARIÁTEGUI

    Desde las últimas tres décadas del siglo XX hasta nuestro tiempo presente, América Latina ha presenciado la renovación de la teoría y el pensamiento social crítico y descolonizador y, de manera paralela y reveladora, el surgimiento de nuevos saberes y cosmovisiones representados en el resurgimiento de los movimientos indígenas con gran influencia e incidencia política en la construcción alternativa de una nueva democracia horizontal y deliberativa en la región, pero, sobre todo, con propuestas políticas que representan una nueva forma de pensar y resinificar en la praxis social, los valores de la identidad cultural, la igualdad social y el reconocimiento a la diferencia, del respeto a todas las formas de la diversidad y, sobre todo, el derecho a la autonomía, es decir, movimientos indígenas que intentan superar tanto las formas tradicionales de la democracia liberal electoral e institucional como las actuales formas y estructuras obsoletas -y en crisis permanente- de los sistemas políticos latinoamericanos, mediante la construcción nuevas forma de participación social directa, plural e incluyente.

    Los movimientos indígenas en América Latina se han transformado en el proceso mismo de sus prácticas de socialización colectiva, más cercanas a su realidad concreta que aquellas –las del progreso y desarrollo infinito de la modernidad capitalista- que promueven un proyecto político verticalista, jerárquico y de control social propio del Estado-Nación y de los partidos políticos. Ello se explica así, porque entre los nuevos movimientos sociales y las políticas del Estado-nación, existen concepciones, dinámicas y procesos de construcción social abismalmente distintas y con objetivos sociopolíticos y culturales diametralmente opuestos.

    Finalmente, un factor de gran importancia sociopolítica a destacar es que, en el ámbito de la investigación y el pensamiento social, la emergencia de los movimientos indígenas “han abierto un amplio


    1. MARIÁTEGUI, JC (1982). “La crisis de los valores en Nueva York y la estabilización capitalista”, in: MARIÁTEGUI, JC (1982). Op. cit., p. 138.

    2. PORTOCARRERO GRADOS, R (1997). Op. cit, pp. 21-22.


      espectro de reflexión académica que en algunos casos ha problematizado la tradicional relación entre el conocimiento y la práctica social. En América Latina es evidente que el terreno de los movimientos sociales ha ido configurando también un nuevo “lugar” para la ciencia social, planteando retos a todas las disciplinas”9. Pero, más importante aún, es que con el resurgimiento de lo indígena y sus proyectos alternativos al capitalismo neoliberal se produce, de manera incuestionable, una profunda crítica teórica y política de los paradigmas y la epistemología del pensamiento dominante eurocéntrico10 que, a su vez, condujo a un nuevo replanteamiento de los conceptos creados e impuestos por el gran proyecto político e ideológico la modernidad capitalista occidental –actualmente en irreversible crisis sistémica- tales como Estado, territorio, nación, soberanía, pueblo, democracia, desarrollo, bienestar, ciudadano, libertad e identidad pero, ahora, desde la propia realidad histórico-social y cultural especifica de las cosmovisiones indígenas de América Latina.

      Es en este contexto general, en donde se inscriben una de las preocupaciones y reflexiones –teóricas y políticas- más importantes en la obra de José Carlos Mariátegui: la búsqueda de una racionalidad alternativa Nuestra-americana, que recupere el mundo indígena, en tanto que prefigura la posibilidad del socialismo latinoamericano -sus tesis sobre el “comunismo Incaico”- pero esencialmente como presente en la actual experiencia de las luchas y los movimientos indígenas y sus autónomas y comunitarias de vida.

      Para ello, en primer lugar, Mariátegui ratifica, como una urgente necesidad y condición incuestionable, la ruptura con la producción y reproducción de las concepciones hegemónicas del conocimiento y pensamiento eurocéntrico que, para el Amauta, significaba la esencia del proceso de la colonización mental y de los conocimientos, y qué desde los años veinte del siglo pasado, categóricamente, ya había denunciado e impugnado. Así, el Amauta indicó:


      ¿Existe un pensamiento característicamente hispano-americano? Me parece evidente la existencia de un pensamiento francés, de un pensamiento alemán, etc., en la cultura de Occidente. No me parece igualmente evidente, en el mismo sentido, la existencia de un pensamiento hispano-americano. Todos los pensadores de nuestra América se han educado en una escuela europea. No se siente en su obra el espíritu de la raza. La producción intelectual del continente carece de rasgos propios. No tiene contornos originales. El pensamiento hispano-americano no es generalmente sino una rapsodia compuesta con motivos y elementos del pensamiento europeo. Para comprobarlo basta revisar la obra de los más altos representantes de la inteligencia indo-íbera. El espíritu hispano-americano está en elaboración11.


      Sin embargo, Mariátegui invariablemente ratifico, a lo largo de su vida y obra, su gran voluntad política para impulsar la construcción y consolidación de la integración de la cultura, la identidad y las cosmovisiones de la diversidad social de América Latina. Así, el gran Amauta peruano, en uno de sus ensayos más bellos y lúcidos, percibe la necesaria, urgente e incuestionable integración de la identidad y la cultura latinoamericanas, al advertir:


      Los pueblos de la América española se mueven, en una misma dirección. La solidaridad de sus destinos históricos no es una ilusión de la literatura americanista. Estos pueblos, realmente, nos sólo son hermanos


    3. DÍAS MARTINS, M & MILLÁN, M (2005). “Neozapatismo y Movimiento de los sin tierra: reto latinoamericano al neoliberalismo”, in: CADENA, J: MILLAN, M & SALCIDO, P (2005). Nación y Movimiento en América Latina. México, Siglo XXI Editores, p. 109.

    4. Sin embargo, es muy importante advertir aquí, que los primeros análisis, estudios y reflexiones académicas de gran trascendencia sobre la crítica a la epistemología y el pensamiento eurocéntrico y a las visiones y racionalidades instrumentales occidentales que se impusieron como paradigmas dominantes y universales, se dieron en las importantes y fundamentales obras y trabajos pioneros de autores como: Anouar Abdel-Malek. La dialéctica social: la reestructuración de la teoría social y de la filosofía política.1972.; Edward Said. Orientalism.1979 y Samir Amin. El eurocentrismo. Crítica de una ideología.1989.

    5. MARIÁTEGUI, JC (1995). Textos Básicos. Selección, prólogo y notas introductorias de Aníbal Quijano. México, Fondo de Cultura Económica, p. 366.


      en la retórica sino también en la historia. Proceden de una misma matriz única... su unidad no es una utopía, no es una abstracción. Los hombres que hacen la historia hispano-americana no son diversos...De una comarca a otra de la América española a otra comarca varían las cosas, varía el paísaje pero no varía el hombre. Y el sujeto de la historia es, ante todo el hombre. La economía, la política, la religión, son formas de la realidad humana. Su historia es, en esencia, la historia del hombre... Nuestro tiempo, finalmente, ha creado una comunicación más viva y más extensa: la que ha establecido entre las juventudes hispano- americanas la emoción revolucionaria. Más bien espiritual que intelectual, esta comunicación recuerda la que concertó a la generación de la independencia. Ahora como entonces, la emoción revolucionaria da unidad a la América indo-española... Los brindis pacatos de la diplomacia no unirán a estos pueblos. Los unirán en el porvenir, los votos históricos de las muchedumbres12.


      En este sentido, para Mariátegui la construcción social alternativa del conocimiento para y desde los saberes de las culturas y sociedades de Nuestra América, constituye la oportunidad de expresar y decidir, desde su especificidad sociocultural y memoria histórica, lo que les fue negado por la Colonialidad de Saber eurocéntrico (europeo y estadounidense): el derecho a determinar la propia forma de vida y existencia, y el derecho de ser sujetos, autores y actores para escribir su propia historia. José Carlos Mariátegui, lo reveló así:


      Esta civilización [occidental] conduce, con fuerza y unos medios de que ninguna civilización dispuso, a la universalidad. Hace cien años, debimos nuestra independencia como naciones al ritmo de la historia de Occidente, que desde la colonización nos impuso ineluctablemente su compás. Libertad, Democracia, Parlamento, Soberanía del pueblo, todas las grandes palabras que pronunciaron nuestros hombres de entonces, procedían del repertorio europeo. La historia, sin embargo, no mide la grandeza de esos hombres por la originalidad de estas ideas…El socialismo, está en la tradición americana. La más avanzada organización comunista, primitiva, que registra la historia, es la inkaica. No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indo-americano. He aquí una misión digna de una generación nueva13.


      Sin embargo, más importante aún, Mariátegui va a determinar, con gran certeza, que las causas históricas y estructurales que explican y revelan las causas de los agudos problemas y oprobiosas condiciones de vida de la cuestión indígena en América Latina, se encuentra en las estrategias e intereses del capital financiero internacional y sus actuales formas de explotación y control de la economía mundial, expresadas en la acumulación por desposesión y apropiación de la tierra y los recursos naturales mundiales. El Amauta, lo dice así:

      La cuestión indígena arranca de nuestra economía. Tiene sus raíces en el régimen de propiedad de la tierra. Cualquier intento de resolverla con medidas de administración o policía, con métodos de enseñanza o con obras de vialidad, constituye un trabajo superficial o adjetivo… Nuestro primer esfuerzo tiende a establecer su carácter de problema fundamentalmente económico. Insurgimos primeramente, contra la tendencia instintiva –y defensiva- del criollo o ‘misti’, a reducirlo a un problema exclusivamente administrativo, pedagógico, étnico o moral, para escapar a toda costa del plano de la economía...No nos contentamos con reivindicar el derecho del indio a la educación, a la cultura, al progreso, al amor y al cielo. Comenzamos por reivindicar, categóricamente, su derecho a la tierra14 (…) Nuestro socialismo no sería, pues, peruano -ni sería siquiera socialismo- si no se solidarizase, primeramente, con las reivindicaciones indígenas15.


    6. MARIÁTEGUI, JC (1982). Op. cit., p. 250.

    7. Ibíd., “Aniversario y Balance”, in: MARIÁTEGUI, JC (1982). Op. cit., p. 242.

    8. MARIÁTEGUI, JC (1969). Siete ensayos de Interpretación de la realidad Peruana. México, Ediciones Solidaridad, Sindicato Mexicano de Electricistas, pp. 41 y 59.

    9. Citado en GOGOL, EW (1994). Mariátegui y Marx: La Transformación Social en los Países en Vías de Desarrollo. México, Centro Coordinador y Difusor de Estudios Latinoamericanos, UNAM, p. 52.


      En suma, en una interpretación general y conclusiva, podemos afirmar que en el contexto de la actual crisis capitalista y civilizatoria, el movimiento indígena en América Latina es, quizás, uno de los procesos sociales y culturales más transformadores, creativos, dinámicos y complejos de realidad social latinoamericana y mundial desde finales del siglo XX hasta nuestro presente en la segunda década del siglo XXI. Al mismo tiempo, ha dejado de ser solo un movimiento de carácter defensivo y ha pasado a desarrollar una estrategia ofensiva de lucha popular por la construcción de otro mundo posible, particularmente, en la región del sureste mexicano y la andina de Nuestra América.

      Así, a partir de una profunda crítica y ruptura con la visión eurocéntrica capitalista, su racionalidad universalista y excluyente, su modelo de modernidad inconclusa y de un desarrollo económico altamente desigual y devastador inserto en las estructuras mundiales de dominación y poder del capitalismo financiero neocolonial, el movimiento indígena latinoamericano, se plantea como un movimiento anti- neoliberal y, en algunos casos, antisitémico y anticapitalista capaz de recuperar y re-elaborar el legado histórico de los saberes de las culturas e identidades originarias, y proyectarlas con nuevos contenidos pluriculturales y autonómicos alternativos por el bien común y el Buen Vivir, basados en las formas de conocimiento y producción de conocimiento que han pervivido y resistido más de quinientos años de exclusión y negación.

      De esta manera, el ser social indígena va adquiriendo esa conciencia revolucionaria que el gran pensador marxista latinoamericano y universal, José Carlos Mariátegui, había advertido hace más de 85 años, y que, actualmente, se ha convirtiendo en el centro de los análisis, debates y la reflexión contemporánea, tanto en el pensamiento crítico latinoamericano como en los procesos de construcción social alternativa por otro mundo posible, no capitalista y de liberación nacional en el siglo XXI. Pero, sobre todo, el pensamiento de Mariátegui, hoy día, cobra una extraordinaria presencia política y que, como praxis social, se ha puesto a prueba en varios países latinoamericanos, particularmente, en México con el surgimiento y la consolidación, logros y nuevos avances del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Mariátegui, señalo:


      Una conciencia revolucionaria indígena tardará quizás en formarse; pero una vez que el indio haya hecho suya la idea socialista, le servirá como una disciplina, una tenacidad y una fuerza, en la que pocos proletarios de otros medios podrán aventajarlo. El realismo de una política revolucionaria, segura y precisa, en la apreciación y utilización de los hechos sobre los cuales toca actuar en estos países, en que la población indígena o negra tiene proporciones y rol importantes, puede y debe convertirse el factor raza en un factor revolucionario16.


  3. LAS PRÁCTICAS DESCOLONIZADORAS DEL ZAPATISMO Y EL “MANDAR OBEDECIENDO”

Primeramente, es oportuno precisar aquí que los movimientos indígenas son, ante todo, procesos sociales no exentos de dificultades, problemas, contradicciones y limitaciones internas y externas, pero son también y sobre todo, la expresión más evidente y lograda de la construcción alternativa de otro mundo posible no neoliberal en Nuestra América. Al respecto, Michael Lowy, profundo conocedor del pensamiento y obra de Mariátegui, lo confirma así, a través del ejemplo actual de la lucha y los resultados alcanzados por dos de los movimientos indígenas y campesinos más trascendentes y notables de Nuestra América: el EZLN y el MST. Lowy, señala:


  1. MARIÁTEGUI, JC (1982). Op. cit., p.185.


    Para mí, tanto el EZLN como el MST son los herederos de la gran tradición revolucionaria latinoamericana representada por José Carlos Mariátegui y Ernesto Guevara. Ellos comparten con el amauta peruano y con el Che la valoración del campesino y del indígena, la sensibilidad anticapitalista radical, el antiimperialismo consecuente. Aunque ni los zapatistas ni los sin tierra se definan como marxistas, las ideas centrales del marxismo –en su versión latinoamericana- están presentes en su reflexión y en su estrategia. Han tratado de integrar orgánicamente el marxismo con las tradiciones –históricas, sociales, culturales, religiosas, indígenas- de sus pueblos…Además de eso, los dos movimientos, cada uno a su manera, se han transformado en la punta más avanzada de la lucha de la sociedad –brasileña o mexicana- en contra del neoliberalismo y de las nefastas políticas neoliberales implementadas por los gobiernos…Los dos movimientos han encontrado formas de lucha innovadoras, radicales, inéditas, que han tomado por sorpresa a las clases dominantes y se han ganado las simpatías de amplios sectores populares, también en las grandes ciudades. Tienen además una sensibilidad internacionalista, buscando construir redes de lucha mundial contra la globalización capitalista, como el Movimiento Vía Campesina (para el MST) o la Confederación Intergaláctica en contra del Neoliberalismo y por la Humanidad (1996) para los zapatistas. Construyendo la autonomía indígena en las comunidades de Chiapas y cooperativas comunitarias en las haciendas ocupadas por los campesinos brasileños, los zapatistas y los sin tierra se enfrentan con el orden establecido y plantan semillas de un futuro diferente17.


    El desafío es entonces, descolonizar el poder y el saber del actual orden imperialista, y crear una nueva ética mundial social, popular, intercultural y revolucionaria de co-responsabilidad social para oponerse a las formas mundiales de injusticia, de exclusión y desigualdad que el neocolonialismo neoliberal ha impuesto. Esta nueva forma y praxis radical de otra democracia y una nueva ética del imaginario social, se fundamenta en la transformación y cambio de cómo repensar el poder, la ética y la política en la que, claramente, no exista un dominio o subordinación en el ejercicio de una función o cargo público, por el contrario, esta deberá ser concebida como una responsabilidad ética, solidaria y comprometida por el bien común.

    Así, para Enrique Dussel, notable filósofo argentino, uno de los principales representante de la Teología de la Liberación latinoamericana, y destacado estudioso del pensamiento marxista de José Carlos Mariátegui y la cuestión indígena, nos advierte que esta nueva creación y praxis de otra democracia, actualmente, está avanzando, en el día a día y en resistencia, en la práctica de su autonomía bajo la cosmovisión indígena zapatista del “mandar obedeciendo” en las Juntas de Buen Gobierno de los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas. Al respecto, Enrique Dussel, señala:


    El proceso de democratización en el mundo poscolonial exige novedades teóricas y prácticas...En México, el EZLN no pide que la autonomía indígena sea “incluida” en la misma constitución que los excluía, sino que se pide una transformación del “espíritu” mismo de toda la Constitución. No se trata de un proceso de “inclusión”, sino de “creación” novedosa, analógica, transformadora. No es cuestión de hacer simplemente una nueva habitación para los excluidos en la antigua casa. Es necesario hacer una nueva casa, con nueva distribución, de lo contrario los indígenas, las mujeres y los afroamericanos irán a las habitaciones “de servicios”…como antes, como siempre18.


    En este contexto general, el movimiento indígena zapatista ha creado sus espacios sociales alternativos en las comunidades indígenas autónomas, en donde, más allá de un control territorial, lo esencial del movimiento zapatista es la construcción de una práctica que genera un sentido colectivo, y confiere legitimidad —a través del «mandar obedeciendo»— a los procesos y estructuras propias


  2. LOWY, M (2000). “Pensar desde los vencidos”, in: KOHAN, N (2000). De Ingenieros al Che. Ensayos sobre el marxismo argentino y latinoamericano. La Habana, Cuba, Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, pp. 352 y 353.

  3. DUSSEL, E (2007). Materiales para una política de liberación. México, Plaza y Valdés. UANL, p. 317.


    de autogobierno. Esa lucha contra-hegemónica tiene impacto sobre las dinámicas de organización social más allá del núcleo de comunidades autónomas zapatistas, lo que inspira la construcción de un movimiento más amplio que desafía la lógica neoliberal y plantea formas diferentes de hacer política. Este proceso alternativo, antisistémico y anticapitalista, como hemos advertido, no está exento de dilemas y contradicciones. Las comunidades autónomas todavía están insertas en relaciones comerciales de mercado, mientras buscan canales alternativos como el comercio justo de café y otras existentes. No plantean una autosuficiencia total, así tienen que crear normas y estructuras para mediar las relaciones y coordinar sus estrategias frente a los actores externos: como las ONG, agencias gubernamentales, organizaciones campesinas no zapatistas, sociedad civil, etc. Sin embargo, el movimiento zapatista, con todo y contra todo, es un ejemplo importante de los nuevos movimientos sociales latinoamericanos que surgen como una expresión más de lucha, resistencia y creatividad contra el capitalismo neoliberal,19 y sus luchas cotidianas —a nivel micro— por defender, sobre la marcha, la tierra y el territorio a través de sus prácticas colectivas autonómicas; pueden ganar el espacio social necesario para plantear una agenda de transformaciones a nivel local, nacional y regional, y construyendo a la vez, una paz digna para el bien común de todos que, bajo la palabra y cosmovisión zapatista representa la construcción de “un mundo donde quepan muchos mundos”. Así, en los hechos, podemos señalar que “desde 1996, las bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en el estado de Chiapas, México se han dedicado a crear sistemas de gobierno y políticas sociales propias como parte de un reordenamiento territorial. Los más de 42 municipios autónomos indígenas en los Altos, la zona Norte y las cañadas de la selva Lacandona se caracterizan por rechazar la presencia de instituciones gubernamentales como parte de su posicionamiento contra el Estado neoliberal mexicano, las lógicas del capital y el legado de un poder-conocimiento colonial20.

    Sin embargo, es importante señalar que para alcanzar dichos objetivos, el zapatismo pone en acción la práctica de su nueva visión-definición de la democracia y el quehacer político, expresado en la dialéctica zapatista del “mandar obedeciendo”. La redefinición del quehacer político bajo el “mandar obedeciendo” es una propuesta que invierte el vínculo –histórico y capitalista- entre la autoridad y la base social, (entre el Gobierno y la Sociedad) en donde se plantea una transformación en las relaciones de poder y un nueva práctica en el ejercicio de toma de decisión entre la población, en vez de concentrarlo y centralizarlo en el liderazgo de una persona o de una élite de personas y, a partir de él o ellos, ejercer el poder político y autoritario sobre la población. No obstante, cabe decir que el “mandar obedeciendo” es uno de los desafíos más complejos de alcanzar en la construcción de los territorios y municipios autónomos zapatistas. Pues implica, en el caso de la educción, por ejemplo, que al asumir un cargo comunitario conlleva, además de una nueva conciencia por el bien común, la condición-aceptación necesaria de que sean los miembros mismos de la comunidad con sus instancias de deliberación (asamblea) y de ejecución y representación (consejos, comités y comisiones), quienes tomen colectivamente las decisiones y aseguren, de esta manera, el control del cumplimiento de los objetivos y las tareas acordadas en materia educativa. Asimismo, también son las instancias autónomas quienes fungen como garantes del “reglamento” interno de sus centros educativos comunitarios y municipales, de la adaptación del calendario y los horarios de apertura de la escuela a los imperativos de los ciclos agrícolas y de las festividades locales, así como de las formas de sanción y castigo admitidas.


  4. Al respecto, consúltese el artículo: Le BOT, Y (2009). “El zapatismo, primera insurrección contra la mundialización neoliberal”, in: WIEVIORKA, M (2009). (compilador). Otro mundo… Discrepancias, sorpresas y derivas en la atimundialización. México. Fondo de Cultura Económica, pp.155-169.

  5. MORA, M (2010). “Las experiencias de la autonomía indígena zapatista frente al Estado neoliberal mexicano”, in: GONZÁLEZ, M; BURGUETE CAL Y MAYOR, A & ORTÍZ-T, P (2010). Las autonomías a debate. Autogobierno Indígena y Estado plurinacional en América Latina. Quito, Ecuador. FLACSO, p. 292.


    Entre las implicaciones del proceso de nombramiento y de vigilancia colectiva, se destaca – para el caso de la Educación y la Escuela Zapatista- la articulación más estrecha de los contenidos y los métodos pedagógicos a los imperativos ligados a la valorización de las variantes lingüísticas y costumbres comunitarias. No obstante, parece prioritario para las familias el aprendizaje del manejo del castellano (oral y escrito), de las matemáticas básicas, así como el conocimiento de las condiciones y derechos sociales del campesinado a nivel regional, nacional e internacional.21 Así y todo, resulta de vital importancia aquí y ahora, hacer énfasis en señalar que la clave central en el éxito y avance –en todos los niveles de la vida, el trabajo, la salud, la justicia y la educación- en los territorios autónomos, se fundamenta en los 7 principios, sobre los cuales se cimienta la praxis zapatista del “Mandar Obedeciendo”:

    1. Servir y no servirse. 2. Representar y no suplantar. 3. Construir y no destruir. 4. Obedecer y No mandar.

    5. Proponer y no imponer. 6. Convencer y no vencer. 7. Bajar y no subir.

    En suma, la construcción de los escenarios y la praxis sociales, políticas y culturales cabalmente alternativas logradas por el EZLN, comprueban, innegablemente, la vigencia y proyección actual y prospectiva del pensamiento de Mariátegui sobre la necesaria y urgente inclusión de los pueblos, comunidades y movimientos indígenas en la nueva construcción social alternativa a la crisis terminal del neoliberalismo en el presente-futuro de América Latina y su papel protagónico como actor y hacedor de su propia historia, de su propio destino y de gran influencia social y cultural en el sistema mundial.


    CONCLUSIONES Y NUEVOS DERROTEROS

    Actualmente en la segunda década del siglo XXI, la situación de los pueblos, las comunidades y las culturas indígenas en América Latina sigue siendo uno de los grandes problemas sin soluciones reales, concretas y justas por parte de los estados nacionales desde la época de la colonia. La marginación y pobreza extrema de los pueblos indígenas es común a casi todas las sociedades y pueblos latinoamericanos. Las injusticias a que están sometidos, además de ser comunes a las estructuras de explotación, opresión y abuso indígena en América Latina, se agravan por el desconocimiento y las violaciones a sus derechos y personalidades étnicas y a sus formas culturales (costumbres, tradiciones, cultura autóctona, lenguaje, leyes, modos de producción, religión, y organización social y productiva comunitaria). Por esta razón, es imposible concebir la construcción de proyectos nacionales democráticos, sin considerar y dar solución a la cuestión indígena de los países de latinoamericanos. José Carlos Mariátegui así lo anticipó. De este modo, las contribuciones de la obra y el pensamiento político y social de José Carlos Mariátegui al pensamiento crítico latinoamericano se distingue, particularmente, no sólo por llevar a cabo un análisis marxista de impronta latinoamericano de un amplio conjunto de problemas que se ubican en la cuestión indígena, el socialismo indoamericano y el carácter de la revolución en América Latina, sino, también porque contribuyó con una visión prospectiva, crítica e integral de los procesos de transformación alternativos, viables y posibles, al sistema capitalista y sus crisis mundial e irreversible.

    Por ello, afirmamos, sin duda alguna, que la lucha, la resistencia y los logros del Ejercito Zapatista de Liberación y su construcción y consolidación de territorios rebeldes y autónomos, se constituyen en el mejor ejemplo de la vigencia del pensamiento Mariateguiano y el gran valor epistémico y la notable significación política, cultural, social y humanista revolucionaria de su obra en nuestro tiempo presente. Quisiera terminar mi intervención dando la Voz a los Indígenas Zapatistas, que comprueban la proyección contemporánea y extraordinaria vigencia del pensamiento de José Carlos Mariátegui sobre necesaria inclusión de los indígenas en el devenir de la historia de la América Latina, Nuestra América del siglo XXI:


  6. BARONNET, B (2009). Autonomía y Educación Indígena: Las Escuelas Zapatistas de Las Cañadas de la Selva Lacandona de Chiapas, México. Tesis de Doctorado en Ciencias Sociales, con especialidad en Sociología El Colegio de México A.C. y Université Sorbonne Nouvelle-Paris III. Institut des hautes Etudes de l’Amérique Latine, p. 206.


    Una larga historia de dolor y sufrimiento, pero también una larga lucha de resistencia y rebeldía. Hoy ha llegado la hora de romper los muros y las cadenas de injusticia. Ha llegado la hora de los pueblos indios. Los sin voz y los sin rostro tendrán por fin el rostro y la palabra que resonará en todos los rincones de la tierra. Ese conjunto de pensamientos los llamamos Acuerdos de San Andrés Sakamch´en de los Pobres. Significa garantizar la vida, el respeto y los derechos fundamentales de los pueblos indios; significa la construcción de una nueva sociedad basada en la justicia, en la igualdad y en el respeto a los indígenas con toda su diversidad de lenguas y culturas; una sociedad donde como indígenas no seamos ya humillados, marginados ni excluidos. Donde ya no tengamos que levantarnos en armas para ser escuchados y ser tomados en cuenta como pueblos22.


    Comandante Insurgente David, EZLN.


    Nos hermana un orden mundial que destruye naciones y culturas. El gran criminal internacional, el dinero, hoy tiene un nombre que refleja la incapacidad del poder para crear cosas nuevas. Una nueva guerra mundial se sufre hoy. Es una guerra en contra de todos los pueblos, del ser humano, de la cultura, de la historia. Es una guerra encabezada por un puñado de centros financieros sin patria y sin vergüenza, una guerra internacional: el dinero versus la humanidad. “Neoliberalismo” llaman ahora a esta internacional del terror. El nuevo orden económico internacional ha provocado ya más muerte y destrucción que las grandes guerras mundiales. Más pobres y más muertos nos hicimos hermanos. Nos hermana la imaginación, la creación, el mañana…deseo de justicia y sueños de ser mejores. Un colectivo que se encuentra y hermana por encima de nacionalidades, de idiomas, de culturas, de razas, de sexos23.


    Subcomandante Insurgente Marcos.


  7. Comandante Insurgente David (2001). “Ejército Zapatista de Liberación Nacional. EZLN”. Revista Chiapas , n°. 11. México, Era Ediciones. p. 4.

  8. EZLN (1995). EZLN. Documentos y comunicados. Tomo II. México, Ediciones Era, pp. 440-441.


AÑO 22, n° 77


Esta revista fue editada en formato digital y publicada en junio de 2017, por el Fondo Editorial Serbiluz, Universidad del Zulia. Maracaibo-Venezuela


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