Emprendimiento y crecimiento económico: El sistema mexicano de incubadoras de negocios

 

Mayer Granados, Elizabeth Lizeth*

Blanco Jiménez, Francisco José**

Alonso Neira, Miguel Ángel***

Charles Coll, Jorge Alberto****

 

Resumen

 

El emprendimiento en las dinámicas económicas se ha estudiado y reconocido desde hace mucho tiempo, por cuanto constituye un elemento fundamental en los procesos de desarrollo económico de las naciones, permitiendo la generación de nuevos productos y servicios, con mayor valor agregado y nuevos equilibrios eficientes en los mercados. En este sentido, el presente trabajo de investigación tiene como propósito analizar el emprendimiento y el crecimiento económico, particularmente a través de las incubadoras de negocios en México. Para ello se desarrolló un estudio empírico aplicado en el contexto de la economía mexicana, empleando una base de datos desagregada hasta el nivel de municipalidad que cubre un período de 10 años. Los resultados dan cuenta que, mediante el emprendimiento, las incubadoras de negocio logran impactar al desarrollo económico mediante diversas estrategias y métodos. Se concluye, que en México existe un estímulo en el modelo de crecimiento económico que trata de identificar los efectos del emprendimiento en las tasas de crecimiento desde la municipalidad.

 

Palabras clave: Crecimiento económico; emprendimiento; incubadoras de negocios; instituciones; México.

 

 

Entrepreneurship and economic growth: The Mexican business incubator system

 

Abstract

 

Entrepreneurship in economic dynamics has been studied and recognized for a long time, since it constitutes a fundamental element in the processes of economic development of nations, allowing the generation of new products and services, with greater added value and new efficient balances in the markets. In this sense, this research work aims to analyze entrepreneurship and economic growth, particularly through business incubators in Mexico. For this, an empirical study was applied in the context of the Mexican economy, using a disaggregated database up to the level of municipality that covers a period of 10 years. The results show that, through entrepreneurship, business incubators manage to impact economic development through various strategies and methods. It is concluded that in Mexico there is a stimulus in the economic growth model that tries to identify the effects of entrepreneurship on growth rates from the municipality.

 

Keywords: Economic growth; entrepreneurship; business incubators; institutions; Mexico.

 

 

Introducción

La importancia del emprendimiento en las dinámicas económicas se ha estudiado y reconocido desde hace mucho tiempo. Schumpeter (1934), afirmaba hace ocho décadas que la actividad emprendedora constituye un elemento fundamental de los procesos de desarrollo económico de las naciones, actuando como detonador del fenómeno permanente de “destrucción creativa”, que permite la generación de nuevos productos y servicios con mayor valor agregado y nuevos equilibrios eficientes en los mercados. Al respecto, sostienen Guachimbosa, Lavín y Santiago (2019) que existe:

Una serie de condiciones marco que influyen directamente en la actividad emprendedora, como el soporte económico, políticas de apoyo institucional y programas al efecto, la formación emprendedora (…), la investigación, desarrollo e innovación en la transferencia del conocimiento, infraestructuras físicas y de negocio, las condiciones sociales de aprecio al emprendimiento y por último, aunque no menos importante, los atributos individuales que contemplan características demográficas, percepciones y motivaciones para dar inicio a nuevas empresas sean éstas por necesidad u oportunidad. (p.73)

 

Lo anterior se puede interpretar como un proceso en el que, a partir del emprendimiento, se genera la innovación necesaria para reemplazar la producción actual, por otra con mayor valor agregado que genere riqueza y abone al crecimiento de las economías. Baumol (1968), a su vez afirmó que el emprendedor es una de las figuras más intrigantes y a la vez más elusivas en los elementos que constituyen el análisis económico. Desde su perspectiva, sólo Schumpeter logró incorporarlo en las dinámicas económicas asignándole el lugar que le corresponde y la importancia que se merece.

A pesar de esto, los modelos convencionales de crecimiento económico no han considerado al emprendimiento como un elemento que deba ser incluido en las ecuaciones que miden empíricamente el fenómeno de crecimiento, asignándole un rol secundario como mecanismo implícito de las actividades económicas y los ajustes naturales de los mercados. El modelo neoclásico de crecimiento (Solow, 1956), asume que el mismo depende de la inversión en capital físico, lo que implica que éste se genera a partir de las empresas ya establecidas. Sin embargo, se sabe que este tipo de elementos contribuye sólo en una proporción a las tasas de crecimiento económico.

Romer (1986), Lucas (1988 y 1992), así como Grossman y Helpman (1991), fueron los primeros en establecer la idea de que las externalidades del conocimiento son un mecanismo muy relevante por medio del cual el capital humano se transmite entre las empresas y los individuos. A su vez, Acs, Audretsch, Braunerhjelm y Carlsson (2012), proponen que los efectos de dispersión del conocimiento que asumen los modelos de crecimiento económico, no ocurren de manera automática como afirma la literatura del crecimiento. Estos autores proponen que existe un mecanismo intermedio que propicia dicha transmisión y facilita la correcta transferencia de los conocimientos.

Audretsch y Keilbach (2004), coinciden con la línea de argumentación anterior y afirman que existen mecanismos intermedios que facilitan la transferencia de los efectos del conocimiento y el capital humano en el crecimiento económico, y sostienen que el emprendimiento es un elemento ausente en la comprensión del crecimiento económico endógeno. En este sentido, es bien sabido que el emprendimiento juega un papel esencial en el proceso de formación del capital humano y en la transformación del conocimiento y las técnicas en unidades económicas productivas. De allí que Proaño, Quiñonez, Molina y Mejía (2019) sostienen que:

La función empresarial no es la única que interviene en un desarrollo económico (…) sostenible, si bien es cierto lo potencia, pero hay que considerar otras variables que están localizadas desde una perspectiva social, específicamente fomentando y potenciando el capital humano. (p.86)

 

Este trabajo de investigación pretende contribuir a una mejor comprensión de los efectos del emprendimiento sobre las tasas de crecimiento económico y añadir nuevos elementos de análisis a este ámbito de la literatura académica, especialmente en lo que respecta a aquellos trabajos que analizan los efectos del emprendimiento que se lleva a cabo a través de las incubadoras de negocios. El presente estudio empírico se aplica en el contexto de la economía mexicana, empleando una base de datos desagregada hasta el nivel de municipalidad que cubre un período de 10 años (1999-2009). Para ello se presenta un resumen de la literatura sobre el emprendimiento y su relación con el crecimiento, destacando la importancia de las incubadoras de negocios en los procesos de generación de nuevas empresas.

 

1. Emprendimiento y crecimiento económico

Existe una extensa variedad de estudios teóricos o descriptivos que analizan los efectos del emprendimiento en la economía (Porter, 1990; Baumol, 1993; Lumpkin y Dess, 1996). Asimismo, existe una amplia evidencia empírica de que el emprendimiento se encuentra positivamente relacionado con el crecimiento económico, tanto en el contexto de estudios desarrollados con bases de datos conformadas por distintos grupos de países (Carree, Van Stel, Thurik y Wennekers, 2002; Wong, Ho y Autio, 2005; Acs, et al., 2012; Fotopolous, 2012; Galindo, Ribeiro y Méndez, 2012; Galindo-Martin y Méndez-Picazo, 2013), como en el ámbito de estudios aplicados a una economía en particular (Fölster, 2000; Audretsch y Keilbach, 2004; Acs y Armington, 2004; Berkowitz y Dejong, 2005; Goetz y Rupasingha, 2011; Audretsch, Hülsbeck y Lehmann, 2012; Li, Yao, Yang y Zhang, 2012; Ortega-Chacón, 2012; Baumgartner, Schulz y Seidl, 2013; Rodríguez-Pose y Palavicini-Corona, 2013; Proaño, et al., 2019).

Autores como Wong, et al. (2005), han propuesto una relación que vincula a los fenómenos de innovación tecnológica y al emprendimiento, caracterizándolos como potenciales factores que propician el crecimiento económico. Los autores corroboran empíricamente su propuesta con un estudio de corte transversal que utiliza información del Global Entrepreneurship Monitor (GEM, 2002) para 37 países en el año 2002.

En sus resultados afirman que el emprendimiento promueve el crecimiento económico al introducir innovaciones y crear competencia en los mercados. Concretamente, estiman que la actividad emprendedora de las empresas de alto potencial de desarrollo (High Potential Total Entrepreneurial Activity) –como son las empresas “gacela”–, es la que presenta una relación más intensa, positiva y estadísticamente significativa con el crecimiento económico. Por último, revelan que el emprendimiento no ha encontrado un lugar apropiado en las investigaciones empíricas de primer orden sobre las fuentes del crecimiento económico, siendo necesario ampliar la literatura en esa línea del conocimiento.

Otros estudios como el realizado por Carree, et al. (2002), vinculan al emprendimiento con el crecimiento, tratando de identificar la relación existente entre el desarrollo económico y la cantidad de nuevos empresarios en la economía. Con esta finalidad, estiman un modelo de datos de panel conformado por 23 países miembros de la OCDE. En su investigación proponen que existe una relación no lineal en forma de U entre ambas variables, es decir, en las primeras fases del desarrollo surge un gran número de empresarios que se reduce a medida que la economía transita hacia fases de desarrollo más avanzadas, consolidándose las grandes empresas generadoras de empleo en la estructura productiva del país.

Asimismo, los autores precitados afirman que en las fases de desarrollo más avanzadas se espera que la economía transite hacia una etapa en la que el número de emprendedores aumente de nuevo. También proponen que esta relación ocurre cuando la economía se encuentra en equilibrio y prueban que existen elementos que lo distorsionan (por ejemplo, la existencia de barreras de entrada o salida a/de los mercados). En ese caso, la velocidad de convergencia hacia el estado estacionario de crecimiento se vería afectada.

Se podría argumentar que las predicciones de este tipo de estudios son naturalmente controvertidas dadas las implicaciones prácticas de sus resultados, puesto que se parte de una relación causal unilateral en la que el desarrollo económico explica la cantidad de emprendedores y no se aborda la posible existencia de una relación causal inversa. Esto implicaría, por ejemplo, que las políticas de promoción del emprendimiento serían innecesarias en los países desarrollados, pues debería esperarse una reducción en el número de empresas como parte natural del desarrollo. Por otro lado, la fase intermedia podría utilizarse como un argumento que explicará el porqué es relativamente más complicado para las economías en vías de desarrollo, generar una mayor tasa de emprendimiento.

Otro estudio relevante es el realizado por Acs, et al. (2012), quienes plantean una investigación en la que los efectos de dispersión del conocimiento no ocurren de manera automática, tal y como propone la literatura sobre crecimiento endógeno. Estos autores muestran que existe un mecanismo intermedio que propicia dicha transmisión y afirman que el emprendimiento es uno de los principales elementos de transferencia, corroborándolo con un modelo de datos de panel integrado por 18 países y una serie de ecuaciones enmarcadas en un modelo estándar de crecimiento económico en el que se controla, entre otras cosas, por las actividades de investigación y desarrollo (I+D) y la acumulación de capital humano.

Concluyen que las actividades emprendedoras, contribuyen de manera significativa al crecimiento económico, junto con las actividades de I+D y la acumulación de capital humano. Por otro lado, hablan de la “paradoja europea” en la que altos niveles de inversión en capital humano, apenas han propiciado modestas tasas de crecimiento en muchas naciones del Viejo Continente. Los autores atribuyen de manera implícita esta situación a los bajos niveles de inversión empleados para promover el emprendimiento en estos países.

Por su parte, Fotopolous (2012) realiza un extenso estudio empírico con datos de 197 regiones de 15 países de la Unión Europea. Utilizando metodologías semi-paramétricas y no-paramétricas, investiga si existen relaciones no-lineales en los efectos de algunas variables, como las actividades emprendedoras, que definen el crecimiento económico. En sus resultados no encuentra relaciones de no-linealidad para el emprendimiento, estimando sin embargo, la existencia de una correlación lineal positiva y estadísticamente significativa. Igualmente, muestra que la relación mantiene su signo para cualquier nivel de emprendimiento, ejerciendo siempre un efecto positivo sobre el crecimiento, lo que contrasta de alguna manera con las afirmaciones de Carree, et al. (2002). Finalmente, encuentra que la velocidad de convergencia del modelo de crecimiento económico no disminuye con el aumento en el número de auto-empleados, en relación con el nivel de crecimiento económico.

Galindo, et al. (2012) analizan la relación entre gobernanza, emprendimiento y crecimiento económico, por medio de un modelo de panel que incluye 11 países desarrollados pertenecientes a la Unión Europea a lo largo del periodo 2002-2007. Entre sus principales resultados constatan la existencia de una relación positiva y estadísticamente significativa entre gobernanza y crecimiento a través de los efectos de la primera en el emprendimiento, que a su vez se identifica como potenciador del crecimiento, tal y como corroboran estudios similares (Schmitz, 1989).

En su estudio, estos autores presentan un modelo teórico de crecimiento basado en el desarrollado por Romer (1986), en el que las actividades de emprendimiento endógenas son determinantes esenciales del crecimiento económico. Bajo este entorno, los emprendedores llevan a cabo procesos de imitación, asimilación de conocimientos, y tecnología para el desarrollo de sus actividades productivas. Este enfoque es especialmente relevante porque se diferencia de la mayoría de los estudios de este tipo, en que contempla no solo el emprendimiento de los pioneros –quienes se asume que transforman los nuevos conocimientos en actividades potencialmente productivas–, sino también la aportación de los imitadores o seguidores –quienes juegan un papel clave en la generación de competitividad en los mercados y propician, a partir de su imitación, los incentivos para que nuevos pioneros generen productos y servicios con mayor valor agregado-.

Los trabajos anteriores, son algunos de los estudios más relevantes que abordan la relación entre el emprendimiento y el crecimiento económico desde una perspectiva empírica aplicada a grupos de países. Es importante resaltar que si bien en la literatura del crecimiento económico existe una abundancia relativa de estudios aplicados a grupos de países (tanto con modelos de datos de panel como de corte transversal), en comparación con los que se desarrollan en base a datos específicos de un país, en esta rama particular del conocimiento se invierte esta tendencia y se encuentra que son mayoría los trabajos que miden el emprendimiento y sus efectos en el crecimiento económico en el contexto de países específicos y sus regiones. A continuación, se describen algunas de las aportaciones más importantes en este sentido.

Uno de los precursores en la realización de estudios empíricos sobre emprendimiento es Fölster (2000), quien desarrolló un modelo para medir el efecto del emprendimiento en las tasas de generación de empleo en las regiones de Suecia, utilizando una base de datos de panel que cubría el periodo 1976-1995. En sus resultados confirma su teoría y encuentra resultados empíricos que sugieren la existencia de una relación positiva y significativa entre las tasas de emprendimiento y las tasas de empleo general.

Otro estudio relevante por sus implicaciones de política económica es el desarrollado por Audretsch y Keilbach (2004), quienes elevan el emprendimiento al rango de variable de nivel en una ecuación de crecimiento económico, proponiendo el concepto de “capital emprendedor” como variable determinante del mismo, insertándolo en un modelo de crecimiento económico en el contexto de una función de producción que lo incorpora como variable. Estos autores contrastan empíricamente su modelo con datos de las regiones de Alemania, y encuentran que el capital emprendedor es un factor importante y significativo en la generación de productividad y crecimiento económico.

Igualmente, identifican que en las regiones de Alemania en las que existe mayor acumulación de capital emprendedor, se encuentran las mayores tasas de crecimiento, mientras que en aquéllas en las que la concentración es menor se observan tasas de crecimiento inferiores. Por último, sugieren que sus resultados justifican la redirección de las políticas económicas hacia la promoción del capital emprendedor, como parte de los esfuerzos formales de incentivos económicos orientados a estimular el crecimiento.

Por su parte, Acs y Armington (2004) desarrollan un estudio robusto en el que buscan identificar y analizar las variaciones en las tasas de emprendimiento en el contexto de un modelo de crecimiento endógeno, con la finalidad de confirmar la propuesta de que la existencia de altas tasas de emprendimiento, durante las fases iniciales del ciclo de vida de una industria, generará mayores tasas de crecimiento económico. Los autores contrastan empíricamente su modelo integrado por datos de 394 localidades de los Estados Unidos, así como por información detallada de seis de los principales sectores industriales del país.

En sus resultados encuentran que, durante las fases iniciales de desarrollo de las industrias de alguna región, las tasas de emprendimiento son un factor fundamental para aprovechar las externalidades de conocimiento y propiciar mayores tasas de crecimiento. Un resultado importante en cuanto a su implicación en la promoción del emprendimiento, es el que sugiere que dentro de esa relación positiva las nuevas empresas son más importantes que el stock de empresas existentes, en cuanto a su aportación al crecimiento económico de los sectores en desarrollo.

Berkowitz y Dejong (2005), abordan el tema de la importancia del emprendimiento desde el contexto de una economía en transición. En este interesante estudio, los autores miden la relación entre las actividades emprendedoras y las tasas de crecimiento económico en Rusia, utilizando una extensa base de datos de 70 de las 89 regiones que integran el país, con información que parte desde los años inmediatamente posteriores a la transición del régimen comunista al de una economía de libre mercado. Las estimaciones que realizan, confirman la relación positiva y estadísticamente significativa entre el emprendimiento y el crecimiento económico. En base a los resultados, estiman que un incremento de una desviación estándar en las tasas de emprendimiento (medido por el número de nuevas Pymes generadas en el año base), ocasionaría un incremento aproximado del 3,4% en las tasas subsiguientes de crecimiento económico.

Otro estudio que se lleva a cabo con datos específicos de un país es el elaborado por Goetz y Rupasingha (2011). Esta investigación empírica explora los efectos existentes entre el autoempleo (como medida de la actividad emprendedora) y el crecimiento en el ingreso, así como en el empleo y la pobreza de los Estados Unidos. Para ello, los autores utilizan una extensa base de datos de panel con cobertura nacional que a su vez desagregan en términos del contexto rural y urbano, y en la que dividen el período muestral (1970-2000) en intervalos de 10 años, empleando la metodología de efectos fijos con variables instrumentales rezagadas. Las estimaciones del modelo permiten encontrar una relación positiva y significativa entre las tasas de autoempleo y las tasas de crecimiento del ingreso per cápita, así como con las tasas de empleo de la economía, corroborando los resultados de Fölster (2000).

Adicionalmente identifican una relación negativa con la pobreza, aunque esta última correlación no se sostiene para la muestra de las zonas rurales, indicando que las actividades de emprendimiento tienen la posibilidad de contribuir a la disminución de la pobreza urbana, pero no a la disminución de la pobreza que se localiza en las áreas rurales. La implicación de política pública que se desprende de este estudio, es que las localidades crecen más rápido, generan más empleos y reducen sus niveles de pobreza, cuando hay mayores tasas de auto-empleo, por lo que las políticas que promuevan el emprendimiento son beneficiosas.

Por su parte, Rodríguez-Pose y Palavicini-Corona (2013) desarrollan un interesante trabajo en el contexto de la economía mexicana, en el que estudian el impacto de la implementación de estrategias de desarrollo local (LED) en el progreso de los municipios de México, en contraste con los municipios que no han hecho uso de estas estrategias. Lo más destacable es que un componente de las estrategias consideradas es el de la promoción del emprendimiento. En su modelo incluyen una variable ficticia (dummy) para indicar si un municipio cuenta con políticas para el emprendimiento tales como las incubadoras de negocios. Sus estimaciones reflejan un resultado positivo y estadísticamente significativo respecto al efecto de la variable que mide el emprendimiento, concluyendo que de entre los elementos que constituyen las estrategias de desarrollo local no debe ignorarse la promoción del emprendimiento, puesto que presenta efectos positivos en el desempeño económico de los municipios.

Los estudios descritos anteriormente, representan las principales aportaciones empíricas en un campo relativamente poco estudiado del crecimiento económico, en el que se busca identificar la participación del emprendimiento en los procesos que favorecen la expansión de las economías, así como la intensidad y el signo de su efecto. Se ha podido constatar que existe un consenso implícito y fundamentado en resultados empíricos, en cuanto a la correlación que existe entre las actividades emprendedoras y las tasas de crecimiento económico, así como con algunas de las variables relacionadas directa o indirectamente con los procesos de crecimiento, como son el empleo, los niveles de renta y los de pobreza.

 

2. Incubadoras como generadoras de emprendimiento

La incubadora de negocios, se entiende como la plataforma institucional que se crea con la finalidad de impulsar la creación de empresas (Stevenson, 1996). Actúa como un elemento indispensable para minimizar los obstáculos a los que se enfrentan los emprendedores en sus esfuerzos por crear nuevas empresas, y en términos generales, busca incentivar e incrementar el interés de los individuos en cuanto a sus aspiraciones de desarrollar ideas potencialmente productivas (Gnyawali y Fogel, 1994; Storey, 1994; Etzkowitz, 2002) y brindar a los emprendedores los recursos necesarios para iniciar una empresa.

La creación de empresas, si bien se concibe como parte de las dinámicas naturales de los mercados, se puede potencializar al establecer mecanismos de fomento a la actividad empresarial y al facilitar el entendimiento de los procedimientos para crear una nueva empresa (Díaz, Urbano y Hernández, 2005). En este sentido, el Estado debe ofrecer servicios específicos a través de los cuales el emprendedor pueda acceder a redes, capacitaciones, consultorías, asesoramiento, y otros servicios, que ayuden a llevar a cabo un proyecto de negocio (Gnyawali y Fogel, 1994), para lo cual la herramienta por excelencia es la incubadora de negocios.

Por otro lado, estudios como el desarrollado por Rodríguez-Pose y Palavicini-Corona (2013), han medido el impacto de la implementación de estrategias de desarrollo local (LED) en el progreso de los municipios de México que han recurrido a este tipo de estrategias, frente a los que no lo han hecho. Uno de esos elementos institucionales lo representan las incubadoras de negocios, como parte de una política integral de promoción del emprendimiento. Los autores encuentran que los municipios que adoptan estas estrategias logran diferenciarse del resto, al presentar mayores tasas de crecimiento económico, de modo que puede concluirse que la promoción formal e institucional del emprendimiento, es un elemento que permite generar crecimiento adicional en los municipios.

De igual manera, la creación de instituciones como las incubadoras de negocios, puede apreciarse como una respuesta estratégica frente a un contexto económico y social demandante, así como a la evolución de la sociedad, que ha determinado que las capacidades emprendedoras son cada vez más necesarias (Laukkanen, 2000). Ante tal urgencia, hace ya más de cincuenta años que las organizaciones de educación superior empezaron a contribuir a la creación de empresas (Katz, 2003).

Las universidades juegan un rol preponderante en el desarrollo de las incubadoras públicas de negocios, como puede constatarse en el creciente número de investigaciones que analizan su papel como generadoras de crecimiento económico e innovación (Laukkanen, 2000). En este sentido, deben destacarse los estudios que analizan las características de lo que actualmente se denominan “universidades emprendedoras” (Liu y Dubinsky, 2000; Vogel y Kaghan, 2001; Etzkowitz, 2004; Schulte, 2004; Guachimbosa, et al., 2019).

Finalmente, se ha comprobado que las incubadoras de negocios constituyen un papel muy importante en la generación de las dinámicas de emprendimiento que requieren las economías, al propiciar la creación de empresas en diversos sectores industriales, especialmente aquéllos que están asociados con ciencia y tecnología (Bruton, 1998; Thierstein y Whilhelm, 2001; Galloway y Brown, 2002; Markman, Phan, Balkin y Gianodis, 2005), telecomunicaciones, circuitos integrados, maquinaria de precisión, electrónica, biotecnología y farmacéutica, química, y software (Hsu, Shyu, Yu, Yuo y Lo, 2003), así como en empresas que hacen énfasis en el cuidado del entorno, participando en proyectos de desarrollo sostenible con iniciativas de reciclaje y protección ecológica (Lounsbury, 1998).

Todo lo anterior muestra que las incubadoras de negocios, se pueden considerar como una de las principales manifestaciones de mecanismos formales de promoción de las actividades emprendedoras. En el siguiente epígrafe se desarrolla un estudio empírico que trata de comprobar la relación existente entre el emprendimiento, que se lleva a cabo en los municipios –medido por el número de incubadoras– y su crecimiento económico.

 

3. Emprendimiento, políticas públicas e instituciones: Contexto mexicano

La presente sección pretende contribuir a la literatura que estudia la importancia del emprendimiento y de las políticas e instituciones que buscan promoverlo, en las dinámicas económicas de los países y sus regiones. Lo anterior se realizará por medio de un estudio empírico que busca identificar la relación existente entre las políticas de promoción al emprendimiento, medidas por el número de incubadoras existentes, y las tasas de crecimiento económico de los municipios de México.

Se propone la hipótesis de partida de que existe una relación positiva entre la presencia de incubadoras de negocios en los municipios de México y sus tasas de crecimiento (medidas por el PIB) a medio plazo. El argumento teórico es que en aquellos municipios en los que existe al menos una incubadora de negocios se presentarán mayores tasas de crecimiento del PIB a medio plazo. Es decir, a medida que exista un mayor número de incubadoras de negocios en un país, aumentarán las externalidades positivas de la educación, generación de tecnología y, en general, de los elementos que los modelos de crecimiento endógeno asumen como automáticos en los procesos de crecimiento.

Adicionalmente, la existencia de incubadoras reduce el riesgo de los nuevos emprendimientos y facilita los procesos de creación así como formalización de empresas, por un lado, al ofrecer apoyo y asesoría para el desarrollo de proyectos productivos viables y, por otro, al facilitar el acceso a fuentes de financiación que de otro modo serían inalcanzables para muchos. De este modo, se asume que las incubadoras y las actividades emprendedoras que de ellas se desprenden, actúan como catalizadoras del crecimiento económico al facilitar los mecanismos económicos que lo generan.

Si bien los estudios con datos conformados por diferentes países, ofrecen información potencialmente útil para comprender fenómenos complejos, para los que muchas veces no existe información suficiente de un solo país, es importante destacar, que la importancia de realizar el presente estudio en el contexto del caso específico de una economía, radica en el hecho de que permite captar aspectos propios del entorno que se estudia, y que muchas veces no pueden abordarse con trabajos desarrollados con muestras de diversos países. De esta manera, el estudio particular de un país tiene el potencial de ilustrar cómo ocurre un fenómeno determinado en un contexto específico, sin necesidad de incluir variables adicionales que pretendan controlar por aspectos propios de la economía.

La utilidad de este tipo de estudios se encuentra también relacionada con el potencial que tienen para establecer recomendaciones puntuales de políticas públicas, puesto que las estimaciones obtenidas, no sólo ofrecen la posibilidad de identificar el signo de la relación existente entre las variables analizadas, sino que también permiten medir la intensidad de la misma y, a partir de ella, realizar predicciones puntuales para los resultados de aplicar ciertas acciones de política pública.

Los Estados Unidos Mexicanos están constituidos por 32 estados y 2.456 municipalidades, siendo esta última clasificación la segunda desagregación más pequeña de las concentraciones humanas en el país, solamente superada por las localidades, que corresponden a la unidad más pequeña de organización territorial. El Gráfico I, ilustra la evolución del Producto Interno Bruto (PIB) real en el período 1950-2011. Puede apreciarse que la economía ha seguido un patrón de crecimiento estable, aunque modesto, alcanzando un PIB real de aproximadamente 1.5 trillones de dólares, lo que representa un ingreso per cápita por encima de los 12.500 dólares anuales. Por otro lado, obsérvense los puntos de inflexión negativos en la tendencia, que corresponden a la crisis de 1995 y la reciente crisis global de 2008, que generó una disminución del PIB de un 8,5% en 2009.

 

Fuente: Elaboración propia, 2019 con datos de INEGI, 2008.

Gráfico I: Evolución del PIB real de México (Precios constantes de 2005, millones de dólares)

Apreciar el comportamiento de las tasas de crecimiento económico desde un nivel de desagregación municipal, permite entender mejor tanto las heterogeneidades existentes entre regiones (muchas veces dentro de un mismo Estado), como la aparente homogeneidad que se observa en ciertos grupos de municipios. Expertos en el estudio del crecimiento económico como Lucas (1988), consideran que en el análisis del crecimiento endógeno los estudios realizados con datos de ciudades o regiones, son más adecuados que los que se hacen a nivel nacional, puesto que muchas de las fricciones que ocurren entre países, en especial aquéllas relacionadas con la movilidad de los factores de producción, se reducen significativamente en el contexto de núcleos económicos pertenecientes a un país específico.

La visión cercana que proporciona una mayor desagregación de los datos –desde las regiones desarrolladas del norte de México que llevan a cabo la mayoría de las actividades relacionadas con la manufactura de mediana y alta tecnología, pasando por la región del Golfo que aglutina las actividades de la industria petrolera, hasta el menos desarrollado sur y sudeste del país que depende principalmente de la agricultura y el turismo–, permitirá comprobar las diferencias de desempeño económico aún dentro de regiones aparentemente homogéneas en la estructura productiva.

El Mapa I, ilustra el párrafo anterior al presentar las tasas de crecimiento económico de los municipios de México para el periodo 1999-2009 en un mapa de polígonos con un rango de 5 niveles (quintiles). Los colores más intensos identifican a los municipios con mayores tasas de crecimiento promedio del PIB per cápita municipal. De igual modo, los municipios con color más tenue corresponden a aquéllos con menores tasas de crecimiento.

Fuente: Elaboración propia, 2019.

Mapa I: Tasas de crecimiento de los municipios de México (1999-2009)

 

4. Relación entre el emprendimiento, incubadoras de negocios en México y crecimiento económico

Para medir la relación existente entre el emprendimiento, medido por el número de incubadoras establecidas, y el crecimiento económico de los municipios de México, se estima una ecuación de crecimiento del tipo desarrollado por Barro (1991), que incluye una serie de variables cuya finalidad es controlar por los principales determinantes del crecimiento económico, así como otras de índole socioeconómico, que lo hacen de manera indirecta.

La Tabla 1, presenta los estadísticos descriptivos de las principales variables empleadas en este estudio, así como su descripción, origen y períodos de tiempo que capturan. La mayor parte de la base de datos, en especial las variables de índole económico y social, se obtienen del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEGI) y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en su capítulo de México. La variable más importante de este estudio, que mide el número de incubadoras de negocios en los municipios mexicanos, se obtuvo del Sistema Nacional de Incubadoras de Empresas (SNIE, 2010). La variable dependiente es la tasa de crecimiento del PIB per cápita para el período 1999-2009, medidos en dólares y calculado en base a datos del PNUD y del INEGI.

Tabla 1

Estadísticos Descriptivos

 

Descripción

 Media

 Máximo

 Mínimo

 Desv. Std.

 Observ.

Inversión Bruta (2005)

Inversión bruta municipal en el año 2005. (millones)

 $       399

 $ 195,000

-$   1,150

 $ 4,980

1894

Ratio I/PIB (2005)

Inversión Bruta como porcentaje del PIB para el año 2005.

0.1731

78.1210

-0.7300

2.6508

1894

Incubadoras

Número de incubadoras existentes en el municipio desde el año 2000 hasta el 2005.

0.1516

9.0000

0.0000

0.6864

2448

Consumo per cápita (2005)

Consumo per cápita promedio de los municipios en el año 2005.

1168.6210

8111.8470

335.6936

580.1815

2448

Dummy Centro

Dummy geográfico cuyo valor es 1 si es un municipio del centro del país.

0.2149

1.0000

0.0000

0.4108

2448

Dummy Norte

Dummy geográfico cuyo valor es 1 si es un municipio del norte del país.

0.1127

1.0000

0.0000

0.3163

2448

Dummy Sureste

Dummy geográfico cuyo valor es 1 si es un municipio del sureste del país.

0.3709

1.0000

0.0000

0.4831

2448

Ratio G/PIB (2005)

Gasto público como porcentaje del PIB.

0.0410

1.3582

0.0011

0.0483

2221

Nivel educativo promedio (2000)

Número promedio de años cursados por la población del municipio en el año 2000.

59.9577

84.5481

27.2187

6.2881

2442

Log tasa de natalidad (2005)

Tasa promedio de natalidad del municipio expresada en logaritmos en el año 2000.

1.0799

1.7047

0.2624

0.1588

2448

Log PIB per cápita inicial (2000)

PIB per cápita del municipio expresado en logaritmos para el año 2000.

10.2566

12.3119

8.7433

0.5892

2419

Porcentaje de derechohabiencia (2000)

Porcentaje de la población en el municipio que cuenta con acceso a algún servicio de salubridad pública.

21.9552

82.5923

0.0000

18.5256

2443

Tasa de mortalidad infantil (2000)

Número de defunciones de niños menores a un año como proporción del total de infantes nacidos en el año.

30.4281

66.9199

17.1985

7.1090

2442

Indices de Gini (2000)

Coeficiente de desigualdad  que mide la dispersión de la renta entre distintos cuantiles de población.

60.6309

89.6375

30.1547

10.9276

2442

 

Fuente: Elaboración propia, 2019.

Entre las principales variables que se incluyen en las estimaciones, se halla el PIB per cápita inicial expresado en logaritmos, que permite controlar por la velocidad de convergencia (LN_PIBpc00) en línea, con la mayoría de los modelos de este tipo. También se incluyen otras variables de índole económico como la inversión fija bruta (I), la ratio de inversión bruta con respecto al PIB (I/PIB), el consumo per cápita de la población perteneciente al municipio (CPC), y la ratio de gasto público como proporción del PIB municipal (G/PIB).

Adicionalmente, se incluyen otras variables de índole socioeconómico como la tasa de participación educativa en el municipio (EDUC), la tasa global de fecundidad (también en el municipio) expresada en logaritmos, el porcentaje de población con derechohabiencia a algún servicio de salud (%DERECHOHAB), la tasa de mortalidad infantil municipal (TMORTINF), y el valor del coeficiente de Gini del municipio, que sirve para controlar por los niveles de desigualdad en el ingreso. La variable de interés es la que identifica el número de incubadoras en los municipios del país (INCUBADORAS). Finalmente, se incluyen tres variables dummy de índole geográfico (DUMMY N, DUMMY C y DUMMY SE), con la intención de controlar por elementos específicos de esas regiones (norte, centro y sureste) del país.

Desde una perspectiva determinista, la finalidad de incluir las variables antes descritas, es la de construir un modelo lo suficientemente robusto para identificar en la mayor medida posible, la causalidad de las tasas de crecimiento económico en los municipios. Por otra parte, el incluir variables socioeconómicas permite controlar por aquellos factores que indirectamente ejercen efectos en los determinantes del crecimiento, y que pudieran estar relacionadas con la variable que mide el número de incubadoras en México. De este modo, se busca aislar los efectos de la variable de interés, al separarla de otros elementos que puedan compartir el mecanismo por medio del cual se llega a influir en el crecimiento económico. El modelo especificado adopta la forma:

En el que